JiCheol ♡ Little paws.

Summary

SeungCheol y JiHoon son dos pequeños híbridos que experimentarán las emociones de su primer amor.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo único ♡

La esperada primavera finalmente había llegado, los pajaritos pasearon por las ramas de los frondosos árboles, las flores enseñaron sus pétalos mientras el suave viento las hacía danzar y Little paws abrió sus puertas, un seguro y amigable jardín de infantes que contaba con las mejores instalaciones de la ciudad, distribuido por sectores de colores para que los pequeños híbridos de diferentes especies recibiesen la estimulación adecuada para su edad. Salas de juegos equipadas con caballetes de madera para la libertad de la creatividad e imaginación, mesas pequeñas para colorear, cubos y bloques de construcción, osos de felpa, muñecas, cuentos, pistas de carrera y autitos, todo tipo de juguetes de simulación para sus gustos e intereses, cubetas con pelotas, bolitas de lana, balancines de caballos y otros de unicornios.

También contaban con una sala para dormir siesta donde algunos pequeños preferían las cómodas camas redondas al transformarse a su forma animal, un comedor, baños, oficinas y áreas verdes adaptadas para la seguridad de los menores que eran cuidados por profesionales capacitados, responsables y comprometidos con su trabajo.

Esa mañana Ailee miró por el espejo retrovisor a su pequeño hijo, el menor agitó sus pies y al darse cuenta de que su madre lo observaba lanzó un beso por el aire haciéndola sonreír.

La mano del señor Choi buscó la de la bella mujer que iba sentada a su lado y mirándola a los ojos besó el dorso de ella.

Ellos se habían conocido en el instituto, el amor nació desde el primer momento pero ella era una elegante híbrido poodle que provenía de una distinguida familia y él era un labrador becado, no fue hasta la universidad que confesaron sus sentimientos y hace cinco años habían decidido casarse, un año después su primer hijo llegó alegrando sus vidas.

SeungCheol tenía el cabello castaño y rizado como su madre, y ojos grandes y oscuros como su padre.

Era una hermosa y perfecta combinación de sus padres.

Sin embargo, no todos pensaban lo mismo.

Un híbrido de dos razas no era aceptado fácilmente en la sociedad y aunque SeungCheol era un pequeñito de tres años había recibido miradas de desprecio de desconocidos. Sus padres intentaban proteger sus sentimientos para que no fuesen dañados pero sabían que debía interactuar con otros niños de su edad para mejorar sus habilidades sociales así que lo habían inscrito en un jardín de infantes que quedaba camino a sus respectivos trabajos, llevaba cuatro meses asistiendo y parecía ser uno de sus lugares favoritos en el mundo.

Se bajaron del vehículo y SeungCheol dió un saltito antes de tomar la mano de su mamá, la mochila rebotaba en sus hombros mientras caminaba hacia el salón agitando su esponjosa cola alegremente, vestía una jardinera de mezclilla, una camiseta de líneas blancas y azules, y sus tenis favoritos.

Llegaron al salón de juegos y dos híbridos corrieron hacia SeungCheol —¡Hola Cheollie! —Saludaron al unísono.

—Hola —Saludó el pequeño el cabello rizado.

—Con Minnie armaremos un castillo —Explicó WonWoo, un híbrido felino que adoraba hacer rodar bolas de lana de un lado hacia otro y ser perseguido por MinGyu, un travieso y alegre híbrido cachorro como SeungCheol —¿Nos quieres ayudar?

—Sí —Asintió con la cabeza.

Pasaron la mañana construyendo un castillo y luego jugaron en él, WonWoo era el príncipe que dormía en lo alto de la torre y MinGyu quien lo rescataría con un beso de amor eterno.

SeungCheol era el dragón.

Uno que enseñó sus colmillos y ladró con todas sus fuerzas al transformarse a su forma animal.

Desafortunadamente para él la poderosa espada de plástico de MinGyu lo hizo caer al suelo, abrió uno de sus ojos para asegurarse de que el príncipe fuese rescatado con un corto y sonoro beso en los labios que lo obligó a cerrar los ojos y a enrollarse contrayendo sus orejas.

—Por favor póngase en una fila —Una aguda voz detrás de las estanterías llamó su atención, SeungCheol se asomó entre los cuentos de hadas y su inocente corazón se aceleró.

La primera vez que vio a JiHoon pensó que era un ángel.

Uno con orejitas.

—H-Hola —Lo saludó invadiendo el espacio personal del menor, JiHoon lo miró con desconfianza y continuó coloreando —Mi nombre es Cheollie, ¿Cuál es el tuyo?

Esperó por una respuesta que no llegaría porque JiHoon guardó silencio.

—¿JiHoon? —Preguntó luego de leer el nombre en los crayones.

—Honnie —Corrigió rápidamente apretando los labios y marcando dos hoyuelos en sus mejillas.

JiHoon era un pequeño híbrido gato, un minino de raza Munchkin que se caracterizaba por sus extremidades adorablemente cortas, de pelaje gris con manchas blancas, en su forma humana tenía el cabello negro con dos lindas orejas que sobresalían de él. Era introvertido, no le gustaba jugar con otros niños, solía abrazar y besar las mejillas de los osos de felpa que se formaban delante de él, podía tardar horas jugando, tomaba sus manitas y los arrastraba hacia él, estiraba los brazos hacia los lados y los estrechaba contra su cuerpo.

A veces se escondía en las cajas o esperaba que los niños entraran para salir a jugar al patio trasero.

SeungCheol no le agradaba pero fue el único que se acercó a él.

Sin importar cuánto intentase alejarlo.

Cuánto intentase esconderse y evitarlo.

Siempre estaba allí, esperando el momento para llegar a su corazón.

Su alegre, brillante y torpe personalidad lo espantaba, y lo supo el día que estaba sentado bajo un árbol jugando con las hormigas y SeungCheol llegó corriendo con una flor blanca en las manos, sus mejillas rápidamente se tiñeron de un suave color carmín pero sus cejas se elevaron al ver al cachorro caerse, SeungCheol se levantó sin borrar la sonrisa de su rostro y fue hasta donde estaba el menor.

—¡Hola Honnie! —Saludó con una amplia sonrisa —Es para ti —Ofreció la flor y JiHoon bajó la mirada hacia sus piernas y la herida en su rodilla —Oh... —Se sentó en el césped y sus ojos se llenaron de lágrimas antes de soltarse a llorar escandalosamente.

SeungKwan, uno de los maestros jardineros, no tardó en acercarse y llevarlo a la enfermería. JiHoon miró la flor en el suelo y la tomó para correr hacia su mochila y guardarla.

—¿Cheollie? —El señor Choi miró hacia la puerta de la biblioteca donde estaba SeungCheol sujetando una hoja contra su pecho —¿Qué haces ahí bebé?

—¿Puedo entrar? —Preguntó con timidez.

El hombre asintió —Ven aquí —Se quitó los lentes dejándolos sobre los documentos del escritorio y giró la silla para cargar a SeungCheol y sentarlo en sus piernas —¿Me contarás tu emocionante día en el jardín?

—El maestro SeungKwan nos enseñó una canción e hicimos un castillo con Minnie y Wonnie —Respondió el pequeño híbrido con emoción —También hice un dibujo para ti —Eran sus padres.

—Quedará muy bien en mi oficina —Dijo el hombre mayor, lo acomodaría con las otras seis obras de arte.

—Papi —Lo llamó el menor.

—¿Si?

—¿A los gatitos bonitos les gustan las flores?

—¿Le has obsequiado una flor a un gatito bonito? —Preguntó esbozando una sonrisa y SeungCheol se cubrió el rostro con las manos ocultando el sonrojo de sus mejillas.

—Sí —Respondió avergonzado abrazando a su padre —Es que la flor era linda y él también es muy lindo, pensé que debía tenerla.

El hombre levantó la mirada y vio a su esposa apoyada en el marco de la puerta, se sonrieron enternecidos y él rodeó los hombros de su hijo.

El tiempo transcurrió y SeungCheol no se rindió.

—Vendré por ti cuando salga del trabajo, ¿Bien? —Ailee se agachó a la altura de SeungCheol para llenar sus mejillas de besos antes de irse.

—Sí —Respondió SeungCheol enseñando una amplia sonrisa —Te amo mami.

—Te amo cachorrito —Sus dedos se deslizaron por el cabello rizado de su pequeño.

Durante la mañana jugó con MingHao y Jun, dos híbridos felinos que había conocido gracias a WonWoo, eran agradables y divertidos, les gustaba perseguir pelotas y dormir bajo los árboles al transformarse a su forma animal. En la tarde SeungKwan pintó los rostros de los pequeños, SeungCheol tenía dos corazones en sus mejillas y JiHoon una estrella bajo su ojo izquierdo que combinó con el enterito color rosa que utilizó para dormir la siesta.

SeungCheol también llevaba uno pero el suyo era de color celeste.

Al entrar a la sala de juegos SeungCheol se encontró con JiHoon y una fila de osos de felpa frente a él.

El híbrido canino agitó su cola y tomó la decisión de sentarse detrás del último de los osos pensando que también podría jugar.

El pequeño fue abrazando uno por uno.

Y los ojos de SeungCheol brillaron de emoción al irse acercando.

—Finalmente ha llegado mi turno —Susurró el castaño viendo a JiHoon estrechando entre sus brazos al osito de color blanco que llevaba un corbatín.

—Tomaré un descanso de abrazos —Murmuró JiHoon levantándose con algo de dificultad.

—P-Pero... —Con los brazos rodeó sus piernas y sus ojos se llenaron de lágrimas —Está bien, esperaré aquí.

JiHoon se escondió de la cesta con bolas de lana, pensó que SeungCheol se iría y podría volver a jugar pero el cachorro se quedó allí, moviendo sus pies y mirando a su alrededor, JiHoon frunció el ceño y sin darse cuenta se quedó profundamente dormido.

Los abrazos lo agotaban.

El día lunes luego de haber pasado un divertido fin de semana donde sus abuelitos JiHoon salió al patio trasero en su forma animal corriendo detrás de una pelota, al alcanzarla comenzó a saltar alrededor de ella y a moverla con sus cortas patitas, de un lado hacia otro.

La empujó y corrió a alcanzarla pero la pelota cayó sobre el agua que corría de una manguera.

Se apoyó sobre el césped en sus patas delanteras y levantó su trasero pensando en cómo sacarla.

De pronto el agua se detuvo gracias a la esponjosa pata de SeungCheol, JiHoon maulló enojado y el cachorro ladró diciéndole que la sacara, el minino obedeció y corrió cayéndose de espalda haciéndola rodar con sus patitas.

En la tarde, a la hora de la siesta, el cachorro entró a la habitación llevando entre sus dientes una cobija azul con estrellas blancas, vio a JiHoon durmiendo plácidamente cerca de los ventanales y se acostó a su lado.

Se transformaron a su forma semi humana sin saberlo.

SeungCheol se dio la media vuelta y su cuerpo tembló de frío, JiHoon escuchó unos suaves quejidos que lo despertaron y con el ceño fruncido tomó la cobija de SeungCheol y lo cubrió.

Se acomodó y cerró los ojos hasta que un dulce beso en su cabeza sonrojó sus mejillas.

SeungCheol no lo sabía.

Pero el corazón de JiHoon se aceleró como lo hacía el suyo cada vez que lo miraba a los ojos experimentando las sensaciones de su primer gran amor.

Ese que no olvidarían.

Un amor de niños.

Una huella imborrable.

Un amor con sabor a pureza entre dos híbridos que no sabían bien lo que estaba sucediendo.

Con inocentes miradas y ligeros sonrojos desataron sus sentimientos.

Esa mañana tan especial Ailee y el señor Choi despertaron a SeungCheol con cortos y sonoros besos en sus mejillas, el pequeño rió a carcajadas cuando el hombre comenzó a hacerle cosquillas y buscó un refugio en el regazo de su madre.

Era su cumpleaños.

En el jardín de infantes tenían un calendario de colores con los cumpleaños de los pequeños así que lo esperaron con obsequios y un pastel, tenía cerezas y una vela que apagó con un soplido al pedir su deseo.

Un abrazo de JiHoon.

—Este es mi obsequio —WonWoo tomó la caja envuelta en papel blanco con una cinta roja que estaba encima de la mesa y se la entregó.

—Es un palito —Dijo SeungCheol al abrir la caja.

—Sí —WonWoo asintió —Para que lo lancen y corras a buscarlo.

—Muchas gracias —Enseñó sus hoyuelos en una sincera sonrisa.

—Ten —MinGyu fue el siguiente —Espero que te guste.

—Crayones —Habló SeungCheol con alegría.

—He mordido uno —Avisó MinGyu contrayendo sus orejas —Lo siento, tenía hambre en el auto de mis papis.

—Feliz cumpleaños Cheollie —Jun y MingHao llegaron a la sala de juegos entregándole sus obsequios, el de Jun eran dibujos.

—Son trocitos de lana que reuní para ti —Dijo MingHao.

—Estoy muy agradecido —Tomó los obsequios llevándolos hacia su pecho —Son los mejores amigos del mundo, y el mundo es muy muy muy grande.

Unos afilados y brillantes ojos se asomaron entre los cuentos de la estantería pero se escondieron rápidamente cuando se encontraron con la mirada de SeungCheol.

A mediodía cuando los pequeños híbridos corrían por las áreas verdes JiHoon se acercó a SeungCheol, quien estaba terminando un castillo de cubos, con las mejillas sonrojadas y marcando los hoyuelos al apretar los labios, sostenía una maceta en sus manos, una planta con dos hojas que había cuidado con dedicación.

—Cheollie —Lo llamó en voz baja.

El mencionado se dio la media vuelta, sorprendido. JiHoon llevaba un bonito listón en el cuello mientras que él un corbatín.

—Esto es para ti —Ofreció la maceta sin ser capaz de mirarlo a los ojos y SeungCheol la recibió en silencio —Y... esto también.

Sin esperar más JiHoon levantó los talones, cerró los ojos y unió sus delgados y rosados labios con los de SeungCheol, un suave toque que aturdió al castaño.

—Feliz cumpleaños —Musitó JiHoon antes de salir corriendo a esconderse dentro de una de las cajas.

—Me dio un besito —Susurró SeungCheol al reaccionar tocándose los labios con la punta de sus dedos.

Las mariposas no dejaron de revolotear en sus estómagos por lo sucedido. En la tarde JiHoon salió de la caja transformado en su forma animal, el cachorro de SeungCheol corrió hacia él y JiHoon dio un paso hacia atrás, el mayor se dio tres giros en su lugar y se acostó mirándolo con atención.

JiHoon maulló y lentamente se acercó dejando caer su cuerpo a una distancia que pronto desaparecería.

SeungKwan entró a la sala de juegos encontrando a JiHoon profundamente dormido frente a SeungCheol, con sus narices unidas y sus patitas delanteras entrelazadas en un abrazo.

Sonrió y cerró la puerta.