Dereck... (+18-gay)

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Summary

Dereck, el chico más temido de toda su escuela. Miles de rumores que el viento se lleva poco a poco y los dispersa por la zona, haciendo que toda la gente le tema de una forma exagerada, algunos dicen que te podría matar de un solo golpe, otros que es el mismísimo diablo en vida y algunos pueden jurar que hasta los demonios le temen. Adam, un chico tímido, alegre y extremadamente sincero, es literalmente un ángel caído del cielo, o eso es lo que en el vecindario se rumorea. Amable, servicial, con buenas notas, buenos padres, ¿Qué más puede pedir?, Su vida es perfecta o mejor dicho, era perfecta... Otra historia de la típica pareja "Chico malo x Chico bueno" 🔥 Una historia con mucho drama, acción, sexo, romance y emoción. ¡¡¡ADVERTENCIA!!! El contenido de esta historia es de homosexuales, osea chico y chico, si no te gusta este género te pido de favor que te ahorres las críticas y malos comentarios y te alejes de aquí. Es para mayores de 18 años, ya que tiene contenido explícito y algo fuerte para algunos. Algunas cosas clichés que a todos nos gustan, entre demás cositas. Historia planeada y escrita desde: 2018 - 2024 *Finalizada hasta la 1° temporada

Status
Ongoing
Chapters
42
Rating
4.7 19 reviews
Age Rating
18+

Capitulo 1.

•~• Capitulo 1. Procesando ~•~•


— Adam, despierta. — dijo mi madre mientras ataba las cortina de la ventana para que la luz entrará y molestara.

— Ay, déjame dormir un rato más. — conteste tapándome con las sábanas de forma infantil.

— No señor, arriba. — tiro las sábanas al piso, dejándome descubierto. — Vístete y baja a desayunar, no quiero que llegues tarde en tu primer día.

Dicho esto salió de mi habitación, dejándome en esa suave y cómoda cama.

Hace un mes que nos habíamos cambiado de casa gracias al trabajo de mi padre, y siendo sincero, me sentía aliviado de que nos hubiéramos mudado, mis padres estaban felices, así que yo también lo estaba.

Me levanté de mi cama con todas mis fuerzas, intentando dejar ese hermoso, grandioso y cómodo colchón, no sé si fue bueno o malo pero logré alejarme de él para dirigirme al baño.

Al llegar lo primero que hice fue abrir el grifo del lavabo y lavar un poco mi rostro, después mis manos, peinar mi cabello y finalmente cepillar mis dientes.

Tomé mi uniforme y me vestí, el uniforme escolar consistía en un pantalón color azul marino, una camisa blanca de botones con manga corta y un suéter de color azul marino.

Me coloque mis zapatos negros junto a unos calcetines y fui a mí mesita de noche para ponerme un poco de perfume.

Tomé mi mochila y la colgué en mi hombro, abrí la puerta y baje, ya listo para irme.

Mi madre estaba en la cocina, se escuchaba perfectamente como estaba discutiendo con Valeria, mi hermana, ella también iría a mí instituto, era mayor que yo por un año.

Pero ella... ella era algo complicada, lo que hacía que mi madre y Valeria discutieran todos los días.

Llegué a la cocina y los regaños e insultos se escuchaban como gritos, aunque ya estaba acostumbrado.

Valeria estaba frente a mi madre, vestida con una falda azul marino realmente corta, la camisa color blanco de botones, estaba bien, excepto por los tres primeros botones de arriba, los cuales traía desabrochados, y finalmente su suéter, que estaba amarrado a su cintura.

Su maquillaje no era tanto como se suele poner, consistía en rimen, delineador, labial rojo, sombras de ojos azules, algo de polvo rosado en sus mejillas, entre otras cosas, su rostro era lo que más resaltaba de ella en estos momentos.

Su cabello estaba rizado y suelto, era de color rubio, sus ojos eran color azul cielo, tenía una que otra pulsera en sus muñecas y en vez de mochila tenía un gran bolso colgando de su ante brazo.

Al ver sus pulseras recorde que había olvidado mi reloj en la mesita de noche, tanto mi madre como Valeria no se percataron de mi presencia, por lo que aproveche para ir por él, subí de nuevo a mí habitación y me lo coloque, al igual que dos collares, que yo en lo personal, amaba.

Eran un diente de tiburón y un pedazo de obsidiana.

— ¡Adam, se nos va a hacer tarde, apresúrate! — grito mi hermana desde abajo.

— ¡Voy!

Baje rápidamente las escaleras y me despedí de mi madre, la cual estaba realmente enojada, y creo saber el porqué, y mi padre, pues hace tiempo que había salido al trabajo.

Valeria y yo salimos de la casa y comenzamos a caminar hacia el instituto.

— Buenos días. — saludaba a los vecinos que pasaban amablemente mientras que Valeria venía quejándose de que le dolían los pies, a ella siempre la venían a recojer uno que otro tipo que gustaba de ella en un bonito auto y la llevaba de la casa al instituto.

Por mi parte, siempre me iba caminando al colegio, pues no era nada popular y no tenía amigos con los cuales ir caminando hacia el cole.

— Tranquila, estoy seguro que desde mañana alguien te vendrá a recojer. — le dije tratando de calmar su enojo mientras le daba una palmadita en la espalda.

— Tienes razón, pero eso no me quita lo molesta que estoy en este momento.

— ¿No estás emocionada? — pregunte.

— No, ¿Por qué debería estarlo?

— Pues, conocerás personas nuevas, nuevos amigos, amigas, compañeros, profesores. — miraba al cielo mientras decía todo eso y me imaginaba una vida escolar feliz, con amigos.

— Ahora que lo pienso, creo que sí, ¿Crees que haya alguien de dinero?, ¿O chicos más apuestos?, Moriría por salir con un chico millonario, apuesto y joven. — dijo suspirando.

— Ojalá encuentres uno.

— ¡Gracias Adam, no sé qué haría sin ti! — Me abrazo y yo le correspondí. — Si que sabes cómo hacer que se me pase el enfado.

Pasaron al rededor de diez minutos cuando por fin llegamos a la entrada del instituto, Valeria me soltó y, al igual que yo, quedó impresionada por el tamaño del instituto.

Era enorme, de color azul, con muchísimas ventanas y un enorme patio, muchos chicos y chicas caminaban hasta la otra entrada del instituto, pues en la que ahora estábamos, solamente eran las rejas, por donde entraban los que tenían autos o motocicletas.

Después de unos minutos caminando llegamos a la verdadera entrada, el pasillo estaba repleto de personas que estaban guardando cosas en sus casilleros, algunas chicas se estaban maquillando y otras lo decoraban a su gusto. Algunas chicas vestían similares a Valeria, también con faldas cortas y el suéter amarrado a la cintura.

— Wow. — dijo Valeria. — Esto es grandioso.

— Realmente impresionante.— dije, porque realmente era impresionante.

— Deberíamos empezar a buscar los salones. — Le dije a Valeria mientras sacaba el horario de clases de mi bolsillo, viendo que a primera hora me tocaba Matemáticas.

— Oh, ah, demonios, — dijo dando un bufido. — olvidé mi horario en casa.

— ¿Qué? — me quedé viéndola con cara de “¿Es en serio?”

— Ash, no me mires así, estaba ocupada ¿Okey?, Bueno, tu ve a clases, iré al despacho del director para ver si me da otro horario.

— No creo que te lo quiera dar con las pintas que llevas. — la señale de arriba a abajo y ella soltó una pequeña risita.

— Ya me las arreglaré. — contesto dejándome en la entrada mientras ella se iba moviendo la cadera por los pasillos.

Muchos chicos posaban su mirada en ella, lo cual se me hizo completamente normal, pues ella siempre ha sido atractiva para los chicos, es muy hermosa a decir verdad.

Comencé a caminar mientras veía mi horario y sonreía como un bobo al imaginar que clase de compañeros conocería, realmente estaba emocionado.

Mientras caminaba sentí como mi cuerpo fue empujado fuertemente, haciendo que cayera al suelo y me golpease un poco la espalda.

— Auch — solté en voz baja.

Mire hacia arriba y me encontré con lo que había provocado mi caída, era un chico, realmente alto, musculoso al parecer y con la mirada fija en mi.

Sus ojos eran negros, sin brillo alguno, tampoco había expresión alguna en su rostro, venía vestido con una chaqueta negra, una camisa gris y unos pantalones azules.

— Lo siento, iba muy distraído. — me disculpé con el.

Sentí como las miradas de todos los del pasillo se posaban en mi, yo no comprendía lo que pasaba, y una idea loca llego a mi cabeza, será acaso, ¿El más popular del instituto?, ¿Lo habré molestado?

Seguí mirándolo a los ojos un poco más, mientras me sumergía en mi mundo de pensamientos, de la nada soltó un gruñido que me hizo volver rápidamente a la realidad.

— ¿Qué tanto miras? -—pregunto con agresividad, su voz era muy grave.

— Oh, lo siento. — volví a disculparme y baje la mirada, pude ver cómo había dos papeles tirados en el suelo, doble mis rodillas para poder recojerlos, eran dos horarios, uno era mío y el otro era del chico, que al parecer se llamaba “Dereck”, o eso creo por lo que decía el papel.

— Creo que esto es tuyo. — le dije mientras le mostraba el papel y le regalaba una amable sonrisa.

El chico parecía desconcertado con lo que había hecho, todos seguían mirándonos, éramos el centro de atención, el chico arrebató el papel agresivamente de mis manos, haciendo que me sorprendiera.

— Está muerto. — escuchaba algunos murmullos. — Pobre de él.

Iba a empezar a caminar, pues ya no podía seguir allí más tiempo, me sentía encerrado con tanta gente al rededor murmurando, intenté rodear a el chico para poder salir, pero me tomo del brazo bruscamente y me lanzo a los casilleros, haciendo que todos en el pasillo se sobresaltan y quedarán inmóviles ante tal acto.

No entendí muy bien lo que sucedió, sentí un fuerte dolor en la espalda, el chico se acerco a mí y con una de sus manos tomo mi cuello, subiendome lentamente, haciendo que me faltará aire poco a poco.

Con una de mis mano tomé su muñeca haciendo algo de fuerza para que me soltará, pero en vez de eso parece que lo enfurecí más y apretó con más fuerza mi cuello, me era demasiado difícil respirar.

Cerré uno de mis ojos por el dolor que empezaba a provocar en mi garganta, solté un jadeo y lo ví nuevamente a los ojos, volvió a apretar más mi cuello, ahora sí, nada de oxígeno llegaba a mis pulmones.

Mi cara empezó a ponerse algo roja, y el chico al ver eso me soltó inmediatamente, haciéndome caer nuevamente al suelo, comencé a tocer fuertemente intentando recuperar aire.

Mi respiración estaba agitada y sentía mi corazón latir rápidamente por el impacto, la sorpresa y el susto.

Genial, mi primer día de instituto y ya me metí con alguien, demonios.

— ¿Qué miran? — pregunto el chico, agresivo.

Todos en ese momento volvieron a su actividad de revisar su casillero o mirar el horario, pero en realidad la mayoría me miraba disimuladamente.

Yo seguía en el suelo, me dolía la espalda y el trasero por haber caído dos veces y ser azotado contra los casilleros de una forma tan brusca.

El chico iba pasando intimidante por el pasillo, no sé a dónde se dirigía y tampoco me interesaba.

Sobe un poco mi espalda baja y poco a poco comencé a levantarme, cuando por fin pude ponerme de pie ví un papel tirado, mi horario, se había vuelto a caer por el impacto con el casillero y ahora estaba arrugado... rayos.

Di unos pasos hasta llegar a dónde el papel se encontraba, me agache un poco y lo tome.

Al levantarlo me di cuenta de que debajo del mío había otro horario, lo tome también y al parecer era del chico, “Dereck” le tocaba la misma clase que a mí, posiblemente se le había caído cuando me levanto, pues lo traía en la misma mano que tenía puesta en mi cuello.

Llegué al salón y varías personas ya estaban sentadas en sus lugares, conversando con sus amigos, pues éste era su segundo año de instituto.

Cuando entré las miradas fueron directo hacia mi, me sentí un poco avergonzado, muy pronto empecé a escuchar murmullos, risas y pláticas de chicas y chicos.

Pasaron cinco minutos cuando la campana de inicio de clases por fin sonó y todos fueron a sus respectivos lugares, para mí esos cinco minutos fueron eternos, pues todas las miradas estaban puestas en mí y escuchaba muchos murmullos.

Yo me senté hasta el fondo, pues no había ningún lugar disponible, todos decían que ya estaban apartados varios lugares junto a ellos, parece que no haré nuevos amigos en esta clase.

El profesor entro y todos se levantaron a saludar, yo me quedé un poco confundido pero imite el gesto que todos hacían.

— Buenos días jóvenes. — contestó el profesor dejando su maletín en el escritorio.

Se puso a ver a todos los del salón, cómo buscando algo o a alguien.

— ¿Dónde está Dereck? — pregunto el profesor.

Todos miraron hacia donde yo estaba, no tengo idea del por qué lo hicieron, pero parecían sorprendidos, al verlos pude ver que uno que otro chico me miraba con lástima y con diversión, ¿Por qué?, ¿Había hecho algo malo de nuevo?

La puerta se abrió de repente, y por ella apareció el chico con el que choque está mañana.

Se veía molestó, no tenía idea del por qué, pero en su mirada se notaba el enojo.

El profesor le intento dar un sermón del por qué había llegado tarde, el chico camino sin mucha prisa ignorando completamente al profesor, como si nada le importará, todos me miraban nerviosos y eso me estaba dando un poco de miedo.

El chico se dirigía hacia donde yo estaba, no se por qué, pero tenía la sensación de que algo no estaba bien.

El chico me miró con una expresión de desagrado, como esperando algo, después de unos cuatro o cinco segundos hablo.

— Joder, ¿Cuánto tiempo piensas quedarte más en mi lugar? — comento molestó.

— ¿Tu lugar? — pregunte inconscientemente, entonces me di cuenta, éste era su lugar. — Oh, lo siento, no sabía que — un fuerte golpe interrumpió lo que iba a decir.

El chico había golpeado la mesa con mucha fuerza, di un pequeño saltito al no esperar algo como eso y todo mi cuerpo se tenso.

— Apártate. — dijo, ahora incluso más molesto, pero aquí hay dos lugares, las mesas son para dos personas, ¿No podré sentarme aquí junto a él?

Tomé mi mochila y me quite de su silla, el profesor vio como el chico me había quitado el lugar y no hizo nada al respecto, es como si fuera lo más normal del mundo, todos volvieron a fijar sus miradas en el profesor.

— Oye, tu. — me señaló el profesor. — ¿Quién eres?, Nunca te había visto por aquí. — dijo acomodándose las gafas.

— Ah, soy Adam Gallen, me acaban de transferir aquí. — dije algo tímido.

— Ya veo, ¿No hay más butacas? — pregunto al ver que yo buscaba con la mirada alguna.

— N-no — conteste tímido. En realidad si había muchos lugares vacíos, pero todos me había dado la excusa de que “estaba ocupado”

— Pues te tocará sentarte en el suelo. — dijo, alce la vista con algo de sorpresa por sus palabras. — No puedes estar parado, me distraerías, así que siéntate en el suelo por favor.

Asentí y me senté en el frío suelo, algunos comenzaron a reír ante mi acto, otros carcajeaban bastante alto, y allí me di cuenta, se estaban burlando de mi, el profesor me estaba humillando.

Me dió un poco de vergüenza así que baje la mirada, el profesor también estaba riendo.

— Que obediente, casi como un perro. — dijo el profesor. — pensé que me pedírias permiso para ir a por una butaca, pero ya veo que no es así. — siguió riendo un poco. — Bueno, si así estás cómodo por mi mejor.

Mi mirada seguía baja, no triste o enojada, pero si avergonzada, el profesor se volteó y comenzó a escribir algo en la pizarra, algo que yo no podía ver, pues las espaldas y sillas de mis compañeros me tapaban.

Gatee un poco hacia la izquierda, intentando buscar algún hueco, después de un pequeño rato alzando la cabeza, haciéndome para adelante y atrás, pude ver perfectamente lo que el profesor escribía, me senté en ese lugar con mi libreta y comencé a escribir victorioso de haber encontrado un pequeño lugar que era perfecto para mi.

Pasaron unos minutos y sentí una patada en mi espalda, fue realmente brusca, haciendo que me inclinada hacia delante, mi bolígrafo cayó de mis manos por el dolor, la sorpresa y el impacto que me había provocado.

Llego a mi cabeza la idea de que posiblemente estaba obstruyendo la vista de alguien, lo cual debería ser imposible ya que estoy en el suelo y soy algo bajito.

Solté un pequeño quejido, me voltee y pude ver al chico con el que choque está mañana y el que me quito el lugar, él había sido el responsable de la patada.

— Lo siento, ¿Te molesta que me siente aquí? — pregunté.

— Sí, me molesta. — dijo fríamente.

— Oh, perdón. — tomé mi libreta y mis bolígrafos para comenzar a gatear hacia otro lado y evitar que el profesor se diera cuenta de lo que hacía.

Llegué a otro extremo del salón y aunque no podía ver casi nada, solo anoté lo que alcance a ver.

Pasó un rato y la campana de cambio de hora sonó, me levanté del piso y estaba a punto de irme, cuando recorde que no le había entregado el horario al chico.

— Oye, disculpa. — intenté llamar su atención.

Pero él me ignoro y salió del salón con su fría mirada llena de enojo.

Salí y ví en mi horario, tocaba Ética, ví en el del chico y le tocaba Inglés.

— ¡Oye!, ¡Espera! — grite, intentando alcanzar al chico, el cual ya iba bastante alejado por los pasillos, estaba corriendo para alcanzarlo e intentando evitar chocar con las personas.

Seguí gritando y gritando, hasta que por fin se detuvo y volteó a verme con esa oscura mirada que ahora estaba hirviendo en odio puro, no sé si lo que estoy por hacer será una estupidez o no, pero debo hacerlo.

— Tu horario — dije con la respiración agitada. — Creo que se te cayó cuando estábamos en el pasillo. — Le extendí el horario y el chico, Dereck, me miró confundido. — También, perdón por haberte molestado tanto antes y después de clases, bueno, eso era todo, adiós. — dije sonriente mientras iba corriendo a la siguiente clase.

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