❤️💜TMNT ONE-SHOTS💙🧡

Summary

❤️💙💜🧡 Historias +18 con tus tortugas favoritas~ No tomo pedidos pero escucho sugerencias e ideas ❤️🔥 Advertencias: Toda clase de situaciones y dinámicas van a ser explotadas en este libro, cada historia tendrá sus propias advertencias al comienzo de la misma. Los personajes de tmnt no me pertenecen. Por último... Pasen y disfruten, aquí no se juzga 😏

Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

❤️El otro - Raphael❤️

⚠️Advertencias: Infidelidad, palabras mal sonantes, consumo de alcohol, diferencia de tamaños.

Go (⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠) Go

Sabías que algo andaba mal con tu novio.

No era la primera vez que le veías actuar extraño, cuando le preguntabas al respecto se ponía extraño, nervioso, esquivaba tus preguntas y cambiaba de tema o hacia como que no te oia.

La primera vez que esto sucedió, tu intuición no falló, algo ocultaba. No querías desconfiar pero el era muy mal mentiroso, por lo que te viste en obligación de seguirlo cuando salía del trabajo, el condujo su auto hasta un callejón, dejaste tu motocicleta en la acera y te adentraste caminando, tratando de ser sigilosa. En medio de la obscuridad lo viste conversando con enormes criaturas sin orejas, sin cabello, verdes, con caparazones en sus espaldas.

-¿Pero que tenemos aquí? -Una voz pesada te hizo girar y retrocediste al ver otra de esas cosas, era enorme, mucho mas alto y llevaba una bandana roja que cubria la parte superior de su cabeza- Una pequeña espía.

-Alejate de ella -Casey se colocó en medio.

-¿La conocés? -Pregunto el de rojo sonriendo con malicia, sus movimientos y sus gestos llenos de confianza, sin dudas sabía que era intimidante.

-Es mi... Amiga -Dijo Casey.

Eso basto para que a la siguiente noche cuando Casey llego a tu departamento tuvieran una acalorada conversación.

-Vienes a mi casa, te comes mi comida, usas mis cosas, yaces entre mis piernas cada noche y ¿Solo soy tu amiga? -Dijiste más que molesta.

-Nunca hemos formalizado nada, ___! -Chasqueaste la lengua molesta.

Esa noche le echaste de tu casa pero a los días volvió a aparecer. Rogando por tu atención, diciendo que fue un idiota, prometiendo que si lo recibías nuevamente el quería formalizar contigo. Y tú, atontada, caiste en sus palabras.

Ahora, nuevamente actuaba extraño, ya era la tercera vez que no pasaba a buscarte a la salida de tu trabajo, enfurecida le llamaste, el teléfono fue atendido y una voz conocida sonó al otro lado.

-¿Hola? -Saludó la mujer.

-Hola... April -Trataste de disimular tu incomodidad- ¿Dónde está Casey?

-Oh, hola ___, ya le llamo.

Tu cuerpo comenzaba a temblar de ansiedad pero decidiste calmarte, ahora estaban en una relación y querías confiar en el.

-Hey, ___, lo siento pero no voy a poder pasar por ti, estoy muy ocupado, tomate un Uber, te lo pagaré-Y sin dijarte hablar mas te colgó el telefono. Asombrada miraste la pantalla que decía ”Llamada finalizada" para saber que de verdad había pasado.

Tus ojos se humedecieron mientras te quedaste en aquella calle, quieta, mientras el velo de la noche caía sobre ti.

Esa noche mientras descansabas en tu cama sin poder dormir Casey llego completamente ebrio, se tumbó a tus espaldas y comenzó a manosear tu cuerpo, pero ni bien el nombre “April” salió de sus labios te levantaste y fuiste a dormir al sofá de la sala.

Fuiste la primera en despertar, te acercaste al cuarto, el seguía profundamente dormido. Apretaste el botón de encendido y en la pantalla se mostraba el último mensaje recibido, tirando de la barra pudiste leerlo.

______

April ❤️‍🔥: Te veré eneselugar, está noche, sin falta.

______

Antes de que el despertara ya te habías ido al trabajo.

Pensaste tanto en ese mensaje durante todo el día, te molestaba no poder concentrarte en tu trabajo y la curiosidad era cada vez más grande.

Para la tarde llegaste a la conclusión de que no querías que estos pensamientos entorpecieran tu vida diaria, así que decidiste tener una ultima conversacion con Casey. Era hoy o nunca.

Al salir del trabajo te subiste a tu motocicleta y condujiste por la ciudad. Llegaste a la estación de policías pero sus compañeros dijeron que Casey hoy no había ido a trabajar. Al salir te encontraste con la jefa Vincent, jefa de tu novio, a quien saludaste cortésmente.

-¿Que te trae por aquí?

-Yo, solo estaba buscando a Casey, no contesta su teléfono y pensé que podría estar aquí.

-Oh, no, no -Vincent miro a su alrededor, asegurándose de que nadie más aparte de su compañera Jane estuviera cerca, se acercó a ti y hablo bajo- Hoy Casey tenía una... “Misión” junto con nuestrosamigos secretos, quizá este con ellos.

Entendiste a quienes se refería.

Las tortugas.

Había pasado cerca de un mes desde que los conociste, los viste dos veces más, una, en el departamento de Casey una noche que caiste para el con un “regalo”, agradecias mucho haberlos visto antes de quitarte el enorme abrigo que cubría tu cuerpo envuelto únicamente en una fina lencería. Disimulaste lo mejor que pudiste diciendo que te habías olvidado algo allí la última vez que fuiste y luego huiste tan rápido como tus tacones te dejaron.

La segunda vez el clan del pie atacó el auto de Casey, en el que volvían juntos de una cena a la que el te había invitado, por suerte las tortugas llegaron para salvarlos, aunque hasta que ellos llegaron recibiste algunos golpes, algo que el de rojo noto rápidamente. Claro, desde que había llegado su mirada no se apartaba de ti.

Algo que te intimidaba y hacia poner nerviosa.

Por tu seguridad te llevaron a la guarida. Casualmente tuviste que treparte sobre tu nuevo “amigo”, de rostro no muy amigable y bandana roja. De camino a la guarida fue imposible no notar el grosor de sus músculos.

Allí el de bandana morada te curó y luego de agendar su contacto por si volvía a ocurrir cualquier inconveniente los dejaron ir, no sin antes comer unas pizzas.

Sentados todos juntos en una mesa redonda comiendo pizza y bebiendo cerveza los fuiste conociendo mucho más.

Donnie era inteligente, te daba risa como tomaba aire antes de explicar rápidamente algo que le interesaba agregando algunas palabras que no entendías del todo.

Leo era más callado y reservado pero conservaba una sonrisa amable y tranquila y una mirada tenaz.

Mikey hablaba hasta por los codos y decía muchos chistes, también, te coqueteaba abiertamente, algo que hizo molestar a Casey, sin embargo, el policía no se imaginaba que con quién realmente corría peligro era con el gigante a tu izquierda.

Lo miraste de reojo un par de veces, en todas ellas, el ya te estaba mirando, sus ojos se pasaban en tu como brasas ardientes, su mirada iba desde tu cabello, hasta tu mentón, tu cuello, tus clavículas, tu chaqueta de cuerdo abierta y tu remera de cuello amplio que dejaba ver el inicio de tus senos.

Sentías que ardias cada vez que su mirada se pasaba en tí.

Estacionaste tu moto en un callejón y bajaste a las alcantarillas, caminaste un poco antes de ver la entrada a la guarida.

Te adelantaste pasando unos molinetes que delimitaban la entrada, escuchabas algunos ruidos metálicos y de forcejeo pero no había nadie a la vista, te adelantaste unos cuantos pasos y pronto el sonido de algo pesado cayendo detras tuyo te hizo dar la vuelta.

Raphael se ponía de pie detrás tuyo, sonriendo de lado. Pudiste distinguir claramente como sus ojos subieron y bajaron por tu cuerpo.

-Hey -Te saludo, su presencia era intimidante, pero no retrocediste, algo que le parecía gustar.

-Hola, Raphael -Lo saludaste mirándolo atentamente.

-¿___, que haces aquí? -Te pregunto caminando alrededor tuyo, era como si te acechara, su mirada, penetrante, posaba con descaro sobre tu cuerpo, te podías dar cuenta sin mirarle.

-Estoy buscando a Casey ¿Le has visto? -Raphael bufo una risa, había desaparecido de tu campo de visión por la izquierda y ahora reaparecía por la derecha.

-¿Viernes 13? -Asentiste, el negó, riendo-. Para nada.

Tu mirada se encontró con la de el y no pudiste evitar reír ante su coqueteo descarado.

-Vale, gracias grandote -Dijiste mientras comenzabas a caminar hacia la salida, pasando por su lado.

-Pero se que vendrá -Te detuviste- más tarde -Te giraste a verle- ¿Quieres alguna cerveza en lo que lo esperamos?

•°•♥•°•

Raphael estaba sentado en su banca de ejercicio, bebiendo de su lata, mientras tu caminabas de izquierda a derecha en el pequeño espacio de la tuberia, delante suyo.

-Ademas ¿Por qué agendarla con un corazón? -Preguntaste casi al aire.

-Sin dudas siente algo por ella -Te giraste a verle, tus mejillas roja y tú respiración algo agitada, no pretendías soltar la lengua pero una lata fue más que suficiente- Considero que pierdes tu tiempo con el.

-¿Tu crees?

-Si no se pone encerio contigo es por qué es idiota, o gay... Pero por como mira a April, estoy seguro que es idiota.

Suspiraste, no te gustaba pensar así del idiota que te gustaba, pero bien dijo Raphael, es un idiota.

-Dame otra -Dijiste yendo hacia Raphael y haciendo un puchero, como si estuvieras agotada, por que mentalmente si lo estabas, tanto que caminaste cerrando los ojos y acariciando tu entumecido cuello mientras con tu otra mano le tendias la lata vacia a Raphael.

-Yo te doy lo que tú quieras -Dijo con una voz ronca, abriste tus ojos y bajaste un poco tu mirada dandote cuenta de que Raphael habia tenido que abrir sus piernas o hubieras chocado con ella, al abrirlas, terminaste quedando muy cerca de el.

Tan cerca que su rostro estaba a la altura de tus pechos, a solo centímetros, y el los miraba, con descaro.

Sentiste el calor subir a tu rostro cuando notaste su expresión, su risa de lado, sus ojos fijos filosos clavados en tus montes.

Tragaste con dificultad cuando el exhaló el aire de sus pulmones y la vientisca llegó hasta tus senos.

Pero tú no te moviste de tu lugar, el te miraba tan descaradamente, y eso te gustaba, el pensamiento solo se había cruzado por tu mente una o dos veces, pero pensaste que era imposible.

Ahora, ese enorme y musculoso mutante te miraba con atención, con una atención que hacía rato no sentías sobre ti.

-Sabes... -Hablo el, rompiendo el silencio, su tono ronco te hizo estremecer-. Si yo pudiera tocar un cuerpo como el tuyo, no lo cambiaría por ningún otro.

Levanto su vista de tus senos a tus ojos, y cuando el verde de su iris apunto directo a tu rostro te sentiste desfayecer. No podías creer la belleza de sus ojos.

Además, Casey tenía sus músculos, pero un brazo de Raphael tenía el ancho de tu cintura. El quelonio era tan grande, tan amplio y fuerte, aún sentado, su rostro quedaba casi a la altura del tuyo, confiado de si mismo, con una voz tan deliciosa. Te preguntaste que tan grande era.

Una idea cruzó tu cabeza, alentada por el alcohol en tu cuerpo.

-¿Quieres tocarlas? -Le preguntaste en un tono coqueto, a lo que el sonrió deseoso- Adelante.

Bajo la vista y los miró, asombrado, como si no creyera que de verdad podía tocarlos. Rápidamente dejo caer la lata que sostenía y levanto ambas manos, entrando debajo de tu chaqueta abierta tomo tus senos desde la parte inferior.

Era tan extraño para el. Jamás había tocado senos por lo que era una sensación nueva. Estaban algo rígidos por la remera y el sosten. Aún así le gustaba. Pero ahora quería más.

Llevo sus manos a tu cintura y te atrajo, provocando que tu escote chocará contra su rostro. Ahogaste un gemido al sentir sus labios sobre la parte superior de tus pechos. Sus labios y su respiración eran cálidos, se sentían bien. Te mordiste el labio cuando pasó su lengua por la línea de en medio de tu escote que separaba ambos pechos. Sus manos acariciaban tu cintura y subieron por encima de la tela, tocando la parte inferior de tu sostén.

-Sacate esto, me molesta -Dijo en un tono ronco, lleno de deseo, un escalofrío recorrió todo tu cuerpo.

Relájaste tus hombros y dejaste caer tu chaqueta al suelo, llevaste tus manos a tu espalda y desabrochaste tu sostén. Hábilmente, y gracias a qué tu remera tenía mangas cortas, pudiste sacarlo, callendo este al suelo.

Raphael estaba fascinado y agradecido, miraba tus pechos moviéndose contigo y su forma natural ahora resaltaba más. Metio sus manos debajo de tu blusa y pronto encontró tus montes, la sensación era completamente diferente, tu piel era suave, caliente y firme. La boca se le hacia agua. Te miro a los ojos, notando tus cejas arrugadas de placer y sonrió de lado antes de levantar un poco tu remera con una mano, dejando tu pecho al descubierto.

Su lengua salió inmediatamente y comenzó a lamer uno de tus pezones mientras que su otra mano apretaba el pecho restante. Acababas de descubrir una ventaja del enorme tamaño de Raphael. Su boca, enorme, acompañado de una lengua a la altura, envolvia gran parte de tu pecho. Sentías su saliva sobre tu piel y tu espalda se arqueaba, llevando tus senos hacia adelante, hacia el, pidiendo más de ese placer que te producía.

-Que delicia -Dijo una vez soltó tu pecho, enseguida, antes de que pudieras decir nada, comenzó a trabajar el otro.

Estabas ardiendo, levantaste tus manos a sus hombros por qué sentías perder el equilibrio, consecuencia de haber cerrado los ojos y tirar tu cabeza hacia atras disfrutando de los húmedos movimiento de la lengua de Raphael.

Pronto te diste cuenta que algo golpeaba en medio de tus piernas, encima de tus rodillas. Un enorme bulto se avecinaba. Se sentía duro, muy duro.

No resististe más, le empujaste los hombros, su rostro tomo distancia de tus pechos, pero tu cuerpo no del suyo. Te miro extrañado pero entonces noto como comenzaste a desabrochar tus pantalones, algo que lo hizo sonreír y llevar sus propias manos a su cinturón, desatando el nudo que sostenía su ropa.

Su mirada seguía fija en ti, notando tu desesperación a la hora de sacarte tus botas y tu pantalón, te volviste a seguir acercándote a el. Raphael no podía evitar mirar tus bragas de encaje negro. Relamio sus labios.

-¿No vas sacarte eso? -Preguntaste apuntando a su pantalón, el río un poco.

-¿Por qué no lo haces tu? Así también aprendes solita a lo que te vas a enfrentar -Dijo haciendo su pecho un poco hacia atrás, dejando su pelvis y su erección a tu disposición.

"Ya rugiste“.

Bajaste tus manos hasta su entrepierna, acariciando su plastron lleno de marcas y magulladuras en el camino. Tus dedos se escabulleron entre las telas y pronto encontraron a su duro y caliente objetivo.

Por un momento habías pensado que su ropa y el final de su plastron ayudaban a la ilusión de un miembro grande, pero no.

Tus sospechas eran ciertas, todo en Raphael era inmenso.

Sacaste su miembro de sus pantalones, este era bastante parecido al de los humanos, salvó por tener una forma más particular en la punta.

-¿Aún quieres seguir? -Jadeo el, solo entonces te diste cuenta como tú tacto sobre su miembro lo estaba afectando.

Sus ojos lo decían todo, estaba deseoso de enterrar esa cosa en ti, y tú no ibas a negarte, el calor lleno de curiosidad que inundaba tu vientre no iba a permitirte retroceder.

Cómo respuesta a su pregunta, llevaste tus piernas a los lados externos de las de el, quien rápidamente te tomo de la cintura. Con una de tus manos moviste a un lado tus bragas y guiaste su enorme polla hasta tu entrada, moviste un poco tus caderas. Raphael sentía su cabeza recorrer el largo de tu húmeda intimidad.

-¿De verdad estás segura? Por qué se que te gusta viernes 13 y-

-Que se joda Casey -Con tu mano en su hombro lo atrajiste hacia ti, besándolo, mientras que lentamente comenzaste a sentarte sobre su virilidad.

Jadeos acallados por sus besos inundaban el lugar. Descendiste lo más lento que pudiste, las firmes manos de Raphael sobre tu cintura ayudaban mucho.

Una vez estuviste completamente sentada en sus piernas y con su miembro adentro tuyo dejaste de besarle para poder respirar un poco. Era difícil acostumbrarse a ese tamaño.

Raphael por su parte pestañeaba y se mordía el labio, aguantando las ganas de tomar tus caderas con fuerza y obligarte a subir y bajar, tu interior apretando su pene se sentiamuybien. Pero este no era momento de ceder ante sus impulsos, entendía que era difícil para ti, así que resistió a sus deseos.

Unos segundos más pasaron y noto como comenzabas a mover tus caderas, hacia adelante y hacia atrás.

-Mmh~ -Llego a escuchar salir de tu boca, lo que le indicaba que el dolor o molestia que sentías había desaparecido. Tus movimientos, cada vez más amplios, hacia atrás y hacia adelante, te hacían sentir como nunca nada lo había hecho antes.

Quizá el morbo de saber que estabas teniendo sexo con un mutante ayudaba a tu exitacion y placer, por qué de otra manera no podrías explicar esta ola de placer que te golpeaba cada vez que el pene de Raphael entraba y salia de ti.

Te aferraste a sus hombros y lo besaste nuevamente mientras te novias hacia adelante y hacia atrás, los sensuales movimientos de tus caderas obligaron a sus manos a viajar hasta tus nalgas y apretarlas un poco.

-Joder -Raphael llevo su cabeza contra tu pecho y escondió el rostro entre tus senos, su voz rasposa jadeante de deseo te encantaba-. No puedes estar tan apretada.

Dijo entre pesados jadeos. Al igual que el, tu tampoco podías creer el placer que su pene te provocaba, llenando tu interior por completo, acariciando cada milímetro de tu intimidad.

Aumentaste el ritmo de tu vaivén, robándole varios gemidos bajos a Raphael, quien apretó más fuertes tus nalgas en respuesta. Comenzaste a temer que dejara marcas en tu cuerpo, pero rápidamente el placer borro esas preocupaciones. Rápido te percataste de que el apretón a tus nalgas combinado con su verga entrando y saliendo de tu producían un placer inmenso contra tu cuerpo.

-Ma-mas fuerte, Rojo -Le pediste deseosa, Raphael no pudo evitar sonreír, algo que no notaste hasta que saco su cara de tus pechos.

Ambas manos intensificaron su agarre sobre tus nalgas, la presión comenzaba a ser dolorosa y en combinación con la penetración que ocurría más abajo te volvía loca, y querías más. Tus gemidos se escuchaban alto con cada apretón.

-Aah, si~ -gemiste y jadeaste, tus ojos se humedecieron de placer al sentir su palma chochar contra tu nalga- Joder...

Otro golpe más, y otro, y uno más, y ahora sí estabas segura de que te iba a quedar una marca.

Tus paredes comenzaban a contraerse por lo que, si bien, más descontrolada y menos precisa, aumentaste el movimiento de tus caderas. Raphael podía sentir como su verga era aún mas apretada por tus paredes, si es que eso era posible.

Suspiro elevando sus ojos hacia el techo.

-Mierda ____, si sigues así... Voy a... -Eso no te importaba, de echo, querías que lo hiciera, pero no había manera en la que pudieras articular palabras, estabas en tu punto y era más probable que te mordieras la lengua si tratabas de articular palabras alguna.

Lo único que atinaste a hacer fue besarlo. Dándole tu consentimiento para terminar dentro tuyo, Raphael se dejó llevar.

Pronto tu pelvis se acercó tanto a la suya, ahogaste un gran gemido en su boca y tus paredes oprimieron tanto su verga que no fue difícil para el saber que habías tenido un orgasmo. Te separaste del beso y llevaste tu rostro a su cuello, gimiendo, te quedaste quieta unos segundos mientras tu cuerpo tenía pequeños espasmos placenteros que te recorrían completamente.

Raphael trataba de resistir, pero pasados unos segundos ya no podía más, tu orgasmo estaba apretándolo, llevándolo al cielo, haciéndolo ver las estrellas.

-Perdona nena, pero yo también quiero terminar -Dijo mientras agarraba tus caderas con fuerza y prácticamente te obligaba a subir y bajar rapidamente por toda su longitud.

Te dedicaste a disfrutar, gracias a tu reciente orgasmo tus paredes estaban tan sensibles, tus rodillas temblaban y agradecias que sea el quien te estuviera subiendo y bajando sobre su miembro. Bendita fuerza sobrehumana.

Pronto sentiste como su pene se endurecía, unas estocadas más y los espasmos en su verga comenzaron, descargando todo lo suyo en tu interior mientras soltaba tu cadera y te abrazaba con fuerza, enterrando su miembro en lo mas profundo de tu interior.

Prácticamente desfalleciste sobre Raphael. Pero aún te aferrabas a sus hombros rugosos, a su calor, a su pecho que te contenía. Su respiración retumbaba en su pecho, tratando de ser calmada.

¿Que ibas a hacer ahora? ¿Esto significaba que tú y Raphael eran algo más? ¿Debías hablar con Casey?

No tenías ni idea de cómo proseguir. Solo sabías que cuál Eva comiendo la manzana prohibida, ya no habría marcha atrás.

•°•°•°•

Desnuda y aún bajo el agua de la ducha que había en la guarida de las tortugas, te quedaste helada cuando Casey salió furioso del baño, cerrando la puerta con mucha fuerza.

Al dar unos pocos pasos Casey se encontró con Raphael que casualmente caminaba hacia el baño.

-¿Que te pasa, Jones? -Le pregunto con un semblante extraño pero algo intimidante.

-¿Que me pasa? La maldita de ___ me ha engañado, hermano -Su respiración era agitada- Tiene enormes marchas en su trasero... No sé que creyó ¿Que no me daría cuenta?

-Oh ¿___ era tu chica? -Raphael sonrió de lado- Lo siento hermano, como nunca lo aclaraste, no me di cuenta -el semblante de Casey cambio a uno de desconcierto- Prometo no dejar marcas la próxima vez.

Terminó por decir levantando ambas manos con una expresión más que burlona en el rostro. Casey, por su parte, pasaba del desconcierto a la ira.

Tu, mirabas todo esto desde el marco de la puerta del baño, semi vestida, tu mano choco contra tu cara.

“¿En qué me metí?”

•°•°•°• FIN •°•°•°•

°

OA OAOAAAA!!! Queonda como va? Cómo los trata la vida?

Haaa siempre quise hacer uno de estos libros, finalmente me animé ❤️‍🔥

No olviden dejar su estrellita y su comentario~

No tomo pedidos por el momento pero acepto ideas.


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