Primero
Todo comenzó con una punzada en su vientre, justo donde estaba su útero. Alex jadeó y se levantó de su cama en la casa blanca. No podía ser mejor, su celo se había adelantado, no tenía casa ni ropa pues Luzu se lo había arrebatado todo. Gruñó al recordar que aún tenía las heridas y golpes que causó el castaño. No entendía porqué se enojó, esos niños no eran de su sangre. Eran comprados. Otro sonoro gruñido salió de su boca ¿Acaso pensaba que él tenía mala genética como para hacerle eso? "Owh." Salió de sus labios al volver a sentir la molestia. Abrazó sus almohadas y colocó una en su entrepierna, apretándola con sus muslos por el molesto dolor.
Necesitaba feromonas de alfa. No sé cogería a cualquiera de los rebeldes, tal vez visitaría a Rubius o a Lolo, aquella alfa si que sabía follarselo bien. Un gemidito salió de sus labios al pensar en la última vez que se lo había follado, antes de su boda con Vegeta. Debía de dejar de pensar en alfas si quería tener muerto a Luzu para hoy. Luzu. Chilló el Omega. Quiero estar con Luzu. No paraba de llorar, estaba molesto por la actitud de su lobo interno, arañando su piel para enviarlo a la perdición. Sabía que si dejaba al Omega salir no iba a estar contento hasta que rogara a los pies del alcalde y llorara porque lo cogiera bien.
Alex se acomodó en su cama, colocándose una camisa negra que le habían prestado los rebeldes. Sus primos se aseguraron de quitar el olor dejado por sus seguidores, llenandolas del suyo propio, ahora oliendo a sus familiares, Quackity salió con su camiseta y unos pantalones del mismo color oscuro. Tomó su chaqueta chamuscada para darle unos golpecitos quitando el polvo mugre que había tomado en la cueva para luego colocarsela. Salió y sus pies comenzaron a moverse, siguiendo el camino que trazaba el río. Y gruñendo una vez más, alzó la vista para encontrarse en la casa de la persona que odiaba tanto. ¿Habrá entrado otra omega? Un ataque de celos se hizo presente, entrando al hogar del castaño, oliendo el lugar, se tranquilizó al no sentir otro olor, más que a Alfa rabioso o triste.
Ya había hecho todo, ahora tenía que salir. Que mal que su Omega al reconocer el olor del alfa tomó el control del cuerpecito de Alex. No dudó en abrir el cofre y sacar algunas camisas de Luzu, oliendolas y restregandose en ellas para tomar su olor. -Luzu, alfa.- gimió triste. Tomó toda la ropa del cofre y la puso en la cama del castaño, acomodándola haciendo un nido. -Mi alfa, Luzu.-
Se deshizo de su ropa, colocándose las de su pareja. Restregó su rostro con una almohada y siguió olfateando el agradable olor a alfa. Cómo sea, igual es temprano, Luzu llegará de noche a su casa y no me encontrará aquí. Torpe Quackity, si solo supiera que el Omega no quería moverse de ahí, no hasta que llegara su amado Luzu. Por suerte no tuvo que aburrirse todo el día, pues quedó dormido en un sueño profundo, y cuando su amado llegó ni siquiera se dió cuenta, pues aún se encontraba en los brazos de Morfeo.
El recién llegado se sorprendió al oler a su Omega en casa, incluso pensó que comenzó a alucinar con olores hasta que vió a su pequeño acostado en su camita. -¿Quackity?- preguntó dudoso, tenía al líder de la revolución, acostado en su cama. ¿Que hacía ahí si lo odiaba tanto? La respuesta llegó enseguida pues a sus nariz llegó el olor frutal que caracterizaba el azabache. -ah, pequeño. No puedes vivir sin mí.-
Los párpados perezosos comenzaron a pestañear, finalmente despertando, movió sus pupilas asustado al ver al castaño frente a él. ¿que hora era, por qué seguía con la ropa de Luzu? No pudo hablar, menos cuando el mayor colocó una mano en su muslo. -De aquí no sales hasta que te deje ¿Entendiste, cachorrito?- usó su voz de mando en él, por lo que respondió con un asentimiento de cabeza. Luzu jamás había usado la voz, con él y le había encantado. Cómo si nada estuviera pasando Luzu comenzó a desvestirse, como si el que Quackity estuviera ahí fuera cosa de todos los días. Miró a su Omega, acostado en el nido con una sonrisita. -¿Podrías buscarme una sábana bonito?- quackity lo miró confundido. Luego miró la cama y al ver las prendas esparcidas se puso rojo. Buscó lo que le habían pedido, unas mantas negras. -Puedes, puedes dormir en mi nido.- rió, obviamente su patito le diría eso. Lo conocía tan bien.
Luzu se recostó, dándole la espalda a su pareja, tomó las sábanas y se abrigó del frío, ignorando el olor a frutas y a las manitos que acariciaban su espalda.-alfa, ayúdame porfavor.-gimoteó, necesitaba atención, tanto que se dignó a llamar a Luzu su alfa una vez más.-No.- Fue lo que le dijo, aún sin voltearse a verlo. Cerró sus ojos hasta que la melodiosa voz de Quackity volvió a oírse.-pero, Alfa- - empezó a decir antes de ser interrumpido por Luzu.-No, omega. Alfa está molesto contigo. ¿Crees que no sé que te has acostado con Rubén, Sapo Peta y Lolito? No soy estúpido, aún así te dejo construir un nido en mi cama, te dejo dormir conmigo. Es suficiente.-Volteó a ver a su Omega diciendo esas palabras. Le dolió, pues quería cuidar a su patito en su celo, no le importaba si el mes pasado tuvo que sufrir, teniendo un celo doloroso sin su Omega y sin nadie que lo cuidara. Luzu amaba tanto a Quackity que su alma dolía, no le importaba si el Omega lo engañaba, después de todo él tenía su mordida y por más que doliera, sabía que Quackity regresaría siempre a él.
A pesar de que ambos corazones latieran al mismo tiempo y que sus lobos se volvieran locos cada vez que se veían, quackity siempre sería ambicioso y jamás se daría cuenta del profundo amor que su alfa tenía hacia él hasta que fuera demasiado tarde. -Lo siento, pero Alfa me robó mis elecciones.
Patito, yo quería gobernar junto a tí ¿es que no entiendes? Si te dejaba ganar tendrías de primer caballero a ese Rubén ¿Yo dónde estoy?
-Pero alfa dijo, alpha dijo que..- empezó a murmurar, pronto la saliva en su boquita hizo que las palabras sean inteligibles, Luzu lo tomó del mentón y besó su frente.-ahora no, omega. No tendrás lo que quieres.-dijo con tono demandante, le dolía tanto hablarle así a su patito, no quería ser como los demás alfas, pero a veces tenía que poner orden en la situación si se trataba de Quackity. Tenía que dejarle en claro que el que mandaba ahí era el y no llenar el corazón de su Omega de codicia. -Deja de ser tan malcriado, si quieres algo en tu coño, entonces ya sabes dónde están los dildos. ¿Porqué no lo haz hecho? Entierra bien profundo un dildo en tu coño caliente y deja de llorar.-
Alex lloró y asintió, se acercó gateando al cofre donde estaban los juguetes que usaban cuando se hacían el amor y tomó su dildo favorito, movió su tanga y comenzó a frotar el dildo en su coño. Alzó sus ojitos y miró al alfa quien le devolvía la vista, viendo el coño rosado con esos ojos rojos, amaba el color oscuro que se apreciaba en los contrarios cada vez que Luzu pensaba en algo placentero. -Luzu.-gimió cuando por fin, metió el dildo en su coño apretado, moviendo sus caderas y soltando gemidos. Sus ojos se llenaron de lágrimas, metió el dildo más en su coño hasta que sintió como tocaba su punto, para después correrse en él, soltando un líquido transparente.
-Ven bonito, vamos a dormir.- El mayor se acercó al Omega tomándolo de las axilas, alzandolo y acomodandolo en el nido, Alex tenía sus ojitos cerrados y llenos de lágrimas que fueron limpiadas por sus pulgares. Finalmente sacó el dildo con suavidad del coñito y lo tiró a algún lado, para después recostarse al lado del Omega quien lo veía con sus ojitos llorosos. -El castigo no es para tí pequeño Omega, es para Alex, Alfa no está enojado contigo.- murmuró, acercándose dando besos en los labios contrarios. -Tratas, tratas mejor a mi Omega que a mí.- Lloriqueó quackity, correspondiendo los besos que le eran dados. Pronto Luzu tomó su nuca y lo apegó a él. -Te prometo que, cuando seas mío de nuevo hablaremos de esto.- siguió dando besos en esos labios tan dulces hasta que ambos quedaron cansados y cayeron en los brazos de Morfeo.
...
Luzu despertó temprano. Un poco antes del amanecer, había decidido salir al pueblo a avisar que no iría a la alcaldía, pues estaría ocupado en su casa, eso hasta que vió como el cuerpo contrario buscaba el calor de su cuerpo en las sábanas luego de que se levantara a tomarse una ducha. No faltó mucho para que el Omega se despertara alterado al no encontrar al Alfa al lado suyo. -Luzu..-susurró.
Luzu preguntó luego de colocarse su boxer y un pantalón: -¿No tienes hambre, bonito?-Alex abrió su boca para contestar, en realidad tenía hambre, pero su cuerpo necesitaba con urgencia el pedazo de carne de Luzu dentro de él. -¿Te parece bien un puré de patatas y una pequeña ensalada? Si, eso te debe gustar.- dicho eso salió de la habitación para ir a su propio huerto y tomar los ingredientes del desayuno. Alex se recostó en la cama y abrazó unas almohadas, colocando su pierna sobre una de ellas. En media hora llegó su pareja con un plato de comida, los labios de Luzu tenían un pequeño rastro de puré y sonrió al ver eso.
Cómo Quackity no estaba siendo consciente al cien porciento de su mente el castaño tuvo que darle su desayuno. Acercando la cuchara a la boca ajena para luego meter la porción de comida en esta. Siempre era así con los celos de su patito y le gustaba cuidarlo de esa manera. Cuando terminó de alimentar a Quackity le envío un mensaje a Vegeta, pues habían acordado en tener una reunión ese día.
Hola, veg. Voy a estar ocupado el día de hoy, tendré que permanecer en casa, no envíes a ningún asistente. Estoy bien, mi celo se adelantó, ya sabes.
Visto.
Bien, ahora solo era cuidar a su Omega. Eso era todo, sí. Pero al parecer el celo de su amado se había calmado, un poco. Diferente a las otras veces, Alex quedó dormido después de comer. Luzu se preocupó un poco y comenzó a buscar sobre aquello en los libros de su biblioteca. Al parecer era normal si el Omega había pasado tiempo lejos del alfa y su celo entraba adelantado. Aunque eso no lo calmó ni un poco así que se dispuso a estar junto a su patito por si sentía algo diferente. No duró mucho el sueño del pato, pues al sentir el cuerpo de su pareja a su lado otra vez las ganas de procrear salieron. Su mano se posó sobre la de su pareja, guiandola hacía su entrepierna empapada. -por favor.- fue lo único que dijo con sus ojitos humedecidos, bajo la hermosa mirada rojiza de su Alfa. Luzu lamió sus labios, sus dedos comenzaron a jugar con el clítoris, presionandolo y moviendolo de un lado a otro. Alex mordía su labio, abriendo un poco más sus piernas. Luzu puso su mentón sobre el hombro ajeno para ver las acciones.
Alex tomaba la muñeca de su pareja con fuerza por el placer que recibía. Luzu solo se dedicaba a darle atención a la parte baja del menor; quitó su mano y dejó a su pareja sentada en el nido, mientras que acomodaba su cabeza en la entrepierna ajena para comenzar a dar lametones y jugar con su lengua en la empapada superficie. -Luzuu-
-mi Omega se ha portado muy mal, es hora de que su alfa le enseñe a respetar. ¿No crees, bonito?- un lloriqueo salió de los labios del Omega, el castaño jamás se había comportado así con él. Estaba jodidamente emocionado. -si, si, alfa por favor. Demuestrame que estás al mando.-
Ah, su hermoso Omega, a veces olvidaba lo caliente que solía ser Alex. No iba a preparar al azabache, pues tenía que castigarlo de una forma.-Tan bonito que te ves siendo líder de la revolución para luego llegar a mi casa a follar.- tomó el cuerpo ajeno y lo puso boca abajo, dejando el culo alzado. -tanto que quieres matarme pero estás aquí para que folle ese apretado coño tuyo.-
-¿Apretado? Yo creo que no lo vas a sentir tan apretado como antes. Han entrado tantas vergas tan buenas en mí vagi- ¡Luzu, mierda! - el castaño soltó un gruñido mientras escuchaba las palabras ajenas, quitó sus pantalones, dejando que la polla gorda rebotara en el aire y la metió con brutalidad en el agujero, embistiendo rápidamente sin sacar el miembro, dando justo en la próstata ajena. -¿Decías? Yo te siento bien apretadito. ¿Mi polla es más grande y gorda que la de ellos, no?- preguntó, presionando su lengua contra la glándula de olor, haciendo al menor temblar debajo de él, jadeando por el tacto. -S-si, Luzu ¡Tu verga es m-mucho más!- ¡Ah! G-grande y gorda. Mierda.-
Rozó los afilados colmillos por la piel, haciendo que el pequeño jadeara. Una mano viajó al pecho contrario, agarrándolo desde ahí y apretando su espalda contra él, mientras que la otra mano bajaba hasta el clítoris, moviendolo violentamente. Quackity se lloró, sintiéndose en el cielo. Movió sus caderas al compás de las embestidas del mayor. Era mucho. -Luzu me siento raro, para.-suplicó. Luzu paró un segundo. ¿Habrá sido aquello que leyó en su libro? -¿Que pasó, estás bien?- La mirada oscura del azabache lo miró con vergüenza, haciendo una pequeña mueca y sonrojándose.-es que... Sentí que me iba a orinar.- Luzu sólo río ante aquello, regresando a sus embestidas bruscas y moviendo el clítoris. -¡Luzu mierda te dije qu!-
-Dejalo salir, bonito.- ¿Hablaba en serio? No quería orinarse, que vergüenza. Pero las jodidas embestidas en su coño hacían que las ganas aumentarán y que sintiera el pene de su Alfa con más fuerza. Su mente estaba jodida, solo podía pensar en el castaño que no dejaba de embestir, dios era mucho. Quackity lloró una vez más, la vergüenza se apoderó de su cuerpo pero su boquita se abrió con sorpresa al sentir un orgasmo como ningún otro. De su vagina salía un líquido transparente en abundancia, chorreando y chorreando. Luzu solo aumentaba el orgasmo, metiendo y sacando su miembro además de estar moviendo el clítoris hinchado y sensible. -¡Ah, Luzu!-
Aún no había dejado de chorrear, su cuerpo falló y quedó recostado, como pudo acomodó sus muslos, dejándolos encima de las piernas, dejando que Luzu siguiera jodiendo el coño apretado. La verga se sentía en el jodido paraíso, el castaño jadeó al sentir como era estrujada y chupada. Dió una última embestida y su nudo se hizo dentro del Omega. -Te voy a preñar, maldita zorra. Vas a tener a los cuatrillizos que me mataste y si tú maldito cuerpo puede me darás unos cuántos más. Te voy a llenar de mis cachorros ¿No quieres eso, Alex? Suena muy bien ¿Verdad?-"si, ¡si!" era lo que pensaba el Omega, necesitaba los cachorros de Luzu, los anhelaba. Quería quedar preñado. Solo podía pensar en Luzu.
El castaño lo criaba bien, llenando el útero de su semen caliente y espeso, el vientre se hinchó, demostrando lo bien que Luzu trataba a su Omega. Quackity abrió como pudo sus piernas ahora débiles con la ayuda de las fuertes manos de Luzu, quien cambió de posición antes de que se volviera incómodo, dejando al Omega sobre él. Quackity se sentía lleno, apretado y algo incómodo. Amaba que su pareja lo llenará pero debía admitir que siempre odió lo grande que se hacía el nudo. Quackity soltó un quejido, pues el alfa se corría con fuerza, haciendo que su vagina se apretara sobre el pene grueso y se corriera de nuevo. Cuando el nudo desapareció la verga se deslizó hacia afuera, dejando que hilitos de su líquido salieran del coño cremoso. -hagamoslo otra vez. ¿Puedo?- Alex suspiró, sería una semana larga.