Erótico San Valentín ~ Sterek

Summary

One-Shot Sterek, especial del día de San Valentín. Un corto relato de como Stiles y Derek pasan el día más esperado por muchos y odiado por otros... ¿Será que este día podría ser romántico o un completo fracaso? ✨La historia es de mi completá autoría. ✨Los personajes no me pertenecen. ✨No doy derecho a adaptaciones a menos que sea con mi permiso. ✨Si este tipo de historias no te gustan por favor retirarte.

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1
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n/a
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18+

Capítulo Único

Era un día completamente soleado, algunas nubes tapaban el cielo y se escuchaba el "canto" de los pájaros en todo el pueblo. Los habitantes de este lugar se encontraban completamente felices, con sonrisas adornando sus rostros y un brillo en sus ojos, para todos era el mejor día y la mejor fecha de todas.


San Valentín.


Sin duda alguna un día completamente dedicado para los enamorados o para las parejas que apenas se estaban formando en especial este catorce de febrero, no había nadie que estuviera mal este día... Bueno, a excepción de una sola persona y no era ni más ni menos que un chico castaño, con la piel pálida casi blanca, bañada en lunares.


Se que se deben estar preguntando ¿Quién es este chico?... No es ni más, ni menos que Mieczyslaw Stilinski (Stiles), para él sin dudas era la peor época del año, por lo menos en los anteriores se la pasaba encerrado con Scott en su cuarto ó en la casa del nombrado, pero este no sería igual.


Desde que Scott fue mordido y se volvió un Alfa Verdadero, se convirtió en un verdadero idiota, paso se contar con su apoyo a no tener nada, Stiles entendía muy bien que ser el Alfa no era nada fácil y más siendo uno convertido y no se nacimiento, eso podía aceptarlo, lo que si no podía era que su supuesto mejor amigo se volviera un completo engreído y estúpido. No podía ver unas piernas moviéndose frente suyo porque era según él "Una clara invitación para follar" gracias a esa actitud ambos se estaban alejando el uno del otro y su lazo de hermandad se rompía cada vez más.


En fin, no tenía más alternativa que sobrevivir el resto de la mañana hasta que las clases terminarán y pudiera regresar a su casa, solo tendría que aguantar el ambiente empalagoso del resto de sus compañeros en la universidad, lo que era prácticamente a diario, pero hoy sería mucho más fuerte.


Se vistió igual que siempre, tomó sus cosas y bajó al primer piso para ir a desayunar, mientras bajaba pudo escuchar el agua salir de la regadera eso significaba que su padre todavía no se había ido a la comisaría. Ya estando en el primer piso dejó su mochila cerca de la puerta y iba camino a la cocina, justo a medio llegar escuchó el timbre sonar, rodando los ojos y cansado fue hasta esta y la abrió encontrando al cartero que tenía dos paquetes, los tomo y firmó, antes de cerrar la puerta el tipo le dijo sonriendo.


—Que pases un Felíz San Valentín, amigo —su sonrisa no se iba.


—No tiene nada de bueno —le respondió frío y le cerró la puerta en la cara.


No le importo para nada la cara que se le formó al otro por decir esas palabras, simplemente gruñó un poco y volvió a tomar paso a la cocina, dejando las cajas en la mesa y fue hasta el mesón para prepararse su desayuno y el de su padre. Cómo ya estaba acostumbrado a hacer de todo lo hizo todo muy rápido, puso dos platos vacíos en la mesa y tres más en el centro, justo en ese momento Noah entró al espacio y al ver la comida en la mesa su estómago hizo un gruñido, dando a entender el hambre que tenía.


—¿Hace cuánto que no comes, papá? —le preguntó Stiles.


—Hace unas pocas horas, hijo —Stiles levantó las cejas—. Está bien, desde el desayuno de ayer no he comido más nada, bueno unas cuantas barras integrales y agua.


—Que sea la última vez que lo hagas papá —recrimina el castaño—. Sabes que no puedes saltarte las horas de comida.


—Si, si, si será la última vez —volteo los ojos—, ahora déjame comer que tengo que ir a la... —dejo de hablar y poner comida en el plato cuando noto las cajas—. ¿A qué hora trajeron esas cajas?


—Hace unos diez minutos —restó importancia y siguió comiendo—, las dejé en la mesa y me puse a hacer la comida.


Noah tomó un cuchillo que estaba allí en la mesa y lo paso por la cinta de una de las cajas, específicamente en la que decía su nombre, al abrirlo sus ojos se abrieron a la par, no podía creer lo que sus ojos veían, eso llamó la atención de su hijo y miro lo que había dentro de esta.... No lo podía creer, simplemente no lo podía creer, habían cinco pedazos de carne de venado, está era la más cara y difícil de conseguir, ya que en Beacon Hills estaba prohibido la cacería y para conseguirla se tenía que ir a otro estado para comprarla y déjenme decirles que era toda una fortuna hacerlo.


Stiles vio una nota que estaba encima de la carne, la tomó y comenzó a leerla de forma personal, sus ojos quedaron aún más abiertos que antes, miró a su padre, luego la carne y por último la carta, esto lo hizo unas cuatro veces más y ya estaba preocupando al pobre hombre.


—Stiles sigues haciendo eso me vas a marear —lo llamo y eso hizo que volviera a la realidad—, leé la nota.


—Que... Querido Noah, se lo mucho que disfrutas de comer carne de venado y por eso te mandé cinco pedazos de este... Con amor y para este día tan especial Peter Hale —apenas terminó de leer noto un sonrojo en las mejillas de su padre y se dió cuenta—. ¡ESTÁS SALIENDO CON PETER Y NO ME LO DIJISTE!


—Te... Te lo iba a decir —su voz tembló—. Solo que no por ahora.


—Maravilloso, simplemente maravilloso —usó su sarcasmo—, ahora entiendo todos esos morados en el cuello, no eran golpe, eran chupones del loco ese.


—To... Todavía falta abrir tu caja —dijo Noah.


Stiles dejó la nota en la mesa, tomó el cuchillo que antes había tenido su padre y cortó la cinta de la caja, cuando la abrió su piel se puso más pálida de lo que ya era y perdió el aliento con lo que vio.


Ya había llegado a la universidad, cuando parqueo el Jeep vio a la manada en una parte del estacionamiento y como si no los conociera, pasó de largo, ni siquiera los volvió a mirar cuando paso cerca de ellos, entró y fue directo a su casillero para buscar unos libros que tenía para su siguiente clase, al sacar su vista del pequeño espacio y prestar atención a lo que había a su alrededor, desde corazones hasta lazos en el techo, paredes y puertas de todos los salones, sin duda un escenario digno de una película de amor escolar... Una completa mierda para Stiles, solo suspiro cansado y se fue directo al salón.


Noto como en algunos puestos habían regalos y cartas, pero en la suya no había absolutamente nada, un pupitre completamente vacío y si no fuera un objeto se podría decir que le faltaba vida, dejando esos pensamientos de lado llegó hasta este y se sentó, como todavía no había llegado el docente y aprovecho para dormirse un poco.


No estuvo ni diez minutos durmiendo cuando alguien tocó su hombro, levantó la cabeza y con la vista un poco borrosa vio a alguien frente suyo, parpadeó unos segundos y cuando ya su vista no fue más borrosa se dió cuenta que era Lydia.


—¿Sii? ¿Pasó algo Lydia? —su voz se escuchaba un poco seria.


—Nada, solo quería darte esto —levantó una bolsa—, es mi regalo para ti.


Stiles tomó la bolsa y vio lo que había dentro de este, vio a la chica y luego a la bolsa y nuevamente a la chica, su cara se puso más seria y fría al ver a la pelirroja.


—¿Esto es un juego verdad? —ella no entendía—. Se que todo el mundo puedo hacerlo, pero a mí no me va el estar poniéndome maquillaje, no se como hacerlo y no me interesa, además —tomó la tarjeta de la bolsa—, dice que es para ti.


—Stiles... Yo —Lydia no sabía qué decir.


—No tienes que explicarme nada, Lydia —le devolvió el regalo—. Si solo sentías lastima porque no he recibido nada, me hubieras dado un jugo mejor y no algo que no sé aplicarme y que no me interesa.


Los que estaban allí y estaban entrenando se dieron cuenta de la escena que habían hecho, no sabían si sentir pena por el castaño o por la pelirroja.


—No tienes porque hablarle de esa forma a Lydia, Stiles —se metió Scott—. Te ordenó que te discul...


—No tengo porque disculparme de nada, Scott —le interrumpió—. En ningún momento le dije que me diera algo, por lo menos ver qué es lo que iba a dar.


—Ella intentó hacer algo bueno por ti, sintió lástima porque vio que no te dieron nada —el latino se estaba enojando.


—Y tu crees que a mí me importa la lastima que tiene de mí —se levantó del puesto—, y todo aquel que la tenga piénselo dos veces en acercarse a mí y tratar de humillarme, porque son ustedes los que terminarán de esa forma.


No le prestó más atención a los demás y volvió a sentarse en el puesto, Lydia, Scott y el resto de la manada no tuvieron palabras, Stiles nunca había reaccionado de esa forma y más con la Lydia.


—Stiles discúlpate con ella —sus ojos brillaron a rojos en un momento—. ¡Ahora!


—Pírate de aquí, McCall —ni siquiera lo miro—. Mejor vete con una de tus aventuras de una noche y déjame en paz.


Ahora sí todos quedaron sin aliento, peor aún la profesora que había entrado y escuchado las palabras dichas por el chico más educado de su clase. Nadie más volvió a hablar del tema, no querían saber hasta dónde las palabras podían salir de la boca del castaño.


La clase paso rápido igual que las otras, en todas Scott trataba de retener a Stiles y "hablar" con él, pero por más que lo intento no lo logró, en todas se le escapaba, justo ahora iban tener su descanso y después su última clase del día, esa sería la oportunidad para poner en su lugar a Stiles.


A lo lejos del instituto se encontraba un moreno pendiente a todos y cada uno de los movimientos del castaño, se suponía que recibiría una llamada de parte de este agradeciéndole por el regalo que envío, pero era la hora y nada. No sé rendiría hasta hablar con Stiles.


En lo que respecta a Stiles, pasó prácticamente el día ignorando a todos lo que se acercaban a él, lo único que podía pensar era que solo querían burlarse de que no había tenido algún regalo o lo que pasó en la clase con Lydia, así que solo se encargaba de pasar de largo y evitarlos, no tenía tiempo para eso.


Obviamente hizo lo mismo con la manada y más con el estúpido de Scott, ya solo faltaba una sola clase y por fin podría irse a su casa y pasar todo el día viendo sus películas favoritas y esperar el día de mañana a que toda esta cursilería de San Valentín.


No faltaba mucho para que la última clase acabará y Stiles estaba ansioso, justo en ese momento vio su reloj, viendo que ya había finalizado la hora. Guardó todas sus cosas en la mochila, lo hizo de forma lenta y sin desespero, su tarde de películas no se iba a ir así como así. Ya teniendo todo guardado se dispuso a salir, pero fue interrumpido cuando le cerraron la puerta justo en su cara, giró un poco cabeza a la izquierda y se encontró con Malia teniendo la palma de su mano en la superficie de madera.


—Podrías hacerme el favor de quitar tu mano de la puerta —le hablo seco—. Tengo algo muy importante que hacer y tú y tu mano me están estorbando.


—No creo que tengas con quién pasar San Valentín —atacó con burla—, así que no tienes mucho que perder.


—Sí, no tengo con quien pasarla, pero es mejor estar solo que tener un segundo con una amargada como tú —eso hizo a la coyote gruñir y brillar sus ojos—. Ese truco está demasiado viejo, implementa otro.


—Malia no se va a quitar hasta que le des una disculpa a Lydia y a mí —los ojos de Scott brillaron a rojo—, tu Alfa.


—Ya te lo dije esta mañana Scott, no pienso disculparme porque no hice nada malo —Stiles rodó los ojos—, así que ya quítate.


—¡NO LO VAS A HACER HASTA QUE TE DISCULPES! ¡SOY EL ALFA VERDADERO, TU ALFA Y MEREZCO RESPETO! —prácticamente rugió en su cara.


Stiles comenzó a reírse como loco después de eso, desconcertando a los que estaban con en el salón.


—Escúchame bien, Scott —casi susurro—. Tú no eres y nunca serás mi Alfa —con el tono en que lo dijo, helo la sangre de todos—, ahora deja de creer que por ser un Alfa Verdadero tengo que darte respetó.


—¡Eres un maldito desgraciado! —gritó furioso Scott—. Te salve de la posesión del Nogitsune, aún cuando mi primer amor murió en mis brazos por tu culpa.


—Sabes perfectamente que no fue mi culpa, ninguna de las cosas por las que pasamos esa vez —Stiles trataba de controlarse—, hice todo lo que estuvo en mis manos para que nada de eso pasara.


Poco a poco se fue acercando a Scott, este retrocedía poco a poco, por alguna extraña razón ni Lydia, ni Malia podía llegar hasta ellos, algo las estaba reteniendo.


Scott veía como la piel del castaño se volvía cada vez más pálida y sus ojos adquirían un color entre morado y azul, además que sentía como el aire se hacía más pesado y el ambiente frío.


—La muerte de Allison me duele, tal vez no como a ti, pero si me duele, mucho —quedaron frente a frente—. Ella murió ayudando a sus amigos... quien sí es un desgraciado eres tú —pegó sus manos a la pared—, no pasó ni una semana y ya te estabas tirando a medio instituto —Scott trato saliva por eso—, así que cuida esa boquita tan grande y llena de mierda que tienes y no vuelvas a dirigirme la palabra si es algo de vital importancia.


Se alejó y Scott terminó sentado en el piso, las chicas habían quedado como estatuas, sin poder moverse, ni detener al castaño que estaba pasando al lado de ellas como si nada hubiera pasado.


—Será mejor que no vuelvan a hacer algo como esto —sus ojos aún seguían brillando—, porque a la próxima no me importaría romper un brazo o una pierna.


Con eso último la puerta se abrió por si sola y de allí salió el castaño, dejando a tres adolescentes muertos del miedo. Justo cuando Stiles se encontraba por montarse en el Jeep le llegó un mensaje de la persona que menos se lo esperaba.


—Ven al loft, tengo algo importante que hablar contigo —fue el mensaje que Derek le envió.


Stiles no podía estar más que molesto, después de lo que recibió está mañana por ese loco Sourwolf pretende que vaya hasta donde le pide y de paso interrumpe su tarde, en su mente decía de forma malhumorada "Más te vale que sea algo importante, porque sino yo mismo te arranco la garganta con mis dientes " .


En el loft, Derek se encontraba ansioso de poder tener a Stiles solo para él, que nadie se interpusiera en lo que iba a hacer hoy, además estaba más que contento, pasó prácticamente toda la mañana espiando al joven castaño, notando que lo que de había propuesto estaba dando frutos, no por nada el castaño se encontraba actuando tan arisco y molesto, tal vez no era fase de celo, pero si de cortejo y la chispa de Stiles había aceptado por completo tanto sus intenciones, como las de su lobo interior.


Stiles parqueo el Jeep a unos paso de la entrada del lugar y vio el establecimiento, le hacía falta una buena pintada, parecía un lugar de mala muerte o incluso un edificio embrujado, dejando eso de lado entro y tomo el ascensor, ni de chiste subiría por las escaleras, sería para que nunca llegará hasta el último piso, cuando el ascensor se detuvo no le dió tiempo siquiera de abrir cuando lo tomaron por los hombros.


Stiles no sabía cómo rayos había llegado a esta situación, no es que se quejara, para nada, lo estaba disfrutando como nunca en su vida.


Justo en ese momento se encontraba siendo prácticamente comido por la boca de Derek, no le daba ni tiempo para tomar aire, estaba desnudo en la cama y tenía a Derek encima suyo todavía con sus prendas y es que apenas la puerta se abrió el Hale lo tomó por los hombros y comenzó a devorarlo, a rasgar su ropa con sus garras.


El beso era intenso, no solo porque el susodicho metía su lengua en lo más profundo de su boca, sino que este se encontraba en su fase Beta y sus colmillos rasgaban sus labios, eso lo hacía excitarse de sobremanera, soltaba gemidos que volvía loco al lobo y lo ponía más caliente.


Rápido, Derek se quitó su ropa dejando ver a Stiles el semejante mástil que se cargaba entre las piernas, provocando en Stiles tanto miedo, como lujuria, sería tan afortunado de pasar una noche con el hombre más sexy considerado por todo el pueblo, era una oportunidad que no iba a dejar pasar así como así, no era algo que se repetía más de dos veces.


—Está noche vas a gemir mi nombre de tanto placer que te voy a dar —dijo gruñendo cerca de su oído—, y mañana no podrás ni hablar, ni mucho menos caminar.


Ese fue el detonante en Stiles de solo escucharlo no se resistió y atrapó los labios del otro en un beso aún más caliente que el anterior, la saliva escurría de entre sus bocas, sus cuerpos comenzaron a sudar por el calor de la excitación y sus erecciones se rozaban haciendo sentir un hormigueo en sus testículos. Derek se apartó y una línea de baba los unos a todavía, Stiles no sabía qué era lo que iba a hacer hasta que soltó un fuerte jadeo por la acción del otro y es que sentir una lengua lamía tu orificio era sumamente caliente, además de que Derek al estar en su forma Beta, su lengua se volvía más áspera, dándole el doble se placer y hasta más.


En un momento de lucidez, Stiles apartó a Derek de su culo y con la fuerza que su chispa le proporcionaba lo empujó en la cama, se sentó sobre él, pero dándole la espalda y sin más comenzó a chuparle el semejante pedazo de tronco que tenía allí.


Al ser tan grande y grueso, se le hacía difícil chuparlo todo, lo que sobraba lo masturbaba con sus manos y jugaba con sus testículos. Hale no podía creer las maravillas que esa boca podía hacerle sentir, su lobo rasguñaba lo profundo de su ser para salir y tomar a su compañero, quería hacerlo suyo, pero primero tenía que prepararlo de la mejor forma y no lastimarlo.


Tomo al castaño de las caderas y lo puso de tal forma que hicieron un sesenta y nueve a la perfección, mientras el humano chupaba su miembro, este lamía la entrada, no pudo evitarlo y metió un dedo, está acción hizo que Stiles dejara de chuparle, se encorvara y soltará un gemido de puro placer, además de correrse en el abdomen marcado del lobo. El olor del semen de su pareja hizo que su libido creciera y que su polla lubricada aún más, ya no había nada que pudiera detenerlo.


Bajo a Stiles de su regazo, lo puso de perrito y bajo su cabeza y espalda para que su trasero quedará levantado, sin más comenzó a entrar en su interior, el calor y estrechez que esa entrada le daba lo hizo sentir posesivo, nadie más que él tendría la oportunidad de poder sentirlo, si otro intentará tal cosa lo eliminaría de sin dejar rastro alguno.


Lo único que podía escucharse en todo el loft eran los gemidos, jadeos, gruñidos y el golpeteo que provocaba el choque entre el culo de Stiles y los testículos peludos del Derek, el vello púbico que rozaba sus cachetes traseros le hacían sentir cosquillas y un gran fetiche, siempre que veía la línea que se unía al ombligo y desaparecía entre los pantalones del lobo, se había vuelto su más grande fetiche y sentirlos justo ahora era su sueño cumplido. Las embestidas que recibía cada vez eran más fuertes y certeras, su ano antes pequeño, ahora se encontraba abierto por tan gran tamaño de lo que estaba entrando y saliendo.


Todo lo que estaba sintiendo, el golpe, las cosquillas, las grandes manos del otro recorriendo y pellizcando sus pezones fueron lo que necesito para tener el mejor orgasmos que nunca tuvo, ell gemido no pudo escapar de su boca, ya que fue asaltada por los labios del otro y allí fue cuando sintió que algo se estaba hinchado en su interior y como era llenado por un líquido espeso y caliente, llevó su vista a su abdomen el cual antes era un poco plano, ahora se encontraba levemente hinchado cada vez más.


—Tendrás a mis cachorros —le agarro del cabello—, y cada que los tengas pondré más y más


—Si, si, si dame a tus cachorros, dámelos todos —prácticamente suplico—, quiero llevarlos en mi, lléname por completo.


Y así fue como no solo hicieron el amor una vez, fueron tantas veces que el abdomen de Stiles parecía querer reventar por cada corrida que Derek dejaba en su interior.


Un cansado Stiles intentaba levantarse de la amplia cama, pero un grueso y peludo brazo lo tenía bien sujeto al cuerpo caliente y grande detrás suyo.


—Sourwolf, necesito ir al baño —rogó al otro—, déjame ir.


—No —su voz se escuchó mucho más ronca de lo usual—. Te quedas aquí conmigo.


—Entonces acompáñame, pero déjame ir al baño.


Con eso último Derek soltó a Stiles, apenas este se levantó de la cama le llegó por detrás y lo abrazó, al ser tan temprano, además de estar con su pareja, su polla se encontraba erguida y rozando entre sus nalgas, a pasos lentos llegaron hasta el baño y Stiles pudo hacer su necesidad sin problemas. Al terminar giro su vista a un espejo y noto que su abdomen todavía se veía inflando y luego sintió la mano del otro.


—Me encantan ver esto —ronroneo


—Eres todo un romántico cuando te lo propones —ambos rieron—, aunque ese regalo de ayer me dió algo de miedo.


—Era una ofrenda de cortejo, mi amor —Stiles se erizó ante el apodo—. Al aceptarla dejaste en claro que me dejarías cortejarte y aunque nos volamos algunas cosas, podemos seguir con esto.


—Sí, lo que digas —se giró y llevo sus brazos al cuello de Derek—, pero eso sí, no más conejos u otro animal muerto, sin preparar y con la piel entendido.


—Más que claro —beso la nariz de Stiles—, creo que debo hablar con Scott y decirle que uno de sus betas estará con otro Alfa.


—No tienes que decirle nada — a que se refería Stiles se preguntó Derek—, si lo haces el idiota va a creer que tiene derecho sobre mi y desde hace un tiempo se ha vuelto como un grano en el culo.


—Lo que mi Luna diga.


Y con esto último se fundieron en un beso, no como los de anoche, este era dulce y lento con el fin de sentirse el uno al otro y demostrando el amor que ambos sentían.