ʚFeromonas, celos, alfas y omegasɞ
Dentro de lo que era la cafetería escolar, lleno de alfas, omegas y betas. Había un alfa, lindo a los ojos de muchos chicos y chicas, acompañado de quien era su novia, una linda y delicada rubia de rostro tierno.
Chris y Jennie, tenían una relación particularmente larga pero hasta donde se sabía, casta. Pues la chica, faltaba por dias de celo y su alfa seguía asistiendo con regularidad, incluso; no se veía ni ligeramente afectado por su ausencia o presencia post celo.
Este mismo, tenía un olfato torpe. Pocas veces reconocía olores y las emociones impregnadas en el. Jennie, le contó muchas veces a sus amigas esta pequeña característica que la ponía triste, ya que tal vez, eso quería decir que su alfa no la reconocía como la predestinada o incluso como una verdadera pareja. Pero ellas insistían que solo era su imaginación, claro. Esto en un intento inocente de proteger a su amiga.
Por otra parte, sus amigos, amigo. Hyunjin, se burlaba de forma deliberada de su olfato, ya que muchas veces llegó a opinar de los perfumes deliciosos de compañeros omegas y este simplemente no podía ni fingir un poco con respecto a que los percibía. Su rostro de confusión era un poema para el alfa rubio que estallaba en risas.
A pesar de esto, una de las pocas y contadas ocasiones que llegaba a reconocer olores, sintió la caricia de un aroma dulce y fresco. Primer día de clases de su penúltimo semestre, y ese olor tan particular que nunca había percibido, llegó y se instaló en su sistema. Haciendo que ignorara por completo, a su novia que hablaba de trivialidades, tal vez contándole su día.
— ¡Mierda!, ¡te estoy hablando!.— gritó la rubia, logrando interrumpir la concentración del alfa con su voz chillona que expresaba molestia.
Chris se sobre saltó, tenía meses de no ver a la joven tan molesta hasta ese momento, mejor dicho: tenía meses que su novia no le buscaba pleito por no poner atención, pero justamente hoy al parecer le contaba algo importante.
— Yo... Lo siento, Jennie. Es que, ¿No hueles eso?.— preguntó con inocencia, alzando su mirada que veía a todos lados. Su lobo seguía buscando al dueño.
— ¿Oler qué?...— interrogó, mostrando aún mas irritabilidad.— ¡Oh!, ¿olor a un nuevo omega?.— cruzó los brazos mientras usaba un tono particularmente irónico, salpicado de sus celos.
El alfa abrió sus ojos como dos grandes platos, su cuerpo se tensó al darse cuenta de la expresión de su omega, pero aun así era como si no le interesara lo suficiente para hacer slgo inteligente y poder calmarla.
Sí, los omegas eran sumamente necios y celosos por naturaleza y los alfas debían sabrr como reaccionsr ante ello, pero Chris no.
Con pena e inocencia asintió con la cabeza mientras de una forma sutil y torpe intentó buscar contacto físico con Jennie, recostando un poco su torso sobre la mesa y arrastrándose sobre la misma, buscando tocar la suave piel de las manos de su novia.
— ¿Sabes qué?, quiero terminar contigo.— golpeó la mesa con sus delgadas manos a la par que hablaba y se levantaba de la mesa.— Tú no estas listo para una relación Christopher.— afirmó viendo al azabache que solo entrecerró sus ojos con un poco de miedo.
Dios, se supone que era un alfa, no debía temerle a una tonta omega caprochosa como lo era su novia, bueno, ahora ex novia.
— Pero yo...— el chico se levantó de la mesa junto con la rubia, en un intento de retener esa pequeñs pelea, todos los estaban viendo. Las palabras se quedaron en sus labios cuando la omega interrumpió de nuevo con su voz alta y cargada de decisión.
— Ya dije. Siempre me ignoras cuando te cuento algo, realmente siento que la única que se esfuerza en mantener este vínculo soy yo, ni siquiera me conoces.— mencionó con un nudo en la garganta.
Chris apretó sus labios, como esperando a que estos supieran que decir.
— Sí te conozco... Yo puedo decir mucho sobre ti.— Dijo, sin saber que eso terminaría de ayudar en el fin de su relación. Prácticamente él estaba buscando ponerse la soga sobre el cuello.
— ¿Ah sí?, bien.— musitó la chica, incrédula. Tomó un momento para aclarar su garganta que dolía.— Dime, ¿cuándo fue mi último día de celo?... O mejor aún, algo más sencillo, ¿Cuál es mi café favorito?.— Ambas eran preguntas muy sencillas. Un año y medio de relación, ella cumplía con decirle a su novio que día estaría ausente en la escuela y diario compraba el mismo café. Café que el alto que se encontraba frente a ella, pagaba.
El alfa se quedó mudo, relamio sus labios mientras la veía a los ojos, en espera; súplica. De que ella se arrepintiera de querer terminar con el o que le cambiara la pregunta a algo de la que supiera la respuesta.
¿Pero a quien quería engañar?, él no sabria la respuesta de ninguna de sus preguntas. Era su novio, sí. Pero realmente el título no le garantizaba nada. Era el primero en estar totalmente desinteresado en su novia que: ahora que lo pesaba, lo tenía harto desde hacía un par de meses.
— Eres increíble, Bang.— Dijo sarcásticamente mientras tomaba su mochila y la ponía sobre sus hombros.
— Bebé, no te vayas...— pronunció bajito mientras veía a la chica caminar. Notó el como todos lo veían y solo se atrevió a hacer más grande su vergüenza.— ¿¡Entonces ya no somos pareja!?.— alzó la voz para que la omega lo escuchará.
Esta caminaba con dirección a la dalida de la cafetería, y sin dejar de darle la espalda, solo levanto su dedo medio en dirección a Bangchan, ella salió tirando humo por las orejas.
El azabache, calificó rápidamente la cabtidad de alumnls cerca, todos se dieron cuenta de la escena, sin excepción alguna.
Jennie era de las omegas más populares, bonita de naturaleza y de aroma cautivador. Por lo que siemore era difícil que nadie notara su presencia y ausencia.
Para ese momento, todos murmuraban cosas a espaldas del alfa, sobre todo sus iguales. Pues eso significaba que la rubia estaría libre pero también aquel chico que se encontraba en posición de buscar a quien cortejar. Eso los ponía en alerta, pues a pesar de que no se dedicaba a coquetear o incluso, que estuvo ocupado por la omega más deseada, era muy común que los otros contrarios a él, esperaran una sonrisa o una mirada del castaño. Sin importar que él o ellos tenían pareja.
El castaño mordió su labio inferior avergonzado mientras veía a la mesa. Sabia que en cualquier dirección que decidiera mirar, se iba a encontrar con alguien que ya lo estaba mirando antes. Suspiró en un intento de calmar su corazón avergonzado y sacó su celular, rápidamente mandó un mensaje a su amigo Hyunjin.
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• Temo por mi vida.
• Te necesito en cafetería,
me muero de vergüenza.
11:43 AM
Hyunjin: Estas de suerte.
Hyunjin: Salí pronto de mi clase.
Hyunjin: ¿Que pasó? .
11:44 AM
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Apagó su celular para mirar a la puerta de la cafetería, en donde vio entrar a el rubio quien lo buscaba con la mirada totalmente confundida por no haber recibido más respuesta. Cuando sus miradas chocaron no pudo evitar sonreír y se acercó a la mesa.
— ¿Qué pasó?. Apesta a omega celoso por aqui.— intentó brimear mientras se sentaba, quitando su mochila a la par que buscaba ver el rostro rojo del azabache.
— Jennie me término.— ocultó su rostro de forma sutil para que los demás no lo vieran. Amortiguando un poco su voz sobre su ante brazo.
— Oh, y ¿estas bien?, ¿necesitas hablarlo?.— dijo el delgado intentando darle confianza a su amigo para hablar sobre sus sentimientos. Sí, los alfas acostumbraban a ser distantes, pero Hyunjin amaba a Chris, eran como hermanos. Así que romper esa regla no escrita, no era problema para él.
— ¿Qué?. No, no necesito hablar nada, pero si necesito salir de aquí, siento que todos me miran por no haber ido tras de ella.— Musitó pegando su rostro a la mesa. Quería hundirse en ella o que la tierra lo tragara.
El rubio fruncio el seño confundido, ¿como es que lo acaban de terminar y siente vergüenza en vez de tristeza?, pensó para después levantarse con su mochila que aún no terminaba de soltar.
Una vez levantado, hizo una seña con su cabeza para que se levantara y salieran juntos, por un momento, no lo entendió en nada, pero tal vez después recibiría una explicación.