❌Prologo: brisa nocturna y niños perdidos.
No mucho después se descubrió que el padrastro era quien abusaba del niño, que lo torturaba y para completar la madre lo sabía pero no dijo nada para no perder a su esposo, el secuestro había sido planeado y un amigo igual de retorcido que el padrastro había hecho todo pero el niño logró huir, eso los puso en aprietos, los encontraron a la salida de la ciudad tratando de huir, pero los 3 fueron atrapados y llevados a rendir cuentas ante la justicia.
Katsuki había escuchado todo mientras permanecía en el viejo salón, una antigua sala de reuniones que ahora servía de mini cine para cuando el equipo se quisiera despejar, tenía sillones y sofá camas a petición de los más jóvenes aunque casi nunca se usaba debido a la carga de trabajo que tenían y cuando lo hacían era para ver películas en grupo en ocasiones especiales, su uso principal era para dormir. En la oscuridad de la habitación escuchaba a través de un comunicador todo lo que pasaba, no durmió nada, cuando supo que los culpables habían pagado dejó escapar algunas lágrimas mientras se hacía un ovillo durante unos minutos, luego cuando se sintió más calmado se secó las lágrimas y fue a la morgue donde guardaban a las últimas víctimas.
No sabía cuándo comenzó o porque lo hizo la primera vez pero se había vuelto un ritual a realizar cada vez que lograban atrapar a los culpables de los asesinatos infantiles.
Katsuki se quitó su bata de laboratorio luciendo su camisa negra de vestir la cual recogió más arriba de sus codos dejando al descubierto la variedad de tatuajes que cubrían esa parte de su brazo derecho, acercó un banquito hasta donde yacía el cuerpo frío del niño que había tardado horas en preparar y lo miro unos segundos para luego colocar sus manos en su propia cara frotándolas contra está dejando escapar un fuerte suspiro.
Los han atrapado, a todos los que te lastimaron y ya no harán daño a mas nadie, así que, joder, por favor -su voz temblaba, a parte del cadáver frente a él, estaba solo cuando su voz se quebró- por favor, deja de llorar.
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Había llegado la noche nuevamente, muchos se estaban preparando para ir a sus casas después de los sucesos de ese día entre esos Katsuki quien con expresión amargada preparaba sus cosas para salir.
Bakubro vayamos por unos tragos, es fin de semana! -Kirishima llegaba sonriendo mientras abría su taquilla para comenzar a sacar sus cosas.
Y una mierda, yo me voy a mi casa -sinceramente el ojirojo no estaba de humor y menos para el pelirrojo con exceso de energía que estaba parado a su lado, pensaba llegar a su casa, darse un baño y dormir todo el fin de semana si le era posible, o ese era su plan hasta que la alarma sonó.
No era algo fuera de lo común, eran el departamento de homicidios más grande de la zona este, era normal que llegaran casos en horas como esas y terminaran haciendo doble turno, pero ya Bakugou había hecho doble turno y sentía que merecía descansar, pero Yagi lo llamo directamente a él.
Maldito viejo explotador, acaso quieres matarme de un colapso? -grito el peli cenizo llegando a la oficina del hombre.
Kaminari y Jirou hicieron todo el trabajo de campo así que no tienes que ir al lugar.. Pero necesito que te quedes Katsuki.. Tienes que ver esto -el rostro contraído en una mueca de dolor y rabia en el rubio no era nada normal, eso hizo que un escalofrío recorrerá la columna del ojirojo mientras maldecía su suerte y deseaba el haber podido irse cuando tuvo la oportunidad, no estaba preparado para lo que iba a ver.
Escucho el vehículo que se encargaba de traer los cuerpos y luego vio al equipo de campo sacar varias bolsas para cadáveres demasiado apretadas.
Un asesino de gordos? -bromeó el ojirojo intentando evitar ver con detenimiento como las bolsas estaban demasiado deformadas para ser una persona, el rubio sólo desvío la mirada, de otro vehículo venían Kaminari y Jirou, el primero con una expresión indescifrable haciendo de muletilla para su amiga quien venía pálida como un papel y con un semblante de total horror, Jesús, como quería huir del lugar, si Jirou estaba así y le habían pedido específicamente a el que se quedara ya podía hacerse una idea de la situación.
Espero a que movilizarán los cadáveres dentro de la morgue, espero que sus amigos salieran de esta, preparo su ropa, espero a Kirishima y Yagi para entrar al lugar, y no, jamás en su vida su cerebro creo un escenario tan horroroso como el que estaba frente a él, niños, once en total, de entre 5 a 6 años, hembras y varones, todos en las mismas condiciones.
La descripción de un sólo cadáver era exacta para todos, grotesco era poco pero era la palabra que más se le acercaba para aquello que veían sus ojos y se grabaría con fuego para mal en su retina, seguramente en un futuro se volverían parte de sus pesadillas.
Cubiertos por pequeños y delicados vestidos blancos los cadáveres remojados en formol tenían varias partes cortadas y luego vueltas a unir con costuras minuciosas, la caras intactas estaban perfectamente decoradas con joyería barata en forma de rosas para las niñas y espirales para los niños, sus cabezas decoradas con una corona de laurel unida con algún fuerte pegamento, sus manos unidas por clavos en forma de oración se mantenían reposando sobre sus pechos, y en sus espaldas, o Dios, eran huesos, tal vez los huesos de sus propias costillas sacadas para formar una base donde algunas plumas de algún tipo de ave luchaban por mantenerse pegadas haciendo un horrendo par de alas, grotescos, deformes y pequeños ángeles en eterna oración le daban la bienvenida dentro de la morgue a los recién llegados.
Kirishima salió de la habitación para vomitar, Yagi solo podía cubrir su rostro mientras se le escapa una lágrima y Katsuki, observaba, estaba tan en shock por la impresión que el oxígeno había dejado sus pulmones negándose a volver y de repente comenzó a escuchar gritos, llantos de dolor, tantos y tan fuertes que tuvo que cubrir sus oídos con sus manos para intentar callarlos, doloroso, era terriblemente doloroso presenciar eso, tan terrible que no se sentía capaz de soportarlo, a lo lejos la voz de Yagi intentaba traerlo a la realidad.
Respira lentamente Katsuki, así es, vamos poco a poco, lento, tomate tu tiempo ya paso -aunque no es un caso particularmente fuerte de un ataque de pánico Yagi entendía lo terrible que había sido la imagen para hacer que su mejor y más joven forense se perturbara de esa manera, muy pocas cosas sorprendían al ojirojo, eso lo sabía muy bien, lo conocía desde niño y pocas cosas lo afectaban fuera de generarle molestia o desagrado.
Luego de tomar un respiro Katsuki aun intentando pasar el nudo de su garganta pidió saber a detalle como habían encontrado eso, algo así debía estar bien escondido.
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Unas horas antes.
Jirou y Kaminari hablaban tranquilamente en el auto sobre ir a beber algo luego de terminar el trabajo mientras bajaban hacia un complejo de apartamentos donde habían visto a un niño corriendo, la noche anterior habían encontrado al niño secuestrado y no habían indicios de que pudieran haber más como el pero Yagi les pidió que igualmente investigaran, había sido un turno tranquilo, llegaron a una vieja casa donde habían señalado los vecinos que se observó a un niño gritar el día anterior, ahora, porque nadie lo reportó antes? Fácil, era una zona bastante peligrosa y si te metías en los asuntos de alguien más podías terminar muy mal, pero luego de ver las noticias del niño secuestrado varios vecinos con hijos temieron por la seguridad de estos y tomaron la decisión de actuar.
Todo parecía normal, ambos estaban armados, era un protocolo normal, llamaron a la puerta varias veces, avisando en voz alta que había sospechas de que un niño herido estaba allí.
Nadie contesto.
Volvieron a tocar.
Nada.
Jirou hizo una señal de aviso a su compañero para que este se preparará para derribar la puerta, primero giro el pomo y esta estaba abierta, un poco sorprendidos entraron con arma en mano y linternas preparadas.
No había nadie, pero un fuerte olor parecido al alcohol llegó a sus fosas nasales en cuestión de segundos, Jirou lo reconoció, así olían los cadáveres y de vez en cuando Bakugou y Kirishima cuando trabajaban en la morgue, formol.
Siguieron caminando, el olor se intensificaba y una sensación desagradable creció en el pecho de ambos, el lugar estaba aparentemente vacío y aunque ellos eran relativamente nuevos en eso habían sido entrenados por Kayama Nemuri la mejor investigadora forense de campo quien los hacía dormir en la morgue si hacían las cosas mal, porque un lugar vacío nunca estaba TAN vacío.
Revisaron ambas plantas de la casa, en un punto ambos se separaron, al reencontrarse Kaminari bromeó preguntándole a Jirou si consiguió las plantas verdes y la escopeta porque él había conseguido cuervos y faltaba el lanzagranadas, a lo que esta bromeó diciendo que mientras no consiga a ningún tipo extraño comiendo algo del suelo todo estaría bien.
Sólo quedaba el sótano, inconscientemente habían evitado el lugar, algo allí alertaba sus sentidos, la luz estaba encendida, se miraron unos segundos y bajaron juntos, Jirou cubriendo la espalda de Kaminari, este último podía ser un cabeza hueca pero era sumamente confiable y capaz, así que cuando se detuvo en seco y le dijo que regresara, sabía que algo malo sucedía, no estaban en peligro al parecer pero la actitud del rubio era extraña, Jirou podría jurar que este estaba temblando, un pequeño golpe de pánico la inundó y una necesidad de ver lo que estaba pasando la obligó a caminar hasta colocarse al lado de su amigo quien no podía apartar la vista de ese horroroso espectáculo.
Entonces al entender por qué su amigo temblaba ella no pudo hacer más que dejar escapar un grito de horror.
Del techo colgaban como si de candelabros se tratasen cilindros llenos de formol, no parecían muy grandes pero la verdad tenían el tamaño perfecto para una tarea en específico, en estos se conservaban los cuerpos de pequeños y deformes ángeles artificiales, no era muy difícil saber que eran niños, lo horripilante era ver tantos cilindros, 12 en total, 11 llenos y 1 vacío a la espera de un nuevo ángel.
Tanto el olor como la escena fueron demasiado para Jirou quien vómito y quedo sufriendo pequeños espasmos por la impresión, Kaminari lo atribuyó al shock y mientras este trataba de calmarla buscaba su teléfono, llamo al equipo forense para hacer un levantamiento, quien sea que lo haya hecho ya no estaba allí.
Esa misma noche Jirou pidió ser transferida temporalmente del área de campo al archivo, no podía soportar por ahora estar en una situación así otra vez, no después de lo que vio.
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Esto tomaría días, Katsuki lo sabía muy bien pero aun cuando estaba consciente de ello no podía dejarlos así, maldita sea eran unos niños, 6 niñas y 5 niños para ser exactos, que maldito sociópata podía hacer algo así? Este sería un caso muy muy largo y complicado, su corta experiencia se lo decía.
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Después de mantenerse unas 75 horas despierto a pura fuerza de voluntad, café y redbull en compañía de su mentor Aizawa Shota, la ayuda de Kirishima para los registros, Uraraka para el perfil psicológico y Ashido para los análisis de muestras logró hacer la autopsia de los 11 cadáveres, en solo 1 día lograron identificar los cuerpos de 8 de los niños, 5 niñas y 3 niños con diferencias de desaparición de hasta 5 meses entre uno y el otro, de los otros 3 aún no había nada.
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Viejo que has encontrado? -Bakugou entró bastante irritado, con grandes ojeras y algo pálido a causa de la falta de sol, sentía que los horrores que tuvo que presenciar en esa morgue debían valer la pena pero sólo le genero una profunda frustración y rabia- dime que has avanzado algo.
Si, Bakugou sabía lo capaz que era Yagi, pero hasta alguien tan capaz tenía sus límites, más cuando se trataba de una situación tan difícil como esa, Porque? Porque todos los cadáveres estaban limpios, sin huellas, sin rastros de fluidos, sin rastros de ADN, habían sido violados, torturados, habían sido picados y vueltos a unir y el maldito monstruo que lo había hecho no había dejado ni un solo rastro, ni un maldito cabello.
Yagi suspiro viendo la expresión de absoluto cansancio del joven, sabía que estaba despierto solo por el deseo de la verdad y por la cafeína, más que por otra cosa.
Ya hiciste tu parte Katsuki, ve a dormir, tomate el día de mañana, necesitas salir de aquí o terminaras como Jirou –fue lo único que pudo decir el hombre esperando que el peli cenizo explotara gritando que se había esforzado para conseguir resultados y que los mediocres extras no podían hacer nada bien, pero en vez de eso solo escucho un suspiro por parte de este mientras se levantaba- Has madurado Katsuki.
Soy maduro, viejo de mierda, pero también estoy demasiado cansado para discutir –se giró para salir- Solo has tu maldito trabajo y no me explotes tanto o le diré a la tía Inko.
Lo tendré en cuenta –con esto observo como el peli cenizo salía desganado seguramente con dirección a su hogar.
Katsuki tomo sus cosas para salir del edificio, no se detuvo al escuchar el llanto de una mujer en la entrada, por los rasgos de esta debía ser la madre de una de las niñas que estaba en la morgue, durante el día la misma escena se había repetido varias veces, que se encarguen Uraraka y Sero, ellos eran buenos para eso, él no estaba de humor, salio a la calle dejando que le brisa nocturna le acaricie el rostro, el sol se había ocultado horas atrás, se subió a su auto y manejo directo a su apartamento, han sido días muy jodidos, necesitaba descansar, miro el reloj en su muñeca; 1:00am.
Cuando entra en su apartamento el silencio lo recibe, no es un lugar tan grande, tampoco lo necesita ya que vive solo pero tiene una habitación extra que sirve de estudio, así que tiene el tamaño correcto a excepción de cuando Kirishima y el grupo de idiotas (Kaminari y Sero) vienen a beber, detesta que invadan su espacio, se quita los zapatos en la entrada caminando en pantuflas, hasta la cocina, no enciende las luces, conoce el lugar de memoria y el cansancio está empezando a subir haciendo sentir su cuerpo pesado, piensa darse un baño antes de dormir pero algo llama su atención; la briza que entra desde la ventana de su sala, nunca deja la ventana abierta, fija su mirada en el lugar y nota la figura delgada de alguien sentado en el borde de la ventana, debe estar delirando joder, es un 3er piso, con sus dedos aplica algo de presión en el tabique de su nariz mientras cierra fuertemente los ojos por unos segundo y cuando vuelve a levantar la mirada, lo ve.
El delicado cuerpo que ahora está de pie cerca de la ventana tiene curvas suaves, debe medir 1.70m, en la oscuridad es difícil detallarlo, pero el media 1.85m así que de allí sacaba el cálculo.
Bien, dejemos las cosas claras –deja escuchar su voz fuerte y claro- si eres un maldito ladrón el dinero está en un tarro de mermelada en la cocina, tómalo y lárgate, si vienes a matarme espero tengas las suficientes balas o por lo menos una buena puntería porque si te alcanzo eres hombre muerto, pero si eres una maldita alucinación mañana mismo hago cita con el psicólogo de la vieja para matarte -estaba bastante molesto, pero si era un ladrón y recibía un disparo podría pedir un descanso, lo que no era mala idea, no, espera, el jodido viejo Yagi seguramente le llevaría el trabajo al hospital, estaba seguro de eso.
Mientras divagaba en sus pensamientos una risita escapa de los labios de su invasor llamando la atención del mayor, se siente familiar.
No te haría daño Kacchan –Katsuki siente un escalofrió al escucharle, su voz es suave como una caricia y está llena de diversión, recuerda ese apodo de su infancia, así le decían en el jardín de niños- la verdad vine a ofrecerte mi ayuda.
Aja, así que invades mi jodida casa y me esperas en la oscuridad para ofrecerme ayuda, vete a la mierda –está por dar un paso hacia la figura frente a él pero esta suelta una fuerte carcajada llena de diversión- Que es tan malditamente gracioso bastardo?!
Tú, obviamente –listo, ahora si lo iba a matar, alegaría invasión a la propiedad y defensa propia, estaba por reclamar cuando vio algo moverse a los pies del invasor, un gato? Parece una cola, una cola que está pegada a esa persona, malditas alucinaciones, pero viéndolo bien también parece tener alas, unas no muy pequeñas alas de murciélago, porque no lo había notado antes?
Estas disfrazado? Acaso el pelos de mierda te mando para algún extraño servicio fetichista? Si es así lo matare, luego de matarte a ti –otra risa, esa persona estaba realmente divertida con la situación, ya era suficiente, a paso rápido se acercó notando la diferencia de tamaño, era bastante bajito, al tomarlo por el brazo sintió la temperatura de este muy elevada como una fiebre, estaría drogado, delirando tal vez?
Que atrevido Kacchan~ -el chico sonríe mientras con la mano libre acaricia el pecho del mayor- aunque si eres tú no me molesta.
Bajo la tenue luz de luna que se filtra por la ventana Katsuki puede ver el rostro del invasor, tiene el cabello rizado y verde? Tal vez, grandes ojos brillantes por el reflejo de la luna, sobre su cabeza 2 pares de cuernos, pequeños pero llamativos, en su rostro juvenil se dibujaba una pícara sonrisa, junto a un leve sonrojo, muchas cosas estaban mal, pero sabía que no estaba delirando.
Que eres? –el chico sonríe y Katsuki siente un nuevo escalofrió subir por su espalda.
Claramente humano no es algo que sea, o por lo menos no ahora –con esta afirmación Katsuki lo suelta para regresar sobre sus pasos en busca del interruptor de la luz- estas preparado para ver como soy, Kacchan?
Por una mierda que sí, no me creeré nada de esto hasta que te vea con mis propios ojos maldito fetichista –la luz se enciende y Katsuki busca al chico con la mirada, no está cerca de la ventana.
Estoy aquí~ -el chico estaba detrás de él, la sorpresa fue tal que Katsuki cae sentado en el piso- Ara~ Te sorprendí? Lo siento Kacchan, no era mi intención, creí que no eras de los que se sorprendía tan fácil, en verdad debes estar muy cansado con este caso.
Katsuki había enmudecido temporalmente, lo que estaba frente a él no era fácil de describir, si, tenía la apariencia de un adolescente, 17 años tal vez, piel clara, ojos con esclerótica negra pero de iris verde esmeralda, rostro pecoso, podrías decir que era un chico bastante lindo, si tan solo no mirabas los 'otros' detalles, apenas usaba una especie de pequeño short de cuero negro muy apretado que remarcaba sus redondos muslos y un corsé a juego un poco más abajo de sus pezones, de la rodilla para abajo no tenía piernas si no que parecían la extensión de una pata de caballo de color negro en un ángulo que ningún humano podía tener aun si fuera un disfraz, sus brazos parecían estar escamados en los hombros y en vez de uñas tenia pequeñas garras negras, un par de alas de murciélago demasiado rasgadas para volar se agitaban suavemente en su espalda, también desde su espalda baja lo que parecía ser una cola verde con cabeza de serpiente se agitaba de un lado para otro y sobre sus rizados cabellos verdes 2 pares de pequeños cuernos sobresalían de la parte superior.
Soy un demonio –dijo el chico al notar que el peli cenizo aun procesaba lo que veía- y vine para hacer un trato contigo.
Mi alma no es negociable –respondió de inmediato endureciendo la mirada y levantándose del suelo.