Capítulo Uno: No, odio el fútbol americano.
El sol dulce pasaba entre las lindas hojas del árbol. Seungmin estaba sentado en flor de loto mientras jugueteaba con el pasto ligeramente corto entre sus dedos, viendo como la yema de los mismos se pintaba de aquel color verde acuoso por la fricción que hacía.
— Entonces, cuando pase todo esto. Volverás al equipo, ¿no?.
— Aun lo estoy pensando.— dijo el chico mientras veía el follaje sobre él, que hacía sombra.
— ¿Por qué?, ¿no es tu razón de seguir?.— interrogó viendo al chico a un lado de él.
Dios, a veces era tan pero tan atractivo. Su mandíbula y su nariz le daban toda una personalidad irresistible.
— Sí algo así. Pero bueno, con lo de Changbin y Jeongin, no creo sentirme cómodo en lo absoluto.— explicó seguido de empujar su cachete interior con la lengua para después mirar al rostro tierno de su contrario.— ¿Que tal si entras al equipo conmigo?.— bromeó sabiendo la respuesta.
— ¡Ni hablar!, yo odio el fútbol americano.— afirmó mientras arrugaba su carita en desaprobación.
— No lo odias, solo odias al equipo, que es diferente.— argumentó divertido.
— No estoy tan seguro de eso.— vaciló en sus palabras, regresando su mirada a la hierba. El contacto visual con Chris lo había puesto un poco nervioso.— Odio a Hwang, Changbin y Jeongin... Tal vez a Lee, también.
Hasta ese momento, no habian estado consientes de la cercanía que tenían. Ambos cuerpos se tocaban hombro con hombro, por lo que al notarlo, sus corazones comenzaron a latir más rápido y fuerte. De repente, los dos pensaron en despegarse, pero realmente ninguno de los dos lo quería hacer.
Era como si no quisieran quedar en evidencia.
— A ti no te odio...— musitó para después dejar un momento de silencio. Apreciando el lejano cántico de las aves y el susurro de los árboles provocado por el aire. El contacto visual regresó.
Inevitablemente una sonrisa en ambos se formó. Una discreta por parte del menor y Chris lo hizo como siempre, tan amable y al parecer satisfecho de la vida.
Ambas miradas se posicionaron en sus labios, para después regresar a sus ojos. Chan pedía permiso y Seungmin lo suplicaba.