Relatos <Toll>

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Summary

✨Puros One Shots aleatorios de Toll (Bill y Tom Kaulitz).✨

Status
Complete
Chapters
24
Rating
n/a
Age Rating
18+

★。+゚☆ "Celo. ☆゚+。★




🎼ԑ̮̑ঙ<🖤>ԑ̮̑ঙ🎼 - 🎼ԑ̮̑ঙ<🖤>ԑ̮̑ঙ🎼


.


Estoy completamente molesta con mi hermana mayor. Siempre que me invita a salir me deja sola para irse con alguno de los amigos nuevos que consigue y luego aparece al siguiente día como si no hubiera pasado nada.


Esta vez no era la excepción.


Me encontraba sola tomando unas pequeñas copas de tragos de sabores para matar tiempo y quitar el amargo momento que me está haciendo pasar.

Decido por un trago de chicle esta vez, no estaba tan fuerte pero si dulce. Mi lengua se deleita con aquel delicioso sabor. Cuando me atrevo a pedir uno de menta, se acerca un chico de rastas rubias largas a pedir uno igual, lo observo sin disimulo. El rostro se me sonroja de inmediato cuando el voltea el suyo para mirarme pero por alguna razón; ninguno despega los ojos del otro manteniendo un jodido contacto visual que hizo que los ojos me piquen un poco.


Tomamos el trago al mismo tiempo y, sonreimos hipnotizados. Es raro, fue como un flechazo directo a mi buen gusto por los hombres.


El rubio se me acerca tanto que puedo sentir el olor a perfume caro mezclado con los tragos del mismo valor o quizás más altos.


— Tom Kaulitz.


— Saralía Paige. — hablo en el mismo tono que él me habló. Acaricia mi cabello e inhala el shampoo de menta chocolatada que suelo usar. En mi sexo solo se siente una punzada que me hce sentir calor ~y lo empeora más por el pantalón jean apretado que me puse~.


— ¿Qué hace una niña tan bonita como tú sola?


— No estoy sola.


— ¿Con el novio? — no respondo solo por dejar mostrar una sonrisa ladina. — Ah...  no soy celoso. — acaricia mi muslo con confianza. — Amar es compartir.


— Nunca dije que venía con un novio, Tom Kautliz.


— Kaulitz. — aprieta el muslo haciendo que sienta un montón de cosquilleos directos a mi zona acompañado de un pequeño jadeo involuntario. — Eres bonita.


Niego al mismo tiempo que levanto la pierna para poner sobre las suyas. Tom se remueve incómodo mientras se aclara la garganta.


— Me encanta tu cabello.


— No debería.


— ¿Por qué? — subo un poco más la pierna. Suspira ahora acariciando.


— Es un estropajo.


— Pero rubio...


— Ah... — ahora sé por donde va la cosa. Quedamos nuevamente en ese contacto visual matador. Bajo la pierna ya cansada y acerco mi silla un poco más a él. Estamos demasiado cerca.


Me siento tentada por sus labios.


— Estoy aburrido. — susurra.

Relamo mis labios. Sonrio mostrando los dientes.


Tom me mira con unos ojos cazadores y yo soy su presa.


— ¿Y qué pasa con eso?


— Vamos a mi casa. — dice directo, dando una punzada humeda y escalofríos en todo mi cuerpo.


— ¿Tu casa?


— Sí... bueno, exactamente no es mi casa pero si es un lugar donde estoy quedandome con mi hermano y un par de amigos.


— Si digo que si... ¿qué haríamos?


— Hablar.


— Vamos. — rápido y sin pensar porque claramente sabía que lo que menos haríamos es hablar. Me toma de la mano para empezar a caminar hacia la salida. Detrás de nosotros se cuelan dos hombres de negro hasta un auto. Aprieto el agarre temerosa.


En el trayecto ambos fuimos en silencio hasta que llegamos a un enorme hotel bastante lujoso. Subimos hasta la que sería su habitación. Me deja pasar mientras habla con los tipos. En ambas camas hay maletas abiertas, puedo ver maquillajes de marca, pintauñas y algunas cosas más.


Me sentí algo celosa.


— ¿Por qué tienes guardaespaldas? ¿eres un narcotraficante o algo?


— Sí, uno de peso. — rie por lo bajo al ver mi cara de susto. Saca de su maleta una botella para servirla en una pequeña copa. La recibo y la tomo de un trago luego de sentarme con él en la cama.


Tom bebe en cantidades grandes la bebida como si estuviera despechado, ¿por qué?


— No me molesta ser secuestrada por un narcotraficante guapo, asi ni ganas de que me rescaten me daría.


— Eso dirías ahora.


— No. — me acerco tanto como puedo hacia Tom. Él se recuesta un poco mientras me mira. — Lo mantengo.


— Uff... no te me pegues así, nena. — relamo mis labios resecos. Bajo hasta su cuello para besarlo y lamer un poco.


Tom es de los que no pierde tiempo.


Toca mis nalgas a su antojo dejandose besar, lamer y morder. Entre caricias toscas, gemidos lujuriosos nos deshacemos de la ropa hasta quedar en calzones y boxers. Estamos besandonos... bueno.. besandonos es poco a lo que los dos hacemos. Froto mi intimidad con la suya que está dura. Deja de besarme y hunde su rostro en mis pechos como si quisiera ahogarse con ellos.


Es un completo desconocido pero me está haciendo sentir bien.


— ...gracias por acompañarme, Geo. — la puerta se abre de golpe. Tom me tira al suelo donde no pueda verme la persona que entró. Me escondo debajo de la cama temerosa.


«Su novia nos agarró en la movida.» — pensé.


— Tom. — la voz era de un chico. Suena un poco ahogada como si hubiera llorado y tomado al mismo tiempo. — ¿Q - qué haces así?


— Joder, Bill. Estás interrumpiendo mi momento, ¿puedes volver luego? Gracias.


— ¡No! Igual es mi habitación.


— ¿Y qué? — hay un silencio ensordecedor que me da curiosidad pero no puedo observar, solo sus pies. — ¿Mhmm?


— ¿Sigues molesto? — dice en un tono de niño bueno y tierno. — No fue mi intención... ella me besó sin mi consentimiento, ya te expliqué.


— Me da igual lo que hagas con tu vida, Bill. — Tom suspira irritado sentandose en la cama. El chico de botas camina un poco más y se siente otro peso en la cama. No puedo más con la curiosidad y saco un poco la cabeza.


«Ese Bill está sentado en las piernas de Tom.»


Acaso es... ¿gay?


Suspiro triste.


«Era tan guapo para ser heterosexual.»


— Déjame. — vuelvo a esconderme al oír la voz de Tom.


— Tom, por favor... no te pongas celoso.


— No son celos, es rabia, ¿por qué nunca puedes decir que no?


— Estoy borracho, ¿no lo ves?


— Lo veo claro.


¿De qué carajo hablan?


— Por lo mismo, bebe con moderación y respeta la relación que tienes conmigo a si sea en secreto, no aguanto cada que te coquetean en mi cara y no puedo decir nada porque...


— Shh. — se escucha clarito como lo calla con un beso.


¿¡PORQUE QUÉ!?


¡Ahora quiero saber el chisme!


¡No me dejen con la intriga!


— Bill...


— Tom, tú también coqueteas con chicas en mi cara y me siento igual o peor que tú. — más besos que suenan bastante provocativos para mí. Saco otra vez la cabeza por el otro lado de la cama.

Se besan con mucha pasión, con deseo, necesidad. Ese Bill aprieta sus uñas en la espalda de Tom. Entrecierro los ojos y veo que tiene más cicatrices ~me imagino que echas por él~.


Muerdo mi labio inferior mirando eso.


Que rico.


— Basta.


Mierda


Vuelvo a esconderme ya que Tom separa a Bill de su cuerpo y lo hace bajar. Veo sus pies nuevamente.


Ahora Tom está de pie y Bill sentado comenzando a quitarse las botas.


— ¿Por qué?


— No te he disculpado. — ahora la camisa de Bill cae al suelo, muy cerca de mí. Deja escapar un aroma dulce, suave, embriagador. 


— ¿Vas a disculparme si..?


¿Si qué?


— Madre mía. — susurro yo cuando Bill cae al suelo quedandose de rodillas. No puedo más con la curiosidad y saco la cabeza de manera considerable. Él pelinegro soba la erección de Tom muy a gusto mientras mantienen contacto visual.


— Sabes bien que yo soy tuyo, Tom. — libera su erección y por poco chorreo babas al ver lo grande y rosadita que es.


— ¿Mío? — relame sus labios el rastafari liberando su cabello largo. Este cae de una forma ardiente a los lados de su rostro.


«Es un Dios humano.»


— Sí.


— ¿Solo mío? — los labios se le entreabren un poco. Su rostro está sonrojado, lindo...

Bill asiente atragantandose con ese miembro que yo también quiero probar ahora mismo. Podría salir y unirme a ellos para hacer un trío a lo loco pero pelearian nuevamente y no quiero eso porque están teniendo una bonita reconciliación. — ¿No me mientes? — recoge el cabello negro de su contrario para obligarlo a levantarse. Se pegan tanto.


— No. — y finalmente se besan. Estoy dando gritos de perra loca en mi interior.


Mis ojos miran una escena porno gay en vivo y en directo, ¡me encanta!


Tom se encarga de desnudarlo a besos de una forma bastante ruda. Puedo ver como abre los ojos y me mira. Yo ni siquiera trato de esconderme porque ya vi lo suficiente como para querer irme.


Bill es un hombre muy sexy. Me encantan esos tatuajes y más el de la estrella. Acaba de volverme loca con ello.


Como todo macho dominante lo pone en pose de perrito y Tom atrás de rodillas. Comienza a lamer toda esa zona provocando que su chico suelte gemidos lindos, delicados, gustosos. Se nota que Tom con tan poco lo vuelve loco.


Ya me imagino si lo hubiera hecho conmigo...


— Mhmm, Tom...


Joder.


— ¡Ah!


— No debería darte mi polla, Billy. — muerde sus nalgas sin nada de delicadeza. Le pega en las mismas y calma con besos. El pasivo solo se dedica a cerrar los ojos, a disfrutar lo que su activo hace con emoción. — Sin embargo,  te daré porque ella pide por ti.


Wow.


El culo de Tom es muy blanco, ¿por qué no pude acariciarlo?


Pude verlo porque se levanta y sin esperar nada lo mete. Ni siquiera espera a que el pobre chico se adapte a esa cosa solo sigue moviendose; rápido como parece que le gusta.


La habitación está llena de sus respiraciones agitadas, gemidos, nalgueadas y el peculiar sonido de como ambas pieles sudorosas chocan entre sí.


— Sí, ¡así! mhmm...


— Ay.


Puedo decir que los movimientos son perfectos porque a mi también me gustaría que me lo hagan así de duro.


Observo como deja de meterlo para cambiar a Bill de posición. Ni siquiera pude esconderme por el morbo de verlos. Lo pone de cucharita.

Levanta la pierna del pelinegro para mayor facilidad y continua con ese vaivén intenso.


— ¡Sí! — ya no puedo ver más allá, solo esas nalgas blancas medias lampiñas moviendose de adelante hacia atrás.

Rendida vuelvo a mi escondite para procesar todo lo que está pasando en la otra cama.


— ¿Volverás a hacer lo que me molesta? — frunzo el ceño mirando los pies de ambos en el suelo y el cuerpo de uno de ellos sobre la cama que estoy yo siendo lanzado brutalmente, entonces dije: es Bill.


— No, maldición, ¡agh!


¿Pero qué pasa?


¡Quiero ver!


— Uhm, Tom... — voto la mirada a mi lado derecho. Todo el miembro de Tom está puteandome. Siento unas ganas de tocarlo y ser abusada de esa forma pero lo dejo pasar, ¿qué clase de pose están haciendo para que quede así?


Desde mi lado izquierdo saco la cabeza. Bill gime medio reprimido. Su cabello está pegado a su frente y sus ojos cerrados. Sus manos aprietan las sábanas con fuerza y más abajo está Tom comiendole el pene.


— ¡Ah! — sube de a poco dando besos hasta volver a ingresar en el cuerpo del pelinegro. Nos miramos a los ojos.

El está tan fresco cogiendolo en mi cara y yo solo vuelvo a esconderme, sonrojada. — Voy a correrme, T - Tom...


— Hazlo, bebé, yo lo haré como te gusta.


¿Y cómo le gusta?


Ambos gimen roncos pero exhaustos luego de acabar con el mejor revolcón de su vida.


Yo solo pienso en que se acabó la diversión y de vuelta a casa, ¿pero como iba a salir?


— ¿Qué haces?


— Descansa, Bill.


— Ven, acuestate conmigo. — suspira mientras apaga la lamparita de la habitación. Me asusto un poco cuando cae un papelito cerca de mí y lo tomo para leerlo:


𝑴𝒂𝒏̃𝒂𝒏𝒂 𝒂𝒑𝒆𝒏𝒂𝒔 𝒔𝒂𝒍𝒈𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒔,

𝒑𝒐𝒓 𝒇𝒂𝒗𝒐𝒓.


.


¿Y ya?


¿Así de fácil?


Que idiota.


Suspiro recogiendo mis piernas y haciendome bolita para dormir en el suelo frío. Ni una mantita, nada.

Al saber que me iban a tratar así ni venía.


Todo me pasa a mi.



Abro mis ojos de golpe a penas escucho la puerta cerrarse. Una mezcla de perfumes ricos inunda en la habitación y se que es hora de volver a casa.


Me pongo la ropa y salgo tan rápido como puedo. Hay una bulla increible fuera del hotel a si que opto por la salida del estacionamiento. Más allá tomo un taxi y vuelvo a casa.


A penas voy entrando mi hermana está acostada en el sofá mirando MTV.


— ¿Donde estabas?


— En un hot...


— ¡AAAAAHHHH! — interrumpe su grito mis palabras. Me cruzo de brazos molesta. — ¡MIS CHICOS YA VAN A SALIR, SARAAAAA!


— ¿Que chicos? — arqueo una ceja mientras camino a sentarme en el brazo del sofá. — ¿Esos que no paras de escuchar sus canciones en tu cuarto?


— ¡SIIIII!


— ¿Cómo se llamaban?


— Oh. — me mira ofendida con la mano en el pecho. — ¿Cómo no vas a saber? ¡HASTA UN PASTEL ME HICIERON!


— ¿Hotel en Tokio?


— ¡No! — comienzo a reir sin control. — Tokio hotel, ya te dije.


— Lo sient...


— ¡Cállate, ya salieron! — relamo mis labios mirando como cuatro chicos comienzan a tocar una canción, la cual en cualquier momento puedo llegar a odiar porque ella la repite todo el tiempo.


Daniela la canta con emoción y dejo de escuchar su voz cuando los chicos son enfocados y puedo verlos a la perfección.


Son Bill y Tom.


— Oye...


— ¡Running through the monsoon, beyond the world...! — ruedo los ojos.


No me escucha por cantar.


Espero paciente mirando su como Bill se luce en el escenario y cuando finalmente acaba ella grita con más emoción.


— Ahora sí, ¿que me ibas a decir?


— Esos dos. — apunto al de blanco y negro.


— ¿Qué pasa con mis esposos? ¿Acaso quieres quedarte sin una teta? ¡De una vez te advierto que los gemelos Kaulitz son míos!


¿¡Gemelos!?


— ¿Gemelos? — mi boca se abre a más no poder.


— Si, son hermanos, ¿no ves el parecido?


— No.


— Ajá, pues lo son, ¿qué pasa con mis esposos?


— Nada...


Mejor me callaba la boca, es demasiado eufórica cuando se trata de ellos.


— ¡ME ENCANTA LA CARITA DE ANGEL QUE TIENE BILL!


Me burlo un poco, es tan diferente a lo que vi ayer.


¿Quien iba a pensarlo?


Tom y Bill mantienen una relación en secreto que nadie sabe, solo las cuatro paredes de ese hotel, ellos dos y yo.


🎼ԑ̮̑ঙ<🖤>ԑ̮̑ঙ🎼 - 🎼ԑ̮̑ঙ<🖤>ԑ̮̑ঙ🎼