Prólogo
Autora: MaddieSagita.
Fandom: InuYasha
Parejas: KagoyaxInusakuya, MirokuxSango.
Género: Drama.
Derechos: Los personajes no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi.
Advertencias: AU, Romance, Embarazo, Tragedia, Genderbender.
Clasificación: No apto para menores de 13 años.
Aclaraciones:
Este fic es una adaptación al genderbender del último capítulo del anime de InuYasha titulado "Hacia el mañana". Comparte el mismo universo que mi anterior fic Festival escolar y los protagonistas son nuevamente Kagoya e Inusakuya.
Debo aclarar, sin embargo, que aunque es una historia del genderbender no todos los personajes en este universo alterno tienen el género invertido, (ya que no aclaré eso en Festival escolar), sólo InuYasha, Kagome, Kikyo, Koga y aquellos enamorados de Kagome, (no los recuerdo todos), y sí, hay algunas modificaciones para ajustar la historia, pero no las mencionaré porque sería muy largo.
¡Ah! Y aunque no me gusta ni un poco el nuevo anime de la serie llamado Hanyou no Yashahime decidí tomar el único personaje ahí que considero interesante, ya lo verán cuando aparezca.
Notas de la autora:
¡Hola hola! De nuevo con una historia de InuYasha jejejeje.
Esta vez decidí adaptar el final ya que fue uno de los momento más emotivos de la serie y uno de los que me hizo llorar muuucho, pero intenté que éste no fuera triste. Igual espero que les guste.
Sin nada más que decir, ¡disfrutenlo!
Fui a través de un laberinto
Para encontrar a mi uno en un millón
Y ahora sólo eres una página arrancada de la historia que estoy viviendo
Y todo lo que te dí se ha ido
Cayó cómo si fuera de piedra
Pensé que habíamos construido una dinastía
Que ni el cielo podría sacudir
Pensé que habíamos construido una dinastía
Como nunca se había hecho
Pensé que habíamos construido una dinastía
Para siempre que no se podía romper...
—Dinasty, Miia.
El corazón de Kagoya latía con la adrenalina que fluye a través de un guerrero en el éxtasis de la batalla y su pecho subía y bajaba al ritmo de su agitada respiración mientras aprieta el arco en sus manos, aún alerta a pesar de haber visto ya a su enemigo desaparecer tras susurrar su deseo a la Perla de Shikon. Le costaba procesar lo sucedido, no porque pensara que no era real sino porque era tan real que no sabía cómo reaccionar y al echar un vistazo a sus amigos supo que no era el único incrédulo ahí. Su mirada, inusualmente seria, se desvió hacia la hanyou que yacía parada frente a él quien con un movimiento elegante guardó su poderosa espada de nuevo en su funda, y al verla, como si ese movimiento hubiese sido todo lo que había estado esperando para entender que la batalla había acabado, Kagoya bajó también su arco.
El estudiante inspiró profundo y exhaló, permitiendo que una suave sonrisa se formara en sus labios. Sin embargo, justo en el instante en que todos bajaron la guardia e Inusakuya giró para comprobar que se encontraba bien, una enorme grieta apareció detrás de ella, una rajadura en el velo de la realidad que se abrió a los lados creando una abertura en cuyo interior se podía apreciar claramente el Inframundo.
-¡¿Pero qué...?! ¡¿E-El Inframundo?!-exclamó Kagoya asombrado.
Inusakuya miró de soslayo sosteniendo en su diestra a Tessaiga dentro de su funda, sorprendida al reconocer el efecto de su propia técnica, sin embargo, antes de que alguien ahí pudiera reaccionar, la abertura comenzó a absorberla.
-¡¡GYAAHH!!-chilló intentando desenvainar su espada, pero perdiendola ante el fuerte tirón en su cuerpo al dejar sus pies el suelo-¡Tessaiga!
-¡¡No!!-gritó el arquero saltando y estirando su mano para alcanzarla.
Inusakuya lo miró y estiró su mano.
-¡¡Kagoya!!
-¡¡Inusakuya!!
A solo un centímetro o menos de alcanzar su delicada y pequeña mano, la abertura se cerró y desapareció ante sus ojos. Con Inusakuya dentro. El corazón de Kagoya se detuvo mientras se estrellaba en el suelo, frente a Tessaiga, aún en su funda, enterrada frente a él.
-¡Kagoya! ¡¿Estás bien?!-preguntó la exterminadora preocupada.
Pero el chico no reaccionó ni cuando ella se acercó y se arrodilló a su lado. Su mente no terminaba de procesar lo ocurrido, en un segundo Inusakuya estaba frente a él mirándolo con su típico ceño fruncido y sus mejillas fuertemente sonrojadas enmascarando su preocupación; y al siguiente ella ya no estaba. No había podido salvarla.
De nuevo.
-¡Miren! ¡El Pozo Devorador de Huesos desapareció!-gritó la anciana Kaede captando la atención del grupo de amigos.
Sango jadeó cubriendo su boca con sus manos, Miroku palideció y Shippo se asustó, pero Kagoya, contrario a lo que pensaban, no se inmutó sino que se puso de pie con Tessaiga en sus manos, la desenvainó y la colocó a la altura de su rostro.
El arquero sabía que en manos de un humano Tessaiga era solo una espada oxidada, pero justo en ese momento era su única esperanza.
-Tessaiga-gimió con labios temblorosos, estrujando la empuñadura-...llévame con ella...
Inusakuya le temía a la soledad, él lo sabía aún cuando ella trataba de ocultarlo a cualquier precio, pero después de pasar tanto tiempo sola sin ser aceptada ni con los humanos ni con los demonios, siendo despreciaba y subestimaba no solo por ser hanyou sino también por ser mujer, Kagoya entendía que después de al fin encontrar amigos y un lugar al cual pertenecer, ella tuviera tanto miedo de volver a estar sola en la oscuridad de la que siempre se vió rodeada.
Y el viajero del tiempo siempre ha aspirado a no dejarla sola de nuevo.
"Cada vez que estaba en peligro...cada vez que alguien intentaba asesinarme o secuestrarme para servir a sus propósitos, tú siempre venías por mi. Tú siempre me ayudabas...y no solo a mi sino también a nuestros amigos, siempre arriesgabas tu vida por nosotros, así que, al menos por esta vez, déjame ser yo quien te ayude...dejáme salvarte, Inusakuya".
-¡¡Tessaiga, llévame con ella por favor!!-gritó con todas sus fuerzas, con todo su corazón, pero la espada permaneció inmutable-¡¡Maldita sea, te lo suplico!! ¡¡Tessaiga!!
-¡Kagoya, basta!-exclamó Sango arrancando a Tessaiga de sus manos y arrojándola lejos.
Su ceño fruncido y las lágrimas resbalando de sus mejillas. La exterminadora no toleraria ver a su amigo así.
-¡Solo te harás daño!
-Sango tiene razón, Kagoya-se unió Miroku-Puedes gritarle todo lo que quieras, pero Tessaiga no reaccionará. Solo la señorita Inusakuya puede usarla.
-E incluso si mágicamente lo hiciera, ¿qué piensas hacer? Los humanos no sobrevivimos en el Inframundo.
-¡No me importa!-declaró causando un respingo en los espectadores-¡¡Iré por ella al mismo infierno si es necesario!! ¡¡Y si no puedo salvarla al menos no tendrá que estar sola ahí!!
La anciana Kaede se acercó entonces para detener una futura pelea entre ellos pero apenas dio el primer paso sucedió lo impensable. Tessaiga comenzó a palpitar, al igual que Tenseinga en la cintura de Seshomaru, quien se había mantenido espectante hasta ese momento; y al minuto siguiente una luz dorada comenzó a emanar de ambas tan intensamente que los cegó por un instante antes de que de esa luz se formara la silueta de un hombre bastante parecido a Seshomaru dándoles la espada, quien tomó al poderoso colmillo y de un solo movimiento abrió una nueva abertura hacia el Inframundo, desapareciendo al instante.
-¡¿Qué fue eso?!
-¡Miren! ¡El Inframundo de nuevo!
-¡¿Pero quién...
-¡Kagoya, espera!
Sin hacer caso a los llamados de sus amigos, Kagoya recogió su arco y saltó hacia el Inframundo, observando a la abertura cerrarse al cruzar el umbral. Una vez dentro, apretó su arco y buscó con la mirada a su amada.
"Inusakuya, te salvaré".