| Ø1 | Wake Up
Cómo cada madrugada un hombre permanecía haciendo guardia, era aquel hombre que se le conocía hoy día por iniciar la construcción y el mando desde cero de un restaurante, en medio del mar, su nueva fama seguía siendo opacada en ciertas ocasiones por la vieja trayectoria del mismo hombre, pero ello ya no era de mucha importancia para el hombre, con solo servir un plato de comida a quien lo necesita se sentía muy feliz.
Para su sorpresa un barco para un solo tripulante se encontraba siendo navegado solo, no es que aquel hombre fuera amante de las historias de fantasmas marinos, pero aquel barco le causaba cierto miedo por lo que podía percibir se encontraba vacío.
— Sanji, despierta, necesito. . . solo ven conmigo
— Claro —dicr sin más, era extraño las pocas veces que Zeff llegaba a nombrarlo por su nombre, siempre era berenjenita.
Al llegar a la plataforma junto al barco Sanji no logra ocultar su asombro al ver el cuerpo de una mujer joven en el bote.
— Recordé lo que habías dicho sobre una niña que... una he... marca en el hombro en forma de media luna
— Mei, ¡no! —abraza al hombre emocionado sin conocer realmente lo que ocurrio antes de la llegada de la joven.
— Yo no hice nada niño, solo me acerque al barco y la encontré... espero que no te cause un conflicto tenerla trabajando aquí o tendré que hechar a una joven sin hogar al mar
—No lo será, yo voy a... hacer lo que sea para que ella no se vaya y permanezca a mi lado, la perdí una vez, no volverá a pasar, gracias Zeff, no sabes lo feliz que me haces por esto
— No lo menciones, no lo menciones
— Yo...
— Lo digo de verdad, no lo menciones, solo cuida de ella por favor
— Lo haré —sonrie, carga a la joven entre sus brazos y con ayuda de Zeff evitando un paso en falso debido a que aquel joven rubio enamorado solo tiene ojos para ver a la castaña, literalmente desde que la acomodo en sus brazos no deja de mirar sus facciones delicadas, casi como si estuviera grabándose cada una de las líneas de su rostro en su memoria para evitar no poder volver a recordar su rostro o para añorar un rostro que seguramente volverá a perder de su mira, la joven siempre termina escapando y todos desconocen la razón del porque de sus huidas furtivas.
Las horas de servicio transcurrieron de forma habitual, nada parecía marchar mal, todo lucía viento en popa para todos dentro y fuera del restaurante, solo quedaba una duda, ¿Qué era aquello que hacía tan feliz al joven cocinero? para recibir tantos regaños en esa cocinada, lucía tan feliz y lucía como si una cobertura muy resbaladiza se encontrase cubriendo al rubio.
— Eh, Sanji, ¿por qué tan emocionado?
— ¿Acaso te escapaste y fuiste al pueblo más cercano para pasar toda una noche con una mujer?
— No me importa lo que digan, yo soy feliz el día de hoy —termina cantando, usando un tono lleno de amor sus las siete últimas palabras.
— Seguro tiene algo que ver con la chica nueva, llegó en la noche, y se parece a la niña de la foto del jefe en su oficina
— ¿¡Qué niña!?
— Berenjenita vuelve a cocinar o estás fuera, y por favor deja de estar desperdiciando mi comida, me cuesta muchos berries y tú los desperdicias con tonterías
— Zeff, no vale la pena, no ahora, hay unos comenzales que están peleando, ayudame por favor
— A quien golpearon
— Primero debes venir —exije el hombre, Zeff accede dejando a sus cocineros confundidos, estos se dan una miradita y corren a las puertas para ser testigos de lo sucedido.
Al llegar a las mesas encontró a la joven dando la espalda a la cocina, justo en el centro del comedor, con sangre en su ropa y su cabello, suspira eliminando el miedo de su cuerpo y se acerca con cautela, evitando asustar a la joven.
— Niña —la llama y esta voltea mirando con miedo al hombre—, ¿Qué te pasó? ¿Quién fue capaz de cortarle el rostro a esta jovencita?
— Me dijo que yo debía estar muerta. . . que había asesinado a su madre, y-yo no hice nada, apenas se mi nombre
— Dime quién fue
Ella mira a los lados y sonríe de oreja a oreja, suelta un par de carcajadas simplonas.
— El techo —señala al candelabro, su pupila se agranda al sentir la sangre el hombre caer en su rostro.
— Tu lo hiciste —asegura, apesar de la situación el esperaba que la joven lo negara, en su lugar afirma esparciendo la sangre por su rostro— carajo...
— Señor...
— No digas nada, la llevaré a su cuarto, no quiero que nadie se entere, deben limpiar, que bueno que solo eran dos, dónde está la mujer
— Debajo de la mesa —infirma la joven, Zeff carga a la castaña sacándola del restaurante.
Corto, pero lo estoy trasladando de Wattpad, al igual que varias historias más, espero les guste, no critiquen mis faltas de ortografía, intento mejorar ese tema🫶🏻✨