Ninfómano
꧁༺༒༻꧂
Tocaron con suavidad la puerta de madera, su secretaria no le había avisado que tenía visitas, pero a pesar de no tener pacientes a esa hora, sabía bien de quien se trataba.
- Adelante.
- Doctor Wang. - Entró emocionado al consultorio del psicólogo después de tocar.
- ¿Necesitas algo? - Lo miró con seriedad limpiando con un paño sus lentes.
- Finalmente creo que estoy curado. - Dijo mirándolo a los ojos con emoción. - Tu tratamiento funciona, doctor Wang.
- ¿Ah si? - Arqueó una ceja.
- Mn, no me dan ganas de estar con nadie... más que contigo, solo te quiero a tí. - Se acercó al sofá atercopelado y se sentó a horcajadas sobre él, luego tomó las manos del doctor que posaban a sus costados y las besó lentamente con erotismo, besó cada dedo con suavidad. - Solo tu me llenas. - Ronroneó antes de meter dos de los dedos largos del doctor en su boca y comenzó a gemir chupándolos.
- ¡Mierda! - Gruñó excitado. Con su mano libre apretó la cintura del paciente antes de levantarse sosteniendo al pelinegro y acomodándolo bajo él en el sillón. - Entonces... ¿Quieres que te llene ahora?
- Por favor. - Sonrió abriendo más sus piernas mientras colocaba las manos del doctor sobre su vientre y pecho por debajo de su camiseta para que el otro lo tocara con sus masculinas manos.
La pareja se dio delicioso amor aquella tarde en el consultorio del doctor Wang Yibo.
Habían transcurrido siete días desde que habían intimado por última vez y el pelinegro no se sintió tan intranquilo, no pensó en eso las 24/7, es decir, claro que pensaba en su novio y en lo mucho que lo deseaba, pero fue más fuerte el sentimiento de querer mejorar su relación por ambos y mejorar él mismo como persona. Lo había logrado. Además el otro lo había retado.
La secretaria del doctor Wang comía gomitas mientras pegaba la cabeza en la puerta tratando de escuchar algún sonido proveniente del consultorio. Cuando escuchó un grito ahogado sonrió sonrojada.
- Bien dicen que para cada roto, un descosido. - Susurró y se alejó tirando la bolsa de papel vacía al cesto de basura, gracias a dios era viernes. Tomó sus cosas y se fue del consultorio, ya había pasado su hora de salida.
***
12 meses antes
- Por favor, doctor Wang...
- Doctor Han, se lo he dicho. - Yibo lo miró con seriedad. - Yo realmente no trato con pacientes masculinos por el momento.
- ¿Por qué?
- ...
- Vamos... somos amigos y deja de ser tan formal ahora.
- Ya tengo mi grupo conformado, mis pacientes podrían sentirse incómodas o... demasiado cómodas con un hombre adicto al sexo igual que ellas, es lo que menos necesitan.
- No habrá problema, mi paciente es homosexual, además su caso no es tan extremo, sobretodo es debido a su fetiche.
- ¿Entonces por qué me lo quiere pasar, doctor Han?
- Eh... es que ya no puedo tratarlo. - Su expresión se volvió incómoda.
Yibo lo estudió por largos segundos.
- ¿Tu paciente te ha coqueteado? ¿Ha cruzado la línea?
- ¡N-no! No es eso... - Parecía un tanto esquivo.
- Entonces, dame una buena razón...
- ...
- ¿Te gusta? - Geng miró hacia otro lado avergonzado e incómodo.
- Tal vez...
- Eres heterosexual... - Frunció el ceño. - Y estás casado.
- Es por eso que no puedo tratarlo más, es... tiene algo que es demasiado atrayente... - Dijo. - No quiero caer por un hombre y menos por mi paciente, sabes que en estos casos es mejor remitirlo a alguien más.
- ¿Y por qué a mí? Tienes muchos otros colegas que son muy buenos.
- Porque eres en quien más confío, además te quiero como a un ahijado. Dejando de lado lo excelente terapeuta que eres.
Yibo no pudo evitar sentirse halagado y conmovido por las palabras de su colega, era cierto después de todo pero le encantaba escucharlo de sus colegas.
- No sé...
- Vamos Yibo como colegas y amigos... ese chico necesita tratamiento y tú eres excelente y muy profesional. Sé que podrás ayudarlo.
Wang Yibo resopló.
- Yo realmente no creo poder, Geng ge. - Ahora lo llamaba no como su colega, sino como su amigo.
El mayor lo miró con ojos entrecerrados.
- No me digas que es por tu novio celoso...
Yibo desvió la mirada pero era obvio que era esa la razón por la cual solo trataba a pacientes femeninas desde hace un tiempo, de esa manera su chico no se encelaba de sus pacientes.
- Le hice una promesa.
- Yibo... - La verdad es que ya ni se sorprendía el hombre, sabía lo celoso que era el novio de su colega pero no diría nada negativo de lo que pensaba a de su relación con Zhang Yixing. Por otro lado continuó intentando convencerlo. - Xiao realmente quiere curarse, además... otros pacientes de mi grupo comenzaron a mirarlo demasiado, en serio que mientras más lo miras más quieres... - Nunca diría lo que había comenzado a pensar de Xiao Zhan, si pudiera describirlo en una palabras sería "follable".
- ...
De pronto desechó sus pensamientos y lo tomó de los hombros.
- Ayúdame, Yibo didi... recuerda primero de hacerle la promesa al tóxi... a Yixing, hiciste la promesa de tratar a quien requiriera tu ayuda.
- Yo...
- Y no estarías haciendo nada malo, solo tu trabajo. Recuerda que eres un profesional, eres de los mejores, lo sabes...
Wang Yibo suspiró, sabía que no era una buena idea pero él tenía razón, debía tener profesionalismo ante todo, incluso si el chico había logrado hacer que su ge tuviese una incómoda atracción hacia él, él no lo haría, él amaba a su novio Zhang Yixing, de ninguna manera podría caer ante el paciente de su colega y si comenzaba a sentirse agitado como Geng, simplemente lo pasaría a alguien más, pero antes debía intentar ayudarlo como a muchos otros pacientes. Solo esperaba que su novio no armara un drama cuando se enterara, era un poco vergonzoso que tuviera que sentirse nervioso solo por no tener una discusión con su chico debido sus pacientes.
Aceptando el archivo de Xiao Zhan, se alejó finalmente de su amigo y colega Han Geng para subir a su motocicleta y volver a casa.
***
El jueves siguiente ya se encontraba con su grupo de pacientes para la terapia en grupo, tenía cinco mujeres de diferentes edades a quienes trataba, algunas llevaban un par de años y otras no más de un par de meses. Aún así todas se llevaban bastante bien, era un grupo unido que se apoyaban entre ellas aunque también era un grupo demasiado escandaloso y animado de vez en cuando.
Ya eran alrededor de las 7:15 pm y la silla vacía le indicaba que su nuevo paciente tal vez no llegaría.
El grupo de hombres que trataba el doctor Han Geng, tenían su reunión al día siguiente ya que era preciso separar a los grupos en aquel edificio donde laboraban más de un psicólogo para tratar diversos pacientes con diferentes problemas, por el momento Wang Yibo solo trataba con pocas pacientes con ninfomanía tratándolas en grupo e individualmente.
Una de las chicas estaba contando como le había ido en la semana despues de filmar su nueva saga de películas XXX, cuando la puerta se abrió de repente y un chico entró, todas las miradas se posaron en el recién llegado, incluido el doctor estaba atento y en silencio observando cada paso del chico.
- Buenas tardes. - Se acercó y tomó asiento en la silla vacía frente al doctor. - Se me hizo un poco tarde. - Acomodó su ropa. Zhan no era tímido pero si se avergonzó ligeramente por su tardía aparición con su nuevo terapeuta y grupo.
Haikuan, el amigo de Xiao Zhan lo había encontrado en el camino, aquel chico sabía lo debíl que era Zhan ante él, así que aprovechó sus ganas para tomar un poco del pelinegro que no pudo resistirse, bueno, lo había intentado por algunos minutos, pero su amigo era alguien quien sabía sus puntos débiles así que no le tomó demasiado convencer al pelinegro para divertirse un poco antes de su sesión con su nuevo terapeuta.
- Bienvenido. - Saludó el doctor Wang. - ¿Podrías presentarte por favor?
- Claro. - Zhan ignoró los ojos de las mujeres que no le quitaban la vista de encima, era demasiado llamativo para no mirarlo un poco demasiado pero estaba acostumbrado a ello. - Soy Xiao Zhan, tengo casi 31 y un años y umm tengo un problema... - Ya sabía la rutina.
- Vaya vaya, mucho gusto Zhan, mi nombre es Qi Emily, bienvenido. - Interrumpió una de las chicas y sonrió coqueta acomodando su escote. Esto no pasó desapercibido por el doctor quien frunció el ceño, le había advertido a las chicas que debían comportarse ante su nuevo compañero.
Sin embargo no fue la única, un total de tres chicas del grupo hicieron ligeras insinuaciones demasiado obvias, eran las más nuevas del grupo por lo que no parecían tan comprometidas como el resto que lucían mucho más maduras.
- Oye Zhan, ¿tienes pareja? - Preguntó curiosa la señorita Qi quien trabajaba como actriz porno al lado de su famoso novio apodado "El Tigre". *
- No, por ahora no. - Sonrió. - Por cierto... soy gay, 100%. - Sonrió a las chicas quienes rápidamente hicieron sonidos de decepción antes de alejarse un poco pero luego el par de maduras chilló con emoción, como si Xiao Zhan fuese la sensación del grupo. Bueno, lo era.
- Entonces. - Continuó Yibo. - Xiao Zhan era paciente del doctor Han. Continúa. - Le indicó al chico.
- Bueno, como se imaginarán. - Se encogió de hombros. - Tengo satiriasis... - No le gustaba usar la palabra "adicto" porque no se consideraba uno realmente, no dejaba que cualquiera se lo follara pero le gustaba demasiado el sexo con ciertas personas lo cual le había traído una serie de problemas.
- No. - Dijo una madura. - Eres como nosotras.
- ...
- De hecho si se le denomina satiriasis a su problema, Ziyuan . - Concordó Yibo.
- No no, doctor Wang, Zhan no es un sátiro, él es como nosotras y como ya es parte del grupo es un ninfómano.
- Bueno si, también se le llama ninfomanía masculina. - Dijo con seriedad. - Pero no es la manera correcta de referirse a...
- ¡Entonces es un ninfómano! - Dijo emocionada. Yibo frunció el ceño, a pesar de todo las chicas parecían contentas con tener a un lindo y sexy chico en su grupo, parecían incluso más emocionadas luego de saber la sexualidad del pelinegro.
Zhan sonrió ante la palabra, nunca la había usado y ni siquiera estaba seguro que fuese correcta pero se sintió bien, se sintió a gusto con este pequeño grupo de chicas animadas que lo habían acogido rápidamente. Estaba mucho mejor aquí que en el grupo de hombres quienes algunos parecían incómodos al escucharlo hablar sobre sus encuentros sexuales y otros parecían demasiado absortos viendolo y escuchándolo con lascivia.
Yibo lo miró en silencio, realmente era muy atractivo el pelinegro y tenía una hermosa sonrisa, entendía porqué había puesto incómodo a Han Geng. Xiao Zhan era realmente... follable. Apartó los pensamientos, él era un profesional.
La sesión de esa noche continuó mucho más animada que otras veces, como si el estar ahí no fuese para tratar un serio problema de adicción al sexo y solo fuese un grupo para desahogarse, pero también era eso y es por ello que Yibo lograba llegar a sus pacientes y ayudarlos a superar sus problemas de adicción individualmente y en conjunto.
Algo que notó Yibo enseguida fue que Xiao Zhan no apartaba la vista de sus manos, lo encontró absorto mirándolas más de una vez durante la sesión, esto llamó un poco la atención del terapeuta, pero no había querido leer el informe de Zhan que el doctor Han le dio porque quería comenzar de cero con él, sus terapias eran un tanto diferentes, no es que Yibo desconfiara de la capacidad del doctor Han, pero él prefería hacer las cosas a su modo, como él sabía hacerlas ya que habían dado muy buenos resultados.
***
Xiao Zhan es un hombre con un fuerte deseo sexual debido a su fetiche con las manos masculinas desde que comenzó su vida sexual a los quince años. En aquella época estuvo con algunos de sus amigos y compañeros de instituto, los cuales tenían las características en sus manos que lo hicieron descubrir que le encantaba como las fuertes manos de los hombres acariciaban cada parte de su cuerpo con suavidad y otras veces lo tomaban tan brusco, azotando, palpando y apretando su muy sensible cuerpo. Pero este, eventualmente comenzó a ser cada vez más selectivo con sus compañeros sexuales conforme crecía.
Cabe mencionar que su próstata es muy sensible también, así que una vez que se percató de lo bien que se sentía ser follado por un hombre con fuertes manos, prefirió adoptar un rol pasivo en la cama. Era mucho mejor para él ser follado que follar.
Actualmente, con 30 años comenzó a asistir a terapia porque quería controlarse de una vez por todas, había perdido más de un amigo y relaciones serias con sus parejas debido a que había encontrado un par de masculinas manos más atractivas que las de sus novios y no pudo evitar querer esas manos en su cuerpo, tomándolo, así que había dejado a sus parejas para perseguir aquellas manos que llamaban más su atención aunque al final terminaba desilusionado en lo sentimental.
Esto no significaba que solo le atraían las manos de los hombres como en su adolescencia, claro que ahora al ser más selectivo, debía haber un conjunto de cosas para hacerlo caer ante uno, dos o tres hombres.
El hombre en cuestión, debía ser atractivo así como tener una masculina voz, buen porte y sensualidad, ser agradable y limpio, además claro, de tener manos fuertes y bonitas, esto era lo que mas atraía a Xiao Zhan en un hombre, mientras tuvieran mínimo tres de esas características, él caería.
Por eso al ver las masculinas manos de su nuevo terapeuta no pudo evitar echarles un vistazo. El doctor Wang tenía manos grandes y parecían ser suaves, sus dedos eran largos y tenía venas pronunciadas, eran una delicia. Nunca había visto manos tan apetecibles, lo peor de todo fue escucharlo hablar, aquella voz le enchinó la piel en cuando se dirigió a él pero trató de contenerse. Ni hablar de su muy atractivo rostro, porte y sensualidad, Wang Yibo parecía tener todo lo que le encantaba de un hombre, lamentablemente alcanzó a ver un anillo en su dedo anular y eso le puso la restricción que necesitaba, no se metía con hombres casados, además el doctor exudaba heterosexualidad y profesionalismo por todos lados.
Su madre Na Ying estaba un poco harta de él, así que lo había echado de casa tres años antes cuando encontró a Zhan con su vecino en su casa en una muy extraña posición sexual, ella estaba harta de la actitud desenfrenada de su hijo quien constantemente cambiaba de empleo y a veces estaba desempleado debido a que muchos hombres se sentían atraídos por el pelinegro. Algunos terminaban acosándolo y otros los que si tenían suerte debido a los atributos que encantaban a Zhan, podían tomar al chico y por consiguiente, al saberse de aquellas relaciones, se convertía en un escándalo en su lugar de trabajo, Na Ying había estado harta y temerosa de que su nuevo novio cayera también ante su atractivo y sátiro hijo.
***
Después de la sesión, Yibo se acercó a Zhan quien era el centro de atención del grupo de chicas que le preguntaban cosas sobre su vida.
- Espero que te sientas cómodo, Zhan. - Dijo Yibo luego se alejar a las chicas del pelinegro.
- Mn... - Le sonrió Zhan nerviosamente no pudiendo evitar darle otra mirada a las manos de Yibo.
- ¿Te parece si nuestras sesiones individuales las comenzamos mañana a las 6 pm?
- Umm claro, doctor. - Zhan se aclaró la garganta y Yibo no se perdió el movimiento de su garganta. Ciertamente Xiao Zhan era demasiado atractivo, pero él no caería por él, amaba a su celoso novio.
Después de despedirse, el doctor esperó que todos sus pacientes se fueran y luego salió del edificio, montó en su motocicleta y partió hacia su departamento. Xiao Zhan lo miró a lo lejos y suspiró. Esto sería difícil, Yibo era perfecto pero él quería controlarse ya, estaba muy comprometido con superar su problema de adicción.
Su sesión individual fue la tarde siguiente, Xiao Zhan se encontraba nervioso, por fortuna no seduciría al hombre casado, solo podía tener fantasías con él y sus preciosas manos de tentación.
Fue más fácil de lo que había creído, el doctor Wang realmente era muy profesional y mucho más serio que el doctor Geng. Definitivamente no había manera en la que este hombre se sintiera atraído por él.
Yibo resopló en cuanto Zhan cerró la puerta tras de sí. El hombre ciertamente le había hecho sentirse un poco descolocado, sin embargo usó su mejor cara de póker para no demostrar una sola inquietud. No pudo evitar mirar demasiado a Zhan, por momentos mientras conversaban, el pelinegro relamía sus labios constantemente y miraba sus manos, Yibo no se perdió esto pero tampoco le llamó demasiado la atención, quizá solo veía su anillo, fue una suerte que lo tuviera aunque este ni siquiera estuviese comprometido.
Así pasaron las semanas, Xiao Zhan iba dos veces por semana para las sesiones. El azabache parecía un poco reacio a contarle todo a su terapeuta pero aún así, Yibo sabía que lo estaba intentando, por otro lado ahora era Yibo quien tenía que controlarse, era vergonzoso admitir que su paciente tal vez lo inquietaba más de lo que debería, todavía lo trataba con mucho profesionalismo, pero una vez que estaba solo, Yibo tenía que concentrarse y suprimir la sensación causada por escucharlo y mirarlo en sus sesiones individuales, si se hiciera cargo y no pudiese controlarse, definitivamente se covertiría en un problema y tendría que dejar de tratarlo.
Parecía como una maldición, se sentía agitado casi cada vez que Xiao Zhan salía de su consultorio cada viernes a las 7 pm. Sin embargo todavía se negaba a admitir a sí mismo que Xiao Zhan lo atraía mucho. Él era un profesional, era el doctor Wang Yibo, ningún paciente le había afectado antes y este en definitiva tampoco lo haría.
Xiao Zhan todavía no se había abierto completamente a él, por lo que todavía no le contaba la parte a Yibo en la que su mayor debilidad eran las manos, si lo hiciera, su terapeuta se daría cuenta entonces que a Zhan le atraía él debido a sus manos ya que este no podía evitar echarles un vistazo cada vez y era lo que menos deseaba, otro terapeuta, si Yibo se rindiera con él, ya habrían sido tres terapeutas que le rechazaban.
En casa Xiao Zhan fantaseaba cada noche con las manos de Yibo sobre su cuerpo, tomándolo, azotándolo y sosteniendolo con fuerza mientras el doctor gruñía encima suyo, follándolo salvajemente sin perder su semblante serio, sus ojos oscurecidos por el deseo detrás de aquellos lentes que solo realzaban su atractivo, Xiao Zhan quería que este sensual hombre lo sometiera una y otra vez.
En la silla del consultorio, sobre su escritorio, contra la puerta, incluso si sabía que la secretaria de su terapeuta podía escucharlos, o mejor aún, en medio del grupo de ninfómanas chillonas que probablemente les darían ánimos para continuar, probablemente ellas aplaudirían con emoción al ver a su sensual terapeuta follándolo duro en el piso. ¡Que escandaloso!
***
Después de la sesión en grupo aquel jueves, Zhan se fue como alma que lleva el diablo, tenía urgencia por volver a casa, esto no pasó desapercibido por el terapeuta quien notó a Zhan distraído cruzándose de piernas constantemente durante la sesión.
El psicólogo todavía debía hacer un poco de papeleo en su oficina antes de llegar a casa, afortunadamente Yixing no lo vería esa noche por lo que no consideró apresurarse para volver a casa.
En su pequeño departamento, el pelinegro se desvistió tirando su ropa por el suelo hasta llegar a su habitación en la cual de su cajón especial, sacó un objeto de su estuche, lo lubricó con rapidez y comenzó a juguetear con él sintiéndose ansioso.
- Aah... doctor Wang... Bo... - Gimió cuando introdujo poco a poco el nuevo juguetito que había adquirido, le había nombrado Bo en honor a su terapeuta.
Estaba apenas iniciando con los jugueteos con Bo cuando llamaron a su puerta con insistencia. Gruñó con frustración y después de sacar a Bo de su cuerpo se colocó rápidamente su pijama y fue a abrir la puerta.
Haikuan había llegado de sorpresa, Zhan lo había querido rechazar, sin embargo el hombre sabiendo que Zhan tenía una próstata en extremo sensible y estaba cachondo casi todo el tiempo, lo besó y rápidamente deslizó su mano hacia el short de su amigo que por fortuna no tenía ropa interior y metió el dedo entre sus esponjosas y suaves mejillas para comenzar a masajear con la yema de su dedo su cavidad. Por fortuna ya estaba lubricadito y un tanto extendido debido a que se había estado penetrando con su juguete, así que enseguida metió un segundo dedo mientras sus labios besaban la sensible piel de su cuello y su mano libre sostenía su muñeca con fuerza.
Zhan lo maldijo porque el hombre era atractivo y sensual, además de poseer manos muy hábiles y que cumplían con las características requeridas por Zhan. Maldita sea, Haikuan sabía como masajear la sensible próstata del pelinegro quien rápidamente se dejó hacer sobre el sillón, luego se irían a la cama, si es que alcanzaban a llegar, el quería usar a Bo también.
*
Al llegar a casa luego de terminar el papeleo que debía hacer en su consultorio, el castaño fue recibido efusivamente (y sorpresivamente) por Zhang Yixing.
- ¡Sorpresa bebé! - Le besó los labios a su novio con pasión mordiendo su esponjoso labio inferior.
- Mn... - Se dejó llevar por el beso. Lo cierto era que no esperaba a Yixing, solo quería llegar a descansar pero también ya se había acostumbrado a las repentinas sorpresa visitas de su novio.
Se besaron un tiempo y luego se sentaron y conversaron un rato en la sala mirando la televisión, pero enseguida Yibo notó algo en su chico.
- ¿Y tu anillo? - Le preguntó a su novio por simple curiosidad.
- ¡Ah! Me lo quité y olvidé ponérmelo. - Restó importancia escondiéndose de hombros.
Esto realmente no era importante, pero era el mismo Yixing quien se molestaba si Yibo se lo quitaba ya que había sido este quien decidió que era una buena idea usar anillos de pareja, y le armó más de un drama a Yibo por no usarlo.
- Hmm... - El castaño no dijo nada más pero suspiró pesadamente.
- Estaba pensando que mañana salgamos al cine, ya tiene un par de meses que no salimos al cine, siempre llegas tarde debido a tu trabajo.
- Exacto, es por mi trabajo.
- Bueno pero sé que mañana no tienes pacientes así que pasas por mí a las 6:30 para ir al cine y luego me llevas a cenar sushi.
- Hmm mañana no creo poder.
- ¿Por qué? Los viernes no atiendes a nadie por la tarde y ya me dijiste que hoy hiciste tu papeleo.
- Es que... - Se aclaró la garganta y respondió con suavidad. - Tengo un nuevo paciente y solo puedo atenderlo por la tarde los viernes. - Dijo tranquilamente esperando que Yixing no hiciera más preguntas.
- Hmm. - El otro lo miró. - ¿Es un chico? - Por supuesto que preguntaría, siempre lo hacía.
- Mn... - Respondió todavía mirando televisión.
- ¿Es joven?
- Tiene 30 años como tú... - No lo miró, su vista estaba en la pantalla. Al parecer la película sobre gladiadores era mucho más interesante de pronto.
- ¿Es guapo? - Lo miró con ojos entrecerrados.
- ...
- ¿Lo es?
- No sé, tal vez... no estoy mirándolo de esa manera, sabes el trato que le doy a mis pacientes.
Yixing torció la boca, él esperaba un rotundo "no".
- Es heterosexual me imagino. - Entrecerró los ojos todavía mirándolo.
- No. - Dijo todavía tratando de lucir sereno pero estaba nervioso, ya sentía la cantidad de cosas que le diría a continuación su novio por haber omitido esta información por más de dos meses.
Sin embargo extrañamente en esta ocasión, Zhang Yixing no hizo más preguntas, simplemente lo dejó pasar. Yibo no le tomó demasiada importancia al asunto aunque si estaba bastante sorprendido. Se dieron amor aquella noche y luego se fueron a descansar.
Al día siguiente, el doctor Wang tuvo la sesión individual con Xiao Zhan. Este estaba en el sillón sentado cómodamente.
- Tal vez fui un sucubo en mi vida pasada. - Soltó Zhan de pronto.
- Incubo. - Corrigió el psicólogo. - Los demonios masculinos se llaman incubos.
- Pero los incubos follan con mujeres, y a mí no me interesan las mujeres, en cambio las sucubos follan con hombres, por lo que ese nombre me es más acorde.
- ...
- O será que ¿soy un incubo gay? - Miró las manos de Yibo que sostenían una tablet.
Yibo reprimió una sonrisa, la personalidad de Zhan era bastante divertida y relajada pero todavía no se abría por completo a él.
- Cuéntame como te fue estos días, comentaste ayer que has borrados los contactos de tus compañeros sexuales.
- Mn, ya todos pero... anoche me visitó un amigo. - Resopló.
- ¿Y qué pasó? - Cuestionó mirándolo fijamente.
- Lo intenté... yo estaba... - Se aclaró la garganta. - Yo estaba con un jugando conmigo mismo, ya sabe... para no tener que estar con nadie pero...
- ¿Fue insistente? - Arqueó una ceja.
- Él conoce mis debilidades y yo estaba... - Miró las manos del castaño nuevamente y se sonrojó, luego se lamió sus resecos labios y se obligó a apartar la mirada.
Yibo miró con disimulo sus propias manos, ¿qué tenían de especial? Es decir, sabía que eran lindas pero, ¿por qué Zhan siempre que las miraba se sonrojaba? Desechó sus pensamientos y volvió a concentrarse en la conversación.
- Necesitas realmente darte unos días, puedes hacerlo. Puedes rechazarlo si le explicas que intentas no ceder como antes y que intentas superar tu problema.
- Se lo dije y se rió el maldito. - Dijo que no era un pecado tener una líbido alta, que era algo beneficioso... que idiota. Dijo que un juguete no lograría calmar mi fuego porque él sabe que yo... - Mordió su labio. Todavía no quería mencionarle a Yibo sobre su fetiche pero pensaba que tal vez este ya lo sabía si es que compartió información con él su antiguo terapeuta Han Geng.
- Intenta ser más tajante. - Dijo serio. - Tienes que ver si realmente es un amigo que le importas o solo necesita tu cuerpo para saciarse a sí mismo, es egoísta que siendo tu "amigo" no te apoye y solo te haga retroceder.
- No importa, estoy tratando de jugar solito sin necesidad de uno o más chicos pero.... - Suspiró. - He comprado un nuevo vibrador y me encanta. - Sonrió y su expresión se volvió divina, sus ojos adquirieron un brillo extra. Follable.
- No será fácil. - Tomó la botella de agua, de pronto tenía la boca seca como un desierto. - Pero puedes hacerlo, no necesitas de ellos para...
- Quiero pensar eso pero... a veces si se necesito que me tomen, que me sometan y me toquen por todos lados... que me acaricien con suavidad o brusquedad. - Relamió sus labios perdiéndose en sus recuerdos fantasiosos.
Mierda, se había vuelto a poner cachondo al imaginar las manos de su terapeuta heterosexual arrojando la maldita tablet y rasgando su ropa para acariciar apretar su sensible piel.
De pronto el ambiente se tornó extraño, Zhan pareció ver deseo en los ojos de su terapeuta, podía reconocer las miradas ya que había estado con decenas de hombres durante 15 años, por supuesto que reconocería el deseo en sus miradas. Ambos se miraron esperando, esperando ¿qué? que el otro atacara, es lo que deseaba más Xiao Zhan.
Sin embargo nada pasó, el maldito reloj sonó en punto de las 7 dando por terminada la sesión de Xiao Zhan. Wang Yibo se recompuso enseguida y ajustando sus lentes con sus temblorosas manos, despidió a Zhan tan rápido que casi fue grosero.
Desconcertado y un tanto desanimado, el pelinegro salió del consultorio despidiéndose de la amable secretaria quien también parecía arreglar sus cosas para retirarse.
Se quedó en las afueras del lugar para esperar a su terapeuta, esperaba que todavía no hubiese notado que estaba loco por sus manos pero tenía que convencerlo de lo contrario, de no ser así, Yibo podría remitirlo a alguien más y él no quería a nadie más, prefería seguir ocultando su creciente obsesión por las manos de su terapeuta. Se quedó pensando que no notó cuando su terapeuta salió y caminó hacia su motocicleta pero alguien lo llamó justo al llegar a ella.
- Yibo.
- Yixing, ¿qué haces aquí? - Se acercó.
- Vine por tí, amor.
- ¡Dr. Wang. - Zhan se acercó rápidamente al ver que el doctor Wang ya estaba a punto de montar su motocicleta.
Yixing se quedó helado cuando el mayor llegó a ellos y los miró.
- Oh... Lay.- Le sonrió sorpesivamente Zhan. - Que sorpresa, ¿también viniste a la sesión del doctor Han?
- N-no...
- ¿Se conocen? - Preguntó Yibo.
- No. Si. - Respondió negativamente Yixing, alias Lay al mismo tiempo que Zhan respondió afirmativo.
Esto le hizo fruncir el ceño a Yibo.
- Eh... - Balbuceó Zhan mirándolos con incomodidad.
- Vá-vámonos amor... - Yibo notó a Yixing nervioso.
- ¿Me ibas a decir algo, Zhan? - Apenas dijo.
- Umm no es nada, doctor Wang, gracias por la sesión de hoy... - Miró a Yixing quien lo miró con pánico. - A-adiós... joven. - Dijo y salió huyendo de ahí.
Así que el doctor Wang no era heterosexual después de todo pensó Zhan pero ciertamente ya estaba comprometido o casado con ese chico Lay. Maldición.
Yibo miró a su novio pero este no le daba la cara, en casa el castaño cuestionó a su pareja quien rápidamente se puso a la defensiva argumentando que Zhan lo confundió con alguien más, pero Yibo sabía del apodo por el que era conocido su novio, no había manera en que lo hubiese confundido inclusive acertando su apodo. Finalmente Yixing lo admitió.
- Está bien, lo conocí en un supermercado el mes pasado, yo estaba comprando unas cosas cuando nuestros carritos chocaron y es todo, me cayó bien.
- Entonces...
- Yo soy quien debería cuestionarte... - Se cruzó de brazos.
- ¿Qué?
- ¡Me prometiste que no atenderías hombres, sobretodo si eran jóvenes y guapos y homosexuales! - Sí que sabía como darle la vuelta a las cosas.
- Han Geng me lo pasó, no podía continuar con él por una cuestión personal, además él está más cómodo en un grupo de mujeres.
- ¡No me importa! Solo no lo atiendas más, por el bien de nuestro noviazgo.
- No puedo, realmente quiere ayuda, la necesita, es mi trabajo.
- Puede recibir ayuda de alguien más... no eres el único.
- ¿Por qué estás tan enfadado? Solo te pregunté si lo conocías... - Se molestó también.
- Y yo ya te respondí... no puedo creer que por algo así te hayas negado a llevarme a cenar. - Se metió a la habitación de Yibo dando un portazo molesto.
Yibo miró detenidamente la dirección en la que el otro se había ido, su novio ocultaba algo pero no lo forzó abrir más la boca, Yixing sabía como darle la vuelta a las cosas, sin embargo Yibo se quedó pensativo toda la semana hasta su siguiente sesión grupal.
Aquella tarde, Yibo notó a Xiao Zhan demasiado callado, el pelinegro no le dio una sola mirada ni siquiera a sus manos. Esto lo inquietó, así que se aseguró de hacer muchos ademanes sin conseguir que Zhan las mirara, se sintió un poco molesto.
Al finalizar, Zhan pretendía escapar, pero una de las ninfómanas más alegres, la actriz porno le propuso hacer casting para siguiente película con el Tigre, por supuesto, Zhan se negó, lo que menos necesitaba era más sexo y atención masculina, además tenía miedo del enorme pilar del actor porno, era bien sabido que al tipo le media 22 cms y Zhan sabía que incluso para él habiendo tomado penes de todos los tamaños, sería algo doloroso.
Pero antes de que pudiera irse, el terapeuta le llamó.
Wang Yibo le preguntó a Xiao Zhan como conoció a Yixing, este al no saber la versión dicha por el novio de su terapeuta, intentó dar una versión con nerviosismo.
- Lo conocí por casualidad en una farmacia. - Soltó mordiendo su labio inferior.
Yibo al darse cuenta que uno mentía y con su cerebro imaginando cosas, se molestó y tomó ambas muñecas de Zhan apresándolocontra la pared, estaba molesto, era obvio que alguno de los dos mentía, ¿pero quién?
- Vas a decirme la verdad, ahora... - Dijo entredientes.
- Aah... - Gimió al sentir el fuerte agarre de aquellas manos con las que tantas veces había fantaseado. - Do-doctor Wang...
- Dime la verdad, Xiao Zhan... - Se miraron por algunos segundos. Zhan sabía que debía ser honesto, si es que llevaban tanto tiempo de novios él y Lay, pensaba que merecía saber la verdad.
El infiel de Lay no se merecía al terapeuta. Se relamió los resecos labios y suspiró antes de dar la verdadera versión.
- Lo conocí hace como tres meses en un bar, yo estaba con Haikuan y... él se acercó a Haikuan... él dijo que estaba aburrido, así que bailamos los tres durante un rato. Luego Haikuan nos propuso ir a su departamento a continuar la fiesta. - Tragó duro, el agarre de Yibo no se suavizó y él continuó. - Ya sabe... a Haikuan le encantan los tríos por lo que a Lay le pareció una excelente idea. Dijo que era lo que necesitaba y...
- ¿Y?
- Él... él quería follarme mientras Haikuan lo follaba a él. - Tragó con dificultad, estaba en extremo avergonzado. - Así fue... yo ya veía al doctor Han pero... me ví tentado por Haikuan... y luego Lay aquella noche.
- Pensé que no te metías con personas tomadas. - Dijo con oscuridad en sus ojos.
- ¡Juro que no lo sabía, doctor Wang! No me gustan las personas casadas, no importa lo lindas y sensuales que tengan sus manos. - Miró con fascinación las hermosas y masculinas manos de su terapeuta apretando sus muñecas a cada lado de su cabeza contra la pared del salón de sesiones grupales.
- ¿Es todo?
- Es todo...
Yibo lo soltó y se recompuso, había tocado demasiado brusco a su paciente, él no era así pero ahora parecía perder el control de un momento a otro. Maldijo por lo bajo, Yixing le había sido infiel, había estado en un maldito trío hace tres meses. Había follado a Xiao Zhan mientras el "amigo" de este lo follaba. Maldita sea, estaba furioso, así que salió de prisa ignorando las disculpas de su paciente.
Subió a su motocicleta y manejó en dirección a casa donde sabía que Yixing estaría esperándolo.
En cuanto llegó, confrontó a su novio, sin embargo este le dijo que fue Zhan quien lo sedujo y luego invitó a otro chico.
- ¡¿Seguirás mintiéndome en la cara?! - Rugió.
- No es posible que le creas más a ese... ese, tipo que claramente es una zorra.
- ¡Cállate!
- ¡Eso es lo que él es, seguro se ha metido con todos los pacientes y con el idiota del doctor Han y ahora quiere meterse contigo!
- ¿Y tú qué eres? Él es soltero y no sabía de tu noviazgo conmigo, pero tú... estás conmigo desde hace más de dos años y te metiste con dos desconocidos, ¡¿Eso en qué te convierte?!
- ¡Es tu culpa!
- ¡¿Q-qué?!
- ¡Si, es tu culpa por ser tan frígido y aburrido en el sexo, es tu culpa que no me complazcas lo suficiente para no buscar en alguien más lo que tú no me das!
Yibo levantó la mano se quitó el anillo y lo arrojó a los pies de Yixing, luego caminó a su habitación y comenzó a recoger las cosas de su novio.
- ¡¿Qué haces?!
- Te largas.
- ¡No me puedes correr, Yibo!
- ¡Es mi departamento!
- ¡Pero también tengo cosas aquí! Además... po-podemos resolver esto.
- ¡¿Es en serio?! - Yibo lo miró indignado. - Eres increíble... - Dejó las cosas de Yixing y tomó un par de cosas suyas, luego se dirigió a la puerta. - Entonces tienes dos días para sacar tus mierdas de mi casa. No quiero verte al llegar el domingo.
- ¡Yibo! No me puedes dejar... tenemos dos años de relación, por favor... ¡Yo te amo!. - Quiso tomarlo del brazo pero Yibo le dio un manotazo.
- ¡Eso debiste pensar antes de meterte en un trío con dos desconocidos porque tu frígido y aburrido novio no te complace! - Dio un portazo y se alejó. No soportaba ver más al maldito infiel, quería golpearlo y hacerlo mierda pero él era mejor que eso, no valía la pena.
Manejó hacia algún hotel cerca del edificio donde laboraba.
***
En otro lado, Xiao Zhan se quedó abatido pensando, se había metido con un chico con novio y eso lo hizo decepcionarse más de sí mismo, sobretodo porque ahora sabía quien que el terapeuta era la víctima.
Estaba tan avergonzado que no quería darle la cara al doctor Wang.
A la tarde siguiente este no fue a la sesión individual con el psicólogo, estaba seguro que el doctor Wang no quería ni mirarlo por haberse metido con su prometido. Debería buscar otro terapeuta pronto, no quería continuar de esa manera jodiéndola una y otra vez. El doctor Wang le caía muy bien y ahora ya no podría volver a darle la cara.
Justo al oscurecer, llamaron a su puerta. No tenía ganas de abrir pero decidió hacerlo ante los insistentes toques. Con pesadez abrió la puerta. Era Haikuan y otro chico, bastante ardiente, Zhan miró las manos del chico, uñas perfectamente limpias y recortadas, sus manos parecían fuertes pero suaves. Maldijo por lo bajo, Haikuan quería otro maldito trío pero él no estaba de humor para eso... ¿o si?
El pelinegro mordió su labio inferior cuando ambos chicos se acercaron y comenzaron a tocarlo y besarle el cuello, uno por delante y otro por detrás. Xiao Zhan gimió mordiendo nuevamente su labio inferior.
Yibo leyó las observaciones y anotaciones de Han Geng sobre Xiao Zhan ya que este no había asistido a la sesión ni siquiera pospuso la cita pero era entendible.
Ahora también entendía porqué Zhan mencionó lo de las manos el día anterior y porqué siempre estaba mirando las suyas. Se sintió tonto al no percatarse antes que Xiao Zhan tenía un fetiche con estas.
Estaba pensando que deberia remitir a Xiao Zhan con algún otro terapeuta, sería mejor si fuese una chica, pero joder, a la vez no quería hacerlo incluso sabiendo que eso sería lo mejor y lo más profesional ya que ahora su paciente había estado involucrado de alguna manera negativamente con él debido al maldito perro infiel de Yixing. Era obvio que Zhan sabría que debía buscar a alguien más después del escandaloso enfrentamiento, pero también sabía que Xiao Zhan lo estaba intentando y él le había prometido ayudarlo en el proceso.
Tomó el folder con los papeles y se fue al hotel, esperaba haberle dado el tiempo suficiente a su ex novio para sacar sus cosas que si bien no eran muchas, tampoco eran tan pocas como para sacarlos de una sola vez.
Estacionó su motocicleta y bajo de esta, enseguida, notó una familiar figura caminando en la misma dirección a pesar de que el estacionamiento no estaba tan iluminado por la noche.
- Xiao Zhan... - Le llamó por detrás.
- Doctor Wang. - Susurró deteniéndose.
- ¿Qué haces aquí? - Miró la mochila colgada en el hombro de su paciente.
- Huyo de mi departamento. - Respondió incómodamente. No pudo evitar sentirse sorprendido porque el psicólogo no estuviese furioso con él como el día anterior.
- ¿Por qué? - Frunció el ceño.
- Haikuan llegó con uno de sus amigos a mi departamento... querían un trío y yo... decidí huir. - Sonrió tímidamente. - Estoy intentándolo. - Tragó duro.
- Faltaste hoy a la sesión...
- S-si... - Zhan miró a todos lados menos a él. - Creo que es obvia la razón.
- Mn...
- ¿Puedo preguntar, qué hace aquí, doctor Wang?
- Terminé con Yixing y le he dado tiempo para sacar su mierda de mi departamento. - Soltó.
Zhan se sintió aún peor, tenía que disculparse.
- Lamento eso y... lamento mucho lo de su novio, yo realmente no lo sabía... - Dijo bastante apenado y cabizbajo. - Es por ese tipo de cosas que estoy intentando cambiar.
Yibo notó que Zhan miró sus manos de nuevo. Xiao Zhan pensó que las manos de Yibo se veían mucho más hermosas sin ese anillo.
- Mn...
- ...
- No importa, él falló, no yo... es mejor así. Yo sabía que había algo pero decidí pasar por alto sus celos injustificados... ahora entiendo porqué.
- Él no lo merece... - Yibo lo miró.
- Mn... lo sé. - Sonrió ligeramente.
Luego de eso cada uno caminó hacia la entrada y luego a sus respectivas habitaciones, a Xiao Zhan curiosamente le habían dado la habitación a un costado de la del castaño. Justo cuando estaba abriendo la puerta, el menor le habló.
- Traje comida. - Levantó una bolsa el castaño. - ¿Quieres cenar en mi habitación?
El mayor parpadeó antes de responder.
- Y-yo...
- Vamos, solo será una cena, hemos compartido más que eso.
- ...
- Mal chiste... pero la cena seguro es deliciosa.
- Umm... bueno. - Asintió.
Yibo le sonrió y Zhan se adentró a la habitación del doctor Wang, parecían entender ambos que ya no podría atenderlo el terapeuta, habían cruzado la línea entre un psicólogo y su paciente, pero en ese momento ambos parecían necesitar compañía.
Pasaron una linda cena en la cual conversaron como amigos, ya no se sintió todo tan profesional. Incluso se pasó por alto el disgusto del día anterior.
Yibo miró mucho los labios de Xiao Zhan sin disimular, así como Zhan todavía parecía fascinado con sus manos. La tensión sexual era brutal.
En un momento la manos de Yibo rozaron el muslo de Zhan y fue todo, el pelinegro estaba demasiado dispuesto y la mirada del otro claramente era de deseo, el doctor Wang lo deseaba. Zhan se arriesgó y se acercó pero el menor también lo hizo, sus labios chocaron y comenzó la batalla de lenguas, Zhan chupaba los labios de Yibo haciendo ruiditos de satisfacción y este apretaba la pequeña cintura de su paciente. La falta de aire les hizo detenerse y alejarse pero no demasiado.
- ¡Al carajo! Voy a joderte ahora. - Anunció con voz ronca sobre sus labios.
- ¿Qué? Pero... bu-bueno... - Se dejó llevar por el doctor Wang.
La ropa fue arrancada de sus cuerpos, ambos estaban tan ansiosos.
- Tómeme doctor Wang... necesito sus manos en mi cuerpo. - Gimió.
- Dime Yibo... - Gruñó la orden mientras deslizaba sus manos por el pecho de Zhan deteniéndose en sus pezones los cuales pellizcó una y otra vez.
- Aah Yi-Yibo... ¿vas a abandonar mi tratamiento? - Preguntó a duras penas, el doctor Wang acariciaba ahora sus muslos mientras que con su lengua lamía sus endurecidos pezones.
- Voy a darte uno mejor, privado, solo tú y yo y no tendrás las ganas de estar con nadie más que conmigo. - Besó su cuello. - No me rendiré contigo, pero... también te daré lo que necesitas. - Dijo en su oído.
- E-eso suena excelente, Yibo...
- Llámame doctor Wang.
- Pero acabas de decir que...
El doctor Wang Yibo lo calló con un beso feroz y luego retiró sus labios y metió dos de sus dedos en la boquita de Zhan quien lamió con hambre aquellos dedos largos. El menor besó el cuello de Zhan y este jadeó sintiendo la delicia de aquellos labios en su piel.
Sacó y medio sus dedos intercalando con su lengua, Zhan se sentía en la gloria ya que con su mano libre, el castaño acariciaba su enfurecido falo a un ritmo no muy suave.
Cuando abandonó su boca, el castaño apresó con su mano derecha ambas muñecas de Zhan con fuerza sobre su cabeza mientras presionaba y movía su pelvis con la de Zhan.
- ¿Te gustan mis manos, Zhan?
- ¡Si! Me encantan... - Gimió en respuesta.
- ¿Te gusta que te acaricie suave o fuerte?
- A-ambas... - Yibo lo apretó más de su muñecas pero contrariamente rozó con sus yemas el torso de Zhan. Su mano se deslizó por su ombligo y más abajo.
El cuerpo debajo suyo temblaba y su piel se ponía cada vez más erizada por el contraste entre el suave toque de sus dedos ahora en sus genitales mientras que sus manos se sentían un tanto acalambradas por el fuerte agarre de sus muñecas.
Zhan nunca pensó que realmente el serio y profesional doctor Wang fuera tan fiero y tan fogoso en la cama justo como en sus perversas fantasías, Yibo era justo así y eso estaba volviéndolo loco.
- Tócame Yibo, doctor Wang... necesito tus dedos en mí...
- ¿Aquí? - Presionó un par de dos en la cavidad del mayor.
- Mmg siii. - Siseó feliz. Finalmente tendría los deliciosos dedos del doctor Wang en su interior, rozando su muy sensible próstata.
- Necesito...
- En mi mochila. - Siempre cargaba consigo un pequeño frasco de lubricante y condones para las emergencias. Hombre precavido vale por dos.
Yibo gruñó al alejarse y tomó lo que necesitaba, vertió rápidamente el lubricante en sus dedos y volvió a la cama, abrió sus muslos y masajeó con suavidad la entrada, luego poco a poco ingresó un dedo y luego otro. Zhan jadeó y comenzó a mover su cadera para follar esos dedos que lo estaban volviendo loco. Lo había ansiado por mucho tiempo, por meses y ahora finalmente lo había conseguido.
El terapeuta metió y sacó sus dedos perdiéndose en la expresión de extremo placer del pelinegro que incluso dejaba escapar una línea de saliva por la comisura de su boca y sus ojos vidriosos por el placer.
El ansioso agujero de Zhan parecía chupar sus dedos.
- Que agujerito tan ansioso tienes, Zhan... - Sonrió sombríamente.
- Más... doctor Wang... quiero más...
- ¿Necesitas otro dedo?
- Si por favor. - Gimió necesitado.
- Joder, eres mi mejor paciente... - Metió un tercer dedo con un poco de trabajo pero la cavidad de Zhan lo recibió gustoso apretando sus dedos en tu interior para impedirle sacarlos.
No había duda alguna, podía entender porqué Zhan atraía tanta atención masculina, era una belleza, tenía su expresión de placer tan sublime, era exquisito, tan tan follable. Incluso Yixing se vio tentado por follarlo a pesar de preferir siempre el rol pasivo cuando estaba con él.
Rozó finalmente la próstata y Zhan se estremeció, casi se corrió por la sensación. Todo en Yibo le había hecho sentirse como si fuese un chico inexperto, se sentía tan débil ante él porque justamente Yibo parecía saber lo que más le gustaba, parece tener todo lo que él encontraba atractivo en otros chicos. Su voz, su porte, su mirada, sus benditas manos.
El terapeuta soltó una risita antes de retirar sus dedos del divino agujerito que apretaba y chupaba sus dedos para que no escapara, pero él tenía que proseguir.
Tomó un condón de la mochila y lubricó un poco más el culo rosadito del pelinegro mientras Zhan se la jalaba a sí mismo ansioso, esperando ser llenado por ese bello pene que tenía las venas pronunciadas como las mismas manos de Yibo, lo adoraba.
El castaño rozó algunas veces su glande en los bordes de Zhan antes de enterrarlo poco a poco. Jadeó sintiendo a Zhan apretar con todas sus fuerzas una vez que llegó hasta el fondo. Salió y se volvió a empujar contra él levantando un poco más la cadera del pelinegro, entones Xiao Zhan se corrió con fuerza cuando el glande de Yibo chocó contra su punto sensible.
Xiao Zhan soltó un jadeo ahogado y sus ojos se pusieron blancos, ese había sido un orgasmo intenso y apenas había comenzado el castaño. El juego previo había sido demasiado placentero y solo tocando poco su próstata se había corrido vergonzosamente rápido, pero lo cierto era que en verdad la próstata de Zhan era en extremo sensible y gracias a ella había tenido uno de los orgasmos más intensos de su vida.
Pero Yibo no le dio tregua y solo aguardó algunos segundos para tomar con fuerza la cadera de Zhan para mantenerlo quieto, su cadera se movió hacia adelante y atrás con fuerza haciendo rechinar la cama de aquel hotel.
Un día tenía de haber terminado su relación con el infiel de Yixing pero no le importaba, ni siquiera lo recordó en ese momento, lo único que tenía en la cabeza era en joder a Xiao Zhan, joderlo tan fuerte y llenarlo tanto para que este no volviese a ceder ante nadie más. Ni siquiera se asustó por sus pensamientos posesivos y lujuriosos, tampoco en sus acciones que nublaron su razón al estar follando a su paciente. Totalmente en contra de sus principios pero no le importaba, no lo atendería más como profesional. Lo atendería como si fuese suyo, ahora lo era, lo había decidido, era egoísta y no le importaba.
Él se encargaría de Zhan a su manera, a su muy deliciosa manera.
Xiao Zhan gemía mientras la gran mano de Yibo volvía a trabajar en su erección, no supo en qué momento se había vuelto a poner duro pero ahí estaban ambos, él follándolo como si no hubiese un mañana y Zhan gimiendo con fuerza como si nada importara más que saciar su apetito sexual.
Varios minutos de intesas penetraciones pasaron, ahora se encontraba el mayor sobre sus rodillas con su trasero elevado mientras Yibo apretaba su trasero y lo azotaba con su mano de vez en cuando, luego volvía a embestirlo con fuerza mientras que su mano lizquierda se apoyaba en el hombro de Zhan para mantenerlo quieto.
En ese momento Yibo estaba imparable, se desconocía a sí mismo, ni siquiera con su ex novio el infiel había sido tan intenso y salvaje. Parecía ser que el follable ninfomanito Xiao Zhan había liberado la bestia de la lujuria que dormía en Yibo. Quizá el ninfómano era él o ambos pero estaba seguro que quería que fuera así siempre, de ser posible todos los días.
El ángulo del pene de Yibo que tenía una ligera curvatura hacia arriba que era ideal para hacerlo ver las estrellas con cada penetración realizada desde esa posición, la próstata de Zhan ya amaba mucho a Yibo.
Se corrieron enseguida nuevamente con intensidad. Zhan yacía todavía con espasmos placenteros cuando Yibo lo acercó para hacer cucharita con él.
Lo acarició por un largo rato con sus maravillosas y habilidosas manos, no hablaron más hasta al día siguiente después claro, de su muy necesario mañanero. Tenían que acordar qué serían ahora porque era obvio que no podían ser más terapeuta y paciente.
***
Actualidad
Después de follar como animalitos en celo, la pareja descansaba en el consultorio del doctor Wang, la noche los había alcanzado.
- Y creía que el sucubo era yo... - Se rió sin fuerza. Acostado sobre el castaño en aquel sillón.
- No eres un sucubo, he leído que los incubos son bisexuales, con el tiempo fue que metieron a las sucubos como su contraparte femenina.*
- Hmm.... gracias por la información, doctor Wang.
- Además... tú eres el culpable de que sea así. - Dijo el castaño. - Yo no era así. - Besó su pecho con ternura. - Tu me hiciste de esta manera... me corrompiste.
- Mientras sea solo conmigo, no me importa que lo seas. - Sonrió complacido.
- Soy yo el que debería decir eso... entiéndelo bien, Xiao Zhan... - Sostuvo su mentón. - Nadie va a complacerte como yo... - Lo soltó. - Nadie tiene estas maravillosas manos. - Levantó sus manos moviendo sus dedos.
Zhan podía ver las venas sobresaliendo de aquellas hermosas manos, realmente tenía un fetiche por las manos de Yibo, ya ni siquiera notaba las manos de otros, con Yibo tenía suficiente, hasta de sobra. Era perfecto para él.
- ¡Por todos los cielos! ¡Necesito esas manos en todo mi cuerpo otra vez! Una y otra vez, para siempre.
- Y así será... para siempre. - Volvieron a besarse, quizá ese día llegarían un poco más tarde a casa.
El doctor Wang Yibo le advirtió a Haikuan que no se volviera a acercar a su Zhan ya que sabía que a este ni quisiera le interesaba tener solo una amistad sin sexo con Xiao Zhan. Este no buscó a Zhan nuevamente, la diversión había terminado así que no vio necesidad de hacerlo, si le caía bien el pelinegro pero era demasiada tentación así que simplemente no lo buscó más.
El doctor Han Geng solo sonrió con sorpresa por la noticia de la relación entre Xiao Zhan y su ex terapeuta Wang Yibo, iba en contra de su juramento pero al menos Yibo había terminado con el tóxico de Yixing. Este por su parte, se encontraba ahora siendo complacido por Haikuan y Jackson, que buen consuelo había tenido.
El terapeuta no trató más a Xiao Zhan como su paciente, pero si le dio un trato mucho muy especial, este todavía sigue yendo al consultorio y conversa de vez en cuando con sus amigas las ninfómanas pero sobretodo, va a buscar a su sexy novio.
Xiao Zhan había despertado a la bestia sexual que dormía en Wang Yibo y ahora debía hacerse cargo.
꧁༺༒༻꧂