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Summary

Ellas eran dos mejores amigas que se pusieron a jugar un juego muy famoso en tiktok pero ninguna de las dos sabía que ese mismo juego iba a cambiar todo porque digo que va a salir mal porque una de ellas se va a llevar a un chico que es un tanto peligroso Podrá ella convivir con esa persona

Status
Ongoing
Chapters
53
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Estaba en mi casa.

Después de todo lo que había pasado…

solo quería dormir.

Pero entonces…

escuché un ruido.

Como si alguien estuviera dentro.

Fruncí el ceño.

“Debe ser Esteban”, pensé.

Él suele llegar a esta hora.

Miré el reloj.

3:00 a.m.

Algo no estaba bien.

Me levanté despacio.

El ruido venía de la cocina.

Caminé con cuidado, intentando no hacer ruido.

Cada paso hacía que mi corazón latiera más fuerte.

Hasta que llegué.

Y lo vi.

Me quedé congelada.

Con una expresión de puro pánico.

—¿Q-quién eres tú? —pregunté, con la voz temblando.

El chico sonrió.

Pero no era una sonrisa normal.

Era… perturbadora.

—¿No te acuerdas? —respondió—. Tú me invocaste.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—Yo… yo no hice eso…

Pero entonces…

lo recordé.

El juego.

Mi mejor amiga y yo.

Una broma.

Una estupidez.

Una que jamás pensé que funcionaría.

—No… no puede ser… —susurré.

Di media vuelta y corrí a mi cuarto.

Tomé mi celular y la llamé.

—Contesta… contesta… —murmuré desesperada.

Finalmente respondió.

—¿Qué pasó? ¿Por qué me marcas así? —preguntó tranquila.

—Funcionó —dije en un susurro, aterrada.

—¿El qué?

—El juego.

Hubo un silencio.

—¿Cómo sabes?

—Está en mi casa.

Mi voz apenas salió.

De pronto…

un grito.

Venía de la cocina.

Colgué sin pensarlo y corrí.

Cuando llegué…

mi mejor amiga estaba en el suelo.

Desmayada.

—¡No…! —susurré.

Pero entonces…

lo sentí.

Giré lentamente.

Y ahí estaba.

El mismo chico.

Cubierto de sangre.

Con alas.

Alas de ángel.

Mi mente dejó de procesar.

Mi cuerpo reaccionó solo.

Corrí hacia la cocina.

Abrí cajones.

Buscando algo.

Cualquier cosa.

Hasta que lo encontré.

Un cuchillo.

Lo sostuve frente a mí, temblando.

Él solo me observaba.

Divertido.

Como si todo esto fuera un juego.

—¿Estás lista para divertirte, hermosa? —dijo con una sonrisa torcida.

No respondí.

No podía.

Ahí estaba yo…

apuntando con un cuchillo a un… ángel.

Con miedo.

Con incredulidad.

Y con mi mejor amiga inconsciente en el suelo.

El silencio se volvió insoportable.

Y entonces entendí algo.

Esto…

apenas comenzaba.

¿Quién será el último en ser llamado?