赤色
Izuku adoraba tener puesta aquella capa roja con plumaje suave, amaba estar envuelta en ella, alucinaba al sentir el aroma de su esposo envolverle cuando esté estaba ausente.
Su marido tenía variedad de esas cálidas capas rojo vivo e Izuku las aprovechaba cada que su amado Kacchan tenía que salir del reino para alguna reunión en reinos vecinos.
Izuku no podía acompañarlo en estos viajes, pues, eran demasiado largos, además que no se requería a la esposa de su gobernador junto a él, ya que el reino estaría solo, así que Izuku el la ausencia de su esposo quedaba a cargo de los asuntos del palacio.
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-Debo irme, tal vez vuelva hasta mañana así que no esperes por mí.-
El rey Katsuki debía ir a hablar sobre algunos temas con el contador de la zona, pero esto tomaría tiempo ya que su esposo había suspendido la reunión anterior así que hoy tendrían dos el mismo día.
-Esperare paciente a tu regreso, Kacchan-.
El rey Izuku intento no morderse la lengua al decir aquella mentira, claro que no esperaría paciente, la sección de sexo se había arruinado por las juntas con los contadores. Aunque el tenía variedad de culpa.
La junta anterior fue cancelada por que Izuku le insistió a Katsuki el tener una ronda más de un buen sexo, y causa a esto el Rey nunca llegó a la junta del anterior día.
-Intentaré llegar lo antes posible, lo prometo.-
El imponente Rey Katsuki miró a los guardias y servidumbre que se encontraban en el lugar con sus muy temidos ojos carmín indicándoles que no miraran a donde sus majestades se encontraban, todos entendieron tal mensaje y bajaron sus miradas dándoles privacidad. El Rey Bakugo comenzó a darle un jugoso beso a su amante que muy contento recibió, su guapo esposo acaso lo estaba provocando antes de irse? Era muy cruel.
-Debo irme, volveré pronto.-
Izuku soltó un largo suspiro al ver como su esposo le daba la espalda para así irse, oh su Kacchan tenía una espalda y hombros sexys, quería tener sexo con el pero el Reino también tenia sus necesidades y estas iban primero antes que el.
La servidumbre y guardias al notar que su Rey de orbes esmeralda ya se encontraba solo en el salón volvieron su vista en alto a seguir con sus quehaceres correspondientes del día.
Una chico rubio con un mechón negro de cabello entró al salón mirando a su alteza que ya asía camino al balcón para ver la carrosa de su marido marcharse.
-Su alteza, por este día estaré a cargo de su seguridad, Kirishima acompaña a su majestad Bakugo.-
-Sabes que no debes ser muy cortes conmigo, Denki, te aprecio mucho como amigo-
El chico que estaba haciendo una reverencia perfecta como saludo volvió a su postura natural para así darle una muy grande sonrisa a Izuku, ese chico era su único amigo en todo el reino sin contar al de cabello rojo, ambos se tenían demasiada confianza al grado de hablar cosas muy personales.
-Su majestad tuvo que irse, supongo que debes estar triste por eso ¿no?-
El de pecas miro al chico que ya hacía alado de el con una cara de mucha obviedad, extraña mucho a su esposo!
-El reino necesita un heredero pronto, supongo... que están el proceso de crearlo, por eso es su gran tristeza, su alteza.-
-Que dices...También extraño su compañía, no solo por eso.-
El rubio soltó una risa tratando de creerle a su majestad, claro que extrañaba al rey, pero extrañaba mas el tener sexo con el.
-Estaré en mis aposentos, por favor avisa que no quiero ninguna interrupción amenos que sea algo urgente.-
-Como su majestad lo ordene.-
Izuku salido a paso rápido de aquel salón para ir directo a la habitación que compartía con su Kacchan, al llegar a ella se aventó a la gran cama.
Era apenas la tarde y ya no había nada que hacer, su marido hizo todos los deberes necesarios antes de irse dejando a un Izuku aburrido sin nada que hacer.
El muchacho comenzó a frotarse entre las cobijas aspirando la sensual fragancia que tenía impregnada, el olor de Katsuki, el peliverde empezó a tener su respiración más agitada soltando leves jadeos al recordar las muchas veces que Bakugo lo había tomado ahí, tan rudas, suaves, desesperadas...Todas esas veces comenzaron a volver a la mente de Izuku.
Se levantó de la cama desnudándose por completo para así tomar del gran cofre de ropa su consuelo cuando su esposo salía de emergencia, una capa roja con plumaje suave, se pego la tela en su nariz volviendo a embriagarse con ese aroma.
Llevo la tela a la cama para envolver su cuerpo desnudo en esta, comenzó a hacer fricción entre la tela y su cuerpo, creando un escenario donde su Kacchan lo tomaba con rudeza.
Imaginaba como le podría estar besando sus labios, cuello, abdomen y pasaba a acariciar esa parte que le volvía loco.
Abrió sus piernas tocando con la tela todas esas partes que le encantaban, para luego con sus finos dedos intentara darse placer a base de masturbarse.
Metía y saca apenas un dedo soltando pequeños suspiros, con su otra mano mantenía la capa en su nariz aspirando aún el aroma. Metió un segundo dedo provocándole encorvar su espalda en forma de arco.
Cambio de posición dejando su rostro hundido el la tela y plumas y su trasero al airé, ahora tocaba y pellizca sus pezones para con su otra mano volver a darse pequeñas embestidas con sus dedos por detrás.
No era suficiente.
Sus pequeños dedos no lograban satisfacerlo del todo, sus caricias no se comparaban con las que su esposo podían brindar le, pero debía esforzarse para poder correrse aún que dudaba que hoy podría lograr ese objetivo.
Intentaba llegar más profundo con sus dedos a una parte en particular, pero no podía! En vez se sentirse excitado y nublando por el placer comenzaba a desesperarse por no logar satisfacerse.
Tanta era su concentración que nunca se dio cuenta como la puerta de la habitación fue abierta dejando pasar a un hombre que ya desde hacía un tiempo lo observaba.
-Oh cariño, necesitas ayuda? -
Una voz profunda resonó en las cuatro paredes de ese cuarto llegando a los oídos de Izuku sacándole un tremendo susto, saco sus dedos de su trasero volteando para cubrir su cuerpo con la capa que anteriormente ya le estaba ayudando a llegar al clímax.
-k-Kacchan?! ¿QUE estás haciendo aquí?!-
El rey soltó una risa, tenía una idea de que su hermosa pareja se daba atención en su ausencia, ya que, cuando volvía de viaje o juntas y tenían sexo, el agujero de su Deku estaba muy suave o flojo, al igual que sus capas casualmente se ensuciaban.
Quería comprobar esta teoría, así que le mintió, mintió diciendo le que debía de salir a una junta de imprevisto, pero la mentira era tan trasparente que se sorprendió que Izuku no se diera
cuenta! Usualmente era muy observador en pequeños detalles.
El rey no salía de su castillo por esos simples asuntos, el contador ya había venido a resolver ese problema personalmente hace días e Izuku incluso lo saludo!
Su Deku después de todo era un Deku.
-Bebé, que no recuerdas que el mismo contador vino al castillo y lo saludarte?-
Katsuki miraba deseoso aquella imagen que estaba delante de el, su sensual esposo desnudo con solo su capa cubriendo levemente su entrepierna, lo demás al descubierto, sus muslos manchados con el lubricante natural que salía del ano de sus pareja, la cara con un leve sonrojo, al igual que hombros y rodillas rojas por la posición que anteriormente lo encontró, mierda, estaba jodidamente duro.
-Lo recuerdo...Pero ¡ahg! Últimamente estoy muy distraído y algo mareado, no se que tengo en la cabeza!-
Izuku suspiro mirando a su esposo que seguía observándole en silencio, últimamente se sentía mareado más con dolores insoportables de cabeza que no dejaban concentrarle.
-Mañana debemos ir con la curandera, hoy estaremos muy ocupados-
El rey camino con grandes pasos a la cama donde su pequeño esposo le miraba con igual deseo.
-Eso significa que si tendremos sexo hoy?-
-Te follare hasta quedar seco-
Izuku estaba feliz, muy feliz, lo que seguía de eso!
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Katsuki se subió a la cama dejando a su pareja abajo, la beso, la beso con lentitud siendo una maldita tortura para el chico que ya estaba más que necesitado por una polla dentro de el.
-Kacchan, métela ya! -
-No lo are aún, quiero tocarte primero-
Maldita sea! Katsuki solo lo estaba torturando, le besaba con lentitud, lo acariciaba con suavidad, metía y saca sus dedos de su interior con toda tranquilidad, mientras tanto menor sufría de agonía por ser penetrado.
Esas suaves caricias mas los besos mientras el mayor se desvestía lo estaban haciendo llorar y no de placer, era frustrante. Hasta que de repente Katsuki mordió su pezón con fuerza no dejando reaccionar al más bajo para sentir una fuerte penetración sacándole un fuerte grito.
-Ahhg!-
El rubio no dejaba que su pareja reaccionase a lo que estaba pasando, daba fuertes estocadas en aquellos puntos que sabía que lo volvían loco, le besaba y mordía su boca, su recompensa eran aquellos suplicantes gemidos que eran toda una hermosa melodía para el.
-e- Espera! Ahhh~ Espera un po-coog Ahhh-
Bakugo lo ignoraba mientras seguía mordiendo y besando todas las partes que podía del cuerpo del chico.
Ambos estaban apunto de correrse, Katsuki sentía su abdomen dar cosquillas mientras su polla comenzaba a pulsar, en cambio Izuku sentía una opresión muy grande en su abdomen.
Y así fue.
Ambos llegaron al muy esperado orgasmo, Katsuki siendo apretado por las paredes el contario mientras el otro sentía el caliente semen en su interior.
Izuku intentaba con fuertes bocados de airé recuperar su respiración coordinada, sus marido soltó una risa para volverle a besarle poniéndolo arriba de el, con aún su pene en su interior sacándole otro gemido con un suspiro.
-Dije que lo haríamos hasta que quedara seco, ahora comienza a brincar. -
-¿q-Que? AHHGS~
Después de todo eso era lo que Izuku quería ¿no? le seria difícil moverse al siguiente día, sus piernas no dejarían de templar por días o moriría de la vergüenza al saber que Denki seguía en la puerta junto con Kirishima cuidando que a sus majestades no se les molestase, claro, deseando ellos ser sordos en esos momentos.
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Después de una cinco días el Rey llevó a Izuku con la curandera, los mareos y dolores de cabeza iban en aumento preocupando a su majestad el rey, lo hubiera llevado al día siguiente pero era imposible en las condiciones en que dejó al peliverde...
La curandera al escuchar los síntomas de su majestad, Izuku le miró con una gran alegría confundiendo a los reyes, la mujer mandó de inmediato al joven a orinar en un molde cristal.
Al volver e Izuku entregarle el recipiente a la mujer esta enseguida le echo una pequeña gota de quien sabe que, para que el líquido amarillento cambiará a uno completamente blanco.
-En hora buena! Su majestad Izuku, esta usted esperando al progenito y heredero del reino Bakugo!-
La alegre mujer felicito a sus su altezas deseándoles un futuro prosperó lleno de salud a su futuro hijo.
Ambos reyes se miraron e Izuku no pudo contener aquellas lágrimas de felicidad, tendría al fin una familia con Kacchan.
El rey en cambio no podía con su alegría que abrazo con fuerza a Izuku, claro, cuidando su abdomen donde ya estaba creciendo su felicidad.
La curandera dejó la habitación para así darle privacidad a sus reyes, después hablarían sobre los demás detalles de esta situación.
-Creo que no va haber sexo por un tiempo-
Dijo el menor mirando a su esposo que ya había soltado una muy escandalosa risa, este lo miro para después depositar un leve beso en sus labios.
-Sí, no va haber nada de sexo en un tiempo-
Los reyes se abrazaron con gran calidez, sabían que esto era el principio de una gran familia.
終わり~ ִֶָ