El demonio Fyodor

Summary

Todos los personajes le pertenecen a Asagiri, escritor de Bungou stray dogs menos la protagonista Larissa. Contenido +18.

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18+

Capítulo 1

Las vistas eran realmente maravillosas desde ese avión. Los primeros rayos de sol se dejaban ver atravesando las nubes, entrelazándose con estas creando finos hilos de oro, por la intensidad de ese bello amanecer. Era un espectáculo digno de la creación divina de Dios. Estábamos a punto de aterrizar, después de recorrer casi medio mundo, en un país que no había visitado nunca, Japón. Tenía una entrevista de trabajo con uno de los miembros de una de las mayores organizaciones del mundo, la división especial de poderes inusuales de Japón, eran parte del gobierno.


Después del aterrizaje, me recogieron unos furgones negros blindados para llevarme junto con dicha división, me vendaron los ojos y me colocaron una especie de artefacto en mi cabeza que tapaba mis oídos para evitar que pudiera escuchar sus conversaciones y saber donde se encontraba esta organización junto con unas esposas que anulaban mi habilidad.


Sentí que habíamos llegado y mi intuición no fallaba, me quitaron la venda de los ojos y todos los demás artilugios, y ahí estaba el uno de los miembros más importantes de la división especial de poderes sobrenaturales.


-Ya veo, usted ya está aquí presente, en carne y hueso. Tenía ganas de verla en persona y no a través de una fotografía e informes- Dijo el hombre que estaba sentado en su escritorio de trabajo, con los codos apoyados en este y con las manos entrelazadas entre sí apoyando su barbilla en ellas. Era un hombre de piel clara y cabello negro, con gafas y una singular peca en su rostro.


-Mi nombre es Sakaguchi Ango. -Continuó serio.


-Un gusto conocerle Ango, mi nombre es Larissa Mikhailovna Reissner(Лариса Михайловна Рейснер) -Respondí.


-El gusto es mío, y ya sabía cuál es su nombre y su habilidad. Una habilidad tan singular como la suya debería estar trabajando junto a nosotros, como ha recomendado la unidad especial de tu país natal junto la orden de la torre del reloj de Inglaterra. -Dijo Ango.


-Si, lo sé, accedí a venir ya que mis superiores me lo ordenaron dado que lo que está sucediendo en este país es alarma mundial. -Respondí firmemente.


-Si, te necesitamos aquí en Japón, y el mundo también te necesita. Usted debe ser completamente fiel a nuestra organización, dadas las circunstancias, si usted nos traiciona, sabrá perfectamente que ya no volverá a ver la luz del sol ¿Verdad? -Continuó el hombre serio y frunciendo el ceño. -Y bajo ninguna circunstancia podrá usar su habilidad conmigo.


-Si señor, os seré completamente fiel. Por mi país, y por el mundo. -Afirmé con firmeza.


-Quien avisa no es traidor señorita Reissner. La situación es realmente urgente, pero nosotros tenemos un plan. Y su habilidad "Hombres y máquinas" nos será de muchísima ayuda. Tenemos toda la información de tu habilidad y sabemos que no hay indicios de ninguna otra igual en el mundo. ¿Pero podría contarme un poco de ella y realizar una prueba con este sujeto aleatorio?- Preguntó Ango levantándose de su asiento y poniéndose enfrente mío, serio como de costumbre, mientras otros miembros de la organización pasaban a un hombre atado de manos y piernas. El rostro de este era completamente desquiciado.


-Con mucho gusto señor le hablaré sobre mi habilidad y le haré una demostración. "Hombres y máquinas" cuando la activo, puedo leer el pensamiento de las personas, saber justo lo que está pensando el individuo en ese momento, leer todos sus recuerdos, y almacenarlo como si fuera un ordenador. Lo mismo puedo hacer con todos los dispositivos electrónicos. Puedo manejar y almacenar cualquier tipo de información. -Dije levantando mi mano y colocándola en la frente de ese trastornado hombre. <<maldita perra>> su voz resonó en mi mente, a causa de mi habilidad, y como si de una película antigua se tratase, todos sus recuerdos eran visualizados en mi mente, fotograma por fotograma. Y almacenados en la inmensa librería de mi memoria.


-Este hombre está desquiciado, está pensando que soy una maldita perra, en el pasado ha cometido crímenes atroces e intentaba atentar contra el estado de Japón, y contra el mundo, también he visto a un hombre en sus recuerdos, un hombre con un rostro malicioso, de tez blanca, ojos morados rojizos y pelo largo negro. Lleva un gorro tradicional de mi país. Rusia. -En ese momento, mi corazón se aceleró y mi rostro se descompuso, el pensar que un compatriota pudiera estar detrás de todo y ser la mente maestra me entumeció. Además me resultaba bastante atractivo. -Puedo trasmitir toda la información a un ordenador si usted lo desea Ango- Continué.


-Perfecto. Si, sería perfecto que usted transmitiera toda la información a mí ordenador. Su habilidad es parecida a la mía, yo puedo ver los recuerdos de cualquier objeto, pero la suya es mucho más poderosa. Una de las más poderosas que he visto y única. Tampoco veo que tenga ningún deterioro tu cuerpo al utilizarla. -Dijo Ango con su rostro serio y con una ligera mueca de sorpresa. -Por favor, llevároslo y dejadnos a solas.-Ordenó.


-Muchas gracias señor, pero en el campo de batalla no sirve de mucho, tampoco influye en mi fuerza física, solo podría saber cuál sería el siguiente movimiento del adversario. Nada más. -Respondí pensativa recordando todos los problemas que mi habilidad me había causado en mi infancia, en ese tiempo creía caer en la profunda locura, escuchaba una y otra vez todos los pensamientos de la gente, no sabía controlarlo. Tuve que aguantar mil veces que me trataran como una anomalía, un engendro, ya que mi poder asustaba a todos los de mi ciudad natal, se volvían locos intentando no pensar en ningún tipo de acto desagradable o pecaminoso. Intentaban una y otra vez que no entraran pensamientos intrusivos dentro de sus mentes. Lo único que no intentaban controlar, eran todos los insultos y maldiciones qué pensaban sobre mi. <<Monstruo, aberración, engendro, bruja...>> En mi mente, solo resonaba eso, mi infancia se resume a eso.


-Lo siento señorita, pero ahí no le doy la razón en absoluto. Su poder es realmente útil, todos los gobiernos del mundo se pelearían por conseguirte. No dudes de tus cualidades. -Afirmó Ango. -Seguramente el hombre que has descrito, el que has visto en sus recuerdos. Es este hombre. -Continuó girándose y poniendo unas fotografías en una pantalla gigante la cuál era táctil. Y ahí estaba ese misterioso hombre. Inmortalizado en una fotografía, con un atuendo de la antigua Rusia.


-Su nombre es Fyodor Dostoyevski, todavía desconocemos cuál es su habilidad, de lo que si estamos completamente seguros es de su gran intelecto y maldad. Es completamente demoniaco, es el mayor ejemplo de perversión que hay en este mundo. Él está detrás de todos los atentados, la mente maestra que los ideó. -Afirmó Ango.


<<Es ruso...>> Pensé. Al final mi temor era real. Un hombre de mi país era el verdadero culpable de todas las desgracias que estaban sucediendo en el mundo.


-Entonces... Cuál es el plan? -Pregunté confiada.


-La clave es usted. Lo hemos capturado miles de veces y no hemos conseguir nada. Una y otra vez no hemos podido conseguir nada de información. Es una rata escurridiza. Siempre se sale con la suya. Pero ahora le tenemos a usted, una mujer con una apariencia inocente, que nunca antes había pisado este país y que los demás gobiernos y organizaciones la habían guardado en completo secreto. -Contestó Ango mirándome fijamente y decidido. Mis ojos se abrieron más de lo normal al escuchar esas palabras. -Es decir, el plan, es que usted se encuentre con él, actuando como si no supieras de su existencia y le leas los pensamientos. Nosotros la protegeremos desde todos los ángulos posibles. El problema es que es muy difícil cruzarse con él, pero gracias a la Port Mafia, los dueños de la oscuridad de la noche, sabemos que todas las noches frecuenta un callejón en concreto. No sabemos que hace ahí ni por que va todas las noches.


-Y cuando actuaremos? -Pregunté.


-Esta misma noche comenzaremos-Respondió con un tono firme y contundente.


-Usted tiene que actuar. La actuación de su vida. -Continuó.


-Si señor. -Respondí.


22:00



Ya estábamos todos en nuestros correspondientes puestos. Yo me encontraba en un rincón del callejón, acurrucada en mi misma, con una ropa sucia y vieja, como si fuera una vagabunda. Ese era el plan, parecer completamente inofensiva y poder leer sus pensamientos y recuerdos a cierta distancia, ya que mi habilidad me permitía hacerlo sin ni si quiera tocarlo. No voy a negar que estaba completamente aterrada por si algo salía mal, prácticamente todas las posibilidades estaban en mi contra; pero no podía negarme. Todos los demás miembros estaban dispersos a mi alrededor, con cientos de rifles apuntando, para protegerme en el peor de los casos. Preparados para una de las misiones más importantes de la organización. Todos mis nuevos compañeros tenían completa esperanza en mi. Poder tener información de Fyodor. Solo deseaban eso, ni si quiera capturarlo. Teniendo información sobre él podrían actuar de otra forma. Al final, para ellos, la información es poder.


00:00


Unos pasos lentos resonaban a la entrada del callejón y mi miedo aumentaba mientras estos se acercaban hacia mi. A lo largo de mi vida, he estado varias veces al borde de la muerte, en muchas de mis peligrosas misiones, pero nunca había sentido esta sensación tan extraña, no era miedo a morir, era miedo a ese ser. Al demonio Fyodor. ¿Qué era? ¿Era realmente humano? ¿Cuál es su propósito?


Al escuchar el último paso, se paró. Ahí se encontraba él, parado enfrente de mi, de perfil, completamente absorto en sí mismo, ignorando la vida real. Su comportamiento era realmente extraño. Él era un hombre extraño.


Comencé a activar mi habilidad, con todas mis fuerzas, en completo silencio. Una y otra vez, pero no podía hacer absolutamente nada, era como si mi habilidad lo repelase... O su habilidad repelara la mia. Nunca antes había sentido una sensación así al utilizar "hombres y máquinas" ni tampoco sentir este gran cansancio que se apoderaba de mi. No entendía que estaba sucediendo, sentía que en cualquier momento me iba a desmayar.


-Señorita... -Su voz era suave y relajada, comenzó a girar su cabeza para fijar la mirada en mi, sus ojos profundos y vacíos se clavaron en mi retina. -Очень грубо пытаться читать мысли других людей. (Es de muy mala educación intentar leer los pensamientos ajenos...)- Continuó en ruso. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, sentí como si un gran muro bloqueara mi habilidad. Fyodor se acercó a mi, con una ligera sonrisa de malicia dibujada en su rostro y me agarró del brazo para levantarme y acercar mi cuerpo contra el suyo. Comencé a perder la consciencia, me estaba desmayando, podía escuchar a lo lejos los disparos de mis compañeros, mientras con los ojos entre abiertos pude ver un círculo de luz amarilla apareciendo en el suelo y sentí como caía dentro de él. Y me desmayé por completo.


Mis ojos se abrían poco a poco. Estaba mareada. Me encontraba tumbada en una cama. Completamente desorientada, sin saber que había pasado. Poco a poco iba recuperando la consciencia, la habitación estaba completamente a oscuras, sin ventanas, parecía que estaba insonorizada, con las paredes llenas de cables. Ligeramente la iluminaba una tenue luz morada. Al incorporarme pude observar un gran ordenador, con varias pantallas con un dibujo de una rata muy caricaturizada de color morado intenso, en medio de ese gran aparato una figura sentada en una silla, observando.


-Al fin te despertaste. -Dijo el misterioso hombre girándose con su silla para mirarme.


-Que hago aquí? Que quieres de mi? -Comencé a gritar.


-Puedes gritar todo lo que quieras, nadie te va a escuchar. Mi nombre es Fyodor Dostoyevski señorita Лариса Михайловна Рейснер (Larissa Mikhailovna Reissner) Вы предпочитаете, чтобы я говорил с вами по-русски? (Prefieres que te hable en ruso? -Contestó sin moverse en su silla con su tono relajado y su ligera sonrisa maléfica en su rostro.


-Ya se quien eres! No me importa como hables!... Donde estamos? Como sabes mi nombre y mi nacionalidad? -Respondí en ruso.


-Te sorprende señorita Mikhailovna? En todos los países hay ratas y todas las ratas son de mi propiedad. Me proporcionan información. Y siempre me voy a adelantar a vuestros planes. Siempre voy a ir un paso por delante... -Continuó Fyodor.


-Cierto! Eso es verdad! Fyodor es el mejor! -Un hombre vestido de arlequín y peliblanco comenzó a gritar esas palabras, hablando como si fuera una actuación. Este se encontraba sentado encima de un mueble oscuro con una pierna estirada. Estaba completamente aterrorizada, no podía saber quien de los dos estaba peor de la cabeza. Ambos eran dos locos malvados y yo su presa.


-Ay... -Suspiró Fyodor poniendo su mano en la cabeza.


-Permíteme presentarme, mi nombre es Nikolai! Soy el hombre que te teletransportó a este lugar junto con Fyodor! con mi habilidad!-Dijo el peliblanco con un tono demasiado alegre haciendo un truco de magia con su habilidad. -Eres una mujer muy hermosa! -Continuó en el mismo tono acercándose a mi rostro y acariciando mi barbilla. -Pero si usas tu habilidad conmigo... Te mato. -Cambio completamente su tono de voz por uno más agresivo y tenebroso junto con su rostro, a Fyodor se le escapaba una risa baja. -Me voy! -Se esfumó sonriendo con su habilidad, en un círculo luminoso.


-Tengo amigos fantásticos verdad? -Preguntó Fyodor con su tono de voz habitual.


-Estáis completamente locos... -Contesté alejándome de él y acurrucándome en un rincón.


-Estate tranquila... Si quisiera matarte, lo hubiera hecho nada más te toque el brazo... -Dijo levantándose de la silla para sentarse en la cama cerca de mi.


-Por favor... No me hagas daño.. -Respondí completamente aterrorizada.


-Como he dicho... Si quisiera matarte ya lo hubiese hecho. -Contestó. -Además, pienso como Nikolai, eres demasiado hermosa como para convertirte en un cadaver a tan temprana edad... Y tú habilidad, me podría ayudar... -Continuó poniendo un dedo suyo en mi mejilla mirándome fijamente a los ojos. Realmente era una lástima que fuera un criminal, ya que era extremadamente atractivo, al mismo nivel de su perversión, y eso ya es decir. Sin exageraciones. ¿Pero por que estoy pensando esto?


-Jamas... Jamás ayudaría a una persona como tú... -Respondí con la voz entrecortada.


-Estás segura? Te he estado investigando... No tienes familia, no tienes nada a lo que aferrarte... Solo estás anclada a una patria y a unos ideales que no existen... -Aparto su mano de mi rostro agachando su mirada.- Además no sabes cuáles son mis verdaderas intenciones. -Continuó y se puso de pie dándome la espalda mirando al ordenador.


-No sabes nada de mi... -Respondí en voz baja.


Un silencio abrumador inundó la habitación.


-Este mundo está podrido... A las personas ya no les importa la palabra de Dios, ni si quiera se preocupan por si están pecando o no...-Interrumpió el silencio girando su rostro para mirarme y sonreírme. Mi cara se descompuso al contemplar tal seguridad y carisma acumulada en una sola persona.


-¿Como estás tan seguro de que voy a unirme a ti? -Pregunté frunciendo el ceño.


-Lo se... Estoy seguro... -Se acercó a mi para agarrarme del brazo y acercar mi rostro al suyo a la mínima distancia. -Por que tú y yo... Somos más parecidos de lo que tú te piensas... Y siempre consigo lo que quiero- Continuó mirándome fijamente haciendo que mi rostro se sonrojara y enfadándome conmigo misma por ese hecho. Eso hizo que Fyodor me sonriera a esa corta distancia, con su mirada penetrante.


Aparté mi rostro automáticamente, por mera vergüenza y enfado. Fyodor no se sorprendió al ver tal reacción.


-Vendrán a buscarme... Estarán buscándome ahora mismo... Soy demasiado importante para ellos... -Afirmé en voz baja.


-Lo dudo... Además está guarida es inaccesible... Y no has podido utilizar tu habilidad conmigo... -Contestó Fyodor.


Me quedé en shock al escuchar esas palabras y lo único que pude hacer fue llorar y llorar hasta tal punto que me quedé dormida.


A lo lejos, comencé a escuchar una bella melodía, que poco a poco hacía que me despertara hasta estar completamente activa. La puerta de esa habitación oscura estaba abierta y mi curiosidad por esa hermosa canción se apoderaba de mi, y me dirigí hacia ella, una melodía que removía todos mis sentimientos y cada una de mis memorias, juraría que ya la había escuchado antes ¿Pero donde? Ni yo misma lo sabía. Al salir de ahí, baje unas escaleras, parecidas a las de una mina en el subsuelo, llegando a una nueva habitación sin ventanas, más bien parecía un salón de baile, con unas vidrieras extremadamente bellas, con tonos violetas y azules, alumbrada con luz artificial ya que ahí no daba la luz del sol. Ahí se encontraba él, el demonio Fyodor, totalmente ensimismado en sí mismo, concentrado en cada nota de esa melodía, acariciando el instrumento delicadamente, tocando el violonchelo de la manera más perfecta y exquisita que había presenciado jamás. ¿Como un ser humano tan cruel y demoniaco podía interpretar tal belleza?


Me encontraba parada enfrente de él, con un rostro de asombro, completamente deslumbrada por ese hombre y su alta elegancia. Disfrutando de cada movimiento que iba acompañado de una nota perfectamente interpretada.




-Hermoso verdad...? -Preguntó Fyodor dejando de tocar y mirándome fijamente a los ojos con su típica sonrisa dibujada en su rostro.


-Si... lo es... No entiendo.. Me ha llamado esa canción demasiado... Perdón por preguntar pero... ¿Como se llama la pieza que acabas de interpretar? -Tartamudeé.


-Oh... Me alegra que te haya gustado y que aprecies el arte tanto como yo... Pues siendo, desde mis primeros recuerdos estaba esta melodía ya en mi mente... No recuerdo su nombre... -Contestó Fyodor poniendo su dedo en su barbilla.


-Que curioso... -Respondí. Cambiando de tema... ¿Como es que has dejado la puerta abierta? ¿Y si llegara a escaparme? -Pregunté.


-Usted tiene total libertad... Puede moverse por esta casa a su antojo... No tengo problema en absoluto.. Usar lo que desee y comer lo que le apetezca... Además, dentro de una semana saldrá de aquí... Y me serás completamente fiel... -Respondió dejando caer el violonchelo al suelo y levantándose dando pasos hacia mi en cada palabra hasta estar casi rozándonos. No sabía explicar el por que este hombre provocaba estos sentimientos en mi, algo que me enfadaba, pero no podía controlar. Debía asustarme, no atraerme de esta manera. ¿Por que soy tan tonta?



Nos quedamos mirando unos segundos a los ojos. De pie, la diferencia de altura era bastante notable, Fyodor era bastante alto. Esta vez no aparté la mirada, causando que Fyodor se riera, con su típica risa, para apartar él la mirada agachando su rostro para pasar de largo al lado mío, para darnos la espalda. Mis piernas comenzaron a temblar ¿Por que esta extraña sensación? ¿Que me estaba pasando? ¿Estaría sufriendo el síndrome de Estocolmo o realmente me atraía de verdad este demonio y tan exageradamente?



Volví a la habitación, donde estaba la cama y el ordenador, y ahí estaba él, trabajando en sus macabros planes, concentrado en ello. Me acosté en la cama, mirando ese techo oscuro lleno de cables negros.


-¿Que pretendes hacer conmigo? -Pregunté sin mirarle.


Hubo una gran pausa entre nosotros hasta que Fyodor se dignó a contestar. -Que seas mía. De mi propiedad. -Respondió.


-¿Por mi habilidad?- Nuevamente pregunté.


-Así es, tu habilidad es fantástica. Realmente fantástica. Por cierto, también me he encaprichado contigo. Con tu cuerpo. -Contestó dándome la espalda, mirando a ese ordenador.


-¿Perdona? -Me reí.


-Si. -Dijo tajantemente dándose la vuelta en su silla de escritorio para mirarme. Mi cara era un completo poema, digna de una tragicomedia.


-Por que te extrañas? Que acaso un hombre como yo no puede sentir atracción por una mujer? -Preguntó levantándose para ponerse enfrente de la cama.


-Pero... ¿Y si quiero matarte a traición? -Tartamudeé.


-mpf... No lo harás... -Dijo riéndose y acomodándose poco a poco en la cama para terminar encima mio. Comencé a temblar y sentí como mi rostro comenzaba a ruborizarse. No dije nada, me quedé completamente inmóvil en ese momento.


-¿Que acaso a ti no te sucede lo mismo?... Yo eso lo noto... -Preguntó con voz más grave y casi susurrando en mi oído para después besar mi cuello suavemente, algo que hizo que toda la piel de mi cuerpo se erizase por completo. A tan poca distancia podía olerlo, su aroma era bastante peculiar, era extremadamente limpio. Sentía el peso de su cuerpo y comencé a notar el bulto de su entrepierna. Estaba realmente excitada ¿Pero yo realmente quería esto? Sabia que era un verdadero psicopata. El comenzó a agarrar con fuerza mi cabello con su mano mientras su respiración se agitaba.


-Aaah! Amigo mío! No conocía esa faceta tuya! ¿La quieres violar y luego torturarla? Que divertido! ¿Puedo unirme o prefieres que mire? -Resonaba la voz tan peculiar de Nikolai en la habitación. Nos giramos los dos al mismo tiempo sin cambiar de posición para mirar a ese arlequín que había aparecido ahí de repente.


-Algún día te mataré Nikolai... -Dijo Fyodor incorporándome al mismo tiempo que él.


-O yo a ti... -Contestó Nikolai cambiando completamente su tono de voz. Ambos comenzaron a reír y yo estaba completamente desubicada, esta situación esa surrealista. Y mi corazón iba a mil por hora. -Bueno mi gran amigo! Nos tenemos que marchar! -Continuó Nikolai nuevamente con su tono alegre y peculiar.


-Si... Tenemos que hacer los preparativos... -Se levantó Fyodor de la cama, intentando disimular su erección, para ponerse al lado de Nikolai y esfumarse junto a él en ese circulo luminoso.


Ahora me encontraba sola... Mis pensamientos se tornaron completamente turbulentos... ¿Que acababa de suceder? ¿por que este hombre tan malvado provocaba eso en mi?... Si toco el ordenar podría absorber toda la información... ¿Pero será lo correcto si aprecio mi vida? No... No voy a hacerlo.. Él, no dudaría en matarme. Quiero aguantar viva esta semana.