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Summary

Las buenas noticias a veces vienen ocultas en algo desagradable. Las campanas suenan y eso no es bueno. Pero quién diría que dicho acontecimiento horrible me salvaría la vida. Todo gracias a las decisiones de un monstruo rubio proveniente del mar, ¿Irónico verdad?

Status
Ongoing
Chapters
28
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Bienvenidos... O no


— CAPÍTULO 1—



Normalmente el sonar de las campanas está acompañado del silencio, un silencio el cual cada ser humano del pueblo nos reuníamos a alabar. Pero hoy es diferente, hoy las campanadas eran más agresivas y desesperadas acompañadas de... gritos de horror.


Nuestra pequeña isla, una isla al Norte de Inglaterra a la que fui trasladado el año pasado nada más cumplir 18 años. Esta isla, la cual por siempre (incluso antes de que llegase yo) ha sido muy tranquila, está siendo atacada por unos sangrientos bárbaros que vienen de lo que parece ser más allá del horizonte del Norte.


Muchos de los pueblerinos están corriendo hacia la iglesia pero si esos monstruos vienen a por riquezas... Estarán yendo a su propia tumba. Para confirmar mi teoría, escucho los gritos agonizantes de mis conocidos pidiendo clemencia.


Salgo de mi escondite, el cual es estar detrás de unos cuantos cestos en la calle y corro pidiéndole a mi señor que no me ocurriera nada grave. Escucho risas y gruñidos entre los callejones del pueblo, viendo aparecer algún que otro sujeto de gran altura; atemorizado de verlos tan de cerca me escondo en una pequeño albergue, justo en el medio del pueblo.


Me escondo detrás del mostrador que está en el recibidor del lugar, llevando mis piernas hacia mi pecho en un intento de protegerme y tranquilizarme.


Pasos. Se escuchan pasos. Y no son de alguien del pueblo, son de alguien más pesado. Escucho los susurros de ese sujeto: su voz grave seguido de sonidos de cosas cayéndose.


Se escuchan los muebles derrumbarse con cada paso que da. Me armo de valor y gateo hasta apoyarme en la mesa de recepción, asomando con cuidado los ojos e intentar visualizar algo pero al mirar al rededor, no veo nada.


Un detonante hace mi cabeza comienza a gritar que huya de ahí: mi moño, mi moño despeinado por el estrés recibe un curioso apretón. Miro de reojo hacia la derecha con el cuerpo tembloroso y ahí es cuando mi respiración se detiene.


Alto, demasiado alto... pelo rubio ceniza el cual lleva en una melena corta junto a un moño y un par de trenzas largas, ojos azul grisáceos que resaltan curiosidad, un cuerpo demasiado bien formado como si fuese un guerrero. Está encima de la mesa mirando con cautela cada movimiento mío mientras mueve de un lado hacia otro su gigantesca hacha.


Dejo escapar un grito de miedo y corro hacia la salida, siendo perseguido por él. En la carrera empujo lo primero que veo intentando crear obstáculos entre nosotros. Sus gritos en un idioma que no comprendo hacen que no pueda pensar con claridad y lo único que se me ocurre es ir y esconderme en mi propia casa.


Llego rompiendo la puerta, sinceramente es de lo que menos me importa ahora mismo. Me deslizo hacia la cocina y me escondo en uno de los compartimentos secretos, pidiéndole de nuevo a mi Señor que fuese bueno conmigo.


Desde donde estoy se puede ver como llega aquel monstruo, caminando por todo mi hogar y buscando entre los cajones llevándose alguna que otra cosa que encuentra. Por miedo mi cuerpo recibe un escalofrío con el cual me muevo y me choco contra la pared derecha, captando la atención del rubio.


Pensé que abriría la trampilla y me atraparía pero en vez de eso, toma su hacha y golpea contra la dicha trampilla rompiéndola y haciendo que estalle en tablas de madera sueltas. Silencio, eso se escucha por pocos segundos para después escuchar su risa nasal junto con una mano suya en mi hombro izquierdo.


—Please don't kill me —suplico con un hilo de voz tembloroso mientras tira de mi obligándome a salir de mi escondite— Please...


Me empuja cayendo yo al suelo, se levanta en busca de algo y veo como trae un mortero. Al fijarme en el interior de este objeto veo como un líquido rojo oscuro lo llena casi por completo.


Sangre...


Cierro los ojos evitando mirarle y deseando que solo sea una pesadilla. Seguido de eso noto como un dedo suyo traza algún tipo de dibujo en mi cuello, consiguiendo de mí un notorio escalofrío.


—Gasell —susurra con su grave voz tomándome fuerte de la mandíbula, conectando miradas


Con su otra mano desocupada juega con el mechón de pelo que escapa de mi moño como si todo fuera curioso. Señala el "tatuaje" que me ha hecho y luego señala el suyo, el cual si es un tatuaje de verdad, y veo que es un león.


—Leon og gasell (León y gacela) —murmura comenzando a reír a carcajadas haciendo que me encoja de miedo. Mi señor, no entiendo por qué nos pones a prueba...— Jeg har en gaselle... Vi har en gaselle! (tengo una gacela... tenemos una gacela!) —grita con diversión hacia atrás


Unos cuantos bárbaros entran en mi casa gritando y nombrando un tal "Odín". Algunos eran castaños, otros eran rubios e incluso hay algún que otro pelirrojo pero lo que tienen similar es la altura. Todos deben medir entre uno noventa y dos metros diez y todos eran completamente atemorizantes.


Mi respiración comienza a entrecortarse nuevamente y todo me empieza a dar vueltas, el ver que esos hombres de casi dos metros se acercan hacia aquí no puede significar nada bueno para mí.


Uno de los desconocidos llevaba una bota de vino casi acabada en la mano, se acerca torpemente hacia mi persona y aprieta mi moño riéndose en el acto.


Gritos salen de mí, llevando mis manos a mi pelo en forma de protección. Esto parece molestarle al rubio que me ha perseguido ya que en un segundo alza el arma colocándolo en el cuello de su compañero. Al ver que se aleja molesto, se sienta frente a mí con una pose dominante y juguetona. Alzo la mirada, la cual tengo llena de lágrimas y veo como me vigila alzando una ceja.


—Stille lite, i dag er din heldige dag (Tranquilo pequeño, hoy es tu día de suerte) —habla como si le entendiese mientras se concentra en sacar una cuerda de una bolsa— Du kommer med meg eller du dør, bestemmer du (Vienes conmigo o mueres, tú decides)


Con una mano alza la cuerda y hace como si estuviera preso y seguido, con la restante me deja ver el enorme hacha afilada y algo sangrienta, haciendo un sonido de alguien muriendo; dando a entender que debo elegir alguno de los dos.


—Live or die... row or axe —levanto la mano temblorosa y señalo la cuerda, haciendo que el visitante no deseado sonría content


Toma la cuerda con las dos manos y la acerca a mis muñecas, por inercia retrocedo chocando contra la pared y dejando las manos detrás de mi espalda. El melenas me mira con una mirada que pasa de molesta y seria a una divertida, sabiendo que no tengo escapatoria.


—Foretrekker du dette? (Prefieres esto?) —me pregunta alzando nuevamente el arma y acercándolo a mi rostro


Niego con la cabeza atemorizado viendo como la suelta consiguiendo que haga un gran ruido debido al peso


—Hender (manos) —habla claro moviendo las manos en el aire y señalando con la cabeza hacia el lugar donde tengo escondido las mías


Saco las manos del escondite y rápidamente toma ambas en una sola mano suya, atándolas de una forma que no pudiera casi ni moverlas. Al terminar de atarme las manos se levanta recogiendo el arma del suelo y tirando del trozo de soga que queda entre mis manos para levantarme y guiarme a saber dónde.


Salimos de la casa y camina entre las calles hasta llegar a la playa, a las afueras del pueblo. Ahí veo a la demás gente de mi pueblo... bueno, los que quedaban. Todos tenían alguna que otra gran herida o estaban ensangrentados y sucios. Miro a mi alrededor viendo las caras conocidas sin darme cuenta que mi "secuestrador" ha detenido la marcha, chocándome con su espalda.


—I'm sorry... —susurro bajando la mirada por unos segundos


—Hey —alzo mi mirada conectando de nuevo con sus orbes azul grisáceos— Sigurd —habla señalándose a si mismo me está diciendo su nombre?. Veo que me señala y entiendo lo que quiere


—Kai... My name is Kai —le respondo seguro. Asiente con la cabeza mientras se gira a un compañero suyo


—Dette følger med meg (Este se viene conmigo) —avisa gritando a los demás, tomándome de los hombros— Kai, Kai, Kai...


Bromea con mi nombre tirando de mí para llevarme a una de las enormes barcas que hay en la orilla. Me sube a la más grande, una con decorado de dragón y con velas gigantescas.


Tiempo después la gente va entrando en los diferentes barcos y obligan a los de mi pueblo a remar. Miro a este tal Sigurd, quien me ha forzado a sentarme en el suelo justamente a su lado mientras él se apoya en el costado de la barca, y se le ve concentrado en que todos mis compañeros de ciudad hagan bien su labor de remar.


Con curiosidad alzo la mirada, viendo el mar azul e imponente rodearnos. Siempre me ha gustado el mar pero nunca lo he visto de esta forma... tan lejos de mi hogar y estando completamente en su centro.


Escucho movimiento a mi lado haciendo que me vuelva a poner alerta. Sigurd me está vigilando con ojos de cazador mientras se come una manzana. Como puede comer en estos momentos? Parece ser que ya está acostumbrado a estas escenas de esclavitud...


Mi estomago da un pequeño temblor al ver la fruta. En nuestro pueblo es muy difícil que llegase comida de otros lugares ya que se encuentra lejos del reino de Inglaterra, haciendo que los precios sean demasiado altos. Sin contar que la mayoría éramos pobres y más de una vez he tenido que robar.


El cuerpo del rubio de agacha hasta quedar a mi altura, me mira de arriba abajo y acerca la manzana mordida hacia mí. Quiere que coma? Le miro confundido pero lo único que recibo como respuesta es ver como le da otro bocado pequeño y me lo vuelve a acercar.


Miro a mi alrededor viendo como la gente que está remando y los bárbaros están expectantes a mi acción. Miro por unos segundos a Sigurd y bajo la mirada de nuevo a aquella verde fruta que muy pocas veces he podido probar.


Intento tomarla con las manos atadas pero parece que esto no le agrada ya que con la otra mano tira de mi cuerda bajando mis brazos. No me queda otra opción que acercarme y darle un mordisco a la manzana, la cual él mantiene aún en su mano.


Al momento de tragarla fue como si obtuviera por fin algo de fuerzas. Intento quitarme el agua del fruto de mis labios pero soy detenido, su dedo es más rápido y limpia cualquier rastro de manzana de mi rostro.


—God fyr (Buen chico) —susurra levantándose de nuevo y dándome una palmada en la cabeza— God natt, lite (Buenas noches, pequeñín)


Es lo último que escucho antes de recibir un golpe en la nuca y comenzar a ver todo negro.