01
—No podemos seguir, esto se termina aquí.
JunMyeon no dice nada, es la décima vez que pasa por una ruptura, lo gracioso es que todas siguen un patrón.
Conoce a un buen alfa, grande, atento, con un aroma de ensueño. Salen en citas, compran conjuntos de parejas, llevan una conversación genial y las noches ambos duermen con sonrisas en sus rostros. Se vuelven pareja, tienen la costumbre de ser empalagosos en público, se besan, se acarician. Entonces, después ambos tienen relaciones sexuales con consentimiento, deciden pasar sus celos juntos y cuando el alfa anuda, JunMyeon tiende a soñar con cosas extrañas.
Cuenta todo lo que sueña a sus amigos, pareja, familia y todos coinciden en que es un bendito sueño de concepción.
Todos se emocionan por la noticia, porque no tarda en presentarse los síntomas de un embarazo planeado. Se habla de los planes para la boda, de una casa apta para una familia, la habitación del bebé, el nombre, si será niña o será niño.
Crean un mundo imaginario ideal, donde forman una familia y son felices criando a sus hijos.
Y entonces, la nube los deja caer cuando después de dos meses no hay nada, ni siquiera una nausea matutina. Empiezan los problemas de pareja, los demás llaman mentiroso a JunMyeon, la familia del alfa creen que el omega solo quiere retenerlo a cualquier costa. Ahora no es apto, antes lo era porque es fértil y tuvo el sueño de concepción, ahora no es el ideal para su gran alfa.
Las peleas son constantes y JunMyeon no se deja pisotear por las palabras hirientes del estúpido que eligió como pareja. Así que, terminan la relación.
Al menos este último alfa tuvo la decencia de terminarlo de una buena manera, tuvieron una cita de despedida, la cena deliciosa le quitó lo amargo de la relación y esta vez, la familia del otro no lo trató como un mentiroso. Ambos se sonríen y por supuesto, terminan diciendo que su relación se basará a partir de ese momento en la amistad.
Aunque claro, eso no sucederá.
JunMyeon regresa a su casa, camina por la banqueta que las calles le ofrecen, su vista está perdida y sus cabellos largos se deslizan por el frente de sus ojos. Es de noche y el frío se cuela por su ropa delgada. Debió traer un abrigo.
Sus pies solo siguen en dirección recta, no tiene la intención de llegar rápido a su departamento, del cual, en ese momento el alfa debe estar empacando sus cosas, al final, él se fue en su coche y JunMyeon caminando. Quiere darle tiempo de abandonar el hogar del omega y, JunMyeon está pensando en qué cosas se llevará el alfa y qué terminará comprando.
—Ojalá no se lleve el microondas, soy un desastre cocinando.
La gente se pregunta el por qué JunMyeon no tiene las características de un omega común, en cuestión de quehaceres y deberes. En la apariencia es un poco bajo del promedio, su piel es tersa, sus extremidades no son tan gruesas, es fértil, su cabello negro lo dejó crecer en los últimos meses, sus labios son de un tono rosado y sus mejillas son un poco regordetas. Su cuerpo es delgado y las curvas están en los lugares correctos, tiene un voluptuoso trasero y es lo que más atención recibe.
Es un omega dominante, aunque le gusta parecer un omega común, no tiene problema con someterse ante un alfa que le guste y si no le gusta, bien puede mandarlos a volar.
Ahora, mientras camina por las calles desoladas, piensa si debería ser más consciente de lo que su corazón escoge, si debería mostrarse como el dominante que es y esta vez, elegir a alguien que sí lo pueda embarazar. Aunque, posiblemente sea culpa. Algo no debe estar funcionando bien con su cuerpo y por ello no ha sido capaz de embarazarse en ninguna de sus diez relaciones fallidas.
Ah, cómo le gustaría quedar embarazado y que la gente de verdad diga que quiere amarrar a los alfas con los que sale.
Mas que nada, quiere cargar a una pequeña masa de carne y hueso en sus brazos, verlo sonreír y cuidar de él. ¿Es acaso ese un sueño imposible?
Detiene su paso en un obsoleto puente, el agua corre con calma y las piedras sobresalen porque ni siquiera tiene mucho líquido el río que pasa debajo. Suspira mientras recarga sus brazos en el borde, sus ojos observan el oscuro paisaje y su piel se comprime por el aire fresco. Sus cabellos se mueven ligeramente y es momento en que sus ojos dejan escapar sus lágrimas amargas. Tiene tanto que soltar, se siente solo en ese momento y los múltiples pensamientos de ser un inútil lo inundan sin permiso.
Parece que alguien más eligió el puente para desechar sus penas, un segundo suspiro se escucha detrás de JunMyeon, con prisa, el omega limpia sus lágrimas y el sonrojo se presenta en su rostro. Tiene los mocos cubriendo sus fosas nasales, pero aun así puede oler perfectamente las feromonas del otro.
Un alfa, para variar.
JunMyeon sigue con la vista al frente, sus feromonas seguramente son amargas y denotan su tristeza. Brinca en su lugar sorprendido cuando llega la voz del alfa a sus oídos. Es calmada y potente al mismo tiempo, el aroma es picante, seguramente está enojado por algo.
—Brincar del puente no es una buena opción.
—No he pensado en brincar —JunMyeon responde en un susurro—, tú… ¿Tú has pensado en hacerlo?
Una risa amarga hace vibrar todos los sentidos de JunMyeon, espera a que el alfa le conteste, aunque en primer lugar no sabe por qué quiere tener una conversación con alguien que no conoce.
—Si los problemas se solucionaran brincando de un puente, lo haría todos los días.
Un puchero se forma en los labios de JunMyeon, sus ojos se agrandan un poco y parece que está haciendo viscos. La respuesta del alfa tiene sentido, aunque también fue un poco dura.
—¿No tienes frío con ese atuendo tan delgado?
Un escalofrío recorre todo el cuerpo de JunMyeon, por inercia, lleva sus manos hasta abrazarse a sí mismo, su postura es recta y su delgada figura destaca todas sus curvas. El viento sigue soplando y sus cabellos se han movido más de lo normal, ahora siente la nuca demasiado fría y eso lo hace temblar.
No ha contestado la pregunta y parece que no necesita hacerlo, un saco cae sobre sus hombros y el calor abraza todo su frío cuerpo. Sus mejillas se calientan por la acción y agradecer ocultando su vergüenza. El alfa no dice nada, pero parece que ha aceptado el agradecimiento.
Con el saco puesto, JunMyeon aspira un poco del olor ajeno, es un poco fuerte a lo que está acostumbrado y también, parece ser un poco denso. Su interior está contento y parece que sus propias feromonas se han calmado, ahora siente su alegría recorrer por todo su cuerpo y el aroma que emana de él es agradable.
—Debes asegurarte de regresarme mi saco la próxima vez —una risita reconfortante se escucha detrás de JunMyeon, él responde de la misma manera y asiente—, te encontraré aquí mismo.
Tragando saliva, JunMyeon afirma en silencio, no se atreve a voltear aún y parece que al alfa no le importa demasiado. El olor va desapareciendo y los pasos ajenos se alejan del sitio. Cuando no siente, huele y escucha nada más, JunMyeon se permite darse la vuelta y no encuentra nada a su alrededor, agarra el saco del borde y se abraza más a él. Su tristeza desapareció por un segundo y olvidó la verdadera razón por la que estaba ahí. Sus mejillas se sienten calientes y su corazón brinca en medio de una alegría indescriptible.
Se ha tomado bastante tiempo fuera, es momento de regresar. Tal vez, la mañana siguiente pueda venir a darse una vuelta… o tal vez, dar un paseo de noche.
—¿Debería lavar el saco llegando a casa?
—¿Por qué traes un saco que no es de tu talla en una bolsa?
A primera hora de la mañana, JunMyeon es interceptado por su compañero de trabajo. El restaurante está por abrir y el omega se encarga de la caja. Su rostro se tiñe de rosado, su compañero se sorprende por la acción, tapa su boca con una de sus manos y JunMyeon tiene que suplicar con la mirada para que el otro no chille de la emoción.
—Dime por favor que ese saco no es del imbécil con el que peleaste la semana pasada —el omega niega, el otro se emociona—, ¿De quién es entonces?
—No lo sé.
La respuesta de JunMyeon es sincera, la verdad se refleja en sus ojos y el contrario se cruza de brazos. El ceño fruncido tiene al omega temiendo por la represalia que le darán.
—¿Cómo que no sabes?, ¿No preguntaste su nombre? —JunMyeon niega—, ¿Viste por lo menos su cara?
De nuevo, la negación se hace presente. El contrario suspira un poco frustrado, le advierte a JunMyeon que en su tiempo de descanso le debe contar todo, con detalles si es posible. El omega asiente obediente y ambos se dirigen al armario para cambiar sus ropas. El restaurante tiene treinta minutos para abrir y deben apurarse.
El día transcurre lo más normal posible, JunMyeon hace su trabajo correctamente y ha adquirido más números telefónicos que de costumbre. No le importa en realidad, no está interesado en una relación, mucho menos después de haber tenido su ruptura un día antes y, además, no saca de su mente el sonido de la risa que escuchó la noche anterior, el olor de las feromonas de ese alfa y por supuesto, no puede quitarle la vista de encima a la bolsa que contiene el saco de ese hombre.
Una ligera risa se escucha por el restaurante, JunMyeon siente que está alucinando y no le da importancia. Sigue pendiente de su trabajo y de vez en cuando, su vista se distrae en la bolsa que ha llevado consigo. Los clientes están siendo un poco molestos, sobre todo cuando ven a JunMyeon como un posible omega sumiso. Le gusta serlo, pero únicamente con el alfa correcto o al menos con los que le gusten. Su semblante es duro cuando intentan coquetear con él, no hay sonrisa en su rostro y sus ojos son escépticos a lo que sea que estén haciendo esa bola de hombres que creen estar en la cima.
—Si no desea consumir algo del restaurante, le invito de la forma más atenta salir de aquí —está siendo paciente y, sobre todo, lo más educado posible. Tiene a un grupo de alfas frente a él haciendo estorbo, no se han sentado y mucho menos consumido algo—, además, ¿podría hacerse a un lado?, debo cobrar las cuentas de los clientes.
—Vamos, no seas así —uno de los alfas sonríe con chulería, JunMyeon detesta ese tipo de sonrisas, sienten que tienen a los omegas a sus pies con solo mostrar sus dientes blancos—, solo queremos tu número, nos divertiremos después de tu trabajo.
—Vivo aquí, no salgo —una ola de “O’s” sale de los labios de todos los alfas, los clientes están un poco molestos—, háganme el favor de retirarse, por favor.
—Te puedo hacer muchos favores, solo tienes que darme tu número precioso.
El ridículo giño tiene asqueado a JunMyeon, suspira un poco, está cansado de esos malditos niños, el alfa frente a él suelta una ridícula cantidad de feromonas que están afectando a los clientes, JunMyeon siente nauseas por el desagradable olor, debe hacer algo antes de que todos los clientes tengan consecuencias a causa de ese maldito alfa.
Abre la boca dispuesto a pedir por última vez que se retiren del lugar, el alfa aprovecha para soltar más feromonas y se recarga en el taburete frente a JunMyeon, la cantidad exagerada comienza a marear al omega y no de una forma buena. Siente en su garganta los deseos enormes de vomitar, la ansiedad se hace presente en su cuerpo y sus feromonas están esparciéndose.
Un olor familiar entra por sus fosas nasales, el miedo y la ansiedad van desapareciendo, la tranquilidad se instala en su cuerpo y las ansias de vomitar se han ido. No sabe en qué momento bajó la vista, pero al subirla pudo notar la presencia de otro alfa. Más alto que él y los niñatos, sus ojos están analizando la situación, son fríos y la mandíbula la tiene tensa.
JunMyeon siente un poco de miedo y sus ojos se han llenado de lágrimas, está asustado por lo que acaba de pasar y lo que pasará a continuación, sus ojos están decaídos y miran al nuevo alfa. Quien al ver el estado del omega hace lo posible para alejar a los niñatos de ahí, con reproches y un “aléjate de aquí, anciano”, el alfa logra persuadir a los demás con una simple mirada.
JunMyeon no sabe cómo lo logró, pero ahora entre berrinches, los alfas que habían ocasionado un alboroto están saliendo por la puerta. JunMyeon suelta todo el aire retenido, no sabe en qué momento dejó de respirar correctamente. Se sostiene con ambas manos del taburete y se deja caer de rodillas. Tiene una tremenda ansiedad recorrer su cuerpo, sintió demasiado miedo y asco por las feromonas de esos alfas.
Su agitada respiración tapa sus oídos, no entiende lo que le pasa, pero debe tranquilizarse lo antes posible. Cierra los ojos al sentirse mareado y aprieta sus dedos en la madera.
De nuevo, alguien coloca una prenda sobre sus hombros, en esta ocasión, acarician su espalda y el aroma de la noche anterior lo tranquiliza muy pronto. Mientras va disminuyendo su acelerada respiración, JunMyeon se desliza a un lado hasta chocar contra un pecho firme, se recarga un poco más y aspira el aroma de la persona que ahora lo está abrazando.
—Todo está bien, no tienes que preocuparte, se han ido —oh, esa voz es tan tranquilizadora que lo hace acomodarse un poco más cerca—, tranquilo.
Los toques en su espalda son reconfortantes, desea que la otra persona lo siga acariciando así, baja las manos hasta abrazarse a sí mismo, roza accidentalmente sus dedos con los del otro.
—¡JunMyeon!
Un grito lleno de preocupación entra por sus oídos, puede escuchar finalmente lo que está a su alrededor, observa por debajo de sus pestañas a su compañero acercarse a prisa, siente la tensión de la persona que está sosteniéndolo, como si estuviera alerta.
—¿Qué pasó?, ¿Estás bien?
JunMyeon niega despacio, sus ojos se sienten cansados. No sabe qué es lo que le pasa, hace unos minutos se sintió lo suficientemente valiente para enfrentar a unos alfas, olió un asqueroso aroma y sus defensas bajaron. Ahora que su sistema tiene el agradable olor del alfa que conoció la noche anterior, está lo suficientemente drogado y tranquilo para ponerse de pie.
—Vamos, te llevaré adentro.
El alfa que lo sostiene aprieta su agarre alrededor de sus hombros, JunMyeon voltea un poco y puede ver únicamente la mandíbula ajena tensa, sonríe como si le pareciera graciosa la acción. Suelta sus manos de sus brazos, estira una de ellas y toca delicadamente la punta de la mandíbula ajena. Esa acción hace desaparecer toda la tensión del alfa.
—¿Puedes ayudarme a pararme? —el alfa asiente y sin mucho esfuerzo se levanta con JunMyeon en sus brazos—, JongDae me llevará dentro o puedes…
—Te llevaré.
Ninguno de los dos restantes dice algo, JongDae le indica al alfa por dónde ir y le pide en el camino a ChanYeol que se haga cargo de la caja. JunMyeon va en los brazos del alfa, quien lo sostiene de la espalda y debajo de sus rodillas. Aún se siente débil, pero eso no quita la vergüenza que inunda su rostro al estar en esa situación.
Los tres entran en un pequeño cuarto, donde el alfa deja a JunMyeon recostado en sillón del lugar.
—Gracias —la voz del omega sale despacio—, si tienes prisa, puedes irte.
—¿Estás seguro?
JunMyeon asiente, no se atreve a ver al alfa. —JongDae cuidará de mí, es posible que deba regresar a mi casa.
El alfa no dice nada y JunMyeon tampoco. Espera paciente a que el otro se retire, sin embargo, de quien sabe dónde una pluma y pequeño papel, escribe algo rápidamente y se lo extiende al omega, quien bajo la sorpresa y sin saber qué hacer, acepta el papel entre sus dedos.
—Llámame si necesitas algo, me llamo Yixing.
—Yo…
—JunMyeon, lo sé —el alfa responde por él, el calor crece dentro del omega—, nos vemos después.
El omega asiente aún con la cara colorada, JongDae observa desde la esquina, parece que entre esos dos no existe nadie más. Cuando el alfa se ha ido, JongDae aprovecha para hablar.
—¿Hace cuanto lo conoces? —JunMyeon no responde, en su lugar se recuesta mejor en el sillón—, ¿Qué pasó allá afuera?
—Supongo que aún estaba sensible —el omega susurra, JongDae se acerca un poco—, ayer terminé mi relación, fui a caminar y me encontré con él. No vi su rostro, platicamos poco y me prestó su saco, hacía frío. Y hoy…
Un estremecimiento recorre el cuerpo de JunMyeon, recordar lo de hace unos minutos lo tiene mal.
—Se acercaron unos alfas jóvenes, intentaron coquetear conmigo, no les hice caso así que, se les hizo fácil decretar sus feromonas por el lugar. Me sentí mareado y asqueado…
JongDae suspira y pasea su mano por el hombro de JunMyeon, intenta reconfortar a su compañero de trabajo. No dice nada más, lo manda a descansar un rato y le pide que después se dirija a su casa. Estar sensible por una ruptura es un caso severo.
Aunque en esos momentos a JunMyeon no le importa su ruptura. Ahora tiene que entregar dos prendas al alfa que lo ayudó dos veces.
Está ansioso, han pasado tres días desde lo sucedido en el restaurante, es su día libre y observa con atención su teléfono, ha registrado el número del alfa, sin embargo, no se anima a mandar un mensaje o a marcarle.
¿Qué le dirá en primer lugar?, por supuesto, la conversación debe tener como tema principal la entrega de las prendas, podrían hablar sobre algo más y tal vez, quedar en salir… con la finalidad de regresarle la ropa al alfa.
JunMyeon está en la comodidad de su cama, recargado en la cabecera y con el teléfono entre sus manos, desvía la mirada un poco hasta toparse con las prendas perfectamente dobladas en la silla cerca de la puerta de su habitación. Si no las hubiera mandando a la tintorería, aún tuvieran el fantástico olor del alfa.
Devuelve su vista al teléfono y decide solo mandar un mensaje corto, lo piensa demasiado y ha borrado tres veces el texto, entre suspiros finalmente decide qué mensaje enviará.
“Hola, soy JunMyeon.
Soy el omega a quien ayudaste hace tres días en el restaurante, gracias por haberme apoyado ese día y por prestarme tu prenda. Anteriormente habíamos coincidido en un puente de noche, también me ayudaste y me prestaste un saco para apaciguar el frío…
Me gustaría entregarte ambas prendas cuando tengas un tiempo disponible, incluso puedo llevarlo al trabajo y entregarlo ahí.”
El mensaje es demasiado formal, sin embargo, JunMyeon siente que es lo correcto. Espera un poco por la respuesta y se siente ansioso cuando no la recibe de inmediato. Lleva sus dedos de la mano derecha a su boca y comienza a mordisquearse las uñas. Es tan desesperante esperar una respuesta que puede llegar hasta fin de día.
Prende y apaga el teléfono, con la esperanza de que, si lo prende, verá el mensaje de respuesta, sin embargo, no han pasado ni dos minutos y las feromonas de JunMyeon inundan el lugar con desesperación. La ansiedad y la tristeza se mezclan en el aire, siente que no está haciendo lo correcto y posiblemente el alfa le dio un número equivocado.
¿Puede un humano tardarse tanto en contestar?
¿Es posible que no le conteste porque no lo recuerda?
¿Se está haciendo el interesante?
¡Por dios!, ¿Qué es lo que le pasa?, no lleva ni una semana desde su ruptura dolorosa y ahora está pensando si el alfa que conoció recién lo recuerda o no. ¿Por eso sus amigos le dicen que es muy enamoradizo?, pero vamos, ¿acaso alguien no puede gustar de otra persona con solo ver su físico?
Sin olvidar el olor, el mandito olor tiene a JunMyeon fantaseando y solo por eso quiere ver de nuevo al alfa. Quiere grabar en su memoria la fragancia exquisita de las feromonas de Yixing. Oh, incluso el nombre es perfecto y suave al pronunciar.
Cierra los ojos, intenta recordar cómo era el rostro y cuerpo del alfa, claramente es alguien que tiene músculos, sus brazos alrededor de él se sentían como un sueño. Recuerda que es un poco más alto que él y eso le encanta, no le gusta ponerse de puntas para alcanzar los labios ajenos.
Lo único que no puede recordar con exactitud, es el rostro del alfa.
Si tan solo hubiera prestado más atención, no tendría estos problemas de memoria.
El teléfono vibra entre sus manos, no quiere abrir los ojos porque seguro es un mensaje de alguno de sus compañeros, posiblemente JongDae le esté preguntando cómo se siente, últimamente ha estado perdido en sus pensamientos. Alguno otro le estará molestando con su reciente ruptura. Y en el caso más extremo, es un mensaje de su exsuegra mentándole la madre.
Espera un poco más antes de abrir los ojos, enfoca a su alrededor y después enciende su teléfono. Como una escena cómica, JunMyeon se endereza rápidamente y toma el aparato con ambas manos, su rostro denota sorpresa y sus feromonas ansiosas llenan la habitación de nuevo.
Tiene un mensaje nuevo, uno del número que el alfa le dio.
Lee atentamente con el corazón palpitando demasiado rápido, sus ojos saltones se mueven al ritmo de cada línea de texto. Sonríe cuando termina de leer todo el mensaje.
“Hola.
Creí que no recibiría un mensaje tuyo dentro de los próximos cinco años.
Si quieres devolverme mi ropa, encontrémonos en el puente de aquella noche. Estaré esperándote, cuando decidas aparecer. No hay día u hora, solo cuando estés listo, yo estaré ahí.”
Una gran emoción envuelve todo el ser de JunMyeon. No responde el mensaje, no puede porque no deja de sonreír como idiota. Relee el mensaje varias veces, entra y sale de la foto de perfil que tiene el alfa en su contacto. En la foto no puede observar muy bien el rostro del otro, la gran mano del alfa tapa parte de su cara, solo puede observar los ojos oscuros colarse entre los dedos.
JunMyeon no puede dejar de ver las venas que se marcan en aquella mano, le parece algo atractivo, muy atractivo.
Sus ojos se dirigen a la hora que marca el teléfono, sabe que es muy apresurado lo que planea hacer, pero tampoco es como si se hiciera del rogar y dejara al alfa esperando por él mucho tiempo. Decide que esa noche saldrá con la bolsa entre sus manos y entregará las prendas a su dueño, si algo más sucede, entonces, solo entonces, le dará la oportunidad al destino de juntarlo con alguien más.
No sabe… No, sí sabe por qué se tomó toda la tarde arreglándose. Otoño está siendo demasiado frío y JunMyeon ha optado por unos pantalones de mezclilla negros, una camisa negra y un saco del mismo color con un cuello blanco. Tiene encima una gran gabardina oscura que lo protege del frío. Elegante y simple al mismo tiempo, si cabello está un poco ondulado, permitiendo que sus largas hebras se amolden en un tierno copete por encima de su frente. Las puntas tocan delicadamente sus pobladas cejas y ha optado por colocarse un poco de golba en sus labios.
Ya está en el puente, ese dónde llegó primero para lloriquear por su décima ruptura y que terminó por conocer —a medias— a un alfa atento. Sonríe ante el recuerdo de ese día y se permite observar el paisaje de nuevo. La noche es fría y el ambiente es distinto, el aire no está corriendo con prisa, todo es tranquilo.
JunMyeon se balancea de adelante hacia atrás, sus dedos se aprietan fuertemente en las asas de la bolsa, se encuentra en la misma posición que aquella noche, dándole la espalda al otro extremo del puente. Su cabeza se inclina un poco a la izquierda, parece que ha llegado demasiado temprano.
—Esta vez no te veo con ganas de brincar del puente.
La voz llega hasta los oídos de JunMyeon, recorre todo su cuerpo y se instala en forma de rubor en sus mejillas. Traga un poco de saliva por los nervios que empieza a sentir y reprime lo que puede sus feromonas.
Apretando las asas de la bolsa entre sus dedos, lentamente va dándose la vuelta. Sus ojos curiosos buscan al alfa que le ha hablado, detalla primero el pelo castaño oscuro, peinado a un costado y ligeramente largo. Pasea la vista por la estructura del rostro ajeno, quiere pasar sus dedos por las llamativas cejas y siente su corazón paralizarse al chocar con los ojos oscuros del otro hombre, la nariz es perfecta y ancha, los labios del alfa son finos y carnosos. JunMyeon no puede evitar morderse el labio inferior.
—Tu tampoco te ves con ganas de brincar.
Las palabras golpean en el interior de Yixing, quien sonríe ampliamente. JunMyeon se encoge en su lugar. Muy dominante no está siendo en ese momento, tener a ese alfa frente a él lo hace sentir vulnerable y a la vez, protegido.
JunMyeon no sabe qué decir, por lo que baja la vista un poco avergonzado y al ver la bolsa entre sus manos, decide alzarla y entregársela al alfa.
—Yo mandé a lavarlas… —el murmullo enternece a Yixing, quien pacientemente espera a que el omega termine de hablar—, están limpias y dobladas correctamente.
—Entonces no podré disfrutar de tu aroma en ellas —JunMyeon se sonroja y oculta su rostro bajando completamente su rostro—, ¿Por qué no me das algo a cambio?
—¿Algo a cambio?
—Si —Yixing tiene toda la atención de JunMyeon—, te presté mi saco el primer día, te presté otro cuando te ayudé a alejar a esos alfas. Merezco algo a cambio, ¿no crees?
Desde el primer momento, Yixing se sintió atraído a tan fascinante omega. Consciente de una relación reciente y que ya está terminada, el alfa no quiere quitarse del medio. El omega es precioso a sus ojos, le gusta la sonrisa que emite y se preocupa más de la cuenta. Siente algo en su pecho que le grita que JunMyeon es para él.
—¿Qué es lo que quieres?
—Por favor, acepta mi cortejo —JunMyeon se sorprende y retrocede un poco hasta chocar con el barandal del puente—, permíteme hacer el intento de conquistarte.
JunMyeon observa con calma al alfa frente a él. Lo que le pide está fuera de sus manos, si bien, no tiene una relación ahora, solo ha pasado menos de una semana. Sin embargo, está frente a él la posibilidad de ser un poco feliz. El alfa parece ser bueno, seguramente comprenderá a JunMyeon y no se hará ilusiones de un hijo en el futuro.
Mordiendo nuevamente su labio inferior, JunMyeon asiente poco a poco. Yixing sonríe ampliamente hasta mostrar sus dientes blancos y lo marcados que son sus hoyuelos. JunMyeon suspira por primera vez en el día, aquello lo ha cautivado completamente.
Ambos se observan mutuamente, sus miradas están conectadas y no necesitan abrazarse para sentirse completamente cómodos. JunMyeon agradece internamente que ese momento sea tranquilo, sin emociones fuertes o contacto físico.
Conectar sus miradas es la mejor forma de conocerse.