NEIGHBOUR ✨️JiHan💫

Summary

One-shot. Yoon Jeonghan se siente fuertemente atraído por su sexy y sonriente vecino Joshua, se imagina un sinfín de cosas cada que lo ve volver del gimnasio todas las mañanas con la ropa pegada a su tonificado cuerpo. Jeonghan jamás ha tenido problema para conseguir lo que quiere, pero hay un problema: Joshua tiene novia y vive con ella. ¿Será ese un impedimento para que Jeonghan obtenga lo que desea? ⚠️Advertencia⚠️: Esta historia contiene lemon explícito de mala calidad. Favor de leer las etiquetas. 🌸Esta historia me pertenece. Prohibido resubir o adaptar; si ves algo así, avísame.

Genre
Erotica/Romance
Author
Sam
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ÚNICO.

Jeonghan salió de su apartamento a las nueve de la mañana rumbo al trabajo. No podía decir que le disgustara, era un buen horario y el sueldo tampoco estaba nada mal, le daba lo suficiente para mantenerse, darse gustos cada que lo desease y, sobre todo, pagarse un apartamento bien ubicado y espacioso.


Pero eso no era lo que Jeonghan más disfrutaba de todo aquello, más bien, era el hecho de que siempre se encontraba en el elevador a su sexy vecino cuando este volvía del gimnasio. Jeonghan no tenía problema en admitir su sexualidad, de hecho, no era una sorpresa que llegase con algún chico a su apartamento para pasar el rato, pero había algo en su vecino que lo hacía particularmente atractivo para él.


Su nombre era Joshua, el chico era joven, fácilmente podían ser de la misma edad. Era un chico que transmitía una vibra positiva y regalaba sonrisas a cada persona que se le cruzara en el camino. Tenía también un trabajo por las mañanas, aunque un poco más tarde que él, evidentemente, pues le daba tiempo de ir al gimnasio más temprano, lo cual lo llevaba al último punto. Joshua no solo parecía un chico amable, también era increíblemente atractivo y el hacer ejercicio claramente tenía resultados. Jeonghan no podía evitar recorrerlo discretamente con la mirada cada vez que se cruzaban, su ropa ajustada de Joshua dejaba ver lo mucho que el chico se esforzaba en el gimnasio.


No habían cruzado muchas palabras excepto por el saludo que se dedicaban cuando se encontraban y las sonrisas que Joshua le regalaba y que por supuesto Jeonghan devolvía, pero fuera de eso, no podía decirse que fuesen muy cercanos. No era como que ninguno de ellos se prestara a hablar, pero había algo, una cosa que impedía que pudiesen ser siquiera amigos.


La novia de Joshua.


Jeonghan la conocía poco en realidad, ellos se habían mudado juntos hacía unos cuantos meses, eran como cualquier típica pareja de enamorados que deciden vivir juntos para demostrarse su amor a diario, y de hecho, así habían sido las primeras semanas. No obstante, aquella linda y melosa relación cambió rápidamente para mal; Jeonghan escuchaba constantemente los gritos y reclamos de aquella chica a su novio cada que éste volvía del trabajo. No podía evitarlo, las discusiones eran fuertes y después de todo Jeonghan vivía justo al lado.


La mayoría del tiempo, la chica reclamaba por la hora, expresando su molestia e inseguridad al pensar que quizá Joshua tenía a otra chica. Obviamente él negaba todo, inclusive Jeonghan lo veía llegar con flores y detalles de vez en cuando y la respuesta por parte de ella no era del todo favorable.


Jeonghan no se ponía del lado de nadie, es decir, poco le importaba la vida de los demás, pero todo había cambiado tras una discusión más por parte de la chica. Esa noche, Jeonghan se había encontrado con Joshua en el elevador al volver del trabajo; el chico llevaba un enorme regalo envuelto y comida china, se veía realmente emocionado.

Sin embargo, al llegar a su destino, la chica ya lo esperaba en la puerta del apartamento con una expresión más que molesta, y ahí mismo, sin importar que Jeonghan escuchase, le había reclamado una vez más por la hora, y no solo eso, también había sacado a la luz lo mucho que odiaba que le sonriera a todo mundo incluidos los vecinos del edificio, pues alegaba que él provocaba a todos y no quería que nadie le quitase a su novio.


Joshua se disculpó con Jeonghan totalmente apenado antes de adentrarse a su hogar con aquella chica detrás aún gritándole y Jeonghan lamentó aquello.


Desde entonces, Joshua prácticamente evitaba cruzar miradas con cualquiera que se le cruzara en el camino quizá para evitar problemas, pero Jeonghan no había podido evitar sentir desagrado por esa chica, y aunque sabía que estaba mal, no podía mentirse diciendo que no deseaba que esa tóxica relación terminase para que él pudiese tener una oportunidad con su sexy vecino que parecía dar todo en esa relación. Si esa chica no lo valoraba y Joshua tampoco quería separarse de ella, al menos quería poder tenerlo en su cama una vez y así quizá le haría ver las cosas de otra manera o al menos le ayudaría a distraerse un poco de sus problemas.


Esa tarde, para su fortuna, Jeonghan salió temprano del trabajo, no podía evitar sentirse aliviado al pensar que tendría un poco más de tiempo para descansar, pues habían sido días duros y finalmente tendría algo de tiempo para sí mismo.


Bajó del elevador con la única idea de recostarse en su sofá para ver su programa favorito mientras comía la pizza que le había sobrado del día anterior. Era un buen plan para él, después de todo se merecía un descanso.


No obstante, sus planes se vieron arruinados cuando, al abrirse las puertas del elevador, Jeonghan se encontró con una incómoda y escandalosa escena.


Su sexy vecino se encontraba afuera de su departamento. Aquello probablemente habría sido algo bueno si no fuese porque, frente a él, se encontraba su molesta novia quien, sin importarle quien estuviese ahí, le gritaba todo tipo de cosas mientras el chico solo la escuchaba.


—¡Estoy harta de que me mientas, Joshua! ¿De verdad crees que me trago ese cuento de que irás a ver a tu madre todo el fin de semana? ¡Seguramente irás a ver a una de tus amantes! Y aunque así fuera, me molesta que creas que hay cosas más importantes que yo. El fin de semana pasado también fuiste a "ver a tu madre" y no me dedicaste tiempo a mí.


Jeonghan deseaba desaparecer en ese momento. Obviamente no pensaba meterse en aquella pelea, pero definitivamente le molestaba todo lo que esa chica decía. No por el hecho de que estuviese del lado de alguien, sino porque parecía que lo único que quería era llamar la atención para hacerse la víctima frente a los vecinos.


—¿Por qué no hablamos esto con calma en casa?—Joshua sugirió avergonzado, totalmente consciente de la presencia de Jeonghan quien no podía moverse de su sitio puesto que la chica cubría completamente el paso con sus maletas.


—¡¿Con calma?! ¡¿Y cómo quieres que me calme si tú provocas todo esto?! ¿Qué más da si los vecinos se enteran? Como si ellos no supieran lo terrible que eres.


Joshua suspiró. Parecía ser que no sabía qué más hacer para calmar esa incómoda situación.


—Por favor, podemos-


—No, Joshua, estoy harta de todo esto. No voy a seguir soportando que no me des el lugar que merezco, así que me largo de aquí—gritó, tomando sus maletas antes de casi empujar a Jeonghan para adentrarse al ascensor.


Joshua por su parte solo la vio alejarse, se veía agotado, pero cuando las puertas del elevador se cerraron, liberó un suspiro como si estuviese aliviado de que esa escena hubiese terminado.


—Que fastidio, ¿no?—Joshua dijo a Jeonghan tratando de sonreír con humor, aunque se notaba claramente frustrado. Aún así, Jeonghan no pudo evitar emocionarse, pues su sexy vecino le estaba dirigiendo la palabra por primera vez.


—Lo siento—Jeonghan dijo, después de todo él había presenciado todo sin poder moverse de su lugar.


—No es tu culpa. Al contrario, soy yo quien tiene que disculparse contigo. No tenías por qué escuchar el drama de todos los días.


—No importa. Son cosas de parejas, supongo.


Joshua rió—claro, parejas que se odian o algo así.


Jeonghan sonrió—lamento lo de tu relación.


—No importa, era algo que ya veía venir. Pero como sea, lamento quitarte tu tiempo ahora. Nos vemos.—Dijo, caminando de vuelta a su apartamento, no obstante, Jeonghan lo detuvo. Esa era su oportunidad para intentar acercarse a su vecino y no podía desaprovechar.


—Espera.


—¿Sí?


—¿No quieres beber un trago? Ya sabes, para distraerte un poco.


Joshua sonrió de nuevo, provocando que Jeonghan se derritiese por dentro.


—No quisiera molestarte aún más.


Jeonghan negó con la cabeza—de ninguna manera. Anda, será divertido.—Expresó, tratando de usar un tono de voz provocativo pero sutil y Joshua pareció notarlo debido a que sonrió de lado.


—De acuerdo.


Jeonghan devolvió el gesto y posteriormente se adentraron a su apartamento. Una vez ahí, le ofreció a su vecino una copa de vino tinto y una rebanada de pizza, disculpándose por no tener más en su nevera para ofrecerle, pero Joshua lo tranquilizó con una de sus características sonrisas.


—Y dime, Jeonghan, ¿tú sales con alguien?—Joshua cuestionó con clara curiosidad.


—No por el momento.


—Eres afortunado.


Jeonghan sonrió.—Creo que tú también lo eres, dado que finalmente pasarás una noche sin gritos.


Joshua sonrió ante aquello—en serio lamento que tuvieras que escuchar todo. Pero tienes razón, me siento tranquilo por primera vez en mucho tiempo.


—¿Y por qué seguías con ella?—Jeonghan cuestionó sin vergüenza alguna. Jamás había tenido problemas para expresar lo que deseaba.


—Es complicado. Pero… supongo que es de esas veces en las cuales quieres aferrarte porque recuerdas los momentos lindos a pesar de que nada de eso volverá—explicó, liberando un suspiro.


—Supongo que ahora es cuando te das cuenta que a veces no vale la pena aferrarse y solo queda conservar esos lindos recuerdos como lo que son.


—Así es… aunque nunca voy a comprender cómo pasó de ser una chica dulce a una persona celosa y paranoica. No podía verme con nadie sin pensar que la engañaba. Incluso si eran chicos.


—¿Jamás lo hablaron para aclarar las cosas?


—Ella nunca me dejaba. Creo que te diste cuenta.


Jeonghan asintió—es lamentable que fuese ella quien decidiera terminar con todo. Realmente pareces un buen novio.


—Gracias, Jeonghan—Joshua expresó afligido.—Pero supongo que ya no vale la pena pensar en eso.


Jeonghan sonrió—entonces creo que deberíamos cambiar de tema. Ya sabes, para quitarte ese amargo sabor de boca—propuso con un sospechoso tono de voz, esperando que Joshua entendiese para poder proceder sin miedo.


Joshua sonrió de vuelta—¿de qué quieres hablar?


La sonrisa traviesa de Jeonghan se amplió.—¿Quieres que sigamos hablando?—Cuestionó, rozando su mano levemente con la pierna de Joshua.


El chico pareció recién captar el mensaje, cosa que le hizo abrir sus ojos con sorpresa, pero antes de que pudiese decir algo, Jeonghan se encargó de impedirlo, volteando su rostro para depositar un corto pero ardiente beso en sus labios.


—Jeonghan, esto-


—Shh… no digas nada. Yo te haré sentir mejor. Ella pensaba que salías con chicos y quizá no sea malo que vivas la experiencia para darle gusto. Así que relájate.


Aunque perplejo, Joshua obedeció y Jeonghan se atrevió a deslizar su mano por la entrepierna de su vecino, acariciando con lentitud para sentir como poco a poco aquel bulto en sus pantalones comenzaba a crecer, logrando que su propia anatomía se sintiese apretada de igual manera acompañada de un pulsante dolor.


Jeonghan miró a los ojos al chico que ahora se encontraba ruborizado, y sin dejar pasar más tiempo, le sonrió con picardía antes de atraerlo hacia él con su mano libre para unir sus labios con los suyos en un beso profundo. Un beso que hacía que la temperatura aumentase de manera casi violenta.


Joshua correspondió enseguida, posando sus manos en las caderas del contrario en un toque rudo y desesperado. Sus lenguas se unieron casi segundos después, emitiendo sonidos obcenos que lo único que provocaban era que sus crecientes excitaciones rogasen atención desesperadamente.


Jeonghan sonrió aún disfrutando de los labios ajenos mientras desabrochaba la ajustada prenda inferior de Joshua sólo para exponer su deliciosa anatomía que goteante y rojiza le esperaba.


Joshua emitió un gemido profundo aún entre sus labios cuando Jeonghan comenzó a acariciar su falo, esparciendo el líquido preseminal por toda su longitud acompañado de un lento vaivén que lo estimulaba aún más.


Se separaron con dificultad y Jeonghan llevó sus húmedos dedos a sus propios labios para lamer esa parte de la caliente esencia de Joshua mientras éste miraba con fascinación cada movimiento, especialmente cuando Jeonghan sonrió al mismo tiempo que se ponía de rodillas entre el par de piernas que permanecían abiertas, listas para lo que pasaría a continuación.


Jeonghan lamió sus labios mientras miraba la humedecida virilidad que se posaba erecta frente a él en busca de atención, así que, sin dejar pasar más tiempo, la tomó entre sus manos como si fuese el regalo más valioso del mundo antes de que su lengua contornease el rojizo glande aún húmedo de sí mismo, cosa que provocó un audible gemido por parte de Joshua.


—Sabes bien—Jeonghan dijo antes de volver con su tarea de proporcionarle placer al chico que solo podía mirarlo con atención.


Aquella traviesa lengua fue descendiendo poco a poco, lamiendo, probando, disfrutando cada parte de aquella gruesa longitud. Sus labios eran partícipes de aquello, regalándole besos y calor, que combinados, lograban enloquecer a su receptor.


Pronto, las manos de Jeonghan que habían permanecido en los muslos del contrario se unieron a aquel espectáculo, sus habilidosos dedos acariciaron aquel par de calientes testículos, estimulando cada parte con maestría, motivándose aún más con las vocalizaciones que salían de los labios de Joshua, quien en ese punto, se encontraba completamente cegado por el placer. Sus puños se encontraban aferrados uno  al sofá y otro en los cabellos de Jeonghan; sus ojos se encontraban cerrados como forma de agudizar sus sentidos.


Jeonghan sonrió con diversión ante la sensual imagen. Aún no era suficiente, necesitaba oír a Joshua gritar de placer y ese era apenas el comienzo de aquel divertido juego. Decidió llevar sus acciones a otro nivel, introduciendo por completo el caliente miembro de Joshua en su boca para posteriormente volver a sacarlo, emitiendo un sucio y excitante sonido cuando sus labios chocaron con la humedad acumulada. Volvió a envolverla con sus labios, descendiendo lentamente, hasta llegar a lo más profundo de su garganta. El sentir que se ahogaba y que que ojos se humedecían sólo lo hacía arder aún más, por lo cual, repitió esa misma acción una y otra vez, aumentando el ritmo cada vez más mientras sus dedos aún jugaban traviesamente con el escroto del contrario y con su propia anatomía. En ese punto, ambos eran un desastre, gemían fuerte, sin ninguna inhibición, sin importar nada.


Jeonghan sintió cerca el clímax de Joshua cuando este comenzó a moverse por sí mismo, tratando de establecer un ritmo aún más rápido, así que se dejó hacer mientras el otro tomaba su boca a su gusto, y minutos después, sintió el salado sabor de su esencia derramarse en su boca y Jeonghan tomó gustoso cada gota.


Joshua sacó su longitud poco a poco de la boca de Jeonghan y este sonrió antes de ponerse de pie y obligarlo a hacer lo mismo. El chico obedeció sin titubear, y sin ningún rastro de incomodidad, sus labios volvieron a encontrarse con el deseo expuesto ahora más que nunca. Los fuertes brazos de Joshua recorrieron cada parte del cuerpo del contrario con duras caricias, deteniéndose en sus glúteos, apretando cada parte de ellos por debajo de su ajustado pantalón que Jeonghan había desabrochando previamente.


Sin poder resistirse más, retiraron el resto de sus prendas para mostrarse a sí mismos al adverso antes de unirse de nuevo, sus nuevamente erectas virilidades se encontraban, frotándose juntas en busca de atención mientras sus dueños caminaban en reversa hacia alguna parte.


Sus pasos los llevaron a la habitación de Jeonghan y éste se separó sólo para recostarse en la cama y abrir sus piernas para exponerse por completo ante el chico que lo miraba con hambre y sed.


Jeonghan lo llamó con sus dedos y Joshua no dudó ni un segundo antes de casi abalanzarse sobre él para atacar sus labios en otro ardiente beso con sus lenguas como testigos. Nuevamente se frotaron juntos, de arriba a abajo, de un lado a otro, con rotaciones. Gimiendo, suspirando, jadeando en busca de más contacto.


—Me encantas—Jeonghan confesó con la voz entrecortada en medio de aquel roce de pieles.


—Y tú a mí. Eres increíble—Joshua respondió antes de atacar sus labios de nueva cuenta.


—Por favor hazme tuyo. Quiero sentirte dentro de mí—Jeonghan imploró con cierta desesperación.


Joshua sonrió al escuchar aquellas palabras y se separó un poco, logrando un quejido por parte de Jeonghan.


—Creía que serías tú quien me tomaría. Después de todo, quiero disfrutar de esta nueva experiencia completamente.


Jeonghan se sorprendió al oír aquello, no era común que un chico heterosexual y curioso le dejase a él tomar el rol dominante; no obstante, el cosquilleo en su interior demostraba que la idea le gustaba y mucho; por lo cual, sin dejar pasar más tiempo, invirtió las posiciones, dejando a Joshua recostado en la cama y él por encima solo un segundo antes de tomar una botella de lubricante que guardaba en su cajón y llenaba de este sus dedos.


Joshua sólo observaba con atención cada movimiento mientras se proporcionaba placer a sí mismo sin ningún rastro de timidez, cosa que encantaba a Jeonghan.


Segundos después, Jeonghan se posicionó sobre su sexy vecino de nueva cuenta y le dedicó una sonrisa seductora antes de devorar sus adictivos labios una vez más mientas poco a poco, uno de sus dedos se abría paso en aquel estrecho agujero, logrando con ello que Joshua dejase escapar un suspiro aún sin terminar aquel caliente contacto entre sus labios. Un segundo dedo se unió al juego, adentrándose con cautela, comenzando a moverse lento y casi enseguida un tercer dedo les hizo compañía. Los labios de Jeonghan abandonaron los contrarios sólo para descender lentamente sobre la mandíbula de Joshua y posteriormente por su cuello, defendiéndose un momento en ese rincón para besar y acariciar con su lengua todo lo que le fuese posible. Posteriormente, sus labios se posaron en sus pezones y comenzó a estimular, besando, lamiendo, succionando, haciendo suya cada porción mientras sus traviesos dedos seguían jugando a su gusto.


Joshua era un desastre. Jeonghan era un completo experto en esas cosas y parecía demostrarlo, pues lejos de ser doloroso, era extrañamente agradable, era un desconocido tipo de dolor que poco a poco se transformaba en dulce placer. Aquellos dedos se movían con tal maestría que lo único en lo que Joshua podía pensar era en lo mucho que deseaba tener algo más grande dentro de él.


Jeonghan pareció leer su mente puesto que retiró sus dígitos y procedió a robarle un beso más para luego tomar un preservativo que colocó mientras miraba al contrario. Lubricó su enrojecido falo y se posicionó entre las piernas de Joshua quien parecía emocionado y nervioso por lo que vendría a continuación.

Sin querer esperar más Jeonghan se alineó a sí mismo y deslizó su glande por aquel estrecho orificio, introduciéndose poco a poco para evitar lastimar a Joshua, pues podía intuir que era la primera vez que experimentaba algo así.


Poco a poco, fue adentrándose más y casi se sintió desfallecer cuando aquellas calientes paredes lo abrazaron fuertemente. Joshua soltó un quejido, era obvio que aquello tenía que doler, pero el chico parecía querer aguantar sin importar nada, por lo cual, sus ojos se cerraron y sus puños apretaron las sábanas para contenerse. Jeonghan sonrió ante la imagen, y es que no había nada mejor que ver a Joshua así, sudado, ruborizado, desnudo y dispuesto solo para él, mordiendo su grueso y apetecible labio inferior y emitiendo vocalizaciones con su melodiosa voz.


No pudo resistir más, así que se adentró por completo y Joshua gritó, pero no importaba porque ambos lo disfrutaban. Jeonghan se inclinó hacia el chico y lamió su labio, logrando que éste abriera los ojos y le sonriera. Sus brazos rodearon a Jeonghan y lo atrajo aún más para otro húmedo y caliente beso con sus lenguas como protagonistas. Jeonghan se movía discretamente, tratando de hacer que Joshua se acostumbrarse cada vez más a ser invadido, cosa que parecía funcionar porque los quejidos se transformaban en gemidos y dulces jadeos.


Pronto desapareció el dolor para dar paso al más adictivo placer. Jeonghan arremetía sin reparo contra esa recién profanada cavidad. Sus pieles chocando eran como música para sus oídos. Joshua gemía su nombre fuerte, sin vergüenza, satisfecho por lo que estaba sintiendo. Su próstata era atacada una y otra vez por aquel experto falo que parecía no agotarse nunca. Jeonghan sabía moverse, sabía encontrar cada punto de inmenso placer y no dudaba en tocarlos todos, incluida la gruesa anatomía de su pareja sexual.


Ambos habían perdido la cordura por completo, ahora Joshua se encontraba al pie de la cama aún recostado mientras sus piernas reposaban en los hombros de Jeonghan quien se mantenía de pie, embistiendo una y otra vez sin contenerse. No sabían si serían capaces de detenerse en algún momento, todo era tan adictivo que no tenían deseos de terminar en un buen rato. Tampoco sabían si se sentían en el cielo o en el mismo infierno, pero eso no importaba, en donde quiera que estuviesen, deseaban quedarse ahí por siempre.


Los gemidos se volvieron más fuertes y los movimientos más rápidos y errantes. Jeonghan sentía cerca su liberación y sabía que Joshua se encontraba igual que él, por lo cual, aumentó la frecuencia de sus embestidas al igual que la atención al grosor del contrario. Ambos gimieron juntos y, luego de unos movimientos más, Joshua alcanzó su propio clímax por segunda vez en la noche, derramando su blancura sobre su abdomen. Jeonghan sonrió y cerró sus ojos para concentrarse en su propio orgasmo, moviéndose más rápido y poniendo atención en la acelerada respiración de Joshua, logrando su cometido unos segundos después, liberando su escencia.


Jeonghan salió de Joshua con lentitud, como sin aún deseara permanecer ahí. Joshua se puso de pie y rodeó las caderas del chico antes de besar sus labios con pasión mientras repartía caricias por su delgado cuerpo.


—Eso fue increíble—Joshua dijo una vez que lograron separarse.


Jeonghan sonrió—Me alegra que te gustara porque aún no hemos terminado.—Explicó aún tratando de recuperar el aliento.


Las cejas de Joshua se levantaron en señal de sorpresa—¿en serio?


Jeonghan asintió—¿crees que te dejaré ir sin tenerte dentro de mí esta noche? De ninguna manera.—Dijo antes de atraer al contrario. Sus labios se posaron en su cuello, besando nuevamente cada rincón como su nunca tuviese suficiente. Ascendió poco a poco, besando y lamiendo y mordiendo suavemente cada parte hasta llegar a sus labios en los cuales se detuvo un buen rato probándolos, degustando cada parte de ellos y gozando ser correspondido con las mismas ganas.


Joshua no necesitó ninguna indicación luego de eso, pues se encargó de colocarse un preservativo de igual manera y lubricarse, asegurándose de que Jeonghan viera cada movimiento con deseo.


La preparación fue rápida, en realidad Jeonghan no necesitaba de mucho tiempo, por lo cual, luego de un excitante juego previo con los dedos de Joshua, su entrada se encontró lista para recibir a Joshua.


El fuerte chico tomó la mano de Jeonghan y lo dirigió de vuelta a la sala de estar. Se sentó en el sofá y palmeó sus piernas, indicándole a Jeonghan lo que debía hacer, y este, sin pensarlo dos veces, obedeció a la orden, sentándose a horcajadas sobre su sexy vecino mientas poco a poco su anatomía lo invadía por completo, cosa que le arrebató un largo y placentero gemido.


Esta vez, Jeonghan no deseaba ir lento, no cuando finalmente estaba en donde quería, sentando en Joshua con su longitud dentro de él, profunda y cálida, por lo cual, comenzó a brincar sobre ella con rapidez, gimiendo gustoso por la deliciosa sensación de sentirse lleno.


Joshua gemía con él, tomando sus caderas fuertemente para aumentar la fuerza de las penetraciones y besando el cuello de Jeonghan, succionando, dejando unas visibles marcas que eran la prueba de que todo aquello era real.


El teléfono celular de Joshua comenzó a sonar, y aunque este decidió ignorar a quienquiera que fuese, Jeonghan sintió curiosidad, por lo cual, desvió su mirada hacia el aparato que reposaba en la mesa junto a ellos y una sonrisa se formó en sus labios al ver que se trataba de cierta ex-novia.


—Es tu novia, deberías contestar—Jeonghan sugirió con fingida inocencia pero sin dejar de moverse.


—No tengo tiempo para ella ahora. Estoy en algo más importante—Joshua respondió completamente cegado por el placer y Jeonghan no pudo evitar sentir derretirse por dentro, logrando que una divertida idea llegase a su mente.


—Entonces con más razón deberías contestar. Hazle saber que ya no te interesa y que ahora eres mío y yo tuyo. Díselo—le provocó con voz entrecortada, esperando que Joshua no fuese a molestarse por aquella propuesta.


Joshua sonrió—eres terrible.—Dijo antes de atraerlo para otro beso, aún moviéndose en el interior de Jeonghan.


El teléfono volvió a sonar y Jeonghan se sorprendió cuando Joshua lo tomó y contestó sin detener sus acciones.


—¿Ho-hola?—Respondió con dificultad, pues Jeonghan se movía cada vez más rápido.


—Increíble que no hayas decidido seguirme, ¿acaso no te importo?—Cuestionó con clara molestia.


—¿Y para qué? No importa cuántas veces te siga, mhh, siempre harás lo mismo.—Dijo, no pudiendo evitar que un gemido escapase de sus labios en contra de su voluntad, pues Jeonghan cabalgaba sobre él, moviéndose con perfecta maestría.


—¿Qué estás queriendo decir?


—Supongo que lo imaginas…


—No, no sé de qué hablas, ¿además por qué te escuchas así? ¿Qué diablos estás haciendo, imbécil?—Gritó con furia y Jeonghan se molestó por la forma en la que esa chica se dirigía a Joshua, razón por la cual decidió intervenir.


—Más rápido, amor…—Dijo, obedeciendo a su propia orden al aumentar la velocidad de sus movimientos.


—¿Qué fue eso?—La chica cuestionó de nuevo entre gritos y llanto.


—Estoy ocupado ahora, hablamos luego—Joshua dijo antes de atacar el cuello de Jeonghan una vez más y éste gimió a propósito para ser escuchado.


—No he atrevas a colgarme, ¡Joshua!


El mencionado finalizó la llamada y arrojó el celular a alguna parte para continuar con su labor. Recostó a Jeonghan en el sofá y se adentró una vez más en él, embistiendo con rapidez, duro, sin contenerse. Jeonghan gimió y rodeó el cuerpo del contrario con sus piernas y brazos para sentirlo más profundo. Sus labios se unieron una vez más, húmedos, deseosos, sin nunca tener suficiente de los contrarios.


Una vez más, sonrieron sus liberaciones cerca, por lo cual, se movieron juntos cada vez más rápido, susurrandose palabras obscenas que sólo los excitaban más.


—Eres mío—Joshua dijo, arremetiendo más duro contra el chico que aún lo abrazaba.


—Sí, soy tuyo—Jeonghan confirmó.—Y tú eres mío.—Indicó, acariciando las mejillas de Joshua.—Sólo mío.


Luego de eso, Joshua llegó a su clímax con un gruñido que provocó un cosquilleo en Jeonghan, y eso, aunado a que Joshua brindaba atención a su miembro, ayudaron a que él también alcanzara el orgasmo.


No importaba cuán cansados se encontraban a esas alturas, pues nada impidió que continuasen besándose y acariciándose, como si nunca pudiesen tener lo suficiente del otro.


Los dos sabían que a partir de ese día todo sería diferente, sabían también que tenían mucho tiempo para conocerse y, aunque ese primer encuentro había sido poco usual, sabían también que algo surgiría entre ellos. Era una suerte que eran vecinos y podrían verse a diario para seguir conociéndose en todos los sentidos.







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