❥ SESP.

Summary

Sensaciones Explosivas y Sentimientos Prohibidos. HyunMin. Amar no siempre es bueno. Stray Kids.Two Shot.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Vivimos Mal.





Seungmin está enamorado.


Lo ha estado desde los dieciséis, sus sentimientos son tan profundos y arrasadores que teme perderse a si mismo por entregar su vida al otro. A ese alguien a quien ama y admira desde tanto tiempo atrás, aquel que ha estado presente en cada momento de su vida como una figura responsable y ejemplo a seguir.


Pero... ¿En qué momento fue que se enamoró? No podría dar una respuesta, no sabe con exactitud cuándo sus sentimientos de admiración se volvieron tan intensos, tan fuertes, tan explosivos al grado de sentir celos y ser posesivo.


Tal vez fue el día que tenía un resfriado y sus padres habían planeado un viaje a una isla, Seungmin no quería arruinar el viaje así que dijo que se quedaría en casa sin problema, pero él también se quedó, no era necesario, Seungmin podía cuidarse solo, pero eso no le importó a él, su hyung se quedó a su lado, cuidándolo, mimándolo y haciéndole sentirse amado, o aquel día que por error tropezó su bandeja de almuerzo y sin querer este fue a dar al uniforme de uno de sus superiores, Seungmin tenía idea de como disculparse o defenderse del Sunbae molesto que le gritaba, sin embargó él estuvo ahí para defenderlo y salvarlo, protegerlo.


Tampoco es el único enamorado, su hyung también lo hizo, se enamoró de Seungmin, de su suavidad, de sus lindos gestos, de su sincera amabilidad, él tampoco notó el momento o encontró una razón para hacerlo. Solo pasó y una vez que estuvieron conscientes de ello, no hubo vuelta atrás.


Así es el amor, no tiene momento, razón de ser o excusa, solo pasa y cuando llega te cambia, volvió a Seungmin un experto mentiroso, y a Hyunjin un infiel.


¿Cuánto tiempo llevan mintiendo? Jugando al gato y al ratón con el destino.


Pero ¿Qué más podrían hacer si su relación está condenada por el mundo entero? 


Kim Seungmin ahora tiene veintidós y vive solo, recién se gradúa de la universidad y como regalo de graduación sus padres le regalaron un departamento. Agradece tanto ese regalo, puesto que ahora tiene un lugar único donde dejar sus lágrimas de frustración al ver como otra persona toca lo que es suyo desde siempre.


Se encuentra recostado sobre su cama, dos de la madrugada y no puede dormir, se pregunta que está haciendo él, ¿Estará durmiendo con... ella? ¿Estarán teniendo sexo? o él también estará despierto pensando en Seungmin. También lo extraña como Seungmin lo hace, también desea sentirlo cerca, piel con piel sin nada de por medio, amando el roce sensual de sus cuerpos, anhelando besarse hasta que el sol se apoderé del cielo y los obligue a despedirse.


Seungmin cierra sus ojos y dejas que las lágrimas se vayan, prometió ser fuerte, prometió que no se dejaría vencer, que sus sentimientos serían más fuertes que la adversidad y amaría a su hyung hasta la muerte, pero...


¿Qué tan lejos está la muerte? ¿Por qué duele tanto al grado de desear sacarse el corazón?


Su mente cansada lo lleva a caer dormido, horas más tarde despierta ante el fastidioso sonido de su despertador, con el cuerpo pesado se levanta y apaga el molesto aparato, sacude sus cabellos, y talla sus ojos para alejar el sueño, a cómo puede se pone de pie para caminar a la ducha, hoy prefiere darse un baño helado para apartar el cansancio de una mala noche de pensamientos tormentosos.


Al salir del baño camina a su armario y elije un traje color azul, una camisa blanca y sin corbata, hoy quiere sentirse algo libre y la corbata es un tanto molesta, se mira al espejo mientras se viste, el traje no le queda mal, a decir verdad, es bastante atractivo al vestir de traje, pero vestir de traje, conducir una hora hasta el edificio de la empresa familiar y sentarse detrás de un escritorio a revisar números y más números no es lo que quería para su futuro.


El soñaba con vestir casual, algo como jeans y camisas sueltas, tal vez en algunas ocasiones usar traje, pero no hacer de ello su día a día, deseaba vivir con una única amiga, su cámara, tomar fotos de todo y nada a la vez, elegir y retocar sus mejores tomas para exhibirlas a todo aquel con buen juicio que sea digno de entender lo que deseaba plasmar en una fotografía.


Pero en lugar de estudiar fotografía fue obligado a estudiar contabilidad, para ser el sustento de su hermano en el negocio familiar, Kim Hyunjin como el presidente y Kim Seungmin como el contador.


Los hermanos Kim debían ser así de perfectos, mantener las apariencias, principalmente en la familia Kim, por ello Hyunjin tuvo que aceptar un matrimonio que aborrecía, por ello duerme con quien menos desea y vive extrañando a quien ama de verdad.


Pero, ¿Quién podría entenderlos? ¿Quién daría la cara por ellos cuando comenten la peor atrocidad para la familia?


¿Acaso amar a tu hermano está mal?


Lo está si ese amor te hace desearlo en cuerpo y alma, si mueres por sus manos y besos, si vives mal por amarlo tanto.


Terminó de arreglarse, busca sus cosas y toma las llaves del auto de la empresa, baja al estacionamiento y sube a su auto, conduce con un CD de su banda favorita de fondo, su autocontrol casi lo traiciona queriendo hacerlo llorar, pero puede controlarlo saltando de canción.


Llega a la empresa, estaciona el auto y sube al piso de presidencia, a penas el elevador se abre camina con dirección a su oficina, como todas las mañanas los empleados de recepción y otros colegas le dan la bienvenida con un clásico "buenos días".


Saluda a todos muy cordial y modesto, con una sonrisa falsa pero realmente hermosa en sus aún aniñadas facciones, a penas llega a su oficina y cierra la puerta se dirige a la cafetera para preparar su especialidad. Café amargo y bastante cargado para soportar el día de trabajo.


Un día como cualquier otro, papeles que revisar, cuentas y más cuentas, reportes que redactar, balances que preparar para la junta general que se aproxima en un par de días, un día sombrío y rutinario.


El teléfono de su escritorio suena y el responde solo de apretar un botón.


—¿Si? Yuna


—Joven Kim, el presidente lo solicita en su oficina para revisión del balance, —dice su secretaría.


Pero Seungmin no quiere verlo hoy, no después de la mala noche que pasó pensando en lo que él estaría haciendo con su esposa.


—Dile que aún no está listo, que lo veré mañana. —Espera que Hyunjin entienda que necesita algo de espacio.


—Si joven, —asiente la secretaría indicando que pasará su recado.


A los pocos segundos el teléfono suena de nuevo.


Seungmin suspira largo antes de responder.


—Dime, Yuna.


—Joven, lo siento, pero el presidente dice que no era una pregunta, que lo solicita ya mismo en su oficina, —la voz de Yuna era de angustia.


No es nada común que los hermanos se peleen o tengan disgustos y menos que los expresen en la oficina, por ello Seungmin sabe que seguramente el piso entero estará hablando sobre el disgusto entre ellos.


Prefiere evitar escándalos, por ello asiente e indica a Yuna que irá en unos minutos.


Toma el balance en el que trabaja y junta fuerza de voluntad para mirar a Hyunjin a la cara. Sale de la oficina con una sonrisa para despistar chismes sobre una posible pelea entre hermanos.


Camina con la postura de un caballero y saluda a la secretaría de su hermano en la puerta, entra a la oficina del presidente de la compañía después de tocar dos veces.


En cuando cierra la puerta, Hyunjin lo toma de las muñecas llevando estas arriba de su cabeza, Seungmin se muerde el labios reprimiendo el gemido de sorpresa que pretendía salir de sus labios. Los papeles del balance cayendo al suelo.


—Hyung estamos en la oficina, —replica Seungmin mirando los oscuros ojos de Hyunjin.


—No puedo evitarlo, Minnie, —susurra sobre los labios de su hermano menor, —te necesito demasiado, no podía dormir, quería verte tanto que estuve a punto de salir de casa para ir a buscarte.


Seungmin sonríe con una mirada culpable, después de todo, Hyunjin si pensaba en él, si lo extrañaba.


—Entonces no te detengas, —responde el menor mordiendo su labio inferior con toda la intensión de provocar.


Hyunjin lleva su mano izquierda al seguro de la puerta y lo coloca sin soltar las manos del menor con su diestra. Sus labios ansiosos dejan un beso suave en la mejilla de Seungmin, el menor cierra los ojos ante la sencilla muestra de afecto.


Se miran a los ojos, la culpa latiendo en sus corazones, pero eso no los detiene, ellos se aman por sobre todo.


Seungmin mueve su cadera al frente buscando frotarse contra la entrepierna de su hermano y Hyunjin le sonríe mientras lleva su mano izquierda a su corbata, la suelta con rapidez y la usa para atar la manos de Seungmin, el menor obedece sin replicar, permite que sus manos sean atadas detrás de su espalda, una vez que Hyunjin termina con su labor lleva sus manos al pantalón negro de su menor, quita el cinturón y abre el pantalón, Seungmin se muerde los labios cuando su hermano toma su pene en sus manos.


Hyunjin sabe los lugares perfectos para tocar, nadie conoce su cuerpo como lo hace su hermano mayor. Seungmin camina entre tropiezos hasta el escritorio de Hyunjin que casualmente está libre de papeleo.


El mayor sonríe al ver a Seungmin sentarse sobre su escritorio, con el pantalón abierto su lindo pene bastante duro y con esa mirada inocente que lo tiene tan mal.

Seungmin ríe abriendo las piernas, sus manos en su espalda le dan un aura de sumisión que provoca a Hyunjin.


El mayor se acerca con cautela, admira cada detalle de la obra maestra delante de sus ojos. Al llegar hasta su menor lo primero que hace es toca la cabeza del pene de su hermano, el menor suspira y muerde su labio, Hyunjin sonríe satisfecho, sus largos dedos bajan sobre la extensión de su hermano en caricias suaves y tentadoras que solo torturan al menor.


—Hyung, por favor no juegues —suplica Seungmin con un puchero que Hyunjin se apresuró a besar.


Seungmin gime entre cortado cuando Hyunjin descendió por su mejilla y mordió su cuello, aprieta su pene en su diestra, y sus espalda se arquea ante el placer. No sabe cómo lo descubrió, pero que Hyunjin lo maltrate en el acto le produce un placer incontrolable.


Hyunjin lo toma apretando su trasero y lo baja del escritorio, le da la vuelta y le baja el pantalón junto la ropa interior, Seungmin chilla al sentirse expuesto, Hyunjin lo inclina sobre el escritorio, lame los dedos de su mano derecha e introduce ambos en la juvenil entrada de su hermano, el menor se estremece y muerde sus labios.


—¿Qué dirían mamá y papá si te vieran así Minnie? —pregunta Hyunjin con toda la intención de causar estragos en su hermano. —Eres un pervertido fetichista. —dice empujando sus dedos completamente dentro de su hermano.


Seungmin cierra los ojos sabiendo que Hyunjin ama hacerlo sentir culpable, podría llamarlo enfermo, pero esa duras palabras aumentan su excitación.


¿Cuál sería la reacción de sus padres al encontrar a sus ejemplares hijos en esa situación?


¿Cómo estaría la esposa de Hyunjin si viera lo mucho que Hyunjin disfruta con él y no con ella?


—Hyunie, —llamó cuando sintió los dedos de su hermano tocar su próstata, su cuerpo tembló sintiendo el placer.


—Lo sé amor, lo sé, —decía Hyunjin inclinándose para besar su mejilla.


Seungmin suspiro cuando escuchó la bragueta de Hyunjin abrirse, su cuerpo estaba ansioso por sentir a su hermano tan adentro que olvidará su nombre por unos segundos, olvidar por un momento que es su hermano quien lo hace delirar.


Hyunjin tomó una respiración profunda, sacó sus largos dedos del interior de su menor, y le dió un buen azote antes de presionar la punta de su pene contra el contraído agujero.


Seungmin casi grita cuando recibió el azote, pero mordió su labios haciéndolo sangrar, su cuerpo sintió un escalofrío cuando el pene de su mayor presionó su cuerpo, comenzando a abrirse paso en su interior.


Sus labios se entre abrieron cuando Hyunjin lo tomó de los brazos empujando su miembro hasta el fondo.


—Te amo Seungmin, te amo tanto —recitaba Hyunjin sintiendo lágrimas en sus ojos, deseaba huir, llevar a Seungmin con él a un lugar donde nadie supiera que son dos amantes del pecado.


—Hyunjin hyung, —lloriqueaba Seungmin cuando Hyunjin comenzó penetrando con fuerza, deseaba corresponder a las palabras de su hermano mayor, pero Hyunjin nunca le dejaba hacerlo, porqué sus vidas serían cada vez más difíciles de vivir si pudieran decirse cuanto se aman los dos.


Saberlo es suficiente para sobrevivir, dicirlo es una declaración peligrosa.


Perdidos en el deseo de sentirse uno, ambos hermanos dieron rienda suelta a su perversión, entre gruñidos, gemidos ahogados y sensaciones incontrolables, encontrando el placer en hacer el amor, un amor prohibido desde el principio.


Hyunjin masturba con agilidad el duro pene de su hermano, sabe cómo hacerlo llorar de placer, sabes cuándo causar dolor que ambos disfrutarán, sus estocadas no son amables, pero eso solo revela cuando desea sentir a Seungmin con él.


El menor es quien no puedo contenerse, su orgasmo llega con fuerza, corriendose sin reprimirse, haciendo su labio sangrar para no gritar, apretando a Hyunjin en su interior deseando sentir como este lo llena de su semilla, y Hyunjin no demoró mucho en complacerlo puesto que el interior de su hermano es la mejor estimulación. Se corre empujando su pene varias veces dentro hasta enterrarse profundo, Seungmin arquea su espalda sofocado por la indescriptible sensación.


Hyunjin lo levanta del escritorio para poder besarlo, busca en el bolsillo de su pantalón un butt plug color plata metálico, abandona los labios de Seungmin para mostrarle el pequeño tapón.


—Hyung, eso no- —niega el menor, pero Hyunjin sonríe.


Le besa la mejilla y dice —complaceme hoy ¿Sí?


Seungmin quería negar de nuevo, pero no engaña a nadie, el deseaba usar el pequeño tapón, es uno de sus muchos fetiches.


Terminó asintiendo haciendo a Hyunjin sonreír, este lo inclina de nuevo sobre el escritorio y empuja su pene en el interior de su hermano una vez más, escucha el gemido de Seungmin y sonríe mientras retira su miembro del interior de su hermano, lame el butt plug y antes de que su semen se escurriera por la entrada del menor, inserta el tapón en el agujero sensible de su menor.


Seungmin cierra los ojos ante el estremecimiento de su cuerpo, el tapón es algo incómodo, pero solo porqué le excita tenerlo dentro.


Hyunjin sonríe al mirar la obediencia de su hermanito menor. Con cuidado levanta a Seungmin de nuevo y desata sus manos, que importa que la corbata termine toda arrugada.


—Debo darme prisa, tu esposa viene hoy antes del medio día y ya casi son las once, —excusa Seungmin intentando apartarse de Hyunjin, pero a este no le importa su esposa.


—Está bien, solo déjame limpiarte, —miente a medias, pues su forma de limpiar a su hermano es bastante curiosa.


Empuja al menor obligándolo a sentarse sobre el escritorio con las piernas abiertas, Seungmin gime al sentir el tapón moverse en su sensible entrada, la lengua de su hermano comienza a limpiar su pene.


Seungmin apoya sus manos en el escritorio necesitando algo de qué sujetarse, la imagen de Hyunjin entre sus piernas lamiendo su pene y además tener el semen de este dentro con un tapón en el ano, es sin duda una situación diseñada para hacerlo perder la cordura.


El mayor está concentrado en su trabajo, su lengua limpia centímetro a centímetro el pene de su menor, en ocasiones muerde el interior de sus piernas, porqué sabe que Seungmin ama eso.


El teléfono de su escritorio suena y Seungmin se asusta.


Hyunjin sonríe y dice —responde amor, tal vez es importante.


Seungmin lo mira con molestia, pero obedece, toca el botón y la voz de la secretaria del mayor se oye.


—Señor presidente, su esposa ha llamado, dice que viene a la oficina para invitarle a almorzar. —dice la mujer


Hyunjin saca el pene de Seungmin de su boca y responde, —Okey, gracias Lia.


Y la llamada termina.


Seungmin lo mira con enojo, a Hyunjin le encanta jugar con su suerte.


—Hyung, deja que me vaya, —pide Seungmin tratando de bajar del escritorio.


Pero Hyunjin lo detiene levantándose para tomarlo del cuello y besarlo, poniendo su lengua en la boca de su hermano, el menor corresponde saboreando la dulzura de sus labios, Hyunjin se aleja y besa su frente.


Sonríe y lo abraza, —te amo, Minnie, nunca dudes ni por un segundo que te amo, —le susurra al oído y Seungmin de nuevo quiere responder, pero Hyunjin lo evita, lo toma de la cadera para bajarlo del escritorio y ayuda con su ropa y no permite que Seungmin se quite el butt plug.


Hyunjin le sonríe travieso y Seungmin corresponde esa mirada, en los siguientes minutos se dedicaron a limpiar cualquier desorden, Y arreglar lo que se podía la ropa de Seungmin ya que Hyunjin seguía igual de pulcro que siempre, a excepción de su corbata.


Para cuándo la secretaria informó la llegada de la esposa de Hyunjin, ambos hermanos se encontraba revisando el balance para la junta.


—Buenas tardes hermoso, —saluda la mujer, con su vestido entallado y su labial rosa.


Seungmin odia ese labial.


—Buenas tardes linda, —devuelve el saludo el mayor de los Kim.


—Hola, Seungmin —dice ella  al llegar al escritorio de Hyunjin, se inclina y besa los labios de su esposo.


Seungmin desvía la mirada unos segundos.


—Hola Nayeon, ¿Cómo estás hoy? —fue casual al saludar.


Ella se sienta en el regazo de Hyunjin y lo mira.


—Agotada, —responde sin mirarlo, después se dirige a su esposo —hermoso ¿Puedes creer que tu madre me hizo ir hasta el club solo para ver una tonta carrera de caballos?


Hyunjin simuló interés, —oh bueno así es ella.


Nayeon nego con dramatismo y por fin se levantó del regazo de Hyunjin.


—¿Nos vamos? —preguntó con emoción.


Hyunjin asintió viendo cómo Nayeon se alejaba del escritorio.


Hyunjin se puso de pie junto a Seungmin y dijo, —Seungmin puede venir con nosotros, ¿Cierto? —colocó su mano en el hombro de su menor y deslizó su mano por toda su espalda hasta llegar a su trasero y apretarlo moviendo el tapón dentro de Seungmin, este apoyó sus manos de el escritorio ante la sensación.


Nayeon sonrió falso —Claro, hace mucho que no almorzamos con mi cuñadito.


Giró y salió de la oficina.


Seungmin miro a Hyunjin y este le sonrió.


—No puedo hacerlo, —susurró el menor, —odio cuando estás con ella y no puedo soportarlo.


Hyunjin miro a la puerta cerrada y en un movimiento rápido toma las mejillas de su menor para darle un beso en los labios.


—Yo también odio estar con ella, —sonrió Hyunjin. —Además podemos ir al baño un momento antes de comer. —Ofreció dándole un buen azote a su menor.


Seungmin sonrió, vio a Hyunjin dirigirse a la puerta y salir, el recogió los papeles en su carpeta y sintió su corazón doler.


No sabe cuánto más podrá soportarlo, tal vez deba hacerlo para siempre, tal vez ambos deben vivir mal para poder amarse.