Mariposas de Luna - SesshKagura

Summary

La luna, tan bella y brillante, menguante, parecía ser la que congelaba el ambiente en aquel firmamento tan azul como el mar.⌇₊˚.ˆ • One Shot • SessKagu

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Parte Única

Algunos sostienen con seguridad la afirmación que dice que las mariposas son los seres más bellos de la naturaleza.


Es que, no se puede negar que la belleza de sus alas son exóticas, bastante placenteras a la vista. Distintos patrones, distintos colores, sobre todo, aquellas alas tan bien vestidas las llevan de flor en flor, volando en un atardecer, volando con el viento.


La libertad. Eso que todos anhelan y pocos tienen.

Volar sin limite, o sin reglas, sin presiones.



Kagura herida, voló sobre su gigantesca pluma hasta donde pudo.

El dolor del gran agujero en su pecho la aturdian tanto que poco a poco su vista comenzó a nublarse.


Estaba segura que sería su fin.

Su corta existencia acabaría dentro de poco tiempo.

Sin haber logrado su más pretencioso cometido, conseguir su corazón junto a su libertad.


Al menos, quería permitirse cumplir un deseo, un pequeño deseo.

Verlo una vez más.





Mariposas, en su oscurecida vista logra ver mariposas.

Mariposas que vuelan en manada, de todos los colores, volando al mismo sitio.

Vuelan alto.


Le gustaría volar junto a ellas.

Sin embargo no puede despegarse de un frío suelo. Se siente tan pesado, como si la gravedad aumentara tan de pronto, empujándola hacía abajo. Pronto se percata que, son cadenas la que la aprisionan y son las que la tiran hacía abajo.


Usa toda la fuerza que tiene para sobresalir, pero es en vano.


Logran tirarla hacía abajo.

Ella se siente ahogarse en un gran mar de aguas negras y malignas.




Para cuando despertó, notó que estaba sobre el césped.

Lo último que recordaba era caer inconsciente a un río, luego de haber visto la silueta de Sesshomaru.


Al sostenerse sobre sus codos, notó tambien que aquella letal herida se había desvanecido.

Por supuesto, solo moriría cuando Naraku lo decidiera. Entonces, eso significaba que quizás aun le quedaba tiempo de tortuosa vida.


Se sentó cono pudo, sus pechos estaban expuestos debido que su vestido practicamente se había hecho trizas. Luego de un breve intercambio de palabras, Kagura no tuvo otra opción que largarse. Su tonto deseo de verlo estaba cumplido.


Indiferente, frío y distante. Totalmente ajeno a ella.


Kagura tiene que conformarse con eso. Sonreír sola, una vez que está suficientemente alto en el cielo.


Para cuando volteó a ver al frente, se perdió el descubrir que Sesshomaru iba a devolverle la mirada.




El viento era bastante frío, helado, muy cruel contra su piel descubierta.

Claro, solo debía encontrar alguna casona que tuviera el mismo modelo de vestido que el anterior.


Mientras tanto, debiese conformarse con un kimono corriente.


Exponer su desnudez realmente no era un inconveniente, pero particularmente, el viento tiene una temperatura muy baja cuando viaja por los cielos.


Esa noche era un ejemplo. Increíble. ¿Cómo podía ser posible, en plena primavera?


La luna, tan bella y brillante, menguante, parecía ser la que congelaba el ambiente en aquel firmamento tan azul como el mar.


Bueno, debería estar acostumbrada.

Desde que existia, Kagura nunca había conocido la calidez.


¿Sí recuperara su corazón, podría sentir la calidez de su palpitación dentro de su ser?



Pasaron las horas y el amanecer pronto haría su entrada.

Kagura decidió descansar, bajando a la tierra. Cerca de una laguna, que reflejaba la brillante luna.

Sentada abrazando sus rodillas.


Tratando de no pensar, posó su atención en una polilla que aterrizó sobre los yuyos y plantas silvestres.


"Mariposa nocturna, lúgubre e incomprendida. Donde haya luz, la polilla irá alcanzarla."


No pudo evitar compararse un poco a si misma con el pequeño insecto alado.


Sin más, su distracción se terminó cuando detecto la presencia de alguien más de entre la maleza y los árboles.

Para cuando se puso de pie, lanzó un ataque, la danza de las cuchillas talaron un par de plantas que cayeron inevitablemente.

Silencio.

Nadie apareció.


Ahora en guardia, Kagura estaba lista para batallar, aunque el vestido color café no parecía favorecerle.


Luego de unos minutos, el silencio fue tan calmo que le advirtió que aquella presencia ya se había marchado. Sin más que hacer, se acercó aquel sitio.

Bastante confundida como curiosa, queriendo saber de quien se trataba.


Al tratar de adivinar, casi tropieza con un paquete envuelto en papel. Parecía ser un objeto inofensivo, sin alguna aura maligna.


Dudo mucho, incluso podría tratarse de una trampa. Lo tomó en sus manos y se alejó de la oscuridad, en cambio, se acercó a la luz de los primeros rayos del sol cómo pudo. La tenue calidez de la gran estrella la daba una pequeña pero suficiente sensación de seguridad.


Rompió con sus manos el papel. Pronto lo que adentro había se revelaba. Un estampado de mariposa le saludaba con su color brillante.


Los ojos color rubí de Kagura se iluminaron como el sol iluminaba la laguna. Se apresuró a descubrir aun más el tesoro que había encontrado.


Un vestido.


No cualquier vestido, un Tsukesage, justo como el que usaba. Color fucsia, decorado con bellas mariposas.


Era justo lo que necesitaba.


Con toda confianza lo abrazó, así como pegó su nariz a la suave tela. Olía muy bien, así como también desprendía agradable calidez.


Rápidamente se desnudó, sin pudor alguno se deshizo de su aburrido kimono café para vestirse con el nuevo.

Le quedaba perfecto, como si hubiera sido hecho para ella.


Se hace la tonta idea de quién pudo haber sido obra. ¿Sesshomaru?

Eso suena ridículo, contradictorio teniendo en cuenta que él mismo hace días le había dicho que poco le importaba lo que sucediese con ella.


Que este fuera regalo de parte suya, oh, demasiado hermoso para ser cierto.


Seguramente se lo dejó alguna de las abejas de Naraku.


Igualmente ¿Quien podría detenerla de imaginar que esto fue obra de Sesshomaru?


Ni siquiera el amanecer borraría la silueta de la luna, aunque ya no es tan brillante, es cálida, tenue y no deja de estar presente.

Las mariposas diurnas despiertan y toman vuelo, comienza un nuevo día primaveral, ideal para visitar todo tipo de flores.




Se dice que las mariposas no pueden ver sus propias alas.


De ser así, aunque todos puedan quedar hipnotizados por ellas, jamás podrán saber lo hermosas que en realidad son.