Heavens away

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Summary

"- Me pregunto como serán las estrellas. -¿Las estrellas? Las estamos viendo justo ahora. La pelinegra miró a la chica con una ceja alzada. - Sí... pero... afuera de este lugar. Jin rió y abrazó a la castaña. - Cuando salgamos de aquí vayamos a ver las estrellas juntas, ¿bien?" > > > El cielo es control. El cielo es la respuesta. No hay resistencia alguna. Cede ante él. E L C I E L O D I C E " E. 5. t. á. n 3. n. p. e. l. 1. g. r. 0 "

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo.

Prólogo.

"Los recién llegados"


> > >


"¿Dónde estoy...?"


La peliblanca abrió lenta y suavemente sus ojos, miró a su alrededor desde donde estaba acostada.


Estaba desnuda. Desnuda y en un lugar completamente blanco, un vacío infinito.


"Yo... ¿Me desmayé de nuevo? No, nunca ha pasado algo así antes..."


La chica se dió cuenta de que estaba acostada en el aire, no había nada que la sostuviera. Miró abajo de ella y parecía que había un vacío blanco también, que no había suelo.

La chica suspiró y lentamente bajó sus pies. A pesar de que no había suelo, algo la mantenía flotando como si hubiera uno.


Se quedó unos segundos quieta, acostumbrando sus pies a la extraña sensación y empezó a caminar por ese plano vacío lleno de luz.


"Estoy... ¿Muerta? No... es imposible, debería recordar como morí si ese es el caso... creo"


Miles de preguntas corrían por la cabeza de la chica, pero la más importante era ¿Cómo había llegado allí?


"Oye, ¿Estás bien?"


La ojiazul volteó su cabeza hacia los lados, una voz suave y femenina la había llamado, solo que no sabía de donde provenía.


"¿Puedes escucharme?"


"Si... claro que puedo"


La chica empezó a caminar a través de ese plano, tratando de guiarse por la voz que escuchaba.



—¿Kyomi?¿Puedes escucharme? Porfavor despierta —murmuró la castaña acercando su rostro al de la peliblanca para ver como estaba.


— Te apuesto dos mil a que esa ya se nos fue —una peliverde le tocó el hombro al chico y señaló a la castaña junto a chica inconsciente.


—¿Ella... e-está bien, verdad? —una niña balbuceo nerviosa y con un poco de miedo, haciéndose bolita en su lugar.


— Claro que lo está, no te preocupes, se supone que el suero no los mata —dijo la mayor de la sala, suspirando y acomodándose la bata de laboratorio.


—¿"Se supone"? —el chico alzó una ceja.


—¡Oh, está despertando!


La castaña sonrió y se acercó a la peliblanca, sus ojos azules empezaron a abrirse lentamente.

De repente sus ojos se abrieron abruptamente, parecía sorprendida.

La contraria alzó una ceja y antes de siquiera poder abrir la boca, la ojiazul le soltó un puñetazo directo en la nariz.


—¡Oh Dios!


—¡Mierda!¿Qué carajo te pasa?


La mujer en bata y la pelinegra fueron a ver como estaba la castaña, quien se agarró la nariz con una sonrisa y dijo que estaba bien.


Luego de unos minutos, todos se sentaron en un círculo.

Ninguno decía absolutamente nada, estaban en un completo silencio.


— Uhm... Disculpe, ¿Qué estamos haciendo aquí? D-debo estar en casa antes de las nueve —la más pequeña de todo el grupo murmuró con la cabeza baja mientras abrazaba un oso de peluche.


— Oh, ¿No lo recuerdas? Tu hermana te dijo que tenías que quedarte aquí.


—¿Eh?


— Todos ustedes han sido elegidos por el gobierno para volverse héroes, ¡Felicitaciones!


La mujer de cabello blanco sonrió y la castaña a su lado aplaudió con una sonrisa.


—¿Qué? —la peliverde alzó una ceja.


—¿Acaso nunca has visto a los héroes? Ya sabes, esos qu-


—¡Esos que se unen a los mejores gremios de toda la nación y son elegidos por el mismísimo gobierno luego de pasar las mayores pruebas de valor que alguien se pueda imaginar!¡Entrenan día, tarde y noche, todo para ser héroes! —dijo el chico con un brillo en los ojos.


Todas lo miraron con la ceja alzada. El chico carraspeó ruborizado y pidió disculpas.


— Disculpe pero, ¿podría darnos un poco más de contexto? —preguntó la pelinegra.


— Oh, claro, mala mía —la científica rió y se levantó de su silla—. Todos ustedes han sido seleccionados por el gobierno para convertirse en héroes. Yo soy la científica que han puesto a cargo de ustedes y me encargaré de que logren cultivar bien sus poderes para poder irse de aquí con el título de héroes.


— Señorita científica, me sería más fácil todo esto si pudiera... saber los nombres de... —la peliblanca miró a todos los chicos y luego volvio a ver a la mayor—. Estos.


—¿Perdón? —dos de las chicas alzaron la ceja ante como los llamó la ojiazul, por el tono no se sabía cuál estaba más ofendida.


— Oh, me olvidé de ese detalle —la mujer se rascó la nuca y luego le susurró algo a la castaña a su lado, quien le pasó su plantilla—. Okay, a ver... Uhm... que se levante Jin Haruko.


Una pelinegra de ojos violetas acató la orden con una sonrisa y saludó a todos.


—¡Un gusto! Pueden llamarme Haruko, lo prefiero más, pero si quieren llamarme Jin tampoco me molesta.


La peliengra se alzó de hombros.


—¿No se supone que Jin es nombre de chico?


La peliverde comentó con una pequeña sonrisa burlona mirando a la chica.

Cuando la chica iba a hablar, la científica la interrumpió.


— Nada de peleas, almenos no cuando yo estoy presente niños —dijo suspirando—. Puedes sentarte Haruko.


Jin se sentó con los brazos cruzados y mirando con el ceño fruncido a la peliverde.


— Bien, ahora que se levante Oyuki Kasumi.


La niña de cabello castaño y ojos violetas se levantó, parecía estar nerviosa ya que si eras atento lograbas ver como sus pequeñas manos temblorosas se aferraban al oso de felpa que tenía.


—¿No es muy pequeña para estar aquí? —preguntó el chico mirando con pena a la pequeña niña.


— Ella es un caso diferente al de ustedes. Oyuki tiene un gran poder, solo que aún no lo despierta, creemos que si sigue cierto entrenamiento será capaz de activarlo. No queremos presionarla, queremos despertarla.


Los adolescentes miraron a la niña, quien tragó saliva y cerró fuertemente los ojos.


"Todos son peluches, todos son peluches, todos son peluches" —repitió en su cabeza una y otra vez.

Cuando abrió los ojos, miró a la mayor.


— Disculpe... uhm... ¿C-cómo sabe eso?


— Soy del gobierno niña, te conozco mejor de lo que tu misma te conoces —la pequeña alzó la ceja y cuando parecía que quería preguntar algo la mujer la interrumpió—. Bueno niña, ya estuvo, puedes volver a sentarte.


Oyuki volvió a sentarse mientras miraba como movía sus piecitos de arriba a abajo.


— Oye anciana, ¿Cuántos años tiene la niña?


— Oyuki tiene nueve —dijo y luego alzó una ceja al escuchar bien a la peliverde—. ¿Me acabas de llamar anciana?


— Niña, ¿No estás grande para tener un oso de peluche?


Kasumi tragó saliva y miró al suelo avergonzada.


— Déjala ser, no te suma ni te resta si tiene un oso o no —habló Jin con el ceño fruncido mirando a la chica. Luego se dirigió a la niña y le acarició la cabeza con una sonrisa—. No le hagas caso, ¿Sí? Yo creo que tu oso es genial.


La pequeña sonrió y asintió. Más animada que antes.


— A ver, que se levante Ryuu Tetsuya.


—¡Señora, sí señora!


La habitación se quedó en silencio cuando el chico de pelo azul y ojos verdes se levantó e hizo pose de soldado.


—¿Por qué él es el único chico aquí? —preguntó la peliverde señalando al peliazul.


Todos miraron a los presentes en la habitación y se dieron cuenta de que era verdad. Tetsuya era el único hombre de todo el grupo.


— Oh, bueno, no nos fijamos mucho en el género y los grupos son al azar, lo lamento chico —dijo la mujer alzándose de hombros—. Y no me llames señora, es extraño.


—¡De acuerdo señorita! —dijo con una sonrisa, parecía muy emocionado desde que le habían dicho eso de que iban a ser héroes.


La mayor lo miró con rareza y luego hizo un gesto con la mano que le indicó que se sentara.


— Ajá ajá, turno de la siguiente —dijo una vez que el chico se sentó—. Sayuri Tara, arriba porfavor.


La peliverde de ojos azules se levantó.


—¿Sayuri? —preguntó Haruko con la ceja alzada.


—¿Qué? Suena mucho mejor que Jin, entiendo tu envidia —dijo alzándose de hombros con una sonrisa y enojando a Haruko.


— Bien, que-


— Oh espera, ahora que estoy en el foco de atención, tengo un par de preguntas.


La mayor alzó una ceja, pero se alzó de hombros:— Claro, escupelo.


—¿Este lugar cuantos siglos tiene?


—¿Qué?


— Parece la casa de un vejestorio sin sentido de elección de terrenos. ¿No había otra casa en mejor estado?


Ahí los demás se dieron cuenta de que Tara tenía un poco de razón. La casa no estaba en su mejor momento, eso era muy notable.


— A mí me gusta—dijo la castaña que estaba parada al lado de la científica.


— Pues te recomiendo actualizar tu sentido de interiores —dijo Sayuri rodando los ojos—. Enserio, ¿tanto te costaba contratar un diseñador de-


— Okay, suficiente, cállate y siéntate niña.


Un tentáculo salió de la bata de la mujer, se apoyó en el hombro de Tara y la sentó en su silla a la fuerza.

La chica emitió un agudo grito y se intentó sacar la baba del hombro.


—¿QUE MIERDA FUE ESO?


— Es mí poder. Ustedes tienen los suyos, yo tengo el mío —dijo alzándose de hombros y sacando dos tentáculos.


— Mamá tiene el poder de sacar diversos tentáculos de diferentes partes de su cuerpo, ¡Es súper genial! —informó la castaña con una sonrisa al lado de la mujer.


— Más bien súper asqueroso —dijo la chica con asco quitándose la camisa blanca que tenía y quedándose en top deportivo.


— Como sea, la última. Reiko Kyomi.


La peliblanca de ojos azules se levantó. Todos se quedaron en silencio.


— Oh mira, la que hace rinoplastias a mano limpia —dijo Sayuri con una sonrisa irónica.


— Muy graciosa, Tara —dijo la chica mirándola con seriedad y con un tono enojado.


— Los halagos para más tarde cariño —dijo guiñandole el ojo a la peliblanca.


—¿Kyomi? —Oyuki preguntó en voz alta y los demás voltearon a verla con la ceja alzada. La chica tragó saliva y bajó la mirada al suelo—. Sólo.... solo pensé que Kyomi me suena a algo... lo lamento.


— Oh, ahora que lo dices creo que también me suena —Haruko le dió la razón a la niña y se puso el dedo índice cerca del labio mientras miraba al techo.


— Tienen razón, los padres de Reiko son conocidos como grandes héroes retirados —dijo la mayor de la casa.


—¡No me la creo!¿Eres esa Kyomi?¿¡Eres la hija de esos Kyomi?! —los ojos de Ryuu se iluminaron cuando escuchó las palabras de la científica.


—¿Qué tienen? —preguntó la castaña confundida.


—¿No los conoces?¡Son la pareja plateada!¡Los Kyomi fueron aventureros que ascendieron a héroes que luego se retiraron para volverse inventores y ayudar a los aventureros desde su retiro, son de lo mejor!


— Eres un nerd aventurero, ¿Eh? —dijo Tara mirando con una sonrisa al chico.


— Claro que no... yo... uhm... solo disfruto leer revistas que me encuentro por ahí en mis tiempos libres —dijo el chico murmurando nervioso.


— Bueno, Ryuu lo explicó muy bien.


La mayor se alzó de hombros y asintió a las palabras del chico.


— Entonces... Reiko es una niña rica. En resumen —Tara alzó una ceja.


— Claro, los Kyomi tienen millones y millon-


—¿Te molesta eso? —ambas ojiazules se miraron a los ojos.


— No nada, relájate —dijo alzándose de hombros y rodando los ojos—. Sólo preguntaba.


— Bien, ya nos presentamos todos, ya estamos todos felices y nos conocemos, ¡Hagan lo que quieran! Exploren la casa, quédense en sus habitaciones, me da igual. Voy a tomarme un baño —dijo la mujer entregándole la plantilla a la castaña de su lado.


— Espera, ¿Cuál es tu nombre? Es raro que tú sepas todo de nosotros pero nosotros nada sobre ti.


— Oh, bueno, mi nombre es un tema confidencial. Pero pueden llamarme Spell —dijo con una sonrisa y luego se retiró de la sala.


"Spell... sin duda un alias peculiar" —Kyomi suspiró y se levantó del asiento para luego irse de la habitación.


—¡Oye, ¿a dónde vas?! —preguntó la castaña que estuvo al lado de Spell todo el tiempo.


— Dijo que teníamos habitaciones, ¿no? Estoy cansada, iré a dormir.


Reiko se retiró y los demás se miraron entre ellos.


— Iré a buscar una lavadora, esta camisa vale casi tanto como mi vida —dijo Tara levantándose mientras presionaba su camisa blanca entre su dedo meñique y su pulgar.


— Iré a explorar, este lugar se ve interesante —Haruko se levantó con una sonrisa y se retiró tarareando una canción.


— Uhm... yo... eeeh... me voy a... dormir o algo —dijo Tetsuya levantándose y yéndose.


Kasumi se dió cuenta que se había quedado sola en la sala junto a la castaña.


— Oh... Bueno, supongo que solo somos tú y yo, ¿qué quieres hacer amiguita? —dijo con una sonrisa.


Oyuki tragó saliva y desvió la mirada.


—¡Tengo que ir al baño! —dijo cerrando con fuerza sus ojos y saliendo corriendo del lugar.


La castaña se quedó sola en la sala y suspiró derrotada.


— Maldición.


> > >


Sinceramente este es el primer libro original que hago.

No sé cuánta gente va a verlo y ni siquiera sé si va a gustarle a alguien, pero siempre quise escribir la trama de esta historia antes.


Pido perdón de antemano si hay agujeros de guion o errores de ortografía, juro que hago lo posible para que no pasen.


Ahora vengo a mostrarles imágenes ilustrativas de los personajes, cabe aclarar que no son mías y les entrego todo el crédito a los respectivos creadores.


Pdta:. Estaba dudando en hacer esto, ya que no en todos los libros lo hacen y pensé "eso no es profesional" pero luego recordé que yo tampoco lo soy y acá estamos.



Oyuki Kasumi

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Jin Haruko




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Ryuu Tetsuya

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Reiko Kyomi

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Sayuri Tara


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Spell


Funfact: este personaje fue creado por mí en una plantilla de Picrew (una web para crear personajes). La cosa es que tenía esta imagen guardada desde el 2021 creo y cuando quise buscar la fuente no la pide encontrar por ningún lado... me pregunto si la plantilla del personaje fue borrada o solo tengo mala suerte y no se buscar.


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...


Cierta chica de pelo castaño que estuvo al lado de la científica todo el tiempo. ¿Cómo se llamaba?



Son todos los personajes, espero que les guste la historia y hasta la próxima semana, adiós <33!