𝑯𝑰𝑮𝑯𝑬𝑹 ❤︎︎ 𝙺𝙾𝙾𝙺𝙶𝙸

Summary

Su celo era algo sagrado, siempre lo considero de esa manera y nunca pensó en pasarlo con alguien. Eso cambia cuando Yoongi conoce al que a su parecer y con tan sólo diecinueve años, considera ya el amor de su vida.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

♡1

14 de Febrero.


Una fecha extraordinaria; al menos para la mayoría.


Para Yoongi lo era todo, y sí, contrario a las fechas favoritas del resto del mundo su día favorito era justo ese.

No era complicado responder el por qué, de hecho si alguien le preguntaba, y le preguntaban bastante cuando lo decía, era sencillo responder siempre.


Era simple; Yoongi era un romántico de primera, que miraba el mundo desde su perspectiva de amor en cualquiera de sus formas.


Amaba que hubiera una fecha para amar en voz alta y expresarlo de la forma más material posible. Aún cuando sabía que eso sonaba bastante extraño.


Pero el hecho de ver a las personas caminando con flores o globos, o teniendo los dedos manchados de chocolate y algodón de azúcar le llenaba el corazón de alegría.

Era como mirar a su alrededor en cámara lenta, y poder ver las manos entrelazadas de las parejas, o a las personas subiendo sobre sus puntas para alcanzar los labios del que en ese momento es el amor de su vida.


El hecho de que todo estuviera lleno de rosa y rojo y que las personas se tomaran la libertad de decir lo especial que eres para ellos.


Yoongi amaba demasiado todo eso. Cada simple detalle.


La mañana de su día favorito cuando entró por las puertas de la universidad todas las personas cerca de la entrada no pudieron evitar mirarlo por unos segundos, largos segundos.

No esperaban menos de Yoongi teniendo en cuenta el omega dulce y completamente adorable que era.


Además de indudablemente hermoso y del hecho que cuando se adentraba a cualquier lugar o pasaba caminando a un lado de las personas su aroma a leche fresa era tan penetrante dejaba a todos encantados.


Aunque no era tan normal en la universidad ver a alguien ser así de festivo y menos con un día que para muchos era tan común, aún así la gente no podía evitar adorar a Yoongi, ese pequeño omega de cabellos siempre alborotados y dulce sonrisa. Siempre atento, siempre participativo y envuelto en cualquier evento que ofreciera el campus.


—Feliz San Valentín —dijo con una enorme sonrisa mientras dejaba una paleta en forma de corazón en las manos de dos estudiantes completamente desconocidos para él


Yoongi llevaba pantalones y cárdigan rosa y una camiseta roja, además de accesorios de corazón, medias blancas con puntos rojos y tenis rosados.


Y lo que hacía que la vestimenta fuera aún más adorable, además del moño sobre su cabellera castaña o los lentes llamativos de corazón, era la enorme canasta que le costaba un poco agarrar, en donde llevaba probablemente cientos y cientos de paletas de cereza para repartir a cuanta persona se le cruzara al frente.


Incluso había llegado una hora antes que su clase para poder recorrer los pasillos deseándole el mejor día a cada persona. Estaba muy feliz, quizás demasiado pero no podían culparlo; era su día.


—¡Hobi! —llamó a gritos cuando su mirada encontró a uno de sus amigos quien al instante extendió sus brazos hacia él para recibirlo de manera amorosa como era su costumbre


—Feliz día de San Valentín Yoonie


Sonrió sin poder ocultarlo al ser envuelto en el aroma de vainilla que desprendía su amigo, otro omega un año mayor que había conocido en una conferencia informativa cuando a penas estaba considerando ser aceptado en la universidad.


Hoseok, o como le gustaba llamarlo, Hobi, estaba esa ocasión apoyando en la entrada del auditorio, acomodando a los alumnos en filas para conservar el orden y en un momento en el que la fila no avanzaba quedaron frente a frente.


La plática comenzó a surgir y cinco minutos después ya eran mejores amigos.


—¡Minnie esas no son para ti! —su reclamo recibió una carcajada de su rubio amigo quien acababa de tomar una de las paletas de su canasta


Jimin era su otro mejor amigo, él era de su misma edad y compartían juntos cada minuto del día a diferencia de Hobi, a quien solía verlo en las mañanas y si tenían algún periodo libre en el que pudieran coincidir.


—¿Por qué no puedo tomar una? —se quejó aún con la paleta en la mano —Tienes muchas ahí


Yoongi se separó del abrazo de su amigo y dejó la canasta en el piso para poder quitar su rosada mochila de sus hombros y comenzar a hurgar en ella.


—Porque a ti te traje esto —extendió sus brazos hacia Jimin quien al instante soltó la paleta en la canasta de nuevo antes de tomar la caja de terciopelo en forma de corazón que le era extendida


Era rosa con un lindo moño rojo, y un aroma a sus chocolates favoritos emanaba de ella.


—Gracias Gracias Gracias —dijo jalándolo a un abrazo, era la caja que tenía dos pisos de chocolates y no sólo uno, los conocía a la perfección


Jimin era otro omega bastante popular en el campus debido a su belleza peculiar y su aroma parecido al de un malvavisco recién sacado de una fogata. Era llamativo y delicioso.


—Hoy hueles especialmente dulce —Hoseok habló de pronto mirándolo con una ceja arqueada —Tu aroma está más fuerte de lo usual


Desde que se había presentado como omega las personas le solían decir mucho que su aroma era bastante extraño.

No era raro que un omega oliera a fresas, pero usualmente tenían ese toque silvestre que lo hacía tolerable para todos.


Sin embargo Yoongi olía a leche de fresa, como la leche que sirves en una taza y después añades saborizante en polvo, olía casi como a malteada sobre alguna galleta de vainilla.


—¿Tu celo está cerca?


La mirada sugerente de Jimin ante la pregunta de Hoseok le sonrojó las mejillas al instante mientras volvía a colocar su mochila sobre sus hombros y tomaba la canasta.


—A ti te traje esto Hobi —dijo extendiendo el paquete del café favorito de su amigo al que le había pegado un lindo moño rojo junto con una nota


—Muchas gracias Yoonie, pero no cambies de tema —sus dos amigos rieron ante su evidente timidez


—Se supone que es dentro de dos días


—Pues asegúrate de conseguir a un chico sexy


Él sólo sonrió mirando un momento al piso, estaba avergonzado al hablar de ese tema; siempre le habían dado vergüenza esa clase de conversaciones sobre intimidad.


Porque sí, técnicamente seguía siendo virgen, y no le daba vergüenza decirlo.


—Ya saben que no estaré con nadie —dijo escuchando las quejas de ambos —Pero si de pronto decidiera hacerlo jamás pensaría en nadie más que no sea mi Kookie


Se aseguró de dejar los ojos clavados en la canasta llena de paletas que colgaba de sus manos para evitar mirar las muecas hartas de sus amigos.


Ya sabía que no les agradaba su novio, se lo dejaban muy en claro cada que podían y sí, desde que se había presentado jamás había pasado su celo con nadie, pero no estaba listo para dar ese paso.


—Kookie es increíble en serio, sólo tienen que conocerlo más


Los amigos de Yoongi no ocultaron la mueca inconforme en sus rostros, pero seguían sin estar tan seguros de que aquel hombre fuera la mejor opción para su adorable amigo.


Más cuando a cada una de sus quejas llegaba un "sólo denle una oportunidad" "Kookie es el mejor, no tienen nada de qué preocuparse" "Deben conocerlo más y ya".


No querían que las cosas fueran lo contrario a lo que Yoongi decía; les aterraba que fuera una relación violenta oculta en palabras de amor, sobretodo porque sabían lo enamoradizo que era su amigo.


Lo enormemente enamorado que llegaba a estar como para perdonarlo todo.


Y sí, si se ponían a pensarlo tenían razones para desconfiar de ese hombre o eso creían; pero no querían enterarse de que fuera una relación en la que Yoongi estuviera tan manipulado que estaba dispuesto a defenderlo a capa y espada.


Les aterraba que su amigo saliera lastimado.


Un momento después decidieron despedirse, con Hoseok yendo hacia el lado contrario de ellos dos. Y Jimin sólo podía sonreír por la ternura que le causaba su amigo quien repartía paletas a cada persona que se le cruzaba al frente.


Jeon JungKook era una persona marginada, con una situación económica bastante complicada y una madre divorciada que estaba más ocupada en ser la novia perfecta de hombres idiotas que en ocuparse de su hijo, quien aún la necesitaba siquiera para poder sentir que seguía siendo una persona valiosa en el mundo.


Su vida siempre había sido difícil, siempre con carencias y teniendo un padrastro diferente cada año desde que tenía cinco y a penas real uso de la razón.


Mudándose a lugares cada vez peores y escuchando las falsas promesas de su madre, quien siempre le decía que todo mejoraría cada que cambiaban de vivienda o cada que encontraba un nuevo novio, quien después comenzaría a maltratarla y a romperle el corazón las veces que pudiera.


Había crecido pensando que la vida era así.


Y lo pensaba y lo creía porque era lo que conocía, que el mundo era cruel y que él simplemente no merecía nada bueno, porque por alguna razón la vida lo había elegido para carecer y sentir que era basura.


Su madre era una omega hermosa que afortunadamente jamás se había dejado marcar por nadie, y era una fortuna porque sabía que el abandono podría acabar con ella.


Fue un verdadero milagro el que terminara los estudios hasta poder llegar a la universidad. En donde estudiaba de día y procuraba dormir en las noches para no tener que llegar a casa.


No tenía amigos, ni uno, y jamás los tuvo porque siempre fue complicado poder conectar con alguien.


Sólo podía nombrar a dos personas importantes de su pasado, una vecina mayor que tuvo por algunos meses, quien siempre se preocupó por llevarle comida y que hiciera sus deberes escolares cuando a penas era un niño ya que estaba al tanto de sus carencias, y quizás la única persona que pudo llegar a considerar un amigo, quien era el responsable de sus brazos repletos de tatuajes y sus perforaciones.


Había sido un chico que conoció en el último vecindario en el que vivió por un poco más de un año, quien tenía la meta de ser un gran tatuador y prácticamente JungKook fue su sujeto de prueba así que tenía algunos tatuajes asquerosos y otros bastante bien hechos, denotando el progreso en sus habilidades.


Cada que llegaba a un nuevo colegio era la persona a la que todos consideraban una presa fácil para burlas ; hasta que un día se hartó y golpeó a sus abusadores, descargando toda la furia que tenía contenida pues la noche anterior el novio de su madre le había dado una paliza por dejar caer un vaso de leche por accidente sobre la mesa.


Fue el día en que se presentó como alfa, al parecer sólo había estado necesitando ese empujón para presentarse al fin.


Desde ese momento se había ganado el temor de todos, pero él prefería verlo como respeto, y a cada nuevo lugar que llegaba debía hacer lo mismo para seguir conservando ese respeto en el que nadie quería ser su amigo pero al menos le temían lo suficiente como para no meterse con él.


—Oye ¿en serio no pasarás tu celo con nadie de nuevo?


El susurro de Jimin sobre su hombro le hizo desconcentrarse del ejercicio en su libreta.


Era su primer clase del día y había llegado antes para colocar una paleta sobre cada pupitre, inclusive una sobre el escritorio del profesor.


—Tengo a Kookie —respondió en un susurro igual


—Lo sé pero eso puede cambiar en cualquier momento, hay decenas de alfas que se vuelven locos con tu aroma lo he visto, eres como un bocadillo que todos se mueren por probar


—Con mayor razón me aseguraré de que nadie pueda hacerlo, no soy un objeto Minnie


—Eso lo sé cariño —se apresuró a responder por miedo a haber ofendido a su amigo —Yo sólo digo que hay más opciones y que tienes demasiadas


—Minnie, sé que no te agrada Kookie, y lo entiendo; puede parecer intimidante


—Demasiado —volvió a susurrar, aunque su conversación era prácticamente de susurros


Yoongi hizo una pausa sintiendo sus mejillas arder de un momento a otro hasta que soltó lo que había tenido contenido.


—Creo que lo amo


El silencio de su amigo le hizo saber que estaba igual de sorprendido que él cuando lo descubrió.


—¡¿Qué?! —le resultaba gracioso como aún en su sorpresa no se olvidó de seguir susurrando, la profesora era exigente cuando se trataba de ruido en el aula —¿Estás hablando en serio? Yoonie llevan saliendo menos de medio año no puedes amarlo aún


—¿Y por qué no? —volteó un poco la cabeza encontrándose con su amigo demasiado cerca, no lo culpaba, sabía que sus susurros a veces eran demasiado bajos pero siempre le había dado miedo ser regañado


—Es muy pronto cariño, yo le dije a Nam que lo amaba hasta después de un año de la relación, y sabes cómo terminó esa relación


—Pero yo lo siento, en serio lo siento; el tiempo se detiene cuando estoy con Kookie... y cuando me besa es como sentir fuegos artificiales a nuestro alrededor


—Qué asco, lleva tu romanticismo a otra parte


—Así estabas tú hace un año —se quejó de vuelta aún sin poder quitar la sonrisa boba que había surgido con un último argumento —Y además no me mientas diciéndome que no lo sigues viendo


Jimin rodó los ojos pues era cierto, a pesar de haber terminado su relación con Namjoon no podía sacarse a ese alfa de la cabeza. Su omega seguía rogando porque le diera otra oportunidad.


—Y mírame ahora, odio el amor de pareja porque jamás funciona... ¿qué te dice que realmente JungKook vale la pena como para amarlo?


—Minnie, no me interesa si en un año estoy amargado por un rompimiento, no me interesa pensar en el futuro, ahora yo amo mi presente y todo lo que tengo en él; y eso incluye a mi Kookie


—No estarás pensando que es tu destinado ¿cierto? —su silencio terminó por responder la pregunta —Yoonie no hablas en serio


Miró hacia el frente encontrándose con la mirada coqueta de un alfa que había estado intentando cortejarlo durante meses. Era bastante insistente desde el momento en que lo conoció.


Sólo dio una media sonrisa por cortesía antes de re acomodarse en su pupitre y seguir anotando con su pluma de corazones en la libreta.




—Hola Yoongi


El pequeño omega cerró los ojos al reconocer la voz del alfa que no aceptaba un no por respuesta aún cuando se lo había dado demasiadas veces.


—Hola Eunwoo —saludó regresando unos pasos


La clase había terminado y se encontraba en los jardines aún repartiendo paletas y recibiendo sonrisas por cada una de ellas.

Estaba esperando un mensaje de Hoseok para poder verse antes de su siguiente clase y Jimin había tenido que ir a recoger cosas de su auto así que sólo era él por el momento.


—Te ves hermoso hoy, aunque siempre lo haces pero hoy parece que irradias toda esa belleza


—Gracias —sonrió sin mostrar sus pequeños dientes y miró cómo el alfa tomaba una de las paletas de su canasta sin siquiera preguntar y la llevaba a sus labios no sin antes dejar caer la envoltura en el pasto


—¿Qué harás después de clases?


No ocultó el suspiro que salió de sus labios, además estaba ligeramente molesto, no le había gustado el que tomara una de sus paletas.


Y más aún, que tirara la basura sin importarle dónde.


—Eunwoo... todas las veces que me has invitado a salir las he rechazado, y te he dicho por qué


—Oh vamos Yoonie, no puedes seguir con Jeon, eso jamás va a funcionar y lo sabes; tú te mereces todo, y sabes que yo puedo dártelo


—Con el dinero de tus padres, no con el tuyo


El alfa soltó una carcajada sacando por un momento la paleta de su boca y mostrando su perfecta hilera de dientes.


—Soy un único heredero Yoongi, no te arrepientas de las decisiones que tomas; en unos años todo será mío y si estás a mi lado, todo será tuyo también; mi padre ya cedió acciones a mi nombre así que técnicamente si en este momento me pidieras un departamento o un auto te lo daría en un chasquido


—Sabes que esas cosas no me interesan


La sonrisa del muchacho se ensanchó mientras miraba hacia otro lado antes de centrarse en él de nuevo.


—Puedes decir lo que quieras pero a todos les interesan esas cosas Yoon, yo te puedo dar el mundo, todo lo que quieras es tuyo a mi lado


Apretó los labios un momento al mirar cómo terminaba la paleta de un mordisco y aventaba el tubo.


—Lo diré como es... quiero que seas mío —su mirada cayó al suelo por el nerviosismo de su cercanía, lo único que los separaba era la canasta que sujetaba con fuerza, sin embargo un respingo salió de su ser cuando sintió el agarre en su mentón obligándolo a mirar — Quiero marcarte y pasar mi vida contigo, mi lobo lo pide desde el momento en que te vió


—Y yo aprecio mucho tu interés Eunwoo, pero lo diré de nuevo; no quiero estar contigo


—¿Quieres unos días para pensarlo?


—No necesito días para pensar nada, mi respuesta es no


Pudo ver el cambio en la expresión de Eunwoo, era burlona pero sabía que había herido su orgullo y que estaba molesto, pues su aroma le comenzaba a picar la nariz y su omega se encogía dentro de su pecho aún cuando por alguna razón o valentía repentina no había apartado su mirada.


Pronto una risa salió de los labios del alfa, quien soltó su mentón con brusquedad haciéndole voltear hasta el costado.


—No puedo creer que seas tan idiota, ni siquiera vales tanto la pena a este punto te estoy haciendo un favor, ¿quién crees que eres Yoongi?


No tuvo tiempo de procesar nada cuando Eunwoo ya había sido empujado por una fuerza evidentemente superior que casi le hace caer.


—¿Qué fue lo que dijiste? —la voz de JungKook, quien había aparecido de forma repentina, le hizo saber que estaba más que furioso


Su aroma denotaba lo mucho que la parte de la conversación que escuchó había sido suficiente para enloquecerlo.


Eunwoo se reincorporó y Yoongi miró sus ojos por un momento. Eran rojos, así que no sólo su novio era quien estaba molesto lo cual podía terminar bastante mal.


Pero no podía entrometerse en una pelea, menos en una entre dos alfas, uno de casta pura lo cual lo hacía más fuerte que el promedio, y otro sin un título que le otorgara prestigio, pero con una furia interna por su vida complicada que podía superar incluso al más puro de los alfas.


Meterse en esa pelea, aún cuando sólo quisiera separarlos sería prácticamente un suicidio.


Sólo se quedó detrás mientras intentaba liberar su aroma lo más que pudiera para tranquilizar a JungKook aunque fuera un poco. No quería que lo castigaran, ya tenía dos reportes del rector de su carrera y si lograba uno más sería el fin de su educación.


—No te metas conmigo Jeon, sabes que no me costaría nada hundirte


—No le tengo miedo a lo que tu dinero puede hacer


Eunwoo de nuevo sonrió mirándolo a los ojos antes de volver a posar su mirada sobre Yoongi, lo cuál resultó en un gruñido por parte de su novio.


—No te atrevas a siquiera mirarlo —empuñó la camiseta de Eunwoo quien sólo ensanchó su sonrisa todavía más


—Si de pronto se me ocurre ir con tu rector y decirle lo que estás haciendo te sacarían a patadas de esta universidad y terminarías siendo el fracasado que naciste para ser, no importa lo mucho que te esfuerces en intentar salir adelante porque ni con diez años de lo que tú llamarás trabajo podrías hacer la cantidad de dinero que yo estoy haciendo en este momento que pierdo mi tiempo contigo


Yoongi sintió sus ojos comenzar a llenarse de lágrimas, sentía desesperación dentro de su pecho, revoloteando con el nerviosismo de estar dando un espectáculo entre el alfa más codiciado de la universidad y el muchacho al que todos le tenían un miedo casi absurdo.


—¡Por favor deténganse ya! —dijo lo más fuerte que su voz le permitió


Ambos voltearon a mirarlo aún con los ojos llenos de furia, podía ver las venas en los antebrazos de su novio.


—Esto no va a llegar a nada bueno si siguen así, vámonos por favor Kookie... por favor


Su aroma y desesperación al parecer habían hecho entrar en razón a su novio, quien poco a poco regresó en sí dejando detrás el rojo para volver a ese bonito café de sus ojos que lo volvía loco.


Soltó de manera brusca a Eunwoo quien volvió a tambalearse y se fue sin más; podía sentir aún su aroma a enojo, sin embargo sólo pudo concentrarse en JungKook cuando lo tuvo de frente.


Inclinó su cabeza hacia arriba mirándolo casi con súplica antes de sentir su rostro ser tomado y los labios que chocaron con los suyos exigiendo un beso que le llenó el cuerpo de calor.


Los labios de JungKook lo comían por completo, como si quisiera fusionarse con él de la manera más descarada.


Sintió las mejillas ardientes y las piernas débiles cuando esos tatuados brazos le rodearon pegándolo por completo a su pecho y haciendo caer su canasta; ahora sí podía asegurar que estaban montando un espectáculo pero era en lo que menos pensaba.


Los besos de JungKook siempre eran bruscos, siempre con ese toque agresivo que por alguna razón adoraba, siempre le hacían flaquear las piernas y contraer el vientre.


—Luces precioso —fue lo primero que escuchó cuando al fin se separaron con las respiraciones completamente agitadas


Definitivamente su celo estaba muy cerca, porque en cualquier otra ocasión jamás habría sido tan desvergonzado, pero en ese momento su lobo le pedía a gritos a JungKook.


Lo deseaba.


—Ven, quiero que vayamos a nuestro lugar


JungKook se agachó tomando su canasta y después tomó su mano antes de comenzar a caminar.