Lisa Manoban 1/3
_________
—Vaya, vaya...de nuevo en el "paraíso".—miro a mi alrededor viendo a lo que se supone que son todos mis hijos pero no aquellos que buscaba.— ¿dónde estarás?
Ignoro los hijos de mi supuesto creador y levanto mi cabeza sin importarme en sonreír a sus sonrisas y miradas descaradas hacia mi persona. Camino a los alrededores pero aún no siento su energía en ningún lado cerca.
—¿No te gustan las sorpresas amor mío?—pregunto sarcástica en mi mente. Gruño y finalmente sonrío al sentir su presencia, camino hacia allá y puedo ver esa larga cabellera negra de espaldas.—
Noto sus músculos tensarse y sonrío mordiendo mi labio, aún recordaba cada fino trazo de su cuerpo sin perder ese tono de masculinidad en sus músculos. Me apoyo en la pared cercana y huelo la lujuria que emana la mayoría de los hijos de la copia barata mía.
—No...no puede ser.—sonrío al oír su voz luego de tantos siglos.— ¿Lilith?
—¿Me echaste de menos Adán? ¿O debería decir Adamina?—sonrío al ver que no es capaz de mirarme aún.— ya veo...al menos no los dejastes a manos de Eva.
—¿Qu-é? ¿Cómo..?
—Pensé que eras más educada. Cuando te hablo me miras a la cara.—ella se gira y sonrío mirando su rostro.— sigues incluso más hermosa que el primer día.
—¿Cómo...?
—¿Qué hago en el "paraíso"?—me acerco a ella oliendo sus nervios pero la lujuria encerrada dentro de su alma al tenerme cerca.— al fin he podido volver a pisar tierras conocidas, digamos que tuve un pacto con tu Dios.
—También es el tuyo, Lilith.—sonrío.—
—No te equivoques, Adamina. Adán.—me burlo.— no es nada mío. ¿Dónde está mi copia barata?
—Ya no está.—miro mis uñas desinteresadas y observo al grupo delante mío. Ella se interpone en mi mirada y ladeo mi cabeza para recorrer su cuerpo con mis ojos.— ¿qué intentas hacer?
—¿Crees que les haría daño a mis hijos?—pregunto sin ninguna emoción.— parece que no me conocieras, Adamina. En cambio tú Eva dejo que su hijo matara a el otro, ¿por qué? Por ambición.
—Lilith...—susurra.—
—¿Se te olvida que alguna vez fui tú primera esposa?—apoyo mi mano en su pecho, sonriendo acerco mi cara a la suya.— o fue tan sencillo con crear tu copia la cual me sustituyó y amarla.
—Me dejaste porque quisiste.—sonrío separándome de ella.— no quisiste doblegarte.
—No me doblegué, pero aún así me entregué con cuerpo y alma a ti. Prueba de ello las personas que están ahí.—señalo a el grupo de adolescentes.— ¿se te olvida que yo fui tú todo? ¿Que tu Dios me sustituyó por una copia barata mía por no doblegarme sexualmente a ti?—
—¿A que vienes aquí?—suspiro.—
—Conocer a mis hijos, Adamina.—suelto fríamente.— ¿acaso no crecieron en mi vientre fruto de nuestras noches acaloradas en medio del paraíso?—sus pupilas se dilatan.— ¿se te olvida como me follabas en plena naturaleza y me pedías primogénitos para llevar la vida acabo en el mundo?—sonrío juguetona.— ¿o acaso es que Eva no podía complacerte como mujer? ¿Echas de menos a tu Lilith?—ella aprieta sus puños y sonrío victoriosa.—
—¿Mamá?—miro a la chica más próxima a mi lado.— ¿ella es? ¿Es ella?
—Madre, por favor...dinos la verdad.—Lisa me mira y sonrío cruzando mis brazos bajo mi pecho.—
—Si, es ella.—Lisa acaricia su cuello.— ella es vuestra madre. Lilith es vuestra verdadera madre.
—Pensaba que también negarías eso. Al fin y al cabo me detestas.—hablo.— ¿odias que sean míos o odias que no sean de Eva?
—No odio a mis hijos, un padre no hace eso.—sonrío.—
—Al fin estamos de acuerdo en algo.—miro y busco a mi primera hija.— solo hay que verlos y se ven que son míos. ¿Negarás que sacaron lo que tú Dios considera malo en mi?
—No.—sonrío a gusto y acaricio la mejilla de la chica.—
—Nayeon.—susurro sintiendo ese amor que me habían quitado. Sonrío al ver su belleza.— digna hija. Has crecido tanto...
—Madre.—sonrío ante mi nombre.—
—Hija.—miro a mis demás primogénitos y sonrío.— hijos. Me alegra conoceros finalmente, espero que la estúpida de Eva no se haya acercado a vosotros.
—No nos crió. Decía que no éramos sus hijos, solo de madre.—ruedo mis ojos.—
—¿Hasta cuando me seguirá odiando "tu mujer"?—me giro a Lisa.— ¿no acepta la verdad aún? ¿O aún está resentida con Lucifer por el fruto prohibido?
—¿Quieres no hablar de ello?—arqueo mi ceja.—
—Debe aceptar que tu destino está conmigo quiera o no. ¿Me equivoco?—la miro con dolor.— no hace falta que lo ocultes, lo he sentido desde que llegué. Pero puedes quedarte con ella, al fin y al cabo tú y yo dejamos de ser Lilith y Adan hace mucho tiempo atrás.
—Eva no está. Se ha ido para siempre.—la miro.—
—Cae en la misma piedra dos veces. Se me olvida que la carne es débil.—miro su intimidad.— ¿no es así, Adamina? ¿O prefieres Adán?
—Lisa.—asiento.—
—No te culpo al fin y al cabo soy la representación del pecado y la lujuria.—sonrío atrevida.— aquel fuego prohibido que todos muerden por probar una vez. Como se siente piel con piel, la dominancia en un cuerpo...
—Tu me dejaste. Tú me traicionaste.—ruedo mis ojos.—
—Solo por no querer ser sumisa a ti. Por eso me echo y creó a Eva.—escupo con rabia.— ¿cuantas veces no me follaste así? ¿Cuantas veces deje someterme ante ti por el amor que te tenía? ¿Se te olvida que yo también te dominaba y sometía a mi placer y gusto?—la encaro.— quería hacerme menos y cuando vio que no acepté su tregua quiso que fuéramos iguales pero ya nada valía.
—Lilith...
—¿Me negarás que no te gustaba que te montara?—escupo.— ¿qué no te follaba y sometía donde quisiera? Tu cuerpo era débil ante mi, igual que el mío hacia ti.—pincho su pecho con mi dedo.—¿me defendiste acaso? ¿No te importó que me llamara perversa?—ella guarda silencio.— ¿se te olvidó las veces que dejaba que mi cuerpo se sometiera a ti? ¿se te olvida como me penetrabas en cada árbol? ¿Se te olvidó ahí?—me aparto de ella y suspiro para tranquilizarme.— ¿o se te olvida cuando te follabas a Eva y pretendías que era yo?—ella me mira sorprendida.— te odio tanto como te amo, Lisa.
Niego con mi cabeza y miro a nuestros hijos.
—¿No son ellos la prueba de eso?—suspiro y niego.— debo irme, cuida de ellos mientras vuelvo.
—¿A donde vas?
—A alimentarme. Ahora suéltame.—ordeno. Mi cuerpo se desentiende de mi corazón ante la cercanía de su cuerpo. Miro sus ojos y jadeo al ver la lujuria de estos pero viendo aquel brillo que siempre le sacaba yo.— eres tan débil, Lisa.
—Tú cuerpo igual.—susurra.—
—Fui creada para entregarme a ti como tu mujer.—hablo.— y siempre será mi obligación a pesar de que no lo desee. Pero en estos momentos mi corazón no habla como mi cuerpo.—escupo con veneno.— mi corazón no te desea más, Adamina. Porque te encargaste de envenenarlo...cada vez que estabas con Eva. Ya no existe ese corazón bobo y sumiso a el tuyo, se ha perdido.
—Pérdoname, Lilith...—asiento.—
—Te perdono...por ellos.—miro a mis hijos.— porque fueron prueba del amor que una vez nos tuvimos. Solo por ellos te perdono.
[...]
—¿Qué?—contesto seca, Lúcifer rueda sus ojos y sonríe.— no.
—¿Qué tal tu Adán o Adamina?—ruedo mis ojos fastidiada.—
—Lisa, ahora es Lisa.—el asiente y yo suspiro.— si vienes a reírte de mi te recomiendo que no estoy del mejor humor para aguantarte hoy, Luci.
—Solo quería ver que estabas bien.—su tono es sincero.— se que aún la amas a pesar de todo. Eva ya no está más, _________. Puedes ser de nuevo tú y ella.
—No puedo, me duele aún.—agarro aire y lo encaro.— no me puedo borrar esa imagen aún.
—Sabes que estaba obligada a hacerlo.—ruedo mis ojos.— tú también te has acostado con otras personas.
—No me compares. Yo lo hice luego de siglos, Lucifer. Nunca me entregué como lo hice con ella.—el asiente.— más encima nunca pude ver a mis hijos hasta el día de hoy.
—¿Cuantos son?—sonrío.—
—Son quince...—el me mira sorprendido.— lo sé, son muchos.
—¿Fueron las quince veces que te doblegaste no?—asiento.—
—Sí...cuando era yo la que sometía nunca me quedaba embarazada de ella. Dios no lo quería así.—levanto mis hombros.— son hermosos he de decir.
—Bueno teniéndote a ti como madre, no creo que fueran feos.—reímos.— ¿tienen algo de tu energía?
—Sí junto a la de Lisa.—asiento.— se puede ver en sus miradas y formas.
—Siempre he querido conocer a los hijos de la gran Lilith.—golpeo su hombro.—
—Cállate.—ordeno.— tus ojos para tus súcubos no para mis hijos.
—Sabes que no haría eso, puede que sea malo pero no tanto.—arqueo mi ceja.— no pondré un ojo en ninguno de tus hijos. Sabes que te prefiero a ti.
—Dime algo que no sepa, diablo.—el rueda sus ojos.— solo te advierto, Lucifer. Mis hijos son el regalo más sagrado que tengo, no dudaré en matar a quien se crea superior a ellos o los mire de manera muy inadecuada.
—Me ha quedado claro.—sonrío.— prefiero la original, vuelvo y repito.
—La original ya no da nada. A nada ni nadie.—el ríe y lo fulmino.—
—Claro ya veremos eso. Cuando te pille follandote a Lisa te repetiré esta frase a ver si la cumples.—gruño.— ¿vamos a visitarla? Muero de ganas por volver a verla.
—¿Para restregarla que Eva calló en la tentación?—el sonríe malévolamente.— solo no se lo recuerdes mientras esté yo, aunque haya disfrutado eso me duele.
—Bien. Vamos a ver tus hijos.
[...]
—Lilith...—la sonrisa de Lisa cae al ver a Lucifer.— Lucifer...
—Dime _________ a partir de ahora.—ella asiente.— ¿donde están ellos?
—Tuvieron que salir sólo hay dos en casa.—asiento y me adentro a la casa. Al poner un paso en esta sonrío.— ¿tú por qué estás aquí?
—¿No está claro, Adamina?—ruedo mis ojos y sigo caminando.— pensé que eras más inteligente.
—¿Te has acostado con el?—ruedo mis ojos y la ignoro caminando hacia dos de mis hijas.— respóndeme.
—Si lo hice no te importa.—digo de forma dura.— a parte no te debo de dar explicaciones a ti ni a nadie. Solo a mis hijos y explicarles el porque nunca estuve aquí.
—Eso debió doler.—ignoro a Lucifer y sonrío a las dos chicas quienes me miran con emoción y cariño.—
—Rosé y Jennie.—estás me miran sorprendidas y sonrío.—
—¿Cómo nos sabes distinguir?—pregunta Rosé.— tienes 12 hijas.
—Reconozco la energía de cada una. Lo único que no me quitó derecho Dios fue poneros los nombres.—Lisa se sienta en un sillón cerca mío.— y estudie vuestra energía mientras estabais por unos minutos en mis brazos. Se reconocer lo que es mío...
—¿Es cierto todo lo que dijiste antes?—miro a Jennie.— esa pelea entre ustedes dos.
—Todo es cierto.—contesta Lisa.—
—Básicamente nunca ha estado con nosotras porque Dios la echó.—asiento.— ¿por qué no hiciste nada madre?
—No puede hacerlo.—responde Lucifer.— por más que quisiera no podía. Debía llevar primero a cabo la misión que se le fue entregada desde su creación.—no digo nada solo estudio las facciones de mis hijas.—
—¿Pero si te echaron como es posible que hayan tenido 15 hijos?—suspiro.—
—Para no contar todo os diré lo primordial.—ellas asienten hacia mi.— fueron las quince veces que me sometí a ella. Cuando no lo hacía si quedaba embarazada pero al cabo del tiempo los perdía.—Lisa baja la mirada.— cuando me fuí del paraíso Lucifer se dio cuenta de que mi energía era mucho más fuerte de lo normal. Hay se dio cuenta de que estaba embarazada de varias energías.
Ellas abren sus ojos del shock, sonrío recordando aquellos tiempos.
—Básicamente cada nueve meses o cada año daba luz a otro.—cuento.— os tenía unos minutos en brazos y luego unos ángeles os llevaban aquí para criaros con Lisa. El infierno digamos que no es un buen sitio para mis descendientes, al menos no de pequeños, vuestra energía era más fuerte y los súcubos podrían crear una especie de fijación por vosotros.
—Era peligroso, Lilith al principio no lo entendió pero al ver que vuestra vida estaba en peligro si os quedabais ahí os dejo ir.—aclara Lucifer.— pero nunca quiso dejaros. Ella os ama, puede que no lo parezca por su aura de mala pero os ama a cada uno por igual.
—¿Si sabes que eres más malo que yo, verdad?—el sonríe burlón y acaricia mi mejilla.—
—Me encanta cuando te enfadas. Hace tu aura más intensa.—ruedo mis ojos y siento un tirón en mi cintura.— parece que alguien está celosa...
—Aléjate de mi esposa.—ignoro su pelea y me concentro en el sonido de unas risas y veo a todos entrar por la puerta.—
—Dejad de pelear, no me acostaré con ninguno.—me levanto y voy por mis hijos mayores.— ¿ya no queréis a vuestra madre?
—Te amamos.—responden ambos, sonrío y beso las coronillas de ambos. Estos sonríen y acaricio sus mejillas.— fueron siglos sin verte madre.
—Ya estoy aquí, no me iré más.—contesto.—
—¿Has vuelto por madre?—miro a Bang Chan, suspiro negando.— ¿no la amas?
—El amor no es suficiente a veces, Bang Chan.—el suspira.— ¿qué pasa?
—Es por ella. Por Eva.—niego.—
—Lo fue en un momento, pero el amor entre vuestra madre y yo no es posible.—
—Por ahora.—sonrío y coloco un mechón de cabello detrás de la oreja de Nayeon.—
—No, ya no. El recuerdo que queda de eso son ustedes.—aclaro.— habéis cuidado bien de ellos.
—Te lo prometimos.—sonrío.—
—Así es.—me separo de ellos y miro a mis dos hijos varones y luego a las chicas.— sois más hermosos de lo que pensé. ¿Me extrañaron?
Ahora miro a las del medio. Ellas tenían lágrimas en los ojos.
—¿Por qué lloráis?—limpio las lágrimas de sus mejillas viendo como se inclinan a mi tacto.— estoy aquí.
—Lo cumpliste.—
—Lo cumplí.—sonrío y la atraigo a mis brazos.— te lo prometí cuando eras una niña...
—Eres más hermosa de lo que recordaba en mis sueños.—sonrío al halago.—
—No tienes nada que envidiarme, cariño.—ella se sonroja y río besando su coronilla mientras Sana llora en mi hombro.— ninguno.
—¿Cómo es que ustedes cuatro la conocen y nosotros no?—miro a Chaeyoung y suspiro.— eso es injusto.
—Me fugaba al paraíso y los únicos que me pudieron conocer eran ellos.—aclaro.— pero eso no quiere decir que los quiera más a ellos que a vosotros. Me descubrieron y me impidieron el paso por eso nunca pude conoceros a vosotros.—ella asiente entendiendo.— amo a todos por igual, no hay favoritismo ninguno, mi pequeña Chaeyoung. Te amo igual que amo a tus hermanos mayores. Sois mis hijos, unos iguales a los otros.
—Eva tenía favoritismo.—ruedo mis ojos ante la mención de la segunda esposa de Lisa.—
—Eva no es vuestra madre.—respondo.— nunca lo fue y nunca lo será. Puede intentarlo pero no lograrlo, al fin y al cabo siempre va a preferir a los suyos que a los de su enemiga.
—¿Por qué te odiaba tanto?—suspiro y beso la frente de Sana para quitarle sus lágrimas.—
—Porque fui la primera esposa de Adán o Adamina como querías llamarlo.—respondo.— fuí quien la desposo y quien le dió a su primogénito. Y porque sabe que su creación fue a partir de mi marcha del paraíso, si no me hubiera ido ella no existiera, así que su creación se debe a mi.
—Siempre han intentado tapar la existencia de _______.—ellos miran a Lucifer.— Eva también lo quería pero le era imposible. Sois el vivo retrato de la energía de vuestra madre y eso le recordaba que Lilith y Adamina eran la verdadera creación de la vida en la tierra.
—¿Por eso nunca nos quiso?—miro el dolor en los ojos de Tzuyu.—
—Sí.—respondo.—pero no te hará falta, no cuando tienes el verdadero amor de tu madre aquí y ahora.—ella me mira.—
—¿De verdad nos amas?—asiento segura.—
—Os amo con cada parte de mi ser.—contesto.— Eva no la culpo, yo tampoco adoro a sus hijos pero no les hago daño por eso. En cambio ella si.—miro a Lisa fríamente.— pero no os preocupéis por eso. Estoy aquí y disfrutaré la larga vida que tenemos juntos, os conoceré a cada uno y os ofreceré todo ese amor que tengo guardado para vosotros.
Miro a cada uno de ellos y sonrío.
—¿Te quedarás aquí?—
—Me quedaré aquí.
Ellos hablan y deciden hacer una cena entre todos suspirando y alegre me siento en el sofá. Gruño al sentir sus fulminantes miradas.
—¿Queréis parar?—gruño, Lucifer ríe y juega con sus anillos en cambio Lisa solo me mira a mi.— parecéis querer mataros con las manos.
—Ganas no me faltan.—Lucifer ríe ante el comentario de Lisa.—
—Tranquila, sé que _________ es tu esposa.—ruedo mis ojos.— como también se que ella nunca me corresponderá de la manera que lo hizo contigo.
—Lucifer basta.—el sonríe burlón.— y tú deja de hacer una estúpida escena de celos porque no tienes nada que reclamar.
—¿A no?—niego.— eres mi esposa como yo la tuya, fue contigo con quien me declaré a Dios con Eva nunca lo hice.
—Pero eso no te impidió acostarte con ella.—escupo con furia.— te lo digo bien claro, Lisa. Que sea tu esposa aún y que mi cuerpo responda a ti no quiere decir que mi corazón esté de acuerdo con eso.—miento pero ella parece creérselo lo cual me calma.— quédate con ella. A mi personas no me faltan, así que quédate alejada.
Ella agarra mi barbilla y sonríe mostrando esos ojos miel que tanto hacen que me someta a ellos.
—Eso no hará que mi corazón deje de amarte.—aprieto mi mandíbula.— porque es eso lo que te molesta y lo sé. También se que te he hecho daño pero tu historia y la mía es estar juntas.
—No te amo, Adamina.—ella sonríe y besa mi mejilla.—
—Dilo hasta que te lo creas, amor.—susurra.— mi corazón es tuyo, mi cuerpo es tuyo. Soy tan tuya como tú eres tan mía, _______.
—Aléjate.—la empujo y veo el dolor en sus ojos.—
—Ahora me odias pero sé que aún me amas.—cierro mis ojos.— cuando dos almas se unen en cuerpo y corazón no hay nada que las destruya.
—Qué cursi...
—Tu cuerpo habla por ti, _______. Recuerda que también puedo sentir las energías.—besa mi mejilla y se va junto a mis hijos.—
—Creo que te van a salir los cuernos.—gruño.— cálmate, _______. Solo estas molesta porque sabes que lo que ha dicho es verdad.
—Cállate.
—Desde aquí huelo la lujuria que desprende tu cuerpo.—escucho su voz débil.— las ganas de someterte de nuevo a ella y las ganas de que vuelva a ser tuya. No puedes negar lo que se ve claramente, Lilith.
—Lo siento.—el sonríe y se levanta.— lo siento mucho.
—Estoy bien...—el acaricia mi mejilla mientras su otra mano agarra mi cintura con delicadeza.— pero debo irme antes de que quiera empujarte dentro de una habitación y hacerte mía.
—Enserio lo siento, Luci.—susurro, el niega sonriendo.—
—Eres de ella, ________. Y ella es tuya.—sonríe.— olvídate de Eva. Nunca la amó.
—Aún me duele...—el asiente comprendiendo.—
—Lo sé, pero debes perdonar a la madre de tus hijos. Su camino fue dictado así, ella no podía hacer nada contra eso.—abrazo su fuerte cuerpo apoyando mi cabeza en su pecho.— a parte todavía quedan más...
—¿Qué?—cuestiono confundida.—
—Más bebés.—niego con mi cabeza.— no puedes rechazar y negar a tus futuros hijos. Es ella, Lilith. Tu naturaleza se reprime con ella porque la amas.—suspiro.—tu naturaleza ama lo que tú no crees que amas ya.
—¿Desde cuando defiendes tanto a Lisa?—el sonríe.—
—No la defiendo pero si te hace falta que te den una follada para quitarte ese estrés que tienes.—golpeo su abdomen oyéndolo quejarse entre risas.— debo irme o pasará algo de lo que te arrepentirás luego.
—¿Te veré mañana?—pregunto, el baja sus manos a mis caderas para luego apretar mi trasero sacándome una sonrisa.—
—¿Tanto me necesitas?—rozo nuestras narices viendo como su cuerpo tiembla levemente ante mi aura.—
—No te confundas, Lucifer.—muerdo su labio inferior tirando de el para solarlo.— me necesitas tú a mi más que yo a ti.
—Cierto. Disfruta tu tiempo con tus hijos, _______.—sonrío en grande.— de verdad son hermosos.
—Lucifer.—regaño.—
—No puedes culparme, cariño. Llevan tu energía principal.—suspiro.— puede ser el rey del infierno pero soy débil ante ti y tus creaciones.
—Lo sé.—el se inclina juguetón y besa mis labios por última vez. Correspondo al sentir la energía de Lisa cerca y acaricio su mandíbula marcada.—
—Nos veremos pronto, _______.—sonrío.— ahora ve a ser esa grande madre que tienes dentro.
—Adiós, Lucifer.—el besa mi mano y desaparece de mi vista. Me doy la vuelta y veo a Lisa parada y cruzada de brazos.— ¿se te olvidó algo?
—¿Que estaban haciendo?—su voz es seria y demándate lo cual hace que mi cuerpo quiera someterse ante ella pero me obligo a sonreír.—
—Sabes bien lo que estábamos haciendo.—contesto burlona.— pensé que viendo sus manos en mi trasero tenías una idea.
—________...
—¿Te dolió?—ella baja su mirada.— a mi me dolió mucho más.
Susurro en su oído y me alejo de ella para caminar a la gran cocina y ver a todos mis hijos reír y hablar mientras preparaban la cena. Lisa entra segundos después y veo unas lágrimas drenar de sus ojos.
Llevo mi mano a mi corazón y sollozo ante el pinchazo.
Aún la amas, ________.
Debes dejar de hacerte daño y aceptar la realidad.
Eres y siempre serás de Lisa