Escuela
Japón, uno de los países con mayor “igualdad” entre los diferentes tipos de género, aunque se castiga aquellos que intentan abusar de un o una Omega, eso no impide que la sociedad cambie. La escuela más prestigiosa de todo el país permite la igualdad entre los géneros, pero la realidad es que a los mismo estudiantes les importa un poco. Los alfas son crueles con sus compañeros Omega y estos a su vez con los suyos, por su parte los betas se mantiene absorto de los problemas ajenos.
Los casos de omegas secuestrados y/o marcados contra su voluntad se han salido de control y la sociedad sólo culpa a la víctima o al mismo gobierno, el cual ha hecho de todo para sobreproteger a su gente. Algunos de los estudiantes de la prestigiosa escuela caminan entre los pasillos conversando sobre la gran fiesta que está organizando Izumi, una omega, hija de unos grandiosos empresarios.
Un grupo observan pasar a sus compañeros que no dejan de hablar sobre la dichosa fiesta, además un joven de cabellera rubia se va enojado cada que su supuesto amigo lo pica en la mejilla con que asista.
—Vamos rubia.
— ¡Ya dije que no, Hidan!
Sasori está tratando de leer, mientras sus amigos continúan su discusión. Los gritos van en aumento al igual que su desesperación.
— ¿Pueden callarse?
Hidan gruñe y cruza sus brazos. Sus rabietas infantiles fastidian al rojizo quien intenta continuar su lectura. La misma página tres veces en media hora, así nunca acabara.
—Solo si está oxigenada acepta.
Sasori suspira y eleva la mirada de su libro.
— ¿Por qué tanta insistencia?
— ¡Porque es un aguafiestas! —. Sus gritos llaman la atención de algunos estudiantes.
El rojizo aprieta los dientes ante los insistentes gritos de sus amigos lo están cansando y su vena marcada en su frente es la prueba. Sasori cansado y con una posible migraña se levanta captando la atención de ambos, voltean a verlo con miedo, acaban de interrumpir su pequeño rato de relajación.
—Me largo.
Sasori agarra sus pertenencias y se aleja antes de que sus desquiciados amigos intenten seguirlo. Deidara maldice con su mirada al albino, quien silba y sonríe mientras mira a otra dirección. Se asustan al ver a cuatro personas sentarse a su costado, sorprendidos de que su amigo haya regresado se miran.
— ¿Quién los invitó?
Hidan sonríe al ver como la expresión furiosa pasa a una amargada por parte de Deidara, Sasori se vuelve a sentar, sabiendo que si no lo hace algún asesinato terminaría ocurriendo.
— ¿Qué sucede rubia?
—Cállate—aprieta sus manos en el borde de su camisa.
Sasori conoce el secreto de su querido amigo Deidara, pese a esto sus demás amigos han hecho lo imposible por conocer ese dichoso misterio y teniendo en cuenta que es extraño verlo en eventos fuera de los sociales que realiza su familia, ir a fiestas de sus amigos o escolares son un rotundo No por parte de su explosivo amigo.
— ¿Irán a la fiesta?
Hidan gira a ver a Itachi, un Alfa dominante y enemigo jurado de Deidara, un beta capaz de matar a quien se le atraviese. Sasori se encuentra marcado por un alfa que no asiste a la misma escuela. El albino es un omega recesivo y aún así tiene pareja mayor a él; siendo Deidara el único joven del grupo quien se encuentra cursando materias superiores.
—La rubia oxigenada es una amargada.
—Estás cruzando la raya—amenaza el beta.
— ¿Qué?, acaso la rubia le tiene miedo al éxito—su sarcasmo le está sacando de quicio.
Itachi observa los movimientos del beta. Coloca su mano en el hombro del rubio y le susurra algo que le provoca que el silencio se extienda por la escuela. Deidara nunca deja que nadie se acerque a su espacio personal y menos aquel alfa de melena azabache.
Las hojas de los árboles se van desprendiendo de sus ramas haciendo que el silencio se vuelva sombrío. Deidara siente su sangre calentarse y le grita que se aparte y que lo dejen en paz. Se levanta dejando confundido al grupo que lo ven marcharse mientras el viento ondea su cabello.
Al perder su silueta se giran a encarar a Itachi quien al sentirse amenazado queda en blanco. Las preguntas lo bombardean como pequeñas explosiones que le van perforando cada centímetro de su piel. Sasori cierra su libro y presta atención a las posibles respuestas.
Kisame cuestiona ese acercamiento, ganándose la mirada de las damas. Demasiadas omegas centradas en un mismo alfa, que para rematar pareciera tener un interés por un beta. Itachi se encoge rogando que Sasori intervenga. Cansado de ser la tapadera se disculpa y se aleja dejando a Hidan confundido, que a los segundos va detrás.
El resto de alfas miran a Itachi. Saben que su convivencia inició cuando sus hermanos comenzaron a socializar, siendo los segundos hermanos y teniendo la misma edad; por su parte él le lleva dos años a Deidara. Las preguntas lo cansan por lo que opta por ignorarlo y centrar su mirada en la nada. Kisame ha confirmado su sospechas, este conoce el secreto del beta.
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Algunas horas después de cientos de preguntas Deidara camina a su taller, entre sus brazos carga sus nuevos materiales que ha comprado gracias al haber rogado a su abuela un poco de plata. Que venga de familia rica no implica que tenga todo en bandeja de diamante. Aún le falta terminar su escultura, lleva días en el mismo lugar y eso ya le está cansando.
El beta suspira al llegar. Al abrir la puerta siente ese aroma particular detrás de su cuerpo. Contiene su gruñido y se esfuerza en dejar sus preciados materiales en su mesa de trabajo. Estando seguros le pregunta qué demonios hace en su taller. Itachi cierra la puerta esperando que nadie lo haya visto.
El alfa se sorprende al ver la inmensidad de cuadros que adornan el salón. Sabía que realizaba esculturas, pero eso está a otro nivel. Deidara deja caer el martillo al notar lo que sus manos están sujetando. Un retrato de Sasori que es un encargo de su pareja. Corre y se lo arrebata asegurándose de que no haya sufrido manchones.
Sin huella lo deja en su lugar y le grita que no esté tocando sus cosas. Itachi poco le importa y sigue curioseando desacomodando cada cuadro recibiendo una sarta de comentarios. La mirada se enfoca en una pequeña libreta que reposa en la mesa de trabajo.
Deidara al verlo con su libreta siente su alma escapar. A toda prisa se lo arrebata y oculta detrás de su cuerpo recibiendo preguntas sobre su actitud y el hecho de que sus mejillas se están calentando. El beta coloca el cuaderno en su cajón seguro, donde mantiene sus mayores secretos; lejos de la curiosidad de sus padres.
—Te fascina ocultar cosas—cruza los brazos—, ¿no es así Deidara?
—Largo.
—No seas un groupon.
— ¿A qué has venido?
— ¿Por qué no vas a la fiesta?
—Ya sabes la razón —. Camina aún lado de él, dándole un golpe con su hombro.
Itachi cansado suspira observa de reojo a Deidara, quien se coloca un delantal. El beta detesta que odia que cualquier conozca su secreto, más si viene de parte de ese perfecto alfa. Detesta ir a su casa o que venga a la suya y le obligan a convivir para salvaguardar las apariencias.
—Aun así deberías divertirte.
— ¿Por qué tanta insistencia?
Aprovechando esa posición logra acorralarlo contra la mesa de trabajo. Deidara abre los ojos ante tal atrevimiento, en especial si un idiota decidiera entrar. No se apartan, ningún movimiento o sonido, sus miradas no se despegan, incomodando al rubio.
Itachi lleva su mano a la mejilla acariciando permitiendo ver como un color rosado cardona su rostro. El silencio es reemplazado por los bombeos de ambos corazones. Deidara desvía la mirada queriendo que la tierra se lo trague.
El crujido de las ramas lo hacen reaccionar. El alfa se disculpa, saliendo y dejándolo con un lío de sentimientos. Sintiendo sus mejillas calientes lanza sus objetos queriendo acallar a su instinto.
Algunos días después ninguno de ellos ha vuelto a ver a Deidara, cosa que es normal, ya que este suele desaparecer un tiempo indefinido; en especial cuando lo están jodiendo. Pasado mañana es la dichosa fiesta y en verdad quieren que el beta asista, ya que este suele hacer que el ambiente se vuelva divertido. A pesar de que es un beta, tiene por detrás a cientos de alfas con un ego tan inflado que les hace creer que puedan domarlo.
Es la décima vez que Itachi suspira, o es un llamado o solo quiere hacerse el interesante. Además en estos días ha regresado con marcas en sus brazos y cuello, algunos creen firmemente que se mete en conflictos o tiene una pareja demasiada loca. Sasori gruñe dejando su libro en la mesa del comedor llamando la atención de sus amigos.
—Escupelo.
— ¿De qué hablas, Sasori? —ese tono lo delata.
Pertenecer a la clase superior no quita su parte idiota, en especial si estaninteresados en alguien.
— ¿Sabes que eres pésimo mintiendo? —. Señala con la mirada a Naruto, el hermano menor de Deidara, quien resulta ser un sobreprotector con el rubio.
—Nadie está mintiendo.
Kisame menciona que es un pésimo mentiroso, a lo que Itachi niega y reclama a su supuesto amigo. El de cabellera azul oscuro murmura que todos en esa mesa saben que le gusta Deidara y que si es un estupido en ocultar sus sentimientos. Hidan sonríe llamando la atención de Sasori, quien niega con la cabeza ante los pensamientos del albino. Es capaz de hacer un gran escándalo y terminará arrastrando a dos personas inocentes.
Todos llevan la mirada al albino quien ha decidido que la mesa es el mejor lugar para dar sus palabras. Confundidos tratan de bajarlo, algo que no funciona. Sasori le reclama, que si Deidara se entera que lo ha vuelto a meter en chismes esta vez no lo ayudará a ocultarse.
— ¿Qué crees que haces Hidan?
— ¿Crees que voy a desaprovechar la información?
Itachi palidece implorando a Kisame que le ayude a detener su locura. El resto del grupo lo toma de las piernas queriendo tirarlo, algo que capta la atención del resto de la escuela. Sakura, una joven de primer año le informa a Sasuke, el hermano menor del azabache, que algo están haciendo. Este poco le importa, mientras no lo metan en problemas.
Naruto deja su comida de lado, centrando su mirada en cada una de sus acciones. La sola frase de que a Itachi le guste su hermano lo hace hervir. Sus iris se vuelven rojas captando la atención de los presentes, los alfas también lo observan con odio, mientras que algunos omegas enfurecen ante la insólita idea de que el beta les haya arrebatado a su alfa.
Sasuke suspira dejando su comida aun lado manteniendo su mirada en su idiota amigo. Por su parte Itachi quiere salir huyendo, pero el solo hacerlo hará que la situación evolucione. Sasori no sabe como decirle a Deidara que el idiota que comparten como amigo lo acaba de embarrar en un chisme.