Los héroes no existen

Summary

Sentirse miserables era un sentimiento espantoso, similares a la sombría frialdad a donde te empujaban al final del día, en donde el único delirio para su confort, era herirse. Pues los habían roto desde hace mucho tiempo. Aun así, la pequeña esperanza en que hubieran mejores personas no desvanecía, nunca lo hizo. Esta larga historia tiene un principio, mas no un final, igual que la noche al oscurecer. Nunca esperaron a ser antorchas de esperanza para aquellas personas que querían proteger, y finalmente lo fueron, arrastrándose en la oscuridad con huesos rotos y cubiertos de sangre. Solo querían protegerlos a todos los que se merecieran. Y destruir a aquellos que no. No hay parejas.

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

I

El cielo particularmente estaba despejado, sin nubes, mientras el viento resoplaba el final del verano. Nuevo año, nueva escuela, nuevos amigos, eso pensaría un niño normal, con una vida nata. Por desgracia ese no era su mundo.

La golpiza que le estaban dando tras un callejón de la escuela no era nada nuevo. Desde la escuela media. Desde el kínder. Desde que no tenia una peculiaridad, ni siquiera sabia los nombres de sus brabucones mientras pateaban su cuerpo hecho bola entre la basura.

Cuando dejo de sentir, Kamy, se acordaba de su nombre, un chico de pelo puntiagudo y naranja, con grandes uñas que parecían garras, se a parto de el junto con sus lacayos escupiéndole en la cara.

—Maldito fenómeno, síguete arrastrando en la basura como el puto gusano que eres.

—Nah, ni eso, es un fenómeno, peor que un gusano— Le siguieron sus amigos, dándole la espalda mientras lo insultaban yendo a la salida.

Siguieron así un rato hasta que dejo de escuchar sus murmullos, acostándose sobre la mugre para ver el basto cielo azul.

Lagrimas adornaban sus ojos verdosos, mejillas pecosas y su cabello de igual color. Le dolía, mas de lo que quería pensar. Pero aun así levanto su delgado cuerpo, llorar no habia servido de nada y no servirá ahora, levanto su mochila marron, que al menos no se habían molestado en lastimar antes de caminar fuera del callejón.

Nadie preguntaría porque un niño acababa de salir de un callejón lastimado con el uniforme de la escuela, todos tenian cosas mas interesantes que hacer que ayudarlo. Sabia que nadie lo haría. Lo sabia mucho mejor con sus 12 años.

Ah ¿No lo habia dicho?, su nombre es Izuku Midoriya, un quirkless como solían llamarle. Nunca tuvo un amigo o a alguien a quien podia llamarle así, tampoco podia decirse que era un niño normal.

Pensando en su vida, saco de su mochila un cuaderno y una pluma ″Analysis of the peculiarities for the future″. La peculiaridad de Kamy era muy interesante, sus garras largas podían alcanzar los 30 o 35 centímetros además se preguntaba si podían seguir creciendo, habia visto que no estaban hechas de queratina como las normales ¿De que material estarán hechas? Tienen un color plateado pero se ven quebradas y uniformes ¿Estarán hechas de algún tipo de metal que segrega su cuerpo y, mas extremidades tendrán la misma capacidad, como las uñas de los pies, el pelo o inclusive sus propios huesos? Eso seria una gran ventaja por su resistencia en combate, aguantaría los golpes pero ¿Qué tan pesadas son? si las maneja con facilidad con sus dedos significa que son livianas dado a que no tiene mucha fuerza, y lo sabia por experiencia ¿Eso significaba que tampoco eran muy resistentes?, no eran de muy buena ayuda, le gustaría saber hasta donde podían cortar mas que manzanas y piel real, podria cortar metal en un futuro no muy lejano ¿Podia endurecerse y crecer mas del tamaño?

Debería odiarlos, tanto como ellos , como todos lo odiaban a el pero, eran demasiado increíbles para no darles atención e indagar por sus peculiaridades, también le quitaba el sueño, y el dolor. Escribía a como podia, el tiempo se le pasaba volando y ni sus murmullos escuchaba, ni siquiera estaba al tanto de que ya se habia pasado unas calles del metro. Hasta que el sonido de como habia pateado una botella de vidrio lo trajo a la realidad, dándose cuenta que estaba en un lugar que no conocía y ya estaba oscureciendo.

Palideció casi al instante, dispuesto a darse la vuelta cuando el retrograda sonido de unos golpes tras suyo lo detuvo, estaban golpeando a alguien en callejón, mismo en el cual estaba parado frente.

No lo pensó, ni un segundo cuando soltó su cuaderno e intentaba a tropezones quitarse la mochila, no veía bien pero eran 5 siluetas mientras uno sostenía al chico del cuello. Aparto su mochila y sin previo aviso la levanto, pegándole en la cabeza al brabucón para que cayera al piso.

—¡Aléjense!— Les grito poniéndose frente al chico que a penas era una sombra que le rebasaba centímetros -Si no quieren que acabe con ustedes.

Bien podia llamarse estupidez. Ellos eran mas y estaban acorralados, además se veían mucho mas fuertes que ellos. Actuó sin pensar y ahora tendría una doble paliza en un día.

—Oye amigo dijiste que el villano iba solo— Escucho decir de uno de ellos ¿Villano?, aquello le desconcertó pero aun así subió sus puños preparado para una pelea, inútil.

Claro, una idea voló en su cabeza, el chico al que estaban molestando tenia una peculiaridad de villano, podia sacar valor de eso, y si tenian suerte, ahuyentarlos lo suficiente para escapar.

—¡¿Enserio creen que el tiene una peculiaridad de villano?!— E intento reírse con fuerza mientras temblaba de miedo —¡Y-yo puedo hacer que plantas florezcan desde sus pulmones hasta su boca y ahogarlos!— Mierda habia tartamudeado pero le creyeron mientras estos retrocedían —¡Así que vuelvan a molestar a mi amigo y les juro que los matare a todos ustedes!

Gruño casi tan fuerte para que el mismos se lo creyera, haciendo que que el grupo casi al instante aterrados corriesen. Solo para que el dejara soltar un aliviado suspiro.

—Eso estuvo muy cerca— Hablo para si mismo, casi al instante notando como el contrario se apresuraba a tomar su mochila del suelo

—Oye, yo, en realidad estaba mintiendo sobre mi quirk, no tengo alguna peculiaridad si te hace sentir mejor.

—¿Y por que crees que eso me importa?— Escupió con veneno, mirándole a los ojos gélidos que eran. Era un adolescente como de su edad de pelo morado y ojos igual, que solo se molesto en apartar la mirada y seguir caminando —Olvídalo.

—¡No, espera, quería hacerte unas preguntas sobre tu peculiaridad! Dijeron que era de villano ¿No?, me gustaría anotarla y ver de ella.

—¿Y eso de que te serviría?—Pregunto al notar como este se abalanzaba a un lado suyo.

—Para nada, solo me gustaría estudiarla, solo eso.

Si, no podia considerarse a si mismo un chico normal aun sin peculiaridades y de solo escuchar un resoplido por parte del chico le hizo sonreír con victoria mientras rápidamente tomaba su cuaderno.

—Supongo que, te lo debo por ayudarme con de ellos.

—Oh, si si, claro, no te preocupes— Realmente no le quería dar mas vuelta al asunto así que solo comenzó —¿Exactamente cual es tu quirk?

—Control mental—Aquello le sorprendió hasta al punto de abrir sus ojos un poco, mas no paro de anotar —Se activa al hacer una pregunta y que otros la conteste.

—Wow, eso es increíble ¿Cuánto puede durar el efecto? ¿Tienes alguna consecuencia? ¿Cuál es la distancia? ¿Cómo se desactiva? ¿A todos les afecta igual? ¿Cambia algún aspecto físico? ¿Cómo puedes saber que lo esta activado o te desconectaste? ¿Las personas que controlas pueden hacer de todo como dejar de ser ciegos o algo así? ¿Puedes borrar sus recuerdos o intercambiarlo o...

Supo que tenia que detenerse cuando vio al chico mirarlo como si fuera algún bicho, lo cual lo ínsito a sonreír con nerviosismo mientras extendía su mano.

—¡Pe-perdón! debes pensar que soy un bicho raro, mi nombre es Izuku Midoriya ¿Cuál es el tuyo?

Vio al principio duda en sus ojos pero sabia que el no era mas que un débil niño de su edad al que fácilmente le ganaría, aun así no le extrañaría si tuviera repudio -

—Hitoshi Shinso. Llámame Shinso— Tan solo exigió, estrechando su mano, confundida y sudada, que no hizo más que crearle una gran sonrisa.

Con la mayoría de las personas, con todos, no se permitía sonreír o estrecharle la mano a cualquiera, parecer su héroe y hacer algo tan vago para haber dicho más de dos cifras sin ser repudiado, aunque suponía que el ya lo considerará “extraño”.

—Oh, genial Shinso-kun, y-yo ya me tengo que ir— Respondió casi por inercia, rápidamente apartando su mano. No lo malinterpreten, tampoco estaba muy acostumbrado al contacto.

—Pero ¿Te puedo hacer una pregunta?— Le pregunto, comenzando a distanciarse de el.

—Ya lo estás haciendo.

—Cierto, ¿A ti...Tu...Quieres ser un héroe?

Aquella pregunta pareció tomarlo desprevenido, pero aún así con toda su inexpresivo rostro asintió con la cabeza y de pronto el, no se sintió tan raro.

—¡Nos vemos Shinso-kun!— Finalmente se despidió, sosteniendo los tirantes de su mochila antes de salir corriendo.

Es ese el momento en el que lágrimas amenazan sus ojos, no sabía porque pero aún así le sonreía al anochecer, recordado a su casi amigo.

No, aún la palabra sonaba muy extraña.

Camino un rato hasta abrir la puerta de su apartamento, hace ya un tiempo había anochecido así que se esperaba un reclamo de su madre pero hasta eso, nunca llegó.

Camino por la sala, particularmente vacía y por la cocina hasta encontrar una nota sobre el refrigerador.

“Tomare turnos extras, llegaré un poco tarde, hay comida en el refrigerador, lo siento”

En realidad no le sorprendió, solo arranco la hoja para hacerla bola y aventarla a algún lado e ir a su cuarto.

Si, su vida no era muy interesante, solo abrió la puerta de su cuarto para cerrarla a su espalda. Su habitación no era grande en si, repleto de figuras y posters de su héroe favorito, libros en su estantería y una computadora, no era mucho y no tardó en dejar su mochila a aún lado para adentrarse a su baño.

—Creo que tenía algunas vendas por aquí— Murmuraba para si mismo mientras buscaba entre el armario del espejo.

Habían sido casi 2 meses sin una buena golpiza pero ya estaba un poco más acostumbrado, aunque al levantar su uniforme vio, algunos golpes si habían llegado a hacer daño hasta dejar moretes grandes y una que otra leve hinchazón, agradecía que no hayan utilizado alguno de sus quirks para lastimarlo, sería demasiado doloroso, y créanme que lo sabía por experiencia.

Hurto un poco de pomada en las heridas grandes antes de envolver su torso en vendas, y curado, mientras su madre no se de cuenta que sus brazos y piernas estaban moreteados todo estaría bien.

Así que solo camino y se dejo caer sobre su cama, no tenía el interés ni la energía para ver qué sucedía en el mundo, tal vez un debut de algún héroe o alguna noticia de All Might, como sea, restregó su rostro sobre su almohada y se resignó a suspirar con cansancio ¿Su vida había sido tan monótona desde siempre? Desde hace mucho se había sumido en la misma rutina, desde que se había reusado a su sueño y decidió no ser un héroe.

O todavía podía.

Se levantó de golpe de la cama con aquel pensamiento. Había deseado ser un héroe toda su vida y sabía por múltiples razones porque no podía, pero sus ojos se alumbraron por alguien en especial. Tomo un cuaderno nuevo y una pluma, corriendo tan rápido a su puerta para cerrarla de golpe tras el. Sonaba estúpido, pero tenía una idea.

Estaba acostado sobre el catre de su ático que le habían dado como cuarto, viendo las estrellas como si no hubieran cientos de millones tras la noche y las luces de la ciudad, viendo apenas un pedazo de todo en la ventana del techo inclinado. Le relajaba, era lo único bueno de esa casa, el silencio por las noches que no era muy seguido, y aquello se lo demostraban el cuenco de sus ojos purpuras. La tranquila noche, que estaba a punto de disfrutar cuando una piedrita choco contra el cristal de su ventana.

Quiso hacerse el loco, cerrando los ojos mientras escuchaba como las ramas del árbol del patio golpeaban con fervor su ventana.

Arto y sin paciencia, abrió la ventanilla de golpe viendo al instante al niño raro de hace una horas colgado torpemente de la rama.

—Oh ¡Hola Shinso! —Le saludo con torpeza al levantar su mirada, notando su monótono rostro.

Al principio se quedo callado pensando en que decir sin poder preguntarle como demonios habia conseguido su dirección y que hacia ahí, mas con su torpe e incomoda sonrisa casi gritaba que le ayudara.

—Como sea, pasa— Decía mientras se apartaba. De hecho, la única razón por la que no lo empujaba fuera de allí era porque sabia que no era un peligro, aunque si era un tanto extraño desde un principio, también era la única persona que lo defendió y no lo veía como un villano. Como todo el mundo.

Midoriya entro a hincadas del árbol hasta cruzar su ventana sudado y con su ropa sucia como si hubiera corrido por kilómetros.

—¡P-perdón Shinso, s-solo no podia esperar y no sabia cuando te volvería a ver y se te callo tu credencial de la escuela en el callejón y! ¡Perdón!, te debe parecer muy mal que un completo desconocido entre en tu casa.

—Tienes razón, di lo que quieras Midoriya porque es estupido venir a buscarme sabiendo que puedo vencerte en segundos, yo me iré a dormir.

Tan solo le ofreció, caminando a su cama para recostarse, aun sin despegar un ojo del pelo de arbusto que al mismo tiempo no paraba de mirarlo nervioso.

—Se supone que deberías estar con tus padres.

—Ah, no, este, mi madre trabaja hoy hasta tarde y hace años que no veo a mi padre así que...—Por cada palabra el ambiente se hacia mas incomodo, aunque este no lo demostrara, Midoriya sudaba de las manos mientras jugaba con su cuaderno. Lo cual no le traía buena espina para nada.

—Ya se, no puedes hacer preguntas porque así estaría bajo tu control mental y aun hay mucho que te quiero preguntar pero, quiero ir al punto— Parecio contener la respiración por unos segundos como si intentara tomar valor, antes de gritar.

—¡¿Te gustaría convertirte en héroe conmigo?!

Sus ojos se abrieron exaltados ¿Lo estaba diciendo enserio? Vio sus ojos y creyó que eso era cierto, extendiéndole la mano con una sonrisa autentica y temblante.

—Eso es imposible— Le dijo sin mas, aun así sin derramar su sonrisa —Y tu mas que nadie debería saberlo, no tienes una peculiaridad que te haga especial y yo tengo un quirk de villano ¿Qué te hace pensar que alguien nos querría como héroes?

—Si, tal vez tengas razón pero ¡Con un buen plan de estudio podemos convertirnos en grandes héroes como muchos otros!

—Tenemos 12 años, somos débiles por naturaleza.

—¡Podemos hacernos fuertes, tenemos mucho tiempo! Pero...

—No puedes hacerlo sin mi —Termino de decir su frase como afirmación para que estos se quedaran viendo a los ojos, y lo sabia, sabia que podia decírselo a la cara y no se ofendería, ese era el sentimiento del represor, aquel que estuvo entre las sombras, lo sabia, el alguna vez también tuvo esa esperanza, y de alguna manera...

—Supongo que entrenar juntos nos ayudara a tener una posibilidad como héroes.

La sonrisa del peli verde al instante se ensancho notando de igual forma como sus ojos se cristalizaban, al principio se asusto un poco cuando volvió a limpiar sus lagrimas y volver a sonreír con fervor y alegría, contagiándole por una milésima de segundo.

—¡Que bien! ¡Mañana saliendo de la escuela podemos quedar temprano en tu casa para seguir haciéndote preguntas sobre tu quirk! ¡Si, y cuando tenga una base teórica sobre ella podemos empezar con el entramiento físico ¿Te parece?!

El solo levanto sus hombros con poca importancia mientras se dejaba caer al catre, aunque en el momento no pareciera, el chico tenia demasiada energía como para interrumpir su mejor parte del día.

Aunque muy en el fondo tampoco se negaba a la ayuda para ser un héroe.

—¡Oh, cierto, perdón, estas cansado! Este, yo, te dejare mi numero de teléfono en la ventana, sabes pa-para mantenernos en contacto y eso— El chico parecía nervioso, cualidad que encajaba completamente con todo de si, solo le faltaban unos lentes para parecer un completo sabelotodo —Nos vemos mañana Shinso.

—Nos vemos mañana Midoriya.

Al momento en el que se despidieron, noto como levemente el chico tropezaba antes de que sin mas palabras cruzara por la ventana y las ramas ya no se escucharan, notando como ya se habia ido.

Miro nuevamente las estrellas y con uno solo pensamiento no concilio el sueño en un buen rato ¿En que carajos se habia metido?

La noche habia transcurrido rápido para Izuku, levantándose de un brinco sobre su cama, colocándose rápidamente su uniforme negro de secundaria para ir corriendo a la cocina con su mochila.

—Oh, hace mucho que no te veo de tan buen humor ¿Sucedió algo Izuku?— Le pregunto su madre estando en la cocina con dos platos servidos, aunque este solo tomo una tostada con huevo para darle una mordida y checar su celular con la misma emoción.

“Te veo en mi casa a las 3:30”

Decía el mensaje de un numero desconocido que no hizo mas que sacarle una sonrisa mientras agregaba su numero a contactos.

“ClaroShinso, buenos días, allí estaré″

Termino por mandarle el mensaje para volver a meter su celular al bolsillo mientras le daba una ultima mordida a su tostada y se disponía a irse a la salida.

—Izuku ¿No terminaras de comer tu comida?— Le pregunto su madre con aquel tono preocupado mientras sostenía su pecho, viendo a su hijo abrir la puerta de salida.

—Perdón mamá hoy tengo un poco de prisa, además me quedare a estudiar con un...Hum...Compañero de trabajo, pero prometo llegar temprano a comérmelo.

Ni siquiera le dio tiempo a su madre de reaccionar cuando cerro la puerta abruptamente a su espalda, simplemente no quería retrasarse teniendo una platica de ″malas amistades″ con su madre conociendo lo sensible que podia ser, solo quería ir a la escuela y que nadie lo molestara. Lo cual era imposible siendo victima de mínimo 3 matones por grupo, teniendo en cuentas los tres grados de secundaria. Llegaría a lidera como máximo con 9 personas diferentes, al menos serian solo tres años y no seis como en la primaria.

Pero agito su cabeza de lado a lado, esto no seria como el la primaria, ahora tenia un compañero para hacerse fuerte y ser héroes, por ello apresuradamente bajo las escaleras y tomo la primera bicicleta que estaba encadenada e ir a la escuela.

RING

La campana toco rápido para su suerte, recogió todo sus cuadernos de su butaca para rápidamente correr a la salida para burlar a su matones, camuflándose por los cientos de alumnos apresurados por llegar a casa.

Tomo rumbo de vuelta a la casa de Shinso, realmente no estaba muy cerca de la escuela pero eso le serviría para hacer algo de ejercicio mientras terminaba de entender la peculiaridad de Shinso.

Finalmente llego, estando parado frente a la acera, su casa no era pequeña y tenia algo así como un toque estadunidense con nomus de jardín y apostaba a una gran piscina, cosa que no llevaba de la mano con su personalidad y los objetos en su habitación.

Se apresuro rápidamente a escabullirse por el jardín y dejar su bici tras el árbol antes de torpemente treparse entre las ramas y las hojas, haciéndose uno que otro rasguño hasta quedar frente a la ventana, siendo abierta casi al instante por la cara apática de Shinso.

No se dijeron mas palabra mas que el se apartara para aventar su mochila y entrar a la habitación, mas vacía de lo que se imaginaba: el ático al final de cuentas.

—Bien, tenemos mucho trabajo que hacer— Admitió, mientras se sentaba en el suelo y sacaba unos libros y cuadernos junto a un par de plumas y marca textos.

—¿Esto...?— Pero ni siquiera Izuku le dejo formular la pregunta cuando le interrumpió, sentándose de igual forma frente a el.

—Traje algunos libros de la biblioteca de defensa personal y algunos de mis diarios de héroes que se centran en el ataque sin peculiaridades, en dado caso de que tu no puedas utilizar tu quirk, y justo acabo de descubrir algo— Le dijo al mismo tiempo que no apartaba la mirada de su cuaderno, escribiendo y hablando al mismo tiempo, algo que sorprendió al contrario antes de cerrar el cuaderno —Creo que tienes un requisito de palabras o tendrías que terminar la pregunta, lo cual significaría que tal vez no puedas mandar ordenes por debajo del agua o a fuerzas tienes un limite ¿Tal vez por audífonos se distorsionaría la orden?

—¿A que te refieres a que tengo un requisito de pregunta?

—Oh, bueno, di algo como si fuera una pregunta, una palabra, y yo te responderé.

—No creo que te guste estar bajo mi control mental, yo...— Pero nuevamente el pecoso no le dejo terminar antes de elevar la voz.

—¡Esto es por la ciencia! Además nunca he estado bajo control mental ¡Velo como algo divertido y constructivo para ambos!

Aunque no le convencía la excusa que le habia dado, solo suspiro con frustración, se lo habia advertido, y el lo aceptaba ¿No?, veía su peculiar como algo interesante y no como producto de maldad. Y por ello suspiro y termino viéndolo a los ojos.

—¿Cuadernos?— Pregunto, casi en un susurro.

—Mayonesa...

El silencio permaneció un momento mientras veía con algo de temor los ojos de Izuku, cuales no cambiaron en ningún momento hasta que pasaron los segundos y volvió a anotar.

—Tenia razón, no funciona con una palabra, probemos de dos a tres palabras además no sabemos si necesitas”responder” o reaccionar a la pregunta— Dijo nuevamente tras cerrar el cuaderno, viendo algo confuso a Shinso, parecía tampoco saber aquel dato, esta bien, así podían seguir avanzando.

—Vamos Shinso, prueba con ″Como amaneciste″.— Este pareció verlo como si se tratara de cualquier bicho raro torciendo de lado su cabeza ¿Es que no le daba miedo ser controlado por otra persona?, el incluso se sentía mas nervioso que el, antes de suspirar nuevamente y resignarse.

—¿Cómo amaneciste? —Pregunto de igual forma.

—Atún— Está vez, respondió con una palabra diferente que nada tenía que ver pero casi al instante sus ojos perdieron su color que asustó a Shinso, rompiendo el enlace.

—Y-yo perdón Midoriya.

—¡¿Estás bromeando?! ¡Eso fue increíble, sentí como si fuera un fantasma! ¡Como si me hubieras expulsado de mi cuerpo!— Grito en eureka para tomar su cuaderno, aún cuando Shinso lo veía extrañado y sobre todo, asustado viendo las estrellitas de emoción en los ojos de Izuku —¡Expulsas el alma de las personas y controlas su cuerpo! ¡ las preguntas funcionan como un puerta y las respuestas su llave! ¡Eso es increíble Shinso!

—¿Te parece?— Inconscientemente pregunto, incluso con una leve sonrisa en su rostro que a penas podía notar. Pero Izuku solo asintió con la cabeza con devoción —A mi me parece incluso más aterrador que antes.

—No existen peculiaridades aterradoras, solo incomprendidas.

Este solo dejó caer sus hombros y lo miro al compás de creer que había dicho una estupidez.

—Siento que eres de los que le ven lo bueno a un gato con seis patas.

—¡Eso sería genial si existiera!

Hubo un momento en el que lo dejo de escuchar y se dedicó a ver cómo hablada de lo increíble que era su peculiaridad, diciendo una y mil teorías sobre ella y como podía usarla prácticamente gritando de emoción. Nadie, absolutamente nadie en toda su vida le había halagado por la peculiaridad que para el era una maldición, pero Midoriya no, no era como todos los demás, no era como todo el mundo, era diferente, era especial.

Aunque el momento se interrumpió cuando su estómago rugió con fuerza, creándole un leve sonrojo en su rostro.

—¿Hum, vas a ir por bocadillos a la cocina?

—No podemos bajar a la cocina hasta después la cena, estos nuevos padres son algo estrictos con el contacto.

—¿Cómo? ¿Nuevos padres? ¿Eres adoptado?

El solo elevó sus hombros con simpleza.

—Voy de un hogar temporal a otro, ya te imaginarás el porque nadie quiere adoptar a alguien que te puede lavar el cerebro, o el alma, como quieras llamarle.

Ambos se quedaron callados por un largo tiempo, Midoriya no sabía cómo reaccionar y a Shinso simplemente no le importaba, aunque muy en el fondo era un espina en su pecho que dolía, dolía muy poco.

—Bueno, todos ellos pueden comer mierda si no ven lo genial que eres.

Aquello le sorprendió, aún cuando tomo su mochila y tras buscar un rato saco dos barras nutritivas, ofreciéndole una a el con una sonrisa corta.

Al principio dudo en tomarla, cuando fue tanta su insistencia la tomo con rapidez abriéndola sin querer parecer algo desesperado, no creándole más que una enorme sonrisa a Izuku, de igual manera abriendo la barrita.

—¿Amigos?— Pregunta el, algo que llamo la atención de Izuku más este solo aparto la mirada avergonzado casi al momento de haberlo dicho.

—¿Tu y yo...Amigos?

El silencio permaneció un momento, ambos viendo cualquier lado de la habitación para no responder. La verdad, ninguno sabía que decir, nunca habían tenido a quien llamar amigo, a una persona que piensa, que hable, con la que pase un buen rato. Nadie.

—Bueno...Supongo que...Somos amigos, creo ¡Eso significa que puedo llamarte por un apodo!— Le dijo con emoción, cambiando el aura al instante.

—¿Ah?

—¡Si! Bueno, yo-o siempre tuve esa ilusión de, bueno, llamarle a un amigo por un apodo— Pero casi al instante levantó sus manos y las agitó nerviosamente aún cuando Shinso lo veía estático —¡P-pero claro que no lo haré si no quieres, fue una idea tonta perdón!

—¡No!...Me refiero, si te hace ilusión, puedes llamarme como quieras.

—¡Entonces “Hitchan”! ¡Ese será tu apodo!

Shinso sonrió nervioso y hasta algo incómodo, realmente el nombre sonaba algo infantil y por haber usado su nombre de pila, pero sonrió con malicia cuando una idea cruzó por su cabeza.

—Bien, yo seré Hitchan pero yo podré llamarte por tu nombre de pila, eres Izuku a partir de ahora.

—Yo...¡¿También tendré un apodo?!— Pregunto casi en un grito, saltando notando como se empañaban sus ojos —¡Es genial!

—Bueno, supongo que sí ¿Qué más nos queda por hacer?

—Bueno, me gustaría que veas algunas formas de combate para poder formar el estudio y ¡Oh! —Dijo al darse cuenta —Puedes elegir a quien controlas.

—Si, creo que lo dominó.

—¡Eso es genial Hitchan, entonces aún tengo muchas cosas por saber!— El solo le pasó un par de libros, algunos de los que estaban regados para que esté los tomara —Ten, puedes ver cuál te llama más la atención para ponerla en práctica mañana y anotarla aquí.

Le llamo la atención, más cuando le pasó un cuaderno morado con su nombre completo en medio. Un cuaderno. Solo para el. Este pareció no tomarle en cuenta porque escribía en su cuaderno mientras murmuraba cosas que a penas podía entender, algo que le termino sacando una sonrisa antes de tomar un libro y leer.

Las páginas era interesantes pero habían muchos temas de peleas diferentes, demasiados de héroes profesionales que habían dominado con los años y ninguno que le llamara la atención.

Solo tomo otro libro, y las horas se fueron volando hasta que no quedará ningún libro, entre miles de preguntas sin sentido, Izuku partió, prometiendo que volvería mañana.

La noche pareció haberse ido volando, para su desgracia, lo primero que vio fueron algunos libros y cuadernos regados en el suelo que había prometido recoger la noche anterior.

Se levantó con pesar, escuchando el timbre de su celular y notar el mensaje de Izuku.

“Buenos días Hitchan! Hoy voy a ir un poco más tarde a tu casa”

Aquello le desconcertó un instante antes de responder.

“Ok buenos días”

Suponía que en su tiempo libre podía repasar lo que había leído ayer y anotar lo que se le hacía interesante y práctico.

Se arregló rápidamente y salió con mucho cuidado de su cuarto, teniendo sus zapatos en las manos caminando en calcetas. Las personas de esa casa por lo general se levantaban temprano por eso todos los relojes decían las 6 en punto a pesar de entrar a las 7 y el ya se encontraba listo, tomando una manzana verde del frutero para salir de allí rápidamente.

Al señor y a la señora Hayame no les importaba su salud ni lo que ocurriera en la escuela, solo les importaba el cheque que recibían de la casa de hogares temporales y que no se metiera en problemas, por lo menos su hijo le tenía miedo y no se le acercaba demasiado. Solitario, era la palabra con la que podía describir su hogar temporal hasta que lo echaran.

No le importaba mucho, había tenido hogares peores, pero nadie le creería a el, por mucho que lo gritase. Algunas veces, sentía que tenía una cinta en su boca, lo cual era irónico mientras veía el cielo azulino.

Llegó a su escuela, y ya era normal que todos murmuraran de el, de su apariencia, de su quirk, de sus calificaciones mientras se hacían a un lado...

Solo metía sus manos a los bolsillos de su pantalón como si no los escuchará, dándole de igual forma todos sus comentarios.

Cómo siempre, llegó a su salón, siendo la fuente de atención desde un momento. Le dio igual y camino al fondo a su escritorio, notando el silencio que se formaba, el de todos los días mientras el maestro llegaba. Muchos de sus compañeros le tenían miedo a pesar de nunca haber usado un quirk en ellos pero el rumor se había difundido rápidamente sobre alguien con una peculiaridad de villano y los maestros apuntaban a el, esas personas que no les enteraban lo que le ocurriera, igual que los Hayame, igual que todo el mundo, a nadie le interesaba lo que le ocurriera a un villano.

Por eso quería ser un héroe, para demostrarles a todos en sus cara que si, un villano puede ser un héroe.

Aunque las palabras de Izuku lo alumbraron sonriendo casi por inercia.

“—No existen peculiaridades aterradoras, solo incomprendidas.”

“—Todos ellos pueden comer mierda si no ven lo genial que eres.”

Parece que lo único bueno de estos años era que por primera vez tenía a un amigo que no lo veía como un villano y que lo trataba como a una persona normal, y de cierta forma el también lo intentaba, aunque Izuku era todo menos normal.

El timbre del recreo sonó, para su mala suerte, le daban una cantidad de dinero una vez al mes con lo que tendrá que comprar de comer en la cafetería, y si se levantaba un poco más temprano para hacerse de comer las personas lo notarían inculpándolo de ladrón.

Solo suspiro resignado, compraría algo pequeño de comer y se iría a la azotea, de todos modos nadie iría allí.

Paso rápidamente entre las personas hasta llegar a la primera máquina expendedora, eligió algo de rápido para insertar el dinero y que unas barras nutritivas cayeran del estante.

Y tal como dijo, abrió la puerta de la azotea rápidamente para cerrarla a su espalda, dejando caer un suspiro aliviando antes de dejarse caer en la sombra, no comer bien y quedarse en silencio todo el día porque ayer que estaba hablando con Izuku por primera vez se sintió tranquilo en años. Sería genial que ambos estuvieran en la misma escuela o haberse conocido antes, pero sabía que era imposible.

Le dio un par de mordidas a las barras de comida antes de que tocará el timbre y volver a su aburrida rutina.

Estando en el salón, mayormente veía la ventana mientras escuchaba al maestro dar su clase, cuál realmente no le ponía atención sobre algo de historia, veía a los pájaros libres volando en manadas, comiendo del suelo y viviendo en los árboles, claro, unos pájaros comunes eran mucho más suertudos que el, eran libres, tenían familia, un hogar y comida ilimitada ¿Qué más podían pedir?

Esa era toda su vida hasta que el timbre de salida dase.

Generalmente se quedaba un poco más de tiempo para que el resto de alumnos y maestros corrieran a la salida, también claro esperando no toparse con sus abusadores de tercer año. Pero justo cuando estaba a punto de levantarse, un niño golpea su butaca frente suyo, rodeándolo con el resto de sus 2 lacayos.

—¿Así que tú eres el villano de la escuela, eh?— No lo conocía, tenía pelo negro y unos ojos amarillos, lo había visto un par de veces pero no sabía su nombre —¿Sabes? Yo quiero ser un héroe, que las personas griten mi nombre tras haber derrotado a villanos como tú.

Arrastro sus palabras, persona desagradable mientras sus lacayos se burlaban. Podía usar su peculiaridad y decirles que se fueran, pero eso traería problemas y cambiarlo de casa hogar significaría no volver a ver a su amigo. Solo tenía que aguantarlos.

—No creo que una persona como tú llegué a ser un héroe, eres desagradable.

Intento levantarse al decirlo. Ya no habían personas en clase y solo quedaban ellos por eso se vio venir un puñetazo que lo tirará de la silla, sangrando de la nariz tras haberse golpeado la cabeza con el muro de la ventana.

—Entiende bien algo Villano.— Y lo tomo del cuello de la camisa mientras sentía como su cuello se calentaba —Voy a ser un héroe y cuando lo sea, voy a ir por ti y te mataré y todas las personas se alegrarán de que un maldito villano se vaya al infierno.

—Si— Respondió el —Tu te irás a la cárcel por matar a alguien y yo te veré desde el cielo como te pudres en el Tártaro.

Aquello parecio colmar su paciencia alterando la temperatura en sus manos para finalmente soltarlo, incluso rio cuando vio que se levantaba, aun cuando vio que sus lacayos se acercaban. Supo, y agradeció, que Izuku le diera un poco de tiempo.


Caminaba a espaldas del sol, tambaleante mientras que su vestimenta estaba sucia y arrugada producto de la golpiza que le habían dado, agradecía que en su uniforme azul marino no se notara mucho que tras una leve capa de tela todo su cuerpo se cubría con moretes. Moretes que habían hecho personas que así mismas se hacían llamar Héroes por el simple hecho de golpearlo. Por golpear a un Villano.

No lo era, se estaba esforzando para ser un héroe. Seria un héroe para demostrarles que el también podia serlo.

Sus ojos se torcieron de culpa ¿Quería ser un héroe para demostrar lo que era, no para salvar personas, no para ayudar al mundo? Quería serlo por razones egoístas pero...¿Quién no querría ser héroe por recibir algo a cambio?, todos, no conocía a nadie, los policías por dinero, los bomberos, los médicos, y losHéroespor fama y devoción.

Todos son unos egoístas. El era un egoísta. ¿Quién merecía ser un héroe entonces? Nadie podia hacerse llamar héroe...Ni siquiera el.

—¡Hey Hitchan!— Escucho gritar a su lado, desvaneciendo por un segundo el aura negra en su lado, era interesante como al voltear veía el brillo dorado desprender de Izuku, tal vez le ayudaba el brillo del sol pero sentía, que, que el, podia ser verdadero, con su cabellera despeina y su gran sonrisa sobre una bici roja a lado suyo —¡Hola! Ya es muy tarde para que todavía justo vayas a casa, yo tenia un examen hoy y quería estudiar hasta tarde p-pero ya podemos ir a un lugar para entrenar ¿Tienes el cuaderno que te di? Tengo muchas cosas que anotar y-y no puedo evitarlo ¡Estoy muy emocionado ¿Tu no?!

—Si, supongo.— La verdad es que si, le saco una sonrisa mientras comenzaban a caminar —¿Me vas a dejar subir?

—¿Ahora? ¿No quieres ir a dejar primero tus cosas en tu casa?

—No me pierdo de mucho.

Este solo se dio la vuelta para subirse a la bicicleta, subiéndose a los pedales de atrás para sujetarse a los hombros del menor.

—Lets go— Anuncio Izuku antes de comenzar a avanzar.

Recorrieron muchos lugares, lugares que conocía y otros que no durante horas, hasta que la ciudad se perdía en caminos rocosos y verdes, adentrándose al bosque hasta que se perdió el camino, aclarando claro que habia anochecido hace horas hasta que Izuku se detuvo al final del camino frente a decenas de arboles.

—Genial, creí que si seguías te ibas a desmayar.

—Si...Pienso...Lo mismo— Dijo entre cortado, recuperando el aire que le faltaba bañado en sudor mientras se bajaba de su bicicleta junto a Shinso.

—¿Llegamos?— Pregunto.

—No...Para mi desgracia.

Y con ese dato, ambos comenzaron a caminar al bosque mientras suspiraban con cansancio.

—Lo vamos ha hacer todos los días ¿No?

—Sip, cuando era mas pequeño lo hacia con mis amigos, antes de no tener quirk.

Lo dijo con naturalidad, como si no valiera la pena, incluso emocionado en donde estaban, pero, muy en el fondo tenia que dolerle que se haya apartado de sus amigos por no tener una peculiaridad que lo hiciera especial, por eso se asombraba, porque Izuku siempre habia sido así, a como lo conocía.

Atravesaron finalmente unos arbustos para allí suponer haber llegado, un plano verde, algo pequeño, que daba vista a todas las colinas verdes y al cielo nocturno, uno que nunca habia visto.

—Hermoso ¿Verdad?— Le pregunto Izuku con felicidad al ver la cara sorprendida y hasta roja del mayor que al instante a parto la mirada chasqueando la lengua —Hay que empezar con el entrenamiento ¿No? Para convertirnos en héroes.

Y con la misma sonrisa Izuku levanto el puño par que lo chocaran, pero primero, tenia que hacerle una pregunta. Por eso levanto la mirada y lo vio a los ojos.

—¿Por que quieres ser un héroe Izuku?— No parecio sorprenderle mas si ladeo la cabeza de lado sin comprenderlo, aun sin bajar su puño.

—Quiero, yo, sonara un poco tonto— Rasco su nuca con vergüenza mientras una sonrisa nerviosa se instalaba en sus labios —Qui-quiero ser como All Might, salvar personas, ser un héroe ¡Quiero ser un símbolo de esperanza!

Entonces chocaron sus puños, sorprendiendo a Izuku viendo por primera vez la sonrisa mas grande que haya hecho, cerrando así su trato...

—Entonces cuenta conmigo.

Por siempre