Bajo las segundas oportunidades te encontre

Summary

Escribo estás cartas, tal vez dentro de este diario sepan cómo de un día para otro mi vida cambio por completo. Mi nombre es Naruto Uzumaki y si, puedo quejarme de bastantes cosas alrededor de mi vida pero, espero estar terminando de escribir esto después de la Guerra, que por lo que me contaron, las cosas se les están llendo de las manos. Tal vez en una isla desierta, acompañado con toda mi familia. Pero si las cosas no resultan bien... Quiero decirte que te amo, mi pequeño zorro mimoso, en estás últimas páginas. . . . Naruto Uzumaki tras ser considerado inestable es expulsado de la aldea de Konoha, y desde ese momento, escribe cartas en el diario que su abuela le dejo, junto a esa misteriosa mochila negra, acompañandolo en toda su aventura. ¿Que podría salir mal?

Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

I

Al principio pensé que iríamos a la aldea mas rápido de lo que planeábamos por que mis estudios habían terminado. Exactamente 2 años habían pasado desde que Sasuke se fue y yo me habia ido para hacerme fuerte para traerlo y convertirme en Hokage.

Recuerdo que ese dia estaba tan emocionado que hasta utilicé el chakra del zorro de 9 colas para llegar más rápido y si, apenas era invierno y todo el lugar era gris, pero recuerdo que cuando llegue a la aldea me sentí en casa con toda mi familia reunida, aunque no hubiera nadie esperándome realmente.

Mi maestro ero-sennin me regaño, parecía enojado ese dia pues me habia gritado más fuerte de lo normal. Si es que alguna vez me habia gritado asi.

No recuerdo que lo puso asi, pero ambos corrimos a la torre del hokage o bueno mi oba-chan que la quiero mucho. Entre de una patada como siempre gritando, saludandola pero ella no parecía feliz, recuerdo que nunca habia visto tantas botellas de sake regadas por todo el suelo y nunca la habia visto con los ojos tan rojos e hinchados. Se veía muy triste a como la recuerdo todavía.

Obviamente pregunté qué sucedía.

Pero ella habló con un tono muy serio, me aventó una mochila llena de rollos y papeles, queria preguntar que pasaba pero ella me interrumpió. Dijo algo sobre que yo era peligroso por el chakra del kiuby, que era inestable y que el entrenamiento no sirvió de nada, pero también dijo que me quería que no importa lo mal que este siempre me amara y que todas las respuestas están en la mochila.

5 Anbu’s se abalanzaron contra mí. Todo me habia dejado mal tanto que no podía reaccionar y no se cuando ni como apareci en mi departamento, recuerdo que me sentía raro, no se, quería llorar, de eso me acuerdo, pero realmente nunca lo hice.

Solo sali corriendo con la mochila en la espalda.

Siento que se pasaron a la hora que llamaron a mis amigos para capturarme. Ahora que lo pienso bien seguramente me debieron ver como un enemigo por culpa del chakra del kiuby.

Pero yo ni siquiera quería mirarlos a los ojos, no me atrevía. Salí de la aldea, cruce la gran puerta de ella con esa mochila negra en brazos estando apunto de llorar con los gritos de mis compañeros a mi espalda. Apreté los dientes con frustración. Tal vez esto era lo mejor.

Ahora, estoy solo escribiendo esto, bajo un árbol en un dia gris como venía escrito en la contraportada con una nota que me habia dejado la abuela.

Supongo que todavía se preocupa por mi.


Recuerdo la primera semana que estuve bajo tanta historia, digo historia por que ya la conocía, toda la verdad. Recuerdo que mi mente era una montaña de emociones, me alegraba haber tenido padres que me amaban y tener que irme para proteger a la aldea, aunque yo no me crea una amenaza, únicamente para los enemigos como para ese tal danzo creador de mis desgracias y maniaco de Uchiha’s.

Admito que esta sea una de las peores semanas de mi vida, no solo porque este solo, congelado y hambriento, sino por el hecho de sentirme abandonado, este vacío que aún hoy no me deja escribir esta carta sin derramar lágrimas.

Recuerdo el dia que corría, llorando, solo por el mundo, me tope con una gran carroza que habia sido asaltada, no me acuerdo que dije exactamente pero quedó en que yo recuperaría las cosas.

Y asi fue, despues de una hora buscando encontré a las cosas junto a los malhechores.

Les devolví sus cosas y ellos me dieron comida, pues no habia comido desde hace una semana, desde que...abandone la aldea, y bueno ellos no tardaron en irse devuelta por el camino. Aunque antes de eso me dijeron que no debía descuidarme tanto, que debía conseguir un trabajo, comida y un lugar donde bañarme y quedarme caliente. A regañadientes acepte el dinero que me ofreció la señora, pero mas que ello, terminaron por irse.

Lo pensé y lo pense. Ninguna aldea quería aun demonio protegiendo sus puertas. Aunque quisiera seguir protegiendo a las personas y cuidarme, ya nadie lo haría pero no por ello tendría que dejar de ser fuerte.

Por ello pense en un trabajo donde podria proteger a las personas y cobrar por ello. La idea de Mercenario parecía la más apta, aunque realmente no protegía a las personas sino que mataba a los tipos malos. No tenia muchas opciones y esta parecía la mas razonable.

Y así con un nuevo propósito en la vida y ya muy lejos de la aldea busque un lugar donde entrenar, y lo encontré, lejos de la sociedad y espacioso, perfecto para mi en esos momentos. Así que tome uno de los tantos rollos que tenía en mi preciada mochila negra justo uno que tenia el simbolo del kiuby.

Me puse a leerlo y no entendi ni un poco, lo volvía a leer y tampoco. No me creerán cuando les diga que pase toda esta semana en ese rollo y por fin lo habia entendido.

Todo consistía en poner el chakra del kiuby junto a un animal, sin matarlo. Simple, lo difícil era activarlo junto a un sello de protección para que yo me quemara mas, por decirlo así. Para que yo de alguna forma absorbiera el calor pero no sus efectos positivos.

Recuerdo que ese fue toda una semana de cansancio y arduo trabajo y quien sabe por que al final del entrenamiento del quinto dia, no tenia chakra del kiuby, me refiero, si me quemaba pero no me curaba, así que me cure como pude con algunas vendas que habia dentro de la mochila. Y como consecuencia, habia matado a 7 conejitos blancos.

No soy un monstruo, cada uno tiene una tumba justo enfrente del rio, siempre les dejo un ramo de flores violetas justo antes de ponerse el sol. Cada quien tenia un nombre, junni, kagami, natsuma, kimono, kiro, jemyna y somy. Esos eran sus nombres.

Termine de controlar el chakra del kiuby, digo controlar porque ya no tenia asi que decidi ir a un pueblo cercano y tomar una capa negra para que no supieran quién soy e ir aprendiendo con el tiempo como seguir mi vida solo.

Todavía tengo miedo a que Akatsuki me encuentre o algún enemigo que no pueda enfrentarme o poner en peligro a la aldea ahora que yo no estoy.

Pero ya nada me quedaba, aceptaré que pase el tiempo y de vez en cuando iré a diferentes aldeas por un trabajo de ″Caza Ratas″ como solía escuchar llamarle, entrenar y sobrevivir. En un lugar donde mi único hogar era un árbol junto a 7 tumbas chiquitas al frente de un lago congelado.


Los 6 meses pasaron volando pero aun asi aprendi mucho, con el paso del tiempo estaba superando el no volver a la aldea, no es su totalidad pero lo intentaba. Al menos ya no me lamentaba por ello.

Agradecía que el trabajo me mantenía ocupado, entre ir a buscar personas, hasta bueno, eso, solo personas malas e injustas pero aun después del agotador día volvía a mi hogar cómodo pero temporal, como ya se acercaban las lluvias ya me habia sorprendido más de una vez.

Recuerdo que un dia por la mañana me decidí en irme a un campo muerto que habia visto cerca de Suna. Uno al menos que era casi igual a este pero al menos allí no llovía.

Todavía recuerdo la mala decisión que fue esa.

Iba caminando, tenia todo el tiempo del mundo y tenia mas de mil maravillas que ver. Todo tranquilo hasta que escucho el grito de una chica.

No quería ir, protegerla ya iba a ser agotador pero mas que ello, recuerdo el mal presentimiento que pesaba en mi espalda.

De todas formas corri lo mas rápido que pude hasta saltar de lo alto de los arboles y llegar a un camino con kunai en la boca y otro en la mano, aterrice enfrente de la chica, protegiéndola y de frente 5 sujetos ninjas de niebla, con mi capa puesta arroje de mi bolsillo kunai’s mientras que unos lo esquivaron otros simplemente cayeron al suelo los tres tipos que quedaron saltaron hacia mi no contaba en una ráfaga de chakra del kiuby arrojándolos por los aires hasta caer muertos.

Me di la vuelta claro la chica estaba desmayada en el suelo, creyendo que ya estaba a salvo me quito la capucha que cubría mi rostro. No me esperaba sentir un kunai clavado en mi espalda, el dolor punzante que recorría mi hombro, casi al instantáneamente me di la vuelta para ver de quien se trataba, olvidando mi capucha puesta.

Grande fue mi sorpresa al notar a mi viejo equipo, todos sin excepción, quería mostrar mi felicidad y mi emoción de ver devuelta al Teme en la aldea, pero tenía que seguir los planes de oba-chan, me puse mi capucha ignorando sus gritos y seguí corriendo, sintiéndolos tocándome los talones, tendría que dar la vuelta para enfrentarlos pero seguí corriendo hasta mi hogar, poniendo con la poca ventaja que tenia una barrera ocultando mi chakra escondiendome en el primer arbusto que vi tapandome la vuelta.

Fue increíble la primera vez que lo escuche sabia que ya lo habia escuchado antes pero no se donde ni cuando.

El Kiuby

Me dijo algo que no tendría que moverme hasta que el me digiera cuando, pasaron unos minutos gritándose unos a otros hasta que se fueron, me dijo que saliera y así fue le dije gracias y no me contesto le hable y nada. Mi herida estaba curada asi que segui caminando ahora con el pensamiento en mi cabeza.

¿Que hace el Teme en la aldea?

Pase todo el dia caminando sin nada en especial en que pensar después de unos minutos hasta que llego la noche encendí una fogata poniendo una barrera no quería inconvenientes en mi sueño. Pues en todo este tiempo mas de uno me habia sorprendido.

Recuerdo que en cuanto me acosté contra el árbol quede dormido y desperté en una alcantarilla ya sabia de que se trataba ese oscuro lugar así que seguí caminando por el extenso túnel negro hasta toparme unos grandes barrotes.

Y ahí estaba sentado dentro de las rejas, yo le dije que estaba agradecido por todo con el. El mismo no dijo nada y volvió para apartarse. Pasaron los minutos y al fin hablo, de lo lamentable que se sentía al que yo tuviera que vivir una situación similar a la suya, aunque realmente no le habia entendido, sin el calor de un fuego por su culpa.

Obviamente que era su culpa, de todo realmente, pero no se lo iba a reprochar, ya no estaba ni triste ni enojado, tan solo ya habia pasado, ademas era alentador que de igual manera el se sintiera culpable por todo lo que me estuviera pasando.

Me tomo con una de sus colas y me acerco a su pelaje. Me dijo que quería mantenerme caliente, que al menos eso siempre me podria brindar.

Me sentí feliz, era un nuevo rayito de calor. Claro que lo tome con una sonrisa y le grite lo agradecido que estaba. Me gusto mucho, eran de las mejores mañanas al levantarse.

Escribo esto, exactamente 6 meses después de haberme ido de la aldea y recién levantarme de unas de mis mejores mañanas, ahora solo tengo que ir a la aldea y conseguir un poco de comida e ir al trabajo.


Recuerdo que seguía buscando un nuevo hogar, pero ahora el me acompañaba, kurama de echo, es muy bonito nombre.

El me platicaba de cómo era el mundo era antes, de la injusticia que habia tenido por su padre y las personas, decía que cuando ya no estuviera dentro de mi iría a cazar ballenas en medio del mar, decía que ese era su deporte favorito que el y sus hermanos jugaban hace cientos de años.

No era mala bestia solo era un poco amargado.

El siempre decía que se avergonzaba que el le estuviera causando todo esto por su culpa, por eso me ayudó y que dejo de darme chakra por que sabia que me lastimaba.

Recuerdo que caminaba hablando con el sin prestarle atención al mundo vi una aldea, tenia hambre asi que decidi entrar.

Esto paso ayer de hecho, apenas acabo de regresar de esa misión.

Cuando pasaba por la aldea ayudaba a quien lo necesitara, de trepar un árbol por una pelota hasta ayudar en una construcción.

Yo no soy malo ni nada por el estilo, solo aprendi a mostrar una mascara para el trabajo solo que algunos se lo toman mas literal que otros.

Tenia mi capa baja mostrando solo l cabeza, sabia que nadie me reconocería y menos con un ligero enje para cubrir mis bigotes como los llamaba kurama.

Estaba en un puesto de frutas viendo las deliciosas manzanas verdes que me ofrecía el verano, cuando de la nada escucho una voz que me dejo congelado, recuerdo que la señora se acerco a mi para devolverme la manzana que se me habia caído mientras que kurama gritaba que me tranquilizara.

Poco a poco di la media vuelta viéndolos a mi antiguo equipo en el mismo puesto de frutas a unos paso de distancia.

Muy bien recuerdo lo que me dijo, lo que me hizo tomar conciencia de mi mismo. Tome la manzana que la señora me habia dado la señora y me di la media vuelta sintiendo sus miradas en mi.

Y recuerdo que lo hice por ti por que segui caminando con el peso mas libre en mis hombros, suspire, levante la mirada y seguí caminado.

Recuerdo ese aire de confianza que me habia dado asi que subi a la primera azotea de un salto y deshice mi enge llamando su atención con el humo y me voltearon a ver.

Ni siquiera lo pensé y salí corriendo, no quería involucrarme con ellos, no mas, teníamos que tomar caminos separados, yo al menos ya lo habia aceptado.

claro ellos no se tardaron en saltar hacia mi claro empeze a correr sonriendo lo mas que pude era dibertido a mi parecer, esquivar todos sus kunai’s que me lanzaban saltando de las ramas libremente, solté una carcajada al esquivar por centímetros una shuriken.

Me dolía un poco, sigue de hecho, que antes aquellas personas que solía llamar mis amigos me ataquen a matar, aunque yo no fuera una amenaza. Pero no importa.

Sabia que se acercaba un acantilado así que corria asi el y asta que salte a la pradera a metros del frio océano quede quieto frente al gran mar, me di la vuelta tan feliz que no me dio inportancia sus diferentes caras solo levante los brazos y salte.

Sentía todo el viento que pasaba por mi rostro y la emoción de ver el mar acercarse y a punto de caer.

Cai como si nada ni una gota de agua salpique y seguí corriendo entre tanta agua hasta asegurarme que me veían. Solo los seguí mirando contra el sol a mis espaldas, ellos parecían sorprendidos pero solo me quede a ver como Sasuke me apuntaba con un kunai y una sonrisa en el rostro. Supongo esperando una revancha.

No me quede mucho tiempo, ni siquiera le devolvía la sonrisa antes de seguir corriendo a contra mar.

Lo voy a decir ahora.

No habra nunca mas una revancha porque no somos nada. Eso lo deje atras y espero que mientras escribo esto el tambien lo entienda como yo le entendí.


Paso el tiempo, y estaba tan desesperado en tenerlo presente, con una nueva meta seguí mi camino, un nuevo destino junto a una nueva meta.

Sip, de alguna manera sacar a kurama de mi cuerpo, sin matarme en el proceso.

Seguí caminando, viendo cada pueblo y cueva que me encontraba, encontrando cosas cada vez mas sorprendentes.

Tantas que al fin descubrí en algo en lo que era bueno, sin entrenamiento: la guitarra. Una vieja que encontré abandonada en una cueva.

No se cual fue mi impulso de tomar esa vieja guitarra y buscar por mas de 5 pueblos cuerdas para ella y escuchar y aprender, lo mas que pude sorprendentemente kurama sabia de guitarra tanto que lo odio, me recuerda a sasuke. A el le molesta que le diga eso, pero no importa me divierte verlo enojado. Además el pudo hacerme burla por como un mes entero tratando de enseñarme a tocarla guitarra.

Por cierto ya cumplí el año fuera de la aldea, de echo si mal no me equivoco apenas debería regresar con ero-Sannin de mi entrenamiento. Pero ya lo supere así que cambio de tema.

Hay algo que no me deja dormir, entrenar, ni comer me deja.

Siento tal cosa por tal persona que sentía por tal persona y que ahora ya no se que siento.

Nose, me siento raro, me encanta estar con el, si, pero no lo se, no puedo hablar de esto con nadie y me carcome el estomago, y la palabra amor no esta en mi vocabulario.

Para mi desgracia, ya se como acaba esto, prefiero dejarlo así.

Pero no puedo evitarlo, quiero estar contigo todo el tiempo y cada comentario suyo parece que no se borrara de mi mente como una melodía tan suave y tan ahh~.

Odio amar de esta forma.

Es increíblemente estresante que te muestren un poco de cariño y tu te enamores o te encariñes, depende la situación.

Recuerdo que llegaba de una larga misión en la arena, estaba tan desconcentrado que simplemente prendí una fogata y agarre mi guitarra.

Estaba cansado y solo me concentre en la melodía que tenia desde hace mucho tiempo, o mas bien la ultima parte de la canción que termine de hacer.

Es una letra muy bonita a mi parecer, la llevaba escribiendo desde que descubrí que yo solo podia componer mi propia sinfonía y letra.

Deje de tocar y me alagaste dijiste que toque muy bonito y que estabas muy orgulloso de mi.

Voy a empezar a odiar que me enamores tanto y tan rápido.

Pero recuerdo que esa vez, a la hora de dormir me llevaste a mi espacio mental.

Creo que no sabias que estaba despierto cuando me arrastraste a tu pecho peludo y sentir lo suavecito que estabas.

Aunque estaba sorprendido, aún recuerdo con exactitud lo que me dijiste.

-te quiero Naruto, no sabes cuando... si tan solo yo no fuera un monstruo y tu no fueras el ángel mas puro que e conocido, tal vez tendría el valor o ser digno para darte tanto amor y quitarle al mundo su zafiro mas brillante...tal vez.

el impulso de abrazarte cuando te vi tan triste, bajando la mirada, fue tan grande que no me resistí, apoye mi cabeza contra tu peludo pecho y te abrasé, mas fuerte de lo que nunca habia abrazado.

No recuerdo muy bien que era lo que sentía en ese momento, miedo por ser rechazado, felicidad por quien me amara, tristeza por que era la fuente de cariño mas grande que me habían dado durante ese año.

Solo recuerdo que me envolviste en tus colas y vi como una sonrisa sobresalía de su rostro.

Te odio tanto que.

Me encariñe contigo.

Te prometo que pronto te sacare de allí.