Uno
En el clan de los Yoon había llegado un nuevo miembro, no era común que los vampiros se reprodujeran como los humanos, pero era posible; así que en cuanto supieron que uno de sus miembros había embarazado a una humana, tuvieron que tomarla como prisionera y esperar a que su embarazo llegara a término -si es que lo hacía-. Su crecimiento era demasiado rápido, y estaba consumiendo demasiado a su madre, pero ellos no podían hacer nada, el cuerpo humano era demasiado débil para engendrar a un vampiro, que de lo único que se alimentaba era de la sangre humana.
En pocos meses, aquella gestación llegó a su final y un hermoso bebé nació, sin embargo, la madre no fue lo suficientemente fuerte como para resistir el parto y sin lograr ver a su pequeño, murió sobre la mesa del sótano. Chan estaba orgulloso y contento de ser padre como los humanos, cuando aún era un simple mortal, deseaba y ansiaba una familia, cuidarla y protegerla, pero aquel sueño se vio frustrado cuando una noche de fiesta, un vampiro lo convirtió; seguramente sólo buscaba beber su sangre hasta dejarlo sin ella, pero todo había sido tan rápido y repentino, que no logró succionarle toda la sangre.
Chan quedó con vida, pero moribundo, estaba en el callejón esperando su muerte y dejar de sufrir, cuando otro vampiro lo rescató. En realidad no había nada que hacer por él más que esperar hasta que el veneno terminara de esparcirse por su cuerpo hasta convertirlo en una criatura chupa sangre, fue un proceso lento y doloroso, pues no había la suficiente sangre en su cuerpo que el veneno pudiese poseer, así que debía regenerarla. Al final se volvió como una de esas criaturas y se unió al clan de Jeonghan, quien lo había rescatado.
A pesar de que sus sueños murieron aquella noche, jamás se quitó la idea de tener una familia, así que cuando tuvo la oportunidad, la aprovechó. Nunca amó lo suficiente a la chica que embarazó, y aunque se sentía mal por ella, no hizo nada para evitar su muerte, sólo quería conocer a su hijo, de quien se enamoró paternalmente al ver esos ojos color oscuro que se tornaban de un color miel bajo el sol.
—¿Cómo llamarás a tu pequeño?— preguntó Jeonghan al conocer al nuevo miembro de la familia —¿lo llamarás cómo ella quería?
Chan negó —tengo un mejor nombre para él: Jihoon.
Los más contentos con el bebé eran Jeonghan y Jun, quienes incluso en sus vidas como humanos amaban a los niños. Wonwoo era el único que pensaba que todo aquel asunto era mala idea, no sólo porque ahora tendría que vivir con un niño llorón que será mimado, sino que les causaría demasiados problemas si alguien más se enteraba de su existencia. A Joshua le daba igual la llegada del nuevo miembro, pero ver tan feliz a Jeonghan, también lo ponía contento, porque eso significaba que Jeonghan le daría tanto sexo como él quisiera.
A pesar de la felicidad que sentían algunos de los miembros del clan, todos sabían el riesgo que suponía tener un hijo con los humanos; no sólo se desarrollaban más rápido durante su gestación, sino también durante sus primeros años de vida. A tan sólo diez años, los vampiros nacidos llegaban a su edad adulta, quedándose con aquella apariencia por el resto de su eternidad; esto también significaba que al alcanzar aquella edad, serían el doble de poderosos que un vampiro convertido, pues en su sangre recorría el veneno puro que los mantiene con vida. Sin embargo, mientras aún son jóvenes, sin control de sus poderes, ni poder en ellos, son vulnerables y, para aquellos que temen de los vampiros nacidos, son una presa fácil.
Ningún clan quiere que en otros se consiga un vampiro nacido, porque entonces cuando sean adultos podrán tomar el control de sus territorios, asesinar a cualquier vampiro que se interponga en su camino y terminar con la paz que ellos mismos establecieron para convivir en la tierra. Por eso era de vital importancia que el mundo no supiera de la llegada de Jihoon, o comenzaría una caza sanguinaria, en la que cualquiera que se interpusiera para evitar la muerte del nacido, moriría.
Los primeros años no fueron fáciles, ocultar a un bebé que pedía a gritos la sangre humana definitivamente no fue fácil, pero Jihoon se desarrollaba con rapidez, al igual que comprendió que debía conformarse con la sangre de animal, que aunque no era tan deliciosa, era lo suficiente para saciar su hambre.
En una fría y lluviosa noche, mientras el clan descansaba tranquilamente en sus aposentos, Jeonghan jugaba con el pequeño Jihoon de tres años, aunque en realidad lucía mucho mayor que tres años y su mentalidad ya estaba desarrollada como la de cualquier niño de unos siete años. Estaban jugando con unos muñecos que su padre le había regalado en su cumpleaños pasado, cuando el sonido de algo cayendo entre los árboles del exterior los alarmó. Jeonghan tomó al niño en brazos y corrió al sótano secreto mientras el resto del clan averiguaba qué era lo que había sucedido.
Chan fue el primero en salir de la casa, miró por todos lados tratando de encontrar algo; todos olisqueaban el ambiente y usaban su visión para mirar más allá en la lejanía, tratando de encontrar alguna señal que los alertara de que había un invasor en sus terrenos. Jun rodeó la casa con cautela, mirando a todos lados y estando listo para atacar a cualquiera que estuviese invadiéndolos; de pronto vio a alguien intentando esconderse detrás de un árbol, pero no fue lo suficientemente rápido para ocultarse.
Jun le hizo señas a Wonwoo y ambos rodearon el árbol, atrapando velozmente a quien sea que estuviese ahí; Wonwoo lo tomó del cuello y lo levantó del suelo con una mirada amenazadora, empujándolo hasta el tronco de un árbol.
—¿Qué haces aquí?— enseñó los colmillos al darse cuenta de que se trataba de otro vampiro como ellos.
—¿Cómo te atreves a invadirnos? ¿Es que acaso no sabes con quiénes te estás metiendo?— preguntó Jun también de forma amenazadora.
El vampiro no respondió, simplemente intentaba arrebatarse del agarre de Wonwoo.
—¡Te hicimos preguntas, ahora respóndelas!— gruñó Jun.
Chan se apresuró a llegar en cuanto notó que habían atrapado a alguien, sin bajar la guardia por si había otros por ahí.
El vampiro no respondía, sólo trataba de soltarse e irse del lugar, pero al ver que era imposible, miró a los tres vampiros y dijo —¿creen que los demás no se darán cuenta de ese niño? En cuanto los descubran, vendrán a cazarlos.
—¿Qué haces aquí? ¿Quién te envío?— preguntó Chan enfadado.
—Prefiero que me maten a dar información-agh— se quejó y enseñó los colmillos cuando Wonwoo lo empujó con más fuerza contra el árbol —pero tengan en cuenta que mi clan sabe que vine por estos rumbos y si no regreso, vendrán a verlos.
Jun miró a Chan con una mirada que ocultaba bien su preocupación. El menor le regresó la mirada —mátenlo— sentenció y dio la vuelta para regresar a la casa.
—¿Sabes que Jihoon correrá grave riesgo si ese vampiro dice la verdad?— cuestionó Joshua, quien había estado observando desde lejos.
—Lo sé, así que reza para que esté mintiendo.
Joshua asintió y miró a sus dos compañeros arrancarle la cabeza al desconocido.
Chan bajó al segundo sótano para ver a su hijo, el pequeño estaba preocupado, podía sentir las emociones tensas que todos estaban emitiendo; Chan lo cargó y Jihoon se abrazó a él, intentando transmitirle que todo estaría bien, aunque ninguno lo sabía. El resto del clan se aseguró de que aquel vampiro haya estado solo, no querían arriesgarse y que de pronto tuviesen que huir para que Jihoon estuviese a salvo.
Al menos, aquella noche pudieron cenar carne y sangre de verdad, no los suplementos que comían para evitar ir a la pequeña ciudad y comenzar a matar gente; incluso Jihoon pudo probarla, y aunque era más difícil contener a un niño que sólo deseaba alimentarse adecuadamente, eso lo mantendría al margen por algunos días.
Todos estaban preocupados, sólo podían pensar en idear un plan que mantuviese a salvo al miembro más joven del clan, pero ninguna idea era lo suficientemente perfecta para dejar de preocuparse y actuar. Tampoco podían bajar la guardia, estaban mucho más alerta que de costumbre, cualquier mínimo ruido los alertaba y los hacía correr a averiguar qué había sido, no podían dejar que se les escapara alguien con información. Estaban tan paranoicos, que comenzaba a ser un problema para ellos, peleaban por cualquier cosa, discutían, objetaban, no estaban conformes con nada y Jihoon no podía dejar de llorar si todos estaban tan furiosos.
Por más que el menor pidiese que alguien jugara con él, nadie quería hacerlo, así que a Jihoon no le quedaba de otra que hacer un berrinche. Sin embargo, aprendió que los berrinches no funcionaban con Wonwoo, porque en cuanto emitía el más leve ruido, lo tomaba de la parte de atrás de su cuello y lo llevaba al sótano, donde lo dejaba encerrado hasta que alguien más se daba cuenta de que el infante no estaba. Aún con los regaños que recibía el vampiro, no dejó de hacerlo hasta que Jihoon aprendió la lección.
Luego de algunas semanas de tensión, finalmente escuchaban noticias de un clan cercano, los Chae habían perdido un miembro, no lo localizaban y aunque era probable que haya muerto en alguna pelea por meterse en territorios ajenos, estaban preocupados por él, así que contactaron a los clanes cercanos para preguntar si lo habían visto. No podían asegurar que el vampiro que mataron haya sido de su clan, pero tampoco podían decir que hace unas semanas habían matado a alguien, así que Joshua negó ante la pregunta, aunque sabían que no quedarían conformes hasta encontrar su paradero.
—Si vienen a inspeccionar pueden encontrar rastros de su sangre, y no podemos decir que no sabemos qué pasó cuando lo matamos a diez metros de nuestra casa— dijo Wonwoo luego de haber escuchado las noticias que Joshua les había dado.
—¿Tendremos que movernos otra vez?— cuestionó Jun.
—No podemos— habló Jeonghan —nos mudamos hace casi cuatro años para que nadie supiese del embarazo de Yoongmi y tampoco se enteraran del nacimiento de Jihoon, si nos vamos a tan poco tiempo, levantaremos sospechas.
—Además de que eso dejara evidente que huimos por matar a un vampiro de otro clan— comentó Wonwoo.
—¿Qué piensas, Chan?— preguntó Joshua al ver su mirada clavada en Jihoon.
—Tengo una idea que no les gustará, además es un poco arriesgado y no sé si estén dispuestos a ayudarnos.
—No hablarás de los Choi, ¿verdad?— preguntó Jeonghan con un tono de preocupación.
—¿Quiénes son los Choi?— preguntó Jun, quien se había unido al clan hace poco más de cinco décadas.
—No los vamos a involucrar, Chan— objetó Wonwoo con enfado —la única vez que tratamos con ellos, las cosas no salieron tan bien.
—No fue tan malo— replicó Chan —al final terminaron debiéndonos un favor.
—¡Un favor que dijimos que no cobraríamos!— expresó gritando, llamando la atención de Jihoon.
El niño ya estaba acostumbrado a sus gritos, porque él siempre lo provocaba para hacerlo enfadar, pero cuando no era él quien lo ponía en ese estado, debía averiguar quién lo había hecho, así que comenzó a prestar atención a las palabras de los adultos, era lo suficientemente inteligente como para comprender lo que estaba sucediendo.
—¿Me quieren decir ya quiénes son los Choi?— preguntó Jun a modo de queja.
—La gran cabaña que está al otro lado de la ciudad, aquellos terrenos son suyos— contestó Chan.
—¡Y nos volarán la cabeza en cuanto los toquemos!— interrumpió Wonwoo.
—Podríamos mandarles un mensaje antes, decirles que queremos hablar con ellos— aportó Joshua, recibiendo una mala mirada de Wonwoo —sé que no te gusta la idea, pero todos aquí aceptamos proteger a Jihoon de cualquier cosa hasta que sea un adulto; y si involucrar a los Choi lo mantiene protegido, entonces debemos hablar con ellos.
—Sería lo mejor, primero contactarlos y luego hacer el encuentro, que conozcan a Jihoon y que su linda cara de bebé los convenza— dijo Chan decidido.
Wonwoo gruñó frustrado —Jeonghan, tú eres el líder aquí, por favor, detenlos.
Jeonghan miró al pelinegro y suspiró antes de hablar —creo que lo mejor será que hablemos con ellos, vamos a necesitar toda la ayuda que podamos para proteger a Jihoon y a nosotros.
—Los detesto— murmuró molestó y salió de la estancia.
—Normalmente Wonwoo odia a todo mundo, pero creo que se alteró demasiado cuando mencionaron a ese clan, ¿tan malos son?— comentó Jun al verlo marcharse.
Los demás presentes se miraron entre sí antes de que Jeonghan hablara —no son un clan de vampiros, son una manada de hombres lobo.
Jun se sorprendió por la respuesta, ahora comprendía el enojo de Wonwoo.
—De todas formas— habló Joshua regresando al tema principal —aunque nos deban un favor, esto es demasiado arriesgado para que acepten sólo porque nos deben algo.
—Podemos darle algo a cambio, lo que sea— dijo Chan con un toque de desesperado, era más que obvio que daría lo que fuese para mantener a su hijo a salvo.
Jeonghan suspiró —bien, piensa en algo y escríbeles. Estén listos para cualquier cosa que respondan— finalizó la conversación y se levantó de su asiento.