001
En la gran ciudad de Mobius se podía ver un autobús yendo de camino a un museo de dicha ciudad. Era un autobús de jóvenes de Universidad, adolescentes de nuevo ingreso pero problemáticos, por eso los llevaban a ese lugar tan "aburrido" en vez de donde llevaron a todos los otros estudiantes de nuevo ingreso, aunque no todos los que estaban en dicho autobús eran mal portados. Pues ese fue un castigo a toda la sección por algo que hicieron 6 estudiantes en específico.
Pasó una hora y se podía ver a dicho autobús ya frente al Museo, donde los jóvenes universitarios fueron recibidos amablemente por una gata de dos colas llamada Berry, la cual sonreía ampliamente al ver a los jóvenes a los cuales unos compañeros suyos llevarían a conocer una pequeña pero bella historia, aunque no nos adelantemos.
- ¡Hola! Un placer conocerlos. Bienvenidos al Museo Esmeralda, uno de los más grandes y reconocidos de todo Mobius, ¿no creen? - Rió alegremente la gata de dos colas, mientras la mayoría de los jóvenes la miraban con indiferencia y molestia, realmente no querían estar en ese aburrido lugar. - Bueno, yo no les daré el recorrido así que tendremos que esperar a dos chicos más para que los lleven. -
Apenas la gata terminó de hablar, se escucharon dos voces masculinas a lo lejos. Al voltear, los estudiantes se toparon con dos atractivos erizos. Uno de pelaje plateado, con ojos dorados brillantes que parecían oro, y un traje blanco con detalles dorados y azules, el cual tenía una sonrisa amable y tranquilizadora. El otro erizo no se quedaba atrás en belleza, con pelaje azul algo fuerte y brillante, y ojos color verde, tan brillantes como una esmeralda. Portaba un traje blanco igual, con detalles dorados y rojos, y tenía un leve escote que dejaba ver su pecho color melocotón. Tenía una sonrisa alegre y enérgica, y se podía percibir un aura de seguridad desde ambos atractivos y jóvenes erizos, quienes hablaban y se reían entre sí. Parecían muy cercanos, como mejores amigos o hermanos. Las jóvenes universitarias se quedaron flechadas por la belleza de dichos erizos, al igual que algunos jóvenes se quedaron anonadados por la belleza de ellos. Sin dudas, algunos tenían un "gay panic" o un "bi panic."
- Jóvenes, les presento a sus guías de hoy, son los mejores en su trabajo, dos erizos tan encantadores. - Dijo la gata moviendo alegremente sus colas con delicadeza y alegría al ver a sus dos amigos, aunque tenía la esperanza de ver a alguien más pero no contó con esa suerte. -
- Tan amable como siempre, Berry. En fin, me alegra verlos al fin a todos ustedes, chicos y chicas. Hoy no iremos a ese aburrido Museo, mi amigo y yo tenemos algo mejor planeado. - Dijo cruzando miradas con el erizo plateado y luego con Berry. -
- Exacto, S-... - El azulado rápidamente le tapó la boca, negando con la cabeza, pues no quería que mencionara su nombre. El plateado al final quitó la mano del cobalto de su boca. - Perdón, bueno, me llamo... eh, díganme "Sil"y a él " Nic." - Dijo señalando al cobalto. -
- Una joven halcón alzó la mano para preguntar algo. - ¡D-Disculpen!.. ¿Dónde iremos?.. - Dijo con algo de pena. -
- Iremos a su peor pesadilla. - Recibió un golpe por parte de "Sil." - No le hagan caso jóvenes, solo está jugando como siempre. - Dijo ''Sil'' con una leve y tierna sonrisa mirando a los jóvenes, mientras el cobalto se sobaba la cabeza, donde el plateado le pegó. -
[...]
Unos minutos más tarde, los erizos empezaron a llevar a los estudiantes por un sendero, algo que los confundió, pues creían que iban a ver al final dicho Museo tan aburrido, pero no. Ahora sus guías "Sil" y "Nic" los llevaban por un sendero que, en los alrededores, estaba lleno de vegetación. El sendero apenas dejaba pasar rayos de sol, pues los árboles hacían sombra por todo el camino. Pasaron justo 30 minutos y llegaron a una especie de templo. Los erizos sonrieron de manera amable y el cobalto de una manera, ¿cariñosa?, abrieron las puertas de dicho templo, encontrándose con un hermoso paisaje: fuentes de agua, en las cuales crecían algunos lirios principalmente rojos y azules, flores de todo tipo, Rosas, tulipanes, girasoles y más ademas algunos árboles grandes y pequeños, junto con varias mariposas polinizando las hermosas y coloridas flores.
- ...¿Qué es éste lugar tan mágico?..¡es bellísimo! - Dijo asombrada una joven eriza de pelaje café claro, la cuál llevaba el uniforme de la Universidad y por encima de la camisa un sueter negro con detalles morados. - El plateado sonrió ligeramente y empezó a caminar junto con el azulado hacía una especie de cabaña de un tamaño bastante considerable, era el corazón del templo donde se llevaría a cabo dicha lección de "historia." -
- Bien chicos, bienvenidos al templo del Dios del Agua y del Fuego, elementos tan diferentes pero complementarios uno con el otro, ¿no creen? - Dijo el cobalto amablemente. -
Hoy les enseñaremos sobre un viejo mito o leyenda, se puede decir, algo tierno que pasó hace un tiempo en nuestra querida ciudad de Mobius. No es tan viejo dicho cuento, pero queda en ustedes pensar si es real o no. - Dijo el erizo plateado con una sonrisa entusiasta por contar la historia. -
- Un joven zorro de color naranja levantó la mano de manera curiosa. - ¿Leyenda?, ¿De qué se trata, Sil?, ¿Es romántica, sangrienta o de acción? -
- ¡Es romántica y con algo de acción y drama! Es hermosa, es una historia que todos van a adorar, ¡hasta los rebelditos de atrás! - Un murciélago, una gata, un perro y una humana, al escuchar eso, se ofendieron levemente pero no dijeron nada. - En fin, creo que es mejor empezar con la historia, ¿no, mi querido Sil? - El plateado asintió alegremente. -
- Bueno, ahora yo iniciaré contando dicha historia... - Dijo el plateado haciendo un leve movimiento con su mano como si moviera algo. - Hace un tiempo atrás existió una Diosa llamada María...
[...]
María era la diosa de la luz y el fuego, siendo también la que controla la salida del sol y también cuándo se esconde al anochecer. Esta diosa tenía cabellos tan rubios como el oro, ojos azules cual zafiro brillante, piel clara, lisa y suave como porcelana, y un cuerpo bastante atractivo que la hacía una de las diosas más bellas entre todas. Su vestimenta no era tan especial, pues usaba la luz para tapar sus partes íntimas, cosa rara, ya que la mayoría de los dioses usaban ropa bastante bella y fina, pero ella extrañamente no la usaba.
La gran diosa era cortejada por varios dioses, ya sea por amor puro, deseo o poder, pues ella era una de las diosas principales. Sin embargo, no le interesaba el amor, o al menos eso creía ella. Con el pasar de los años, su vida empezó a volverse monótona al ver cómo sus amigos dioses y semidioses formaban familias, alejándose de ella y haciéndola sentir sola y ¿rechazada? Pero, ¿acaso ella así lo eligió, no?
Pues la verdad no, ella se dejó guiar por odio y arrogancia, creyendo que nadie, pero absolutamente nadie, la merecía. Estas actitudes fueron inculcadas por su supuesto hermano mayor, el dios de la tierra, Gael, un dios bastante atractivo pero cuya personalidad y carácter lo desacreditaban. aunque al final una semidiosa que ascendió a una forma completa como diosa de los cultivos cambió bastante a Gael, al caer en los encantos de ella, llamada Yuni, bastante amable y cariñosa la cuál cambió completamente a Gael pero desgraciadamente el impactó en María ya estaba echó y era irreversible, ¿no?
Pues no.
María una noche bajó al mundo de los mortales a una bella laguna cristalina que desde hace unos meses vigilaba. No había actividades raras allí y no parecían haber mortales, así que le pareció perfecto bajar a dicho lugar. Ella desapareció la luz que tapaba su cuerpo y entró en la laguna para relajarse, pues unas horas antes había discutido con Gael y su cuñada.
María y Gael habían discutido por la personalidad de María, y su cuñada Yuni también la regañó, lo que la enojó bastante, casi llegando al punto de pegarle por meterse, según ella, en lo que no le importa. Su hermano la detuvo y ahora estamos aquí en la laguna donde la diosa nadaba y se daba una ducha, según ella, para relajarse, sonriendo de manera amable y delicada, hasta que escuchó un ruido, unos pasos, pero ¿encima del agua?
Un erizo de colores negros y rojos, con los ojos heterocromáticos, uno de color rojo en el derecho y azul marino en el izquierdo, llevaba una túnica y una especie de pulseras azules en sus muñecas, además de un collar azul aquamarina en su cuello que colgaba hasta sus pectorales. Miraba de manera hostil a María, quien se sorprendió al ver a un erizo, y más aún caminando sobre el agua.
- ¿Quién eres y qué diablos haces en mi hogar? - Dijo el erizo negro con vetas rojas, mirando fijamente a María, quien algo nerviosa, sin más, levantó su mano y le mandó una bola de fuego sin pensarlo, la cual el mencionado semidiós con forma de erizo detuvo a duras penas, creando una barrera de hielo que se rompió, dejando vapor por los choques de ambos poderes tan diferentes pero complementarios. Ambos se sorprendieron al ver que podían detenerse y defenderse casi al mismo nivel en ese momento. - Tú... - Dijo el erizo negro. -
- ... ¿Yo? - Dijo María, estúpidamente, apuntándose a ella misma. El erizo asintió ligeramente, bajando sus orejas. - Sí, tú. ¿Quién eres? - Dijo el azabache, algo curioso por saber quién era esa extraña pero poderosa intrusa. -
- ¡Soy María, Diosa de la luz y el fuego!, ¿Quién eres tú? - Dijo María, algo curiosa, usando sus poderes para estar encima del agua con algo de dificultad, pues le resultaba complicado mantenerse así al no ser su poder estar sobre el agua. Así que mejor creó una especie de nube hecha de luz donde se sentó tranquilamente. -
- ...Bien, soy el semidiós del agua, mi nombre es Venus. - Dijo el azabache con algo más de calma, mirándola de arriba a abajo. - Estás desnuda. -
- ¿¡Aaaaaah!? - Miró su cuerpo y rápidamente chasqueó los dedos, haciendo esa especie de ropa hecha de luz, algo apenada. - Je... olvida lo que viste, ¿sí? - El azabache únicamente asintió levemente. -
- Bien, María... largo de mi laguna. - Dijo de manera hostil, pues no le gustaba que nadie estuviera allí. María se negó y se quedó allí inmóvil. - ¡Por el amor del Chaos, María, vete de mi puta laguna! -
[...]
- ¿Pero por qué la insulta si es más fuerte y de mayor estatus que él? - Dijo una pequeña coneja de colores naranjas y amarillos. -
- Oh, pues no todos siguen eso, pequeña. Un ejemplo es el nuestro, no respetamos mucho los estatus y así, pero da igual. Por cierto, mi amigo Sil y yo no conocemos más de esa historia, solo que desde ese momento María empezó a recurrir a la laguna de Venus y poco a poco empezó a surgir un sentimiento... amor. - Dijo el azulado mientras sonreía levemente; su amigo plateado solo se rió ligeramente. -
- Pero sí sabemos cómo continúa después del embarazo de la diosa, donde su pareja semidiós pasó a ser complemente un dios, pues el amor es el modo en el que un semidiós asciende a dios completamente. - Dijo el plateado mientras el cobalto se sentía ligeramente algo apenado, cosa que solo el plateado notó y sabía el porqué. -
La conejita que había preguntado asintió ligeramente hasta que el cobalto continuó la bella historia, la cual parecía ser aburrida para la gran mayoría de alumnos, pero para otros era entretenida.
[...]
María se encontraba acostada en una cama, al parecer, la diosa ahora era madre. No solo eso, sino que hizo a Venus padre, ambos ahora tenían una familia. Aunque María estaba nerviosa, pues aún no le habían llevado a su bebé. Según Venus, lo habían llevado para limpiarlo. Unos segundos después de que Venus dijera eso, unas semidiosas llegaron con el hijo de Venus y María, entregándoselo a María.
La diosa lloraba levemente de felicidad mientras miraba a su marido Venus con una tierna sonrisa. Venus únicamente abrazó a su esposa e hijo, que era un erizo de ojos tan rojos como un rubí brillante, que reflejaban inocencia y alegría. Sabía que ellos eran sus padres y según todos sabían que los hijos de dioses eran de rápido crecimiento. Así que el pequeño bebé no duraría tanto como un bebé erizo; crecería rápido, quizás en unos días alcanzando la niñez. Mínimo, llegaría a los 4-5 años. Era raro que los hijos de dioses crecieran tan rápido, pues extrañamente solo se apresuraban a llegar a la niñez, ya que pocas veces, por no decir que casi nunca, llegaban tan rápido a la adolescencia.
- Disculpen mis dioses Venus y María... ¿qué nombre le pondrán al bebé? - Dijo una de las que ayudó a María a dar a luz, con un leve nerviosismo al estar frente a una diosa primordial y su familia. -
- Se llamará Shadow... mi pequeño Shadow. Tú serás mi pequeño Rubí. - Dijo María alegremente, mientras su esposo reía gentilmente. La semidiosa anotó eso y, sin más, se retiró del lugar con calma, dejando a la familia sola. -
- ¿Así que Shadow?... Bienvenido al mundo, mi niño. Je, parece que tu forma principal o única será la de un erizo como yo. Una lástima que no fueras de forma humana como tu madre, pero no importa, aún así eres hermoso, mi niño. - Dijo Venus mientras soltaba unas lágrimas de felicidad mientras miraba a su primogénito. -
- Tú serás un gran dios... mi querido Shadow, mi hijo, Shadow the Robotnik. - Dijo María orgullosa, al igual que su marido, estaba tan feliz de su primogénito, el Rubí que llenará de alegría su vida. -
[...]
Bueno fue corto pero esperó les guste.
Iniciare a escribir varias historias y tengo pensando hacer una algo "triste."
¡ BYE !