🚑 Prólogo: 🩺
Con: 5.500 palabras en total.
Todo parecía ir bien, el único día que todo puede ser perfecto y a un paso más de su boda, todo cambia en la vida de Dina Boden.
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«— Todo parecía ir normal aquel día, solo sería ir al trabajo y salvar vidas, aunque nadie podía negar que era algo estresante dado en algunas circunstancias, puesto que hace dos semanas atrás la estación 51 se vio envuelta en grandes problemas y sin olvidar los dramas del personal que se generaron durante esos días, ¿Podía ocurrir algo así mientras trabajaron de cerrar la estación?, La respuesta es un sí, también significaría que todo el personal debería buscar trabajo en otras estaciones, lo cual no sería una tarea fácil.
Gracias al cielo, esto jamás va a pasar y que se pudo solucionar a tiempo, muchas personas de la comunidad firmaron para que la 51 nunca cerrara sus puertas y pudieran atrapar a Gail McLeod , una consultora de finanzas o más bien una embaucadora que cerraba las estaciones por gusto, con la excusa que no había presupuesto suficiente para seguir manteniendo una estación, y que solo causaba problemas a los demás distritos, Por suerte su comunidad le cubría las espaldas, después de todo ellos también son considerados su familia.
El ser bombero y paramédico tiene muchos riesgos y lastimosamente se pierden personas que son muy queridas, compañeros que se han ganado el cariño de muchos y es difícil superar esas pérdidas, algunos prefieren mantenerse unidos, tratar de recordar los buenos momentos que pasaron con aquellos que ya no se encuentran con ellos, pero otros prefieren alejarse, culparse a sí mismos por no llegar a tiempo para salvarlos, sin embargo, a veces llega a ser difícil sacarlos de ese agujero negro.
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Nadie dijo que este trabajo seria fácil.
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Incluso con eso, la vida de Dina Boden nunca fue sencilla, vivir con una madre abusiva, cuidar de su hermana menor y hacer el rol de madre para ella, y luego ser adoptadas por el mejor hombre, el cual se podía decir que si es un gran padre y también fue un buen cambio para ambos.
Era una mañana cálida en Chicago, Dina una vez que termino de alistarse, con un ligero maquillaje y dándose unos retoques a su uniforme, sintió unos brazos pequeños que rodeaban su cintura y luego unos labios viajando hasta su mejilla, haciendo que ella riera ante tal acto amoroso.
— Buenos días, mi hermosa prometida — saludo Sheldon Jin a su futura esposa, sonriéndole y mirándola directamente a los ojos, puesto que se puso frente a ella, por lo que ella correspondió a esa sonrisa que tanto amaba.
— Aún no puedo creer que dentro de dos semanas estaremos oficialmente casados — dijo Dina emocionada, de hecho, ambos estaban emocionados por el día de su boda, por fin, su fecha estaba a la vuelta de la esquina.
— Créeme, mamá está emocionada de poder llamarte hija — dijo Jin sin separarse de ella, trató de estar calmado, pero también trató de sentirla entre sus brazos lo más posible, incluso se pudo decir que quería protegerla de cualquier cosa que le pudiera hacer daño — Pero, no para mandarme fotografías de trajes, quiere ver a su hijo elegante para la ocasión. —
— Oye está emocionada, después de todo, eres su único hijo — dijo ella acomodando la chaqueta de su prometido — Además, ¿Crees que eres el único que no paran de enviarle mensajes?, Gaby, Shay y mi hermana no paran de mensajear sobre sus vestidos de damas de honor, cuando les dije que pudieran elegir el color que quisieran y, sin olvidar que mi padre esta tan emocionado por llevarme al altar. —
Jin rió ante lo que había escuchado, pero antes de que Dina siguiera hablando, no pudo evitar acercarse más hacia sus labios y comenzar a besarla, a lo que ella correspondió sin duda, aunque fue un beso que duro solo unos 7 segundos, puesto que Dina tuvo que separarse rápidamente.
— Muy bien Romeo, sé lo que tratas de hacer y es algo tierno, sobre todo sexy, pero amor debo irme al trabajo — explico Dina tomando la mano de Jin y salió de la habitación.
— Creí que como capitana paramédico de la ambulancia 61, podía llegar a la hora que quisiera — se burló él mientras la seguía hasta llegar a la sala.
— Que gracioso, me gustaría llegar al menos 5 minutos tarde, pero, debo mantener una buena reputación si quiero conservar mi puesto como capitana — explico ella siguiéndole el juego a su prometido — Incluyéndote, ¿No tenías la reunión con Hank a las 9? — pregunto soltando la mano de Jin y agarrar su bolso y llaves.
Por un momento, él se había olvidado de aquella supuesta “reunión” con su jefe, cuando la realidad era otra, se iba a reunir con un detective que estaba usándolo para su beneficio, una larga historia en la cual Jin no iba a exponer a la mujer que ama, mucho menos ahora que los estaban vigilando con mucho sigilo, sin contar que también estaban vigilando a su padre, debido a las apuestas que siempre hacía, no importaba lo que hizo, más problemas aparecieron en el camino y lo único que buscaba era protegerla de cualquier peligro.
— ¿Jin? — pregunto Dina sacando al mencionado de sus pensamientos.
— Sí, lo siento amor, estaba pensando en varias cosas a la vez — dijo Jin rascándose la nuca — De hecho, debo entregar papeleo y chequear algunos vídeos de vigilancia, ya sabes, la misma rutina — tratados de no parecer raro, aunque Dina empezaba a sospechar de aquel comportamiento tan extraño desde hace ya 2 meses.
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Sin embargo, quería confiar en la palabra de su prometido.
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— Bien, pero que no se te olvide que hoy iremos a cenar con mis padres y hermana — dijo Dina acercándose a él y besar su mejilla.
— Sí, lo sé — Jin desde lo más profundo de su interior, sabía que nada bueno saldría este día, solo quería pasar este pequeño momento con ella.
Anoche, cuando ambos regresaron a casa, prepararon la cena juntos, noche de películas en pareja y terminaron la noche de forma más apasionada, básicamente ambos ya hacían el papel de casados hace más de 3 años cuando comenzaron su relación formalmente. Son aquellos momentos los cuales él quiere recordar y tratar de estar siempre para Dina, incluso si no está en este mundo físicamente.
— Bueno — dijo Dina chocando las manos, y así sacar a Jin de sus pensamientos — Debemos irnos, se nos va hacer tarde. —
— Cierto, déjame llevarte a la estación primero — dijo él tomando el bolso de su prometida para llevarla y abrir la puerta, a lo que Dina mostró una pequeña sonrisa y salió del apartamento — Linda — al aquel escuchar apodo, ella se detuvo y se volteó para verlo — Te amo mucho, Dina Boden. —
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Nadie creería que esa iba a ser la última vez que estarían juntos
Y diría esas dos palabras tan dulces.
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— Yo también te amo Sheldon Jin — ella sonrió y le dio un último beso en los labios a su futuro esposo, pero, comenzó a caminar rápido al igual que Jin, para llegar al estacionamiento.
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Solo sería otro día normal, en su vida personal y en el trabajo.
Al menos eso es lo que muchos pensaban.

«— La estación 51 siempre estaba muy activa, los de escuadrón 3 estaban en su mesa, aunque solo estaban charlando y bromeando, las paramédicos organizaban todos los equipos necesarios para cualquier emergencia con los pacientes, en cuanto a los del camión 81, pues solo molestaban y bromeaban con el nuevo recluta.
Dina no podía evitar sonreír al ver a cada uno de sus compañeros y también de verdaderos amigos, aunque tendrían sus momentos malos, pero aun así eso no los detiene a ser un buen equipo, y como prometió Jin trajo a su prometida al trabajo, ambos tomados de la mano y fueron recibidos por Christopher Herrmann.
— Hey, aquí están los futuros esposos — dijo Herrmann acercándose hasta ellos y así abrazar a su sobrina, de hecho, es una historia larga algo larga del porque la llama de esa manera — Solo dos semanas más y al fin poder casarse, ¿Cómo se siente? —
— Algo estresados — dijo Dina correspondiendo al abrazo y sonriéndole a su tío favorito.
— Pero, estamos emocionados — Jin deseaba de todo corazón no mentir tanto, sin embargo, quería mantener la calma por ella.
— Es algo normal, se los digo por experiencia — dijo Herrmann sonriéndoles a los dos — Sin olvidar, que algún día vendrán los hijos sin que se den cuenta — ese comentario los apareció bastante, haciendo que Dina se sonroje un poco.
— Oye Dina, deja ya a tu prometido y ven ayudarnos — llamo Leslie quien estaba cargando una caja con gasas, pero, ella y Gaby se estaban riendo por lo que la mencionada solo negó con la cabeza, puesto que ambas estaban castigadas por hacerle una broma a su capitana con el resto del personal de la 51 — Hola detective sexy — saludo ella haciendo que él le sonriera y la saludara, luego abrazo a con fuerza y esta correspondió el gesto de la misma forma.
— Te amo linda, nos vemos está noche — se despidió Jin besando la frente de Dina y luego beso sus labios, se despidió de Herman y luego se alejó de ella, para así llegar a su auto y con un poco de prisa.
Por una última vez miro a su prometida, tratando de recordar cada detalle antes de dejarla, una vez que salió de su trance, encendió el motor del auto y se marchó de la estación, dejando a Herman confundido, mientras que Dina estaba algo preocupada por el comportamiento de su prometido.
— ¿Se encuentra bien? — Pregunto Herman al ver el rostro de su sobrina — Normalmente es un poco más conversador, al menos así lo veo. —
— La verdad no tengo idea Herman, desde esta mañana ha estado actuado de manera extraña — explico Dina aun preocupada y también estaba confundida por ese cambio de actitud tan drástico de parte de Jin — Bueno, veré a mi padre antes de que el deber llamar — Herman solo asintió con la cabeza, la abrazo rápidamente y luego le dio el paso a su sobrina.
— Déjame avisarte de ante mano, que tu hermana también está con él — aviso él, por lo que Dina asintió con la cabeza y seguir con su camino.
Para nadie era un secreto que Dina es la más positiva de la estación, manteniendo siempre la compostura y la calma, pero si la haces enojar, mejor reza para que jamás la veas de esa manera, aun así, ella cuida de su familia de bomberos y paramédicos. Una vez que se graduó de la universidad como médico profesional, todo se le vino abajo al buscar trabajo y esto debido a su expediente familiar, jamás puso encontrar un trabajo estable en algún hospital, incluso la mayoría de sus compañeros de clases la miraban de manera diferente y con la búsqueda de trabajo fue una experiencia horrible.
Claro que Dina estaba muy acostumbrada a esas miradas desde pequeña, sobre todo si uno de los detalles en ese expediente es que su madre era una adicta y alcohol, sin olvidar que era una maltratadora.
Antes de que el edificio donde vivía antes con su hermana menor se incendiara, Dina no solo fue una buena hermana mayor, sino que tuvo que tomar el rol de madre a una edad temprana, Carol nunca tuvo ese afecto amoroso o incluso la ausencia de su madre, solo fue Dina la que estuvo con ella, brindándole ese cariño que su madre no pudo brindarle a su hermana, lastimosamente pasó la mayor parte de su niñez con moretones realmente feos.
Nadie se esperaba que aquel edificio donde pasó ese horrible infierno estuviera en llama, las personas estaban asustadas al ver las llamas por el pasillo y el humo entrando en las ventilaciones de cada piso, los niños lloraban y gritaban por el miedo, incluyendo a Dina y a carol — Por suerte los bomberos llegaron a tiempo y una vez que lograron apagar las llamas, el edificio estaba totalmente en ruinas, de hecho, los bomberos y la policía concluyeron que no fue un incendio accidental, sino que alguien lo había provocado, pero nadie supo quién fue exactamente.
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Al menos salió de aquel infierno y por suerte...
Con vida.
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— Tierra llamando a Dina — fue en ese momento que la mencionó salió de sus pequeños recuerdos al escuchar la voz de su padre, quien estaba de pie frente a sus hijas, mientras que ellas estaban sentadas en las sillas que estaban frente al escritorio del hombre — ¿Qué te ocurre cielo?, Te quedaste mirando fijamente el suelo por unos 5 minutos. —
— ¿Te sientes bien? — pregunto su hermana menor, preocupada al ver aquel arrepentido cambio de Dina, puesto que ya sabía en que estaba pensando, o mejor dicho... En lo que estaba recordando.
— Sí, sí estoy bien, no tienen que estaba ambos preocupando tanto por mí — dijo Dina calmándolos, sabía lo mucho que se preocupaban por ella, en especial Carol, y se podría decir que era algo entendible, muy pensativa por el comportamiento de Jin en estos últimos días.
— Bueno, no solo las reuní aquí a las dos para hablar del trabajo, sino que también hablaremos de temas más emocionantes — dijo Wallace sonriéndoles a sus hijas — Aún no puedo creer que ya empiecen con esta nueva etapa en su vida, por un lado , Dina — dirigió su mirada a su hija mayor — Te vas a casar dentro de muy poco y en cuanto a ti Carol, solo te faltan 2 meses para que te cases, sin olvidar que su nuevo hermano menor nacerá dentro de unas semanas también. —
— Aunque, yo sigo sin poder creer que Jin y Dina serán esposos de manera oficial — comenzó Carol bromeando, haciendo que Dina y su padre rieran — Después de todo, ambos ya hacen ese rol desde hace un largo tiempo atrás. —
— Bueno, ¿Qué te puedo decir hermanita?, ambos nos entendemos muy bien — dijo ella siguiendo la broma a Carol — Pero la puede creer que te vas a casar soy yo, casi te aguanto las locuras que se te vienen a la mente, ¿Mi cuñado no se habrá golpeado duro la cabeza? — era la pregunta que se hacía Dina cada día, haciendo que su hermana se molestara un poco.
— En primer lugar, John ya sabía en lo que se estaba metiendo cuando comenzó a salir conmigo, y, en segundo lugar, soy yo la que lleva los pantalones en nuestra relación — explico Carol con drama ya su vez con una sonrisa adornando sus labios , pero ambos no paraban de reírse — No se rían, aunque volviendo al tema de John y yo, pues ambos ya rentamos un apartamento y eso significa que tachamos una cosa menos de nuestra lista. —
— Hablando de eso, ¿Cuál es una lista de dichos dichos de la que no me quieres contar? — Pregunto Dina confundida, mientras miraba a su hermana — Y ¿Cuáles son las demás cosas de esa lista misteriosa? —
— No me preguntes a mí, John es quien se encarga de ella — explico Carol también mirándola — Según él, es una gran supuesta sorpresa para el departamento, me dijo que lo puedo ver una vez que nos casemos, aunque diciéndolo así, me gana aun mas mi curiosidad y quiero descubrir que es. —
— Vaya, no solo es un buen abogado para el departamento de bomberos de Chicago, sino que también es un buen hombre, lo mismo digo de Jin — dijo Wallace sonriéndoles a ambas — Recuerden que está noche es nuestra cena familiar, asistencia obligatoria para sus prometidos — recordó él con autoridad, pero solo estaba bromeando con sus hijas, a lo que Dina y Carol asintieron con la cabeza.
Una vez terminada la conversación, la alarma sonó — Ambulancia 61, emergencia en la avenida Míchigan, hombre de 63 años, posible infarto. —
— Bueno, el deber llama — dijo Dina señalando la puerta, y ambas hermanas salieron rápidamente de la oficina de su padre, dirigiéndose a la ambulancia y sus otras dos compañeras se estaban preparando — Shay, tú conducirás el día de hoy. —
— Como diga Capitana — dijo Leslie entrando al volante, Dina entro como copiloto, Gaby y Carol iban en la parte trasera de la ambulancia preparando las cosas que necesitarían si se trataran de un infarto. —
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Un día realmente ocupado en el trabajo.
Así era cada día, cada vez que sonaba la alarma.
Básicamente, esto era muy normal para la estación 51.

«— Era un lugar muy desolado, los únicos autos y personas que se encontraron ahí eran Jin y el detective de asuntos internos... Edwin Stillwell, de hecho, se notaba a leguas que nadie pasaba por ese sitio.
— Me fuiste de muy buena ayuda — dijo Stillwell apuntándole a Jin con un arma, pero antes de abrir fuego, saco algo del bolsillo de su chaqueta y eran dos fotos, una donde estaban Jin y Dina abrazados y la otra donde estaba ella sola, sentado en una banca del parque y mostrando una sonrisa — Vaya, tu querida prometida es muy hermosa, tuviste muy buena elección al elegirla. —
Al mostrar la foto, Jin estaba impactado por lo que estaba viendo, se suponía que esas fotos estaban enmarcadas en su oficina y, ya se le hacía muy extraño al no verlas en su escritorio cuando salió rápidamente de dicha oficina, pero, ¿En qué momento entro y tomo las fotos?
— No le hagas nada, a ella o a mi padre, ya hice todo lo que me ha pedido, déjelos fuera de esto — dijo Jin asustado, y no era por él mismo... Si no por Dina y su padre, quienes están en gran peligro e incluso bajo amenaza de muerte.
— Te recuerdo que no me diste las suficientes pruebas que necesitabas, para así atrapar a Hank Voight — el detective se atacó más a Jin y dio el primer disparo en su pierna izquierda, haciendo que él cayera al suelo con el dolor que literalmente, lo estaba quemando — Que patético eres y que lastima por tu querida prometida. —
— No se atreva a tocarla, yo mismo ya firmé mi propia sentencia de muerte cuando comencé a trabajar para usted, pero, ella no tiene que estar involucrada en este asunto — dijo Jin con enojo y mirando al detective, aunque estuviera en el suelo y con su pierna sangrando.
Stillwell solo se puso detrás de Jin y así recargar una vez más aquella arma, y apuntarle a la nuca — Te daré una última oportunidad y así podrás apreciar el resto de tu vida, casado con tu chica, ¿Cómo puedo atrapar a Hank Voight? ¿Cuál es tu secreto? —
—Perdóname Dina, no podré ir a cenar— Pensó Jin antes de dejar escapar las lágrimas — Vete al infierno, él mismo y el equipo te atraparán y lo sabes, no tienes oportunidad. —
Esa fue la última gota que derramó el vaso para el detective de asuntos internos, pero también y lastimosamente, esas fueron las últimas palabras del detective Sheldon Jin.
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A partir de ese momento, todo cambió.
La vida de Sheldon Jin fue arrebatada de una manera injusta.
Todo porque alguien quería una sola cosa, y eso era el poder.

«— Los cuatro paramédicos llegaron a tiempo a la dirección de la emergencia, salieron rápidamente de la ambulancia y sacaron las cosas que necesitaban. Con Dina al frente por supuesto, vio a una adolescente muy angustiada y que lloraba desconsoladamente.
— Gracias al cielo que llegó, no sé qué ocurrió, mi abuelo y yo estábamos viendo la tele, se levantó para buscar algo y luego colapsó — la joven estaba muy histérica, lloraba y si no fuera poco estaba muy asustada, como si en cualquier se fuera a desmayar.
— Muy bien linda, necesito que calmes primero, ¿Cuál es tu nombre?, y dinos ¿Cómo se llama tu abuelo? — pregunto Dina tratando de calmarla.
— Me llamo Jenny y mi abuelo se llama Elián, por favor ayúdenlo — suplicó una vez más la joven.
— Y lo haremos Jenny, pero debes mantener la calma y guiarnos hacía él — intervino Leslie acercándose a la joven, mientras que Gaby y Carol sujetaba la camilla.
Jenny asintió con la cabeza y las guía hasta Elián, estaban en la sala y la tele seguían encendida, el hombre estaba en el suelo inconsciente, Shay, Gaby y Dina se acercaron hasta él, mientras que Carol se quedó con Jenny tratando de calmarla.
— Muy bien Jenny, quiero que me mires solo a mí ¿Sí?, mis compañeras van ayudar a tu abuelo, pero necesito que mantengas calmada — dijo Carol haciendo unos ejercicios de respiración para que la joven lo hiciera — Inhala y exhala poco a poco , te prometo que él estará bien — la joven mostrará sus ojos cerrados y haciendo los ejercicios que le ocultó la paramédico, por lo que ella aprovechó en ver a su hermana y compañeras trabajar en salvarle la vida al hombre.
Dina revisó las pupilas del paciente y rápidamente coloco una intravenosa para la primera inyección de epinefrina, le dio una señal a Gaby para comenzar a hacer RCP, Shay preparó el desfibrilador externo, y mostró un confuso ritmo cardíaco.
— Bien Dawson, detén las compresiones y Shay, va ser tu turno, así que prepárate — explico Dina mirando a su compañera, una vez que Gaby se detuviera, la capitana dio la autorización a Shay y con un “despejen chicas” y las tres se separaron, una vez que el desfibrilador envió la primera descarga, el hombre aún no reaccionó y mostró una línea plana, asustando aún más a la adolescente — Dawson sigue las compresiones, Shay vamos de nuevo, carga a 200 y espera mi señal — ordeno Dina nuevamente, mientras preparaba la segunda dosis de epinefrina y la aplicó.
— ¿Dónde están tus padres cielo? — pregunto Carol mirando a Jenny otra vez.
— Están en la reunión de padres de mi hermano, les dejé mensajes y trate de llamarlos innumerables veces, pero me mandan al buzón — explico Jenny un más calmada y Carol la abrazo, para darle la señal a su hermana de que ayudara al abuelo de la joven
Dina asintió y al hombre — Hoy no es su día Elián — susurro y miro a sus compañeras y les dio la señal, Dawson detuvo las compresiones y Shay envió la nueva descarga, no sin antes alejarse otra vez.
— Despejen — Leslie desagradable enviando la nueva descarga.
Gracias a eso, el hombre reaccionó y pudo respirar nuevamente, pero estaba respirando agitadamente — Señor, necesitamos que respire con calma — dijo Gaby colocando su mano en el hombro del paciente.
— Iré por la camilla — dijo la peli rubia levantándose, puesto que la habían dejado en la entrada una vez que entraron a la casa, por lo que Dina asintió aún estando aún estando arrodillada para ayudar a Elián a sentarse con cuidado, también con la ayuda de Gaby por supuesto — Carol ven, necesitaré tu ayuda. —
Amabas se fueron a buscar la camilla y Jenny sintieron que su alma regresaba a su cuerpo, debido a la angustia que sintieron al ver a su abuelo en el suelo agonizando.
— ¿Estoy en el cielo? — pregunto Elián al ver a las dos mujeres, a lo que ambas se rieron.
— Abuelito — Jenny corrió hasta su abuelo y lo abrazo, aunque el gesto fue algo suave por parte de la joven, esto debido a lo que acaba de pasar.
— Ay pequeña, todo va a estar bien — dijo Elián correspondiendo al abrazo de su nieta, Dina al ver esto no pudo evitar sentir algo de nostalgia al recordar el día que fue rescatada, sus pensamientos fueron interrumpidos al ver a su amiga y hermana entrando nuevamente a la sala para ayudar al paciente — Muchas gracias. —
— No tiene nada que agradecer, su nieta fue muy valiente al llamar al 911 — dijo Dina sonriendo.
— Al menos, ¿Podría saber el nombre de los jóvenes que salvaron mi vida? — pregunto Elián, mirando a los cuatro paramédicos.
— Claro que sí, soy la capitana de la ambulancia 61 Dina Boden, y mis compañeras son mi hermana menor Dina Boden, junto con mis amigas Gabriela Dawson y Leslie Shay — presentó Dina con orgullo a su equipo de paramédicas — No importa la situación o el lugar, nosotras siempre vamos a estar disponibles, al servicio para la cuidad de Chicago. —
— Me alegro saber eso — dijo Elián aún sin separarse del abrazo de su nieta, puesto que ella seguía llorando.
— Lamento interrumpir este hermoso momento familiar, pero debemos necesitar al hospital Lakeshore para que un doctor lo revise — explicó Leslie sonriendo.
— Bueno, ¿Qué estamos esperando?, no hay nada que perder — dijo el hombre separándose del abrazo de Jenny.
Las cuatro paramédicos ayudaron a Elián a levantarse, poco a poco lo llevaron a la camilla para que se recostara y lo llevaran hasta la ambulancia, con mucho cuidado entraron en ella.
— ¿Puedo ir con él? — pregunto Jenny secándose el resto de lágrimas que descendían por sus mejillas, sus ojos estaban muy rojos a causa de esas gotas saladas.
— Claro que puedes, avisaremos a tus padres una vez que llegamos al hospital — dijo Dina mirando a la joven, mientras que Jenny entro sin dudarlo.
— No se preocupen por eso, tratare de llamarlos nuevamente — dijo Jenny mostrando su celular.
Dina asintió con la cabeza y luego miro a su equipo — Muy bien, haremos esto, Gaby y Carol, ustedes dos estarán con el paciente en caso tal de que algo pase, monitoreen sus signos vitales, y mantengan a Jenny calmada. —
— Sabes que somos buenas en eso — dijo Gaby sonriendo, a lo que las cuatro empezaran a reírse.
— Bien, eso me mantiene tranquila, ahora Shay, conducirás de nuevo, no perdamos más tiempo equipo señoritas — dijo la capitana con entusiasmo.
Leslie entro al volante y puso en marcha la ambulancia con su capitana a su lado, mientras que Gaby y Carol revisaban a Elián como lo ordenó Dina, también Jenny mandaba mensajes nuevos a sus padres, esta vez y con mucha suerte pudieron contestarle a la adolescente, confirmándole que ya iban de camino al hospital con su hermano.
— Hiciste un buen trabajo allá, ¿Has pensado en volver a trabajar en algún hospital? — pregunto Leslie concentrándose en el camino, pero esto hizo que Dina se desanimara.
— La verdad lo he pensado mucho, pero, nadie acepta a una persona cuyo pasado fue una mierda — explicó Dina, para ella es una triste realidad, puesto que nadie acepta criminales o hijos de adictos, incluso si ellos son inocentes.
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Sin olvidar que las miradas dicen más de mil palabras.
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— Bueno, sonará muy cursi lo que te diré, pero eso no debería detenerte, tú amas tu trabajo como paramédico y como capitana de la ambulancia 61 — comenzó Leslie tomando la mano de su amiga.
Dina solo sonrió y apretó un poco la mano de la rubia — ¿Qué hice para merecer a unas buenas amigas como ustedes? — se pregunto haciendo que Leslie se riera.
— Como ya lo había dicho, tú eres nuestra capitana y amiga, nuestro trabajo es patearte el trasero cuando te decaigas, sin embargo, te cubrimos las espaldas y te queremos mucho por cuidarnos — esas fueron sus palabras y señalando cada una de ellas, y sí no estuviera conduciendo en ese momento, pues le habría dado un fuerte abrazo sin dudarlo 2, también incluyendo a Gaby y a Carol.
Lo que había dicho Shay era cierto, esto ya Dina lo pensaba diariamente para trabajar en el hospital, brindando más atención a las personas, salvar muchas más vidas de lo que ya hace y como se lo había prometido así misma desde que era una niña, sin embargo, era algo que debía pensarlo muy bien si en algún momento trabajaría en un hospital, puesto que no podía ser capitana de la ambulancia 61 y doctora al mismo tiempo o al menos eso es lo que piensa.
Una vez que llegaron al hospital, la familia estaba muy unida, Jenny abrazaba a su padre para calmarse nuevamente y este le brindaba ese consuelo, su hermano menor también abrazaba a su hermana mayor y a su padre, en cuanto a la madre, pues ella abrazaba a Elián, sin contar la variedad de preguntas y regañándolo por no tener sus pastillas a la mano.
La escena daba risa con solo verla y la enfermera trataba de de calmar a la madre, pero eso no quitaba el hecho de que la escena era conmovedora.
— El paciente esta estable, tendremos que monitorearlo un poco más, pero estará bien — explico el doctor con su tableta a la mano y luego miro a las cuatro paramédicos a la vez — ¿Quién de ustedes fue la que evitó su muerte? —
Las tres señalaron a su capitana, por lo que ella se sorprendió y negó de inmediato — No, esperen un minuto, fuimos todas nosotras, mi equipo ayudó a Elián y a Jenny doc, yo solo di las ordenes — explico Dina nerviosa.
— Pues lo hizo muy bien, la verdad, debió ser doctora — dijo el docto y se retiro del lugar, haciendo que las tres abrazaran a Dina, pero ella aun seguía sorprendida por lo que acaba de escuchar, eso no quito que que correspondiera al abrazo de su equipo y su sonrisa por aquellas palabras.
— ¿Qué te dije? — pregunto Shay sonriéndole sin separarse del abrazo — Eres buena como paramédico, Pero también serías una buena doctora, que ese maldito expediente no te detenga en lo que te propongas. —
Gaby y Carol asintieron y se separaron del abrazo segundos después, las tres se alejaron un poco y Dina se quedo un poco más para ver solo por un segundo más para ver a la familia, fue en ese momento que su teléfono comenzó a sonar, su equipo la miraron y la capitana seguía en el mismo sitio observando el número que la estaba llamando, un número que no estaba registrado en su teléfono, lo más sencillo sería colgar y seguir a su equipo, el problema estaba que no podía hacerlo ya que podría tratarse de una emergencia de alguno de los pacientes que ella misma le había dado su tarjeta.
— ¿Hola? — contesto Dina con total desconfianza.
— ¿Es Dina Boden? — era la voz de una mujer, pero también se escuchaba varias voces, sirenas y ladridos de perros.
— Sí soy yo, ¿Quién habla? — para la joven todo se había detenido, también tenía esa extraña sensación de que algo malo estaba pasando.
— Es sobre el oficial Sheldon Jin, tengo entendido que usted es su prometida — dijo la mujer, aunque se escuchaba triste — Señorita, lo lamento mucho, pero encontraron el cuerpo del oficial Jin... lo asesinaron, en verdad lamento mucho su perdida. —
Aquellas palabras lo cambiaron todo, las lágrimas no tardaron en caer, su teléfono resbaló de sus manos impactando en el suelo, las chicas al ver a Dina aun parada en el mismo sitio, sin poder moverse y con lágrimas resbalando por sus mejillas, no dudaron acercarse y por más que intentaban llamarla para saber que estaba sucediendo con el repentino cambio de humor, ella no podía reaccionar, le costaba respirar y esperaba que todo fuera una maldita broma de mal gusto.
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Es aquí donde todo cambia, el mundo empieza a tornarse gris, ver todo a su alrededor dar un giro inesperado.
¿Qué es lo que sigue ahora?
Solo el tiempo lo dirá.
