Capítulo 0
Alex se sentó en la silla detrás de su escritorio luego de desinfectar las sillas y la camilla del consultorio, como todos los días acostumbraba a hacer. Alexandro Gomez era un joven pediatra de 30 años, adoraba a los niños y tenía un gran gusto por la medicina y el ayudar a los demás, por lo que ya desde joven se veía como un doctor amable y bondadoso. O eso es lo que todos creían, ya que esas palabras había salido como titulares secundarios en una conocida revista, que se encontraba leyendo en espera de su paciente
Alex era un pediatra reconocido por su tan amable actitud con los menores, tanto niños como padres lo adoraban. Y al ser tan reconocido, a pesar de que a él no le gustase, los medios informáticos no tenían mayor problema en publicar contenido de su vida privada. Por lo que todos aquellos que sabían de su existencia estaban al tanto de que él estaba casado y que era muy feliz con su pequeña familia. Algunos días, por mera curiosidad, leía los comentarios de las personas a las fotos filtradas por los fotógrafos de la prensa de su familia. Muchos decían que lo que se veía en esas imágenes solo era teatro, como todos los famosos, un velo de envidia para tapar su triste vida. Pero Alex solo reía ante esos comentarios, porque no podían estar más equivocados, todo lo que de apreciaba en esas fotos se duplicaba en la privacidad de su hogar, donde podían ser ellos mismos sin las miradas chismosas y juzgadoras de los demás.
Álex suspiro y guardo la revista en uno de los cajones de su escritorio, sacando la planilla del día. La abrió en la sección de citas del día para saber cuantos pequeños veria, debía atender solo a cinco, era un día tranquilo.
Sonriendo se dirigió a la puerta que hace instantes había sonado, la abrió y se encontró con un lloroso niño de 13 años en brazos de su padre abrazándolo, su ya comocido y querido paciente Max, que, por lo que vio en la planilla y por como se encontraba el nene, le tocaba inyección.
Le sonrió al padre y se apartó para que ambos entren, acariciando la cabecita de Max cuando pasaron al lado, quien se apretó más a su padre. Sonriendo ante tanta ternura cerró la puerta.
_______________________________________
Gracias por leer.
Saludos, Setez