[Parte ΓΊnica]
βΒΏQuΓ© haces aquΓ?βLa voz es un gruΓ±ido que perece ante la falta de aliento.
Katsuki empuja la pesada puerta con lentitud. Su mirada vidriosa guiada por la exhausta queja llega a un rincΓ³n del cuarto donde el carmesΓ rastro se transforma en charco. Observa horrorizado la mano ensangrentada que hace de torniquete a un costado del abdomen.
Los ojos verdes le devoran. No es un buen sentimiento el que le transmiten.
βLΓ‘rgateβgruΓ±e de vuelta. Ahora le figura un poco mΓ‘s amenazante, como un leΓ³n herido mostrando sus fauces y estudiando sus movimientos casi nulos, listo para atacar.
Pero no tiene miedo. Se ha tragado todo sentimiento de cobardΓa al estarle siguiendo el rastro.
Cierra la puerta, y a paso firme se acerca al hombre que le mira como si en cualquier momento le fuera a lanzar un zarpazo.
βΒ‘Te dije que te largues!
βΒ‘Te escuchΓ©! Ahora cΓ‘llate y dΓ©jame atender tu heridaβreclama con molestia, oponiendo a la fuerza su dominio sobre la agresividad ajena.
Los segundos se acumulan en el silencio de la habitaciΓ³n. Katsuki toma esto como seΓ±al afirmativa, lo arrastra con delicadeza hasta la cama.
βΒΏCΓ³mo me encontraste?βpregunta mientras observa con recelo la vasta paciencia que tiene para tratar la herida.
βFue fΓ‘cil seguir el rastro de sangre hasta tu madriguera.
βSabes que no me refiero a esoβel tono se vuelve frΓgido y la mirada escrutadora.
La sutura sin anestesia queda a la mitad.
Las manos le tiemblan y su vista empieza a desenfocarse del paisaje rojo.
βΒΏQuΓ© es lo que quieres de mΓ? ΒΏBuscas entregarme a la policΓa, a los hΓ©roes? Si es asΓ
βΒ‘No es eso!β interrumpe logrando el silencioβ. Lo ΓΊnico que quiero es que no termines muerto en algΓΊn callejΓ³n, justo como el tipo que te hiriΓ³β no aguanta un segundo mΓ‘s de esos penetrantes ojos escudriΓ±ando como buitres su desgarrada alma; aparta la mirada, pero Izuku le niega el privilegio de hacer lo que le place. Lo obliga a verle. La fuerza con la que le atenaza la barbilla es escalofriante, pero mΓ‘s lo es la sonrisa que se forma en el desencajado rostro.
βTe preocupas por mΓ. A estas alturas de nuestras vidas, aΓΊn te preocupas por mΓβ susurra Izuku con un extraΓ±o brillo en los ojos, Katsuki quisiera creer que es nostalgia o algo parecido, pero la mezcla de mofa en la voz le dice que se equivoca, y que lo ΓΊnico que lo hace aferrarse a esa idea son las voces de sus propios anhelos por reunir las piezas de una mente rotaβ patΓ©ticoβescupe con desprecio, soltΓ‘ndole de la misma forma.
No agacha la cabeza, dentro de sΓ halla el valor para dar respuestaβAl menos estoy tratando de corregirme, de enmendar lo que hice en el pasado, y de paso, salvar nuestras carcomidas almas.
Izuku arruga la nariz. La declaraciΓ³n del hΓ©roe nΓΊmero uno y amigo de infancia le ha calado hondoβHay cosas que no pueden enmendarse. Fuiste un hijo de puta la mayor parte de mi vida, ΒΏY ahora vienes a sermonearme con la boca llena de hipocresΓa? Β‘Eres un maldito fraude! Β‘Un maldito espejismo de lo que deberΓa ser un hΓ©roe!βlo manda al suelo de un golpe, provocando un ruido sordo y una nube de polvo que parece afectar los pulmones del hΓ©roe.
Se acerca con amenaza, y como si se tratara de una de sus vΓctimas arremete contra las costillas, haciΓ©ndolo doblarse de dolor y hasta cierto punto encender la chispa de la rabia en Katsuki. Las palmas brillan. Izuku sonrΓeβEso es; activalo βcasi saborea el momento, pero su manΓaca sonrisa se apaga junto al don del rubio. Combatir fuego con fuego solo lo llevarΓa a ese cΓrculo vicioso del que ya no podria salir
βLo lamentoβreconoce con dolorosa pena.
Izuku retrocede temiendo a los ojos que le figuran mansas llamas a punto de extinguirse. Sabe que no es una disculpa para "Deku", ni siquiera para Γ©l. Katsuki se lo dice directamente al niΓ±o dentro, al pequeΓ±o pecoso de mejillas sonrosadas y hΓΊmedas por el llantoβPerdΓ³nameβ; "por no salvarte aΓΊn cuando te tengo delante" quiso decir, pero solo fue un pensamiento vago flotando en su cabeza y perforando su corazΓ³n.
Ya no tenΓa fuerzas para seguir luchando con la culpa, el arrepentimiento. Estaba cansado. La cruz que Γ©l mismo de habΓa echado al hombro lo habΓa consumido hasta los huesos. Su ΓΊnico motivo para vivir era el emnendamiento de sus fallos, pero al parecerβEs inΓΊtilβsusurra Izuku sin aliento, observando casi con lΓ‘stima el cuerpo que sabΓa vivΓa porque lo veΓa respirar, pero cualquiera que observara esos ojos tan opacos, tan vacΓos, tan dolidos que la sola imagen era digna de pintarse en un cuadro agΓ³nico; dirΓa que el alma lo habΓa abandonado ya.
Se acuclilla a su lado. La mirada es rΓgida y despectivaβEstΓ‘s rotoβdeclara.
Dynamight ni se inmuta ante el frΓo caΓ±Γ³n del arma en su sien. Ni siquiera cuando el sonido del seguro resuena vibrante en su oΓdo.
Izuku observa aburrido la falta de interΓ©s, la falta de emociones al estar viendo a la muerte de frenteβNo eres mΓ‘s que un cascarΓ³n vacΓo. Lo mejor serΓa matarte.
βAdelanteβmurmura tan calmado, tan pacΓfico e irΓ³nicamente causando tanta inquietud y molestia en el villano.
βΒ‘Cierra la boca!βordena, alterado, hiperventilando, como si hubiera escuchado la peor de las blasfemias. Lo golpea con la cacha. La sangre brota desde la frente. Lo toma de los cabellos con fuerza, haciΓ©ndole levantar la cabezaβΒ‘No se supone que lo aceptes asΓ de fΓ‘cil! ‘¿Por quΓ© no haces nada?! ‘¿DΓ³nde estΓ‘ tu orgullo, tu arrogancia, tu maldita egolatrΓa?!βla expresiΓ³n del rubio apenas cambia a una mueca de confusiΓ³n cuando las lΓ‘grimas ajenas le empapan las mejillas. HabΓa olvidado que esos enormes ojos verdes podΓan expresar la mΓ‘s profunda pena ademΓ‘s del odio mΓ‘s cruel. CΓ³mo le hubiera gustado observarlos llenos de algΓΊn otro sentimiento que no le partiera tanto el almaβ. TΓΊ no. No. No puedes acabar asΓ. TΓΊ, tan perfecto, tan inalcanzable, tan invencible, tan fuerte. No puedes haber acabado asΓβ; "TΓΊ que nunca pierdes, que nunca te rindes, tΓΊ que eres la definiciΓ³n de victoria en mi cabeza" debiΓ³ decir, pero la voz de su corazΓ³n ahora era demasiado dΓ©bil para transformarlo en verbo. Katsuki no lo entiende, no entiende la tristeza que nubla esos ojosβNo eres mΓ‘s que una rosa marchitaβacaricia la pΓ‘lida y ensangrentada mejillaβpero sigues siendo la mΓ‘s hermosa de todasβbrillan los jades con melancΓ³lico anheloβes una lastima que deba terminar asΓ para nosotros, mi amado Kacchanβsusurra contra los labios ajenos. Y acompaΓ±ado de ese lastimoso beso, suena el gatillo con brutal estruendo.