La cadena
Nobuyuki es un niño feliz...
La mayoría del tiempo es feliz...
"Mami está aquí mi pequeña." Susurró una mujer con cara algo cansada mientras acunaba a una pequeña niña entré sus brazos y Nobuyuki estaba acostado en su futón viendo a su madre cuidar a su hermana pequeña.
Su madre es una mujer sin familia, una mujer amable y que se preocupa mucho por ellos.
Esta maravillosa mujer debería de tener una gran casa junto a un gran marido, tiene unos hijos fantásticos, su esposo seguramente es un gran hombre.
...
Eso está muy alejado de la verdad.
El padre de esos niños no se preocupaba para nada por su familia, no sentía nada por sus hijos, y por su mujer no sentía amor.
Solo la veía como algo que poder usar...
Nobuyuki Kimura es un niño de cuatro años, es un chico joven.
Kiki Kimura es una niña de dos años que tiene los ojos verdes de su padre, pero posee las facciones delicadas de su madre, por suerte para Genya ella heredó el cabello liso de su marido.
Genya Kimura es la madre de esos dos pequeños, y hay otro en camino, esta embarazada de cinco meses, y no le desagradaba tener mas hijos en el futuro.
Ichijō Kimura, él padre de los niños y esposo de Genya, un hombre horrible sin remordimientos, solo sabe beber y malgastar el dinero que sus padres le dejaron de herencia para cuidar a su familia.
...
Cuando Ichijō no esta Nobuyuki es feliz, no se escuchan gritos, no huele a alcohol, no hay golpes, su hermana no llora, su madre no llorá, su hermanito en camino esta seguro en la pancita de su madre.
No necesitaban a su padre, su madre era suficiente.
Aunque su madre necesitaba a alguien, y él no sabía cómo ayudar a su madre en ese sentido.
Ocurrió un acontecimiento que cambiaría toda su vida.
"... Nobuyuki, ve a jugar un rato con tu hermana afuera, estoy preparando la comida y va a tardar un rato." Dijo Genya con un tono tranquilo mientras destripaba un pescado.
"Si mamá" dijo el niño, este se levantó del suelo y después levantó a su hermana. "Vamos Kiki, vamos a ver los escarabajos." Dijo Nobuyuki mientras sostenía la mano de su pequeña hermana.
"¡Si! ¡Mariposas!" Gritó la niña animada mientras seguía a su hermano mayor.
Los dos niños salieron de su casa y fueron en dirección al prado que estaba detrás de su casa.
La familia Nimura vivia en un pueblo rodeado de cultivos de los granjeros y en un lado se encontraba un gran bosque del cual muchos no saldrían por unos días, ya que es fácil perderse, pero antes del bosque había un prado en donde todo era solamente hierba.
Ahí se encontraban toda clase de bichos, los cuales los dos hermanos disfrutaban de observar.
"Aniki, mida." Dijo la niña sin querer trabandose un poco con su lengua, ella señaló con su mano un diminuto charco, en este se podían ver a renacuajos nadando.
"Oh... Creo que se llamaban renacuajos." Dijo Nobuyuki acercándose con su hermana al pequeño charco."Son crías de rana."
"...¿No son pecesitos?" Preguntó muy confundida la niña de ojos verdes.
"No, no lo son, aunque lo parecen bastante." Dijo Nobuyuki viendo fijamente los renacuajos para después marchar junto a su hermana en busca de mariposas.
Los dos caminaron entre la hierba, analizando las formas de vida que se encontraban a su paso y respetando los límites para que las criaturas sigan con su vida sin interrupciones.
Cuando estos volvían de camino a su casa, vieron a un hombre con vestimenta rara en él establecimiento de los señores Kanzaki.
Era alto, seguramente de la misma altura de su madre.
Tenía el pecho totalmente destapado dejando a la vista sus músculos y una cicatriz en forma de X sobre su pecho.
Su cabello era blanco, un blanco ceniza.
Aquel hombre tenía cicatrices por su cuerpo, pero una llamo la atención de los dos niños.
"Hermano mida." La niña de repente señaló al hombre, más en específico su cara. "Cómo mamá." Dijo ella bastante impresionada.
"Kiki, no se señala a la gente." Dijo Nobuyuki el cuál bajó la mano de su hermana y susurró. "Y si, se parece bastante a mamá..."
Nobuyuki miró por mas tiempo al hombre cicatrizado, y este pareció notar las miradas y miró directamente a los dos niños, los dos se sorprendieron por aquéllos instintos.
Después vieron como el hombre se levantó de su sitio y fue hacia los dos niños, Nobuyuki instintivamente puso a su hermana detrás suya.
"¿Que miráis tanto niños?..." Dijo el hombre con un tono serio.
Cualquier niño lloraría por su aspecto serio y intimidante. Pero Nobuyuki no es cualquier niño, él es el hijo de una mujer fuerte y valiente, y su madre es peor que esté hombre.
Antes de que Nobuyuki pudiera contestar su hermana se le adelanto.
"Señol, ¿Dolieron?" Preguntó Kiki con un tono curioso, ella salió de detrás de su hermano sin miedo, se atrevió a acercarse al hombre un poco más.
"¿Mmm?..." Este hizo un sonido de confusión, pero solo le llevó pocos segundos para entender a lo que la joven niña se refería. "¿Te refieres a estas cicatrices?" Preguntó y paso su mano por las cicatrices de su cara.
"¡Di! ¡Son muy grandes!" Dijo ella asombrada.
"... ¿Queréis saber la historia de estas cicatrices? Solo tengo que advertir que todo lo que contaré es cierto." Advirtió Sanemi y Kiki asintió rápidamente. "Bueno, ¿Cuál de todas mis cicatrices deseáis saber su historia?" Preguntó con un tono tranquilo.
"¡Está!" La niña sin miedo tocó la cicatriz por debajo del ojo del hombre de cabellos blancos.
"¿Alguna razón en específico?" Preguntó curioso.
"... Se parece a la cicatriz de nuestra ma-" Nobuyuki hablo con cautela, pero este se vio interrumpido por unos gritos.
Los dos niños dirigieron su mirada hacia el camino hacia su casa y vieron a su madre acercarse a ellos apresurada, peor sin correr por su estado.
"Nobuyuki, Kiki, menos mal que estáis bien... Os fui a buscar al prado de detrás, pero no os vi y me preocupé mucho." La mujer abraza a sus dos hijos y se le permite dar un suspiro de alivio, entonces miro al otro adulto. "Perdone a mis hijos, aman meterse en asuntos que no son suyos." Dijo Genya con una sonrisa.
"... ¿Genya?" Hablo él hombre.
La mujer de repente se heló en su sitio, reconocia a esa voz...
Ella rápidamente levantó la vista y se reencontró con los ojos que hace años que no ve...