Eones de soledad, para un futuro de paz
Hyoudou Issei... antes, un humano que soñaba con tener un harem, un sueño que no sabía en ese entonces, lo volvería la existencia más anómala que haya nacido en el Omniverso.
Su nacimiento peculiar... sin nada de especial... ascendencia guerrera o legendaria... sin poderes, o una aparente divinidad... y al final nació con uno...
Un destino que lo condenó como a sus hermanos a no nacer... una maldición que terminó haciéndolo el tercer hijo de Miki y Gorou Hyoudou...
Un milagro entre milagros para una familia que perdía la fe... un héroe para los niños que buscaban un modelo a seguir... un fortachón para las hembras que notaban su presencia o su existencia... y un rival digno para los dioses que descubrieron en él la oportunidad de volverse más fuertes...
Y al final... la mayor existencia de su universo...
Habiendo pasado innumerables de aventuras... batallas a muerte... duelos por pérdidas de familiares y seres queridos... y habiendo ayudado a los corazones de un sinfín de personas, sean humanos, o seres sobrenaturales...
Al final, siempre halló la forma de levantarse y seguir batallando hasta que su cuerpo no podía más... pero su alma no perecía... como quien dice, lo que no te mata, te hace más fuerte...
Que incluso, logró vencer a la misma muerte... bueno, no completamente... pero fue una casualidad... o tal vez el destino... que su primer encuentro con la muerte... en forma de una ángel de alas negras, manipuladora, y horrible... fuese el inicio de su vida como un peón carmesí.
Y de ser un simple peón... pasó a ser un rey, y después a una leyenda...
Una leyenda que ahora no era más que un mito... contado por diferentes personas... que vieron a un dragón rojo gigantesco en el cielo... volando a través de las dimensiones y la existencia... yendo de universo, en universo... como si estuviese buscando algo...
¿Qué podría estar buscando sí tenía todo lo que alguna vez deseó y soñó?
La respuesta era ambigua, pues quedaba a interpretación de quienes sabían la verdad del origen de dicho dragón.
Pero para los que no, solo alimentaron la leyenda de la búsqueda de aquel dragón por encontrar ese algo que tanto ansiaba encontrar.
Pero ahora mismo, ese algo que extrañamente lo molestaba... empezaba a ponerlo persistente en su búsqueda...
Es decir ¿Qué podría estar buscando un dragón enorme por todo el Omniverso...? Sí ya consiguió y puso punto final a la mayoría de amenazas más conocidas. Dioses Malignos, dioses máquina, un sistema operativo virtual que buscaba expandir su dominio al mundo real, una versión impostora de él, un alien con la capacidad de moverse por el tiempo y viajar al pasado...
Habiendo conocido muchas mujeres, tenido muchos hijos, disfrutado de todos los placeres, de haber visto paisajes y mundos nunca antes vistos, conocido muchas personas que se volvieron sus amigos, encontrado nuevos rivales que lo hicieron llegar a un nuevo nivel no solo de poder bruto, sino mental, cambiando su manera de pensar para poder percibir cosas fuera de la caja de sus límites como mortal... y todo para finalmente volver a su mundo con tantas anécdotas que llenaron a su gente y seguidores de vítores por él y para al fin disfrutar de un periodo de paz.
Y aun con todo eso... ¿Por qué en esta búsqueda retomada, sentía que de verdad... algo... algo le estaba... en serio le estaba... faltando...?
Pues... la historia es un poco larga, tal vez medio confusa, incluso todo lo que dijo hasta ahora podría ser solo un mito expandido, pero esto comenzó, la búsqueda del Dios Dragón Carmesí de los sueños... luego del día de la muerte de todas sus esposas...
Sí, Hyoudou Issei, el que en un inicio fue llamado en su escuela humana, la bestia pervertida, enemigo de las mujeres, el feo, entre muchas otras... ahora era esposo, o tal vez, macho alfa XD, de muchas mujeres con cuerpos perfectamente fértiles y voluptuosos para tener una descendencia tan grande como la distancia entre el cielo y la tierra...
El término Onee-san fue el favorito de Issei, era su preferencia por las chicas, pero no era como sí solo amase a una chica por su apariencia. Simplemente que le atraían más de esta clase, pero en general, amaba a todas las chicas, y a sus chicas, por igual.
Aunque algunas hayan sido chicas comunes, o de cuerpos no muy desarrollados, aun en desarrollo, o hasta chicas en edad para entrar en una escuela primaria, todas con el tiempo crecieron... hasta tener la edad legal, volviéndose así las esposas de Issei, pues a parte de apreciar a todas por igual, no era alguien que le gustaba apresurar la cosas, no solo por el tema de las edades, sino en las relaciones.
Issei nunca tuvo relaciones carnales con sus parejas, hasta que cumplieron, a parte de la mayoría de edad, la decisión de "hacerlo juntos" cuando llegase la hora, incluso durante la luna de miel, todas sus esposas compartieron su "momento especial" con él.
Algunas eran humanas... otras seres sobrenaturales... y unas eran semidiosas... o diosas en todo el sentido de la palabra...
Pero había algo que para muchos puede ser una bendición o hasta un regalo de los dioses...
Para Issei... no fue más que una maldición que probó que su sola existencia estaba condenada...
Su primera y segunda muerte, ser muy débil en un inicio y habiendo lastimado accidentalmente a su primera esposa cuando eran jóvenes, su trauma con las mujeres por su primera novia, las sinfín de batallas a muerte para un chico de secundaria de 17 años que nunca peleó en su vida, y tenía el defecto de culparse o despreciarse por las cosas malas que pasaban a veces alrededor suyo... como unos padres que ciertamente lo amaban, pero aun sabiendo su defecto, no pudieron, sino hasta más adelante saber todos los problemas que su hijo acarreaba por ser ahora un ser sobrenatural reencarnado para salvarlo de la muerte por su primera novia.
Habiendo nacido con el poder que lo condenó y lo obligó a pelear sin volver a tener su vida normal...
Y ahora... siendo un dios dragón, con la carne del dios dragón de los sueños... y el poder infinito de la diosa dragona de la infinidad...
Literalmente Issei ahora, con su poder maduro, su cuerpo desarrollado al 102%, con un tamaño casi al de una Galaxia, tras milenios de existencia como dios dragón... y una fuerza infinita que lo volvía inmune a casi cualquier cosa de la existencia... era inmortal...
Pero para su desgracia... aunque él ya se lo esperaba...
Sus amadas no lo eran...
Pese a ser sobrenaturales, ellos no eran inmortales, ni siquiera las diosas... todas ellas solo vivían muchísimo más tiempo que los seres humanos... pero morirían de vejez o la pérdida de sus poderes y divinidad con el pasar de los años... más tiempo sí... pero limitado.
Issei vio lentamente como sus esposas perdían su belleza, pero nunca dejó de amarlas. Lo que sí le dolió, fue saber que había llegado su partida... una partida que ciertamente le rompió el corazón... porque no solo él...
Su propio universo... pese a los eones de existencia... al final colapsó... por la sola presencia de Issei... siendo su primera vez como una deidad dracónica... cuando llegó el punto en que su sola existencia, era como el aire dentro de un globo, que una vez alcanzaba su punto máximo... simplemente... reventaba...
El propio Issei acabó con su propio universo solamente por existir... dándole razón en una cosa... su inmortalidad era como siempre, la prueba de toda su miseria... y la otra prueba fue cuando luego empezó a viajar de universo en universo...
Los hijos de Issei y sus esposas, quienes al final lograron tener familias en otros lugares fuera de su universo, al descubrir la forma de ir a otros mundos por la brecha dimensional... lograron evitar morir con el universo DxD, pero asistieron al último día de vida de sus madres para ver que su esposo mientras tuviese a sus hijos estaría bien...
Lamentablemente... los hijos de Issei ahora debían de hacerse cargo de los otros mundos que ahora gobernaban para proteger a la gente de inmensas amenazas que venían tras otra... pues el mal jamás duerme... como el bien no descansa...
E Issei para aliviar su soledad, empezó a viajar por el omniverso, conociendo a innumerables personas, y tomando formas humanas o de diferentes seres, desde dioses hasta monstruos, terminó teniendo nuevas esposas... pero no era suficiente... pues Issei inconscientemente sabía que solo trataba de llenar un vacío, que ahora siendo un Dios, notó que él seguiría vivo, pero ellas al final perecerían... aun sí dejaba en ellas un “legado”, esto no satisfacía su perturbado corazón... que luego empezó a sentir como si algo en su interior lo estuviese llamando...
Algo que él conocía... o más bien alguien...
???: “Issei...”
Oyó una voz que desde hace mucho tiempo dejó de escuchar... en un inicio le dio igual... pues ya sabía de quien era esa voz... y no quería hacerse falsas esperanzas...
???: “...Issei-kun...”
Eso no podía ser... pasaron eones... y ya aun sin sus hijos, la probabilidad era tan nula como el cero absoluto... jamás de los jamases...
???: “Issei-san...”
Aun siendo una deidad... él no era capaz de crear vida de la nada... y volver a crear a sus amadas desde cero no sería lo mismo... pues serían otras personas con sus rostros... pero nunca serían ellas... y él no quería reemplazarlas... pero el vacío en su corazón aun lo atormentaba...
???: “Issei...senpai...”
Pero ahí seguían molestándolo... y comenzó a derramar lágrimas que sacudieron la existencia... y mojándola con vida que llegó a otros universos... de su dolor por pensar que sus recuerdos empezarían a hacerle recordar su inmensa pérdida...
Cuando de pronto... vio unos colores que lo deslumbraron... y pensó que sus ojos...
???: “Issei... míranos...”
Le jugaron una broma... pero ahí estaban...
???: “¿Por qué... no nos escuchabas...?”
Eran sus espíritus...
???: Issei... nos olvidaste...
Sus esencias originales...
???: Mi esposo es un olvidadizo...
Pero...
???: Issei-sama... que irresponsable...
¿Cómo...?
???: Issei-kun... que mal...
Él las vio perecer...

Rias: “Issei... somos...”

Asia: “Nosotras... Issei-san...”


Koneko/Shirone - Kuroka: “Senpai/Issei-nya... siempre...”

Akeno: “estaremos contigo, Issei-kun...”

Irina: “Darling... jamás te dejaremos...”

Xenovia: “Como padre de nuestros hijos... seremos siempre tus esposas...”

Ravel: “siempre fui afortunada de servirle Issei-sama...”

Rossweisse: “Issei-kun, que mal por no reconocernos...”

Kunou: “Issei pese a los eones es un tonto...”

Yasaka: “Pero es y siempre será nuestro tonto...”
Elmenhilde: “No olvides nuestro pacto...”

Ingvild: “De dragón dios a nosotras...”
Le Fay: “Jamás romperíamos ese pacto...”
Roygun: “Porque usted nunca rompió una promesa...”
Ophis: Recuerda Issei...
*Mientras yo exista... no dejaré... que ni la muerte nos separe... ni el tiempo... no los recuerdos... ni el odio... no la distancia... o los enemigos y batallas que deba librar... nadie nos separará...*
Issei se dio cuenta, y respondió junto con ellas...“Porque...”
“Nosotros... somos 1... ahora... y para siempre...”
Issei como una deidad hecha y derecha, su antiguo pacto hizo que ahora él fuese, como Rias en un inicio, dueño de las almas de todas sus esposas... ahora ellas aun después de la muerte existirían mientras Issei existiese...
Así es... ellas no murieron... jamás estuvieron muertas.
Simplemente... volvieron... con su amado... para estar ahora... juntos... por la eternidad... Fin...
*Sonando la canción, Minna Daisuki Urutoraman*