Ven conmigo [SesshOme]

Summary

Una pareja se rindió al fuego de la pasión que incendió sus almas sin control. Llevándolos a fundirse en medio de las llamas.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Ven comigo

Disclaimer: Los personajes de «InuYasha» pertenecen exclusivamente a Rumiko Takahashi.


Dedicado con todo mi amor a mi amiga querida, AbbyTaisho


Se habían escapado de la celebración en la que estaban, pues la pareja deseaba un momento de soledad que, claramente, los incitaba a la lujuria. Pasión que despertó desde que sus manos comenzaron a acariciarse debajo de la mesa del restaurante.

—¡Ay, sí! ¡Sigue así! —pidió la azabache, mientras sus manos apretaban los platinados cabellos de su novio—. Seshō-Seshōmaru, yo… ¡Ay!

—Quiero que te corras para mí —susurró el hombre metido entre sus piernas. El cual la arrinconó en la entrada del departamento ni bien cerró la puerta—. Vamos, Kagome. Déjame saciar mi sed.

—¡Ah! —gritó, enterrándole las uñas en los cabellos cuando el orgasmo la alcanzó. Sesshōmaru la había llevado a la cima.

—Deliciosa —espetó al separarse de sus pliegues. Su sabor era un manjar. Un delicioso elixir del que bebería sin cesar.

Kagome se ruborizó al verlo hincado, con una de sus piernas encima de su hombro, mientras con deseo se chupaba los labios. Su novio era un pecado. Un delicioso pecado que la hacía sucumbir hasta mismísimo infierno.

Con determinación, Sesshōmaru se levantó del suelo y se paró frente a su amada; quien lo veía hipnotizada. El platinado la tomó del cuello y la besó como si no existiera un mañana. Su lengua se enredó en la de su mujer para juntas danzar en una lucha por poder. Kagome lo sujetó con fuerza, atrayéndolo hacía ella para intensificar el contacto. Él la cogió por los muslos, haciendo que la joven se aferrara a él, enrollando las piernas alrededor de sus caderas.

El hombre comenzó a caminar sin dejar de besarla, hasta que, llegaron a la habitación. Taishō la depositó sobre el lecho con ternura para dejarla descansar, mientras él se despojaba de las estorbosas prendas que aún lo acompañaban. Su mujer estaba semidesnuda, pues él le rompió las bragas desde que iban en el elevador. Kagome tenía el vestido enrollado en la cintura, ya que sus redondos senos yacían expuestos gracias a que, su novio, los había devorado al cruzar el umbral del departamento.

—Siéntate, te voy a ayudar —pidió la azabache, quien se levantó de la cama para quitarse el vestido—. Ahora seré yo la que te llevará al cielo.

—Kagome, ¡Ay! —gruñó al sentir su deliciosa cavidad apoderándose de su miembro—. ¡Sí, así!

Taishō cerró los ojos, mientras disfrutaba de las caricias que le proporcionaba su amada. Su mujer lo conocía mejor que nadie; así que, sabía perfectamente bien cómo enloquecerlo. El hombre estaba sometido ante su merced, pues ella lo dominaba cuando su boca se adueñaba de su glande.

Kagome lamió, chupó y succionó todo su falo. Usando sus manos para acariciarlo desde la base, mientras sus dientes lo apretaban sin hacerle daño.

Sesshōmaru sentía que iba a estallar, pues su hinchada erección exigía su liberación; así que, con sutileza la tomó del cabello para alejarla de su miembro. Kagome no protestó, ya que lo colocó en medio de sus senos. Con sus manos los apretó, hasta que, su hombre se corrió.

Ella sonrió complacida, pues una vez más lo había llevado hasta la cima.

—Tú también sabes delicioso —dijo, levantándose de su posición para sentarse encima de él.

—Esto todavía no acaba, Kagome —susurró, lamiéndole la oreja—. Necesito hacerte mía.

—Tómame cuando quieras.

Taishō la besó, apoderándose de sus carnosos labios, mientras sus manos apretaban sus senos. Los cuales estaban impregnados de su vitalidad. Higurashi gimió encima de su boca, pues la fuerza con la que su novio la estaba tocando, la enloqueció. Sus dedos pellizcaron sus endurecidos pezones y sus palmas la acariciaron sin cesar. Su hombre la estaba llevando al límite, mientras hacía humedecer su intimidad.

Kagome se comenzó a balancear, rozando con sus movimientos el palpitante miembro de su novio. Sesshōmaru perdió los estribos, pues necesitaba enterrarse en su interior.

Sin pensarlo la levantó de su anatomía y la sentó encima de su falo. Ella se arqueó para darle mayor profundidad, mientras comenzaba a brincar sobre su glande. Taishō colocó una de sus manos en sus pechos y la otra sobre la cama. De esta manera podría embestirla hasta llegar al cielo.

Higurashi se aferró a los hombros de su novio. Hundiendo el rostro en su cuello, para jadear sin pudor cerca de su oído. El sonido delirante que salía de sus labios lo encendió aún más, logrando que arremetiera contra ella como si el mundo se fuese a acabar.

Sesshōmaru no lo podía soportar más, pues sus paredes lo apretaban con rudeza, obligándolo a liberarse dentro de ella con todas sus fuerzas.

La azabache brincó un par de veces más y, luego se dejó arrastrar por un potente orgasmo. Que la hizo clavar las uñas en la espalda de su amado. Él la acompañó al instante, pues solo necesitó embestirla una vez más para dejarse correr dentro de su santuario.

El platinado la abrazó con delicadeza, y juntos se dejaron caer sobre el lecho. Una vez más sus cuerpos se habían entregado al deseo. Fundiéndose en un solo ser para que sus almas se encontraran.

FIN.