REDENCIÓN

Summary

La ansiada tregua esta por llegar, Wei WuXian esta seguro de ello, desea la paz para los Wen, seguridad para su hijo próximo a nacer (del cual aun nadie sabe) y vivir el tiempo que le queda con su amado Lan Zhan. Sabe que lo logrará una vez que hable con su hermana y le revele el secreto que ha estado guardado celosamente de todos, pero la tragedia ocurre. Era un día de celebración, esto no debió pasar. Se trataba de la celebración por el primer mes de A-Ling, y ahora su padre fue asesinado. ¿Cuáles serán las consecuencias de un acto de tal atrocidad? ¿Cuál será la decisión que Lan Zhan tome en cuanto al futuro de su primogénito? #Omegaverse #WangXian #MDZS

Genre
Drama/Other
Author
NinCox
Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

El inicio de un final anunciado

—...Sigue esperando a que vayas a la Torre Jinlin, a que asistas a la celebración de un mes de A—Ling...—Son las últimas palabras de Jin ZiXuan antes de caer inerte frente al patriarca de Yiling.

No lo sabe, no tiene idea de lo que lo ha orillado para caer en ese extremo. Se aferra a sí mismo, da unos torpes pasos hacia atrás alejándose del grave pecado que acaba de cometer.

Su cabeza duele, duele tanto y Wei WuXian solo atina a sujetarla con fuerza entre sus manos, incapaz de pensar, de caer en cuenta de la realidad.

—¡¿Qué?! ...no... no...¡No!.

El mundo gira a su alrededor de manera demencial y las voces de su interior; su ira, su rabia lo hacen enloquecer. La cabeza la siente a punto de estallar, sus piernas han perdido toda la fuerza con la cual sostenerlo.

Sin poder más, agotado y falto de energías comienza a desvanecerse. Siente un pinchazo en el lado izquierdo del pecho y teme, teme por el niño en su vientre que se mueve inquieto.

Ha luchado tanto por mantenerlo a salvo incluso en medio de la tragedia y la incertidumbre, como para ahora ponerlo en riesgo de una manera tan estúpida. Además, hoy era el día en que lo sabría, shijie por fin sabría la verdad que tan celosamente ha protegido de todos.

—¡Joven amo! —De inmediato su cuerpo es firmemente sujetado por unos fríos y fuertes brazos. De todas las personas ahí presentes a quien no desea mirar es a él, aun cuando es el único que puede y desea ayudarlo.

Forcejea, se retuerce entre sus brazos, pero una descarga de dolor proveniente de su vientre lo aturde. No puede más, debe salir de ahí a como dé lugar.

Su pecho sube y baja acelerado, ni siquiera es capaz de controlar su respiración. Un segundo pinchazo en el corazón es lo único que es capaz de sentir antes de perder el conocimiento.


Abre los ojos aturdido. Todo su cuerpo se encuentra empapado en sudor, sobre su frente reposa un paño húmedo que en vano intenta disminuir el calor corporal.

—Menos mal, has despertado —A su lado Wen Quing retira el paño de su frente, vuelve a humedecerlo y exprime para regresarlo a su sitio. Gira para mirarla, su expresión no es buena, por el contrario; la amargura se dibuja de manera fría en el bonito y anteriormente orgulloso rostro, los enérgicos ojos se encuentran decaídos, hinchados y enrojecidos.

Es más que obvio que espera lo peor.

—¿Qué paso? —ansioso intenta preguntar, pero su voz apenas sale como un débil susurro que Wen Quing es capaz de escuchar. La hábil cultivadora suspira antes de responder y es que no sabe cómo hacerlo, no cree encontrar la manera adecuada de no alterarlo con una noticia tan impactante, pero también es consciente de que él es capaz de descifrar incluso la mejor mentira.

—Escucha, sé que en este punto tal vez no tenga derecho a pedírtelo, pero necesito que hoy más que nunca guardes la calma. —La joven se posiciona en su cabecera, vuelve a tomar el paño de su frente y con el limpia la capa de sudor que cubre pecho y cuello.

La sudoración no se detiene, y el dolor que hasta ese momento era controlable se dispara obligándolo a sostenerse con fuerza de las mantas y rechinar los dientes. No cede ante este, ni un solo quejido sale de sus labios, antes que eso prefiere morderlos.

La molestia inicia desde su vientre y desciende hasta sus caderas, pelvis para quedarse estacionado en su pubis, con una sensación de partir la zona en dos.

—¡Mmm! —Desea preguntar tantas cosas, necesita respuestas, pero pese a intentar contenerse con todas sus fuerzas, al final la falta de fuerza lo obliga a soltar un desgarrador alarido que alerta a la experimentada médico.

—¡Wei Ying! Respira, vamos inhala profundo —pide mientras se apresura a dejar la cabecera para correr a revisar lo que sucede por entre sus piernas.

—¡Ahhh! Maldita sea ¿Qué sucede? —Entre las manos de Wen Quing se retuerce de dolor, se agita y desespera por ni siquiera ser capaz de interrogarla, de preguntarle si acaso todo fue real o solo se trató de una alucinación producto de su ya trastornada mente.

—¡Carajo! Yo lo sabía, intuía que al menos debía acompañarte parte del camino, o en su caso debí impedirte ir, debí hacer algo, pero estabas tan contento, tú y... A—Ning... —Todo intento de “hubiera” queda ahogado tras un sollozo que alberga toda la impotencia de la mujer, y es con estas últimas palabras que confirma la tragedia.

Abre los ojos asustado, horrorizado, pero no es capaz de ver el oscuro techo de la cueva Destruye Demonios, por el contrario; recrea fielmente la aterradora escena:

Jin ZiXuan intentó detenerlo, frenar a ambos bandos, pero se detuvo en seco con una marcada sorpresa en el rostro para mirar hacia abajo y ver como su pecho era atravesado.

Wen Ning había llegado hasta él; como parte de una pesadilla fue capaz de presenciar el inexpresivo rostro salpicado de sangre, la mano atravesando el peso de Jin Zixuan. Y peor aun, este al parecer aun sin entender que sucedía, presa del shock continuo la frase que no fue capaz de terminar.

—...Sigue esperando a que vayas a la Torre Jinlin, a que asistas a la celebración de un mes de A—Ling...

Vio su rostro contraerse de dolor e intentar seguir, como si la herida no fuera de gravedad, como si aun pudiera permanecer de pie, pero al final sus piernas fallaron y cedieron ante lo inevitable.

—¡El... el General Fantasma se ha vuelto loco! —Fue lo siguiente que escuchó a su alrededor. Gritos ensordecedores, de dolor, rabia e impotencia, pero sobre todo de odio hacia él.

—¡Lo mató, lo mató! ¡Wei WuXian hizo que el General Fantasma asesinara a Jin ZiXuan!

No, él no quería eso, jamás lo hubiera querido, por más insufrible, arrogante y presumido que le pareciera, jamás hubiera deseado algo así.

Lo dijo muchas veces, algunas enserio, otras en burla, pero después de conocer los sentimientos de su Shijie hacía él, de convertirse en su marido, en el padre de su sobrino, por supuesto que todo resentimiento había quedado en el olvido.

Tan solo deseaba un nuevo comienzo, uno para su niño.

Lo siguiente fue el disparo de feromonas de todos los alfas que se encontraban reunidos en la emboscada, cada uno despedía un aroma agresivo a muerte, un aroma que le embotaba los sentidos a punto de provocarle el vómito.

Solo el golpe sordo con el cual cayó al suelo el inerte cuerpo del esposo de Jiang Yanli, de shijie, el padre de su sobrino fue lo que lo hizo volver en sí.

En medio de alaridos de dolor e histeria, unas conocidas voces resonaron en su cabeza, mucho más fuertes e insoportables.

¿No habías dicho que sabías qué debías hacer y qué no?

¿No habías dicho que podías controlarlo?

¡¿No habías dicho que no era posible que algo saliera mal, que nunca podría pasar algo?!

Ahora piensa, ¿Qué pasara con el niño? Con tu sobrino, con tu propio hijo.

Y tras esta última pregunta, vino el dolor, un dolor tan fuerte que lo hizo volver a la realidad.


—¡Ahhhggg! No, no es cierto —Lagrimas de rabia ruedan por sus mejillas y Wen Quing corre a limpiarlas.

—¡¿Dónde está?! ¡Dime! ¡¿A dónde carajos fue?! —Wen Quing se queda callada, por inusual que sea, no tiene una respuesta, pero no es necesario que piense demasiado, porque el ruido de pasos se escucha a las afueras de la cueva. Sin decir más se levanta y corre hasta a recibirlo.

—El joven amo, ¿ya recupero la conciencia? ¿Cómo esta?

Escucha su voz aprehensiva, esta tan preocupado por él.

—Si, hace apenas unos minutos, pero dime, ¿lograste encontrarlo? ¿Le dijiste lo que está pasando?

Hace frente al dolor y aprovecha el espacio entre contracciones para levantarse. La ira le proporciona de las fuerzas suficientes y lo alcanza.

—¡Joven amo! — Ha regresado en sí, las pupilas de Wen Ning vuelven a sus blancos ojos, pero no le importa. No le da tiempo de hablar, lo toma por sus ropas y le propina un certero puñetazo que lo tira al piso.

No se levanta, se arrodilla y postra ante los pies de Wei WuXian. Por un instante se conmueve, pero las olas de odio vuelven a hacerse presentes en su corazón. Posa un pie en su pecho y lo patea con fuerza. Wen Quing se sobresalta, solloza, pero prefiere desviar la mirada mientras aprieta los puños.

—¿A quién mataste? ¡¿Sabes a quien mataste?! —ruge con una rabia que es capaz de regresarle la fuerza perdida.

Wen Ning vuelve a arrodillarse a sus pies.

—Pudiste haber matado a cualquiera, ¡¿pero por qué tuviste que matar a Jin ZiXuan?!

Wen Quing lo observa impotente, desea separarlos, protegerlos, sabe que esos arrebatos no son buenos para Wei WuXian, pero se contiene.

—Con él muerto, ¡¿Qué se supone que haga Shijie?! ¡¿Qué se supone que haga yo?! ¡¿Qué hay de mí?! ¡Ahhh!

La joven médico corre hasta él, una nueva contracción lo hace perder el equilibrio y caer al piso de rodillas.

—¡A-Ning, ayúdame! —pide a su hermano, y Wei WuXian, presa del dolor no es capaz de volver a rechazar su ayuda. Entre ambos hermanos lo ayudan a recostarse nuevamente.

De nuevo recostado, a su izquierda el General Fantasma se arrodilla, con su frente toca el piso y susurra.—Lo siento...—apenas es audible, pero vuelve a repetirlo —Lo siento...F-fue mi culpa...Lo siento...

Escucharlo tartamudear hace que le duela el corazón. Se siente como un estúpido.

Lo sucedido aquella tarde, no ha sido culpa de Wen Ning.

Fue suya.

Alguien tan gentil como él jamás podría sentirse bien con todo el mal que en su locura lo obligó a hacer. Lo reconoce, perdió el control y él solo fue su arma. Desde que había adoptado esa existencia no era más que un arma que él mismo creó.

Él lo creó, él ignoro las constantes advertencias y él mismo había confiado de más en sus habilidades.

¿Lo ves? jamás tuviste el control.

Debiste haber huido cuando podías hacerlo.

Debiste huir con él, así todos estarían mejor, tu cuñado no habría muerto y el niño en tu vientre no estaría a punto de acompañarlo.

Dime, ¿qué es lo que haces aquí?

¿Qué ganaste con esta decisión?

—¡Ahhhh! ¡¿Por qué?!

—¡Respira, vamos hazlo lentamente! —pide Wen Qing, se apresura a sujetar su mano con fuerza a la par que se dirige a su hermano —A-Ning, ¿Dónde está? Dime, ¿Hablaste con él? El General Fantasma asiente.

—No tardará en acompañarnos, está al tanto de todo.

Su palabra es una garantía, Wen Qing sabe que no tardará más de lo necesario, pero, aun así, espera que lo haga a tiempo.

—Bien, escúchame, Wei WuXian, debes aguantar. Dentro de poco él llegará, es posible que sus feromonas ayuden a aminorar en gran medida el dolor y facilitar el parto. Tan solo debes aguantar un poco más.

—¿Parto? —Pregunta inseguro ante la confirmación de la joven. Lo sabía, lo supo desde la primera contracción, era un dolor tan característico y diferente a cualquier otro que hubiera experimentado con anterioridad, aun así, no podía significar nada bueno. No ahora.

—Si, te lo dije antes. Sabíamos que podía pasar, se ha adelantado.

—Pero, falta tanto. No puede ser así, no en este momento, ¿será capaz de sobrevivir? —pregunta desesperado, aferrándose a la mano de la mujer que en medio de su temor lo mira con ternura y cariño. Internamente cree que no lo merece, no merece nada de eso, ni el cariño, la consideración, ni la bendición de ese pequeño.

Lo justo sea que él pase por el mismo duelo que su shijie, pero no puede evitarlo, lo desea tanto. Lo suficiente para morir por él, intercambiar su vida a cambio de la suya, y si acaso esta no es suficiente incluso es capaz de dar su alma, su cuerpo, sus conocimientos, todo con tal de verlo nacer bien.

—Tranquilízate, él sobrevivirá, hay altas probabilidades. Con los cuidados adecuados aun con siete meses puede sobrevivir, pero para eso necesito que te controles.

Angustiado acaricia su vientre, mientras habla a su niño con cariño.

—Perdóname A-Yuan, no puedo hacer más, pero te prometo que estarás bien lo juro —dice con la voz ahogada. Pensar en su niño lo hace recordarla y ahora vuelve a dirigirse a Wen Quing. —Necesito saber, ¿ella como esta? ¿Qué paso con shijie? díganme ¿Cómo está?

—Cálmate, no lo sabemos, de momento solo nos queda esperar.

—No...no, esto no debía ser así —El dolor emocional supera al físico y ella no puede más, toma asiento en la cabecera y acaricia la húmeda cabeza mientras él se gira para llorar en su regazo.

—Debemos esperar a que dilates por completo, no puedo usar nada en ti, sabes que tu condición no es buena y podría dañar al bebé. Además, no cuento con lo suficiente.

—Estaré bien, puedo soportarlo, pero ayúdalo. Él merece la oportunidad de llegar a este mundo y decidir su destino, no tiene la culpa de mi idiotez —pide llorando con fuerza.

—Te lo prometo, él nacerá y vivirá —responde angustiada, no desea someterlo de nuevo a tanto, pero ya ha hecho todo cuanto está en sus manos, además sabe de antemano el precio a pagar por el nacimiento de ese pequeño.

—Si no pude lograr nada, al menos espero darle esto a Lan Zhan. No importa lo que cueste, yo lo soportaré.


Las reuniones han llegado a su fin, las decisiones que se tomaron han sido claras y por mucho que él haya intentado intervenir desde su posición no fue posible. No cuando la mayoría han votado a favor y esta vez los actos del patriarca de Yiling han pasado de los límites.

Se siente inútil ante las acciones de los demás lideres, de ni siquiera contar con el poder suficiente para ayudarlo ni evitar la catástrofe que se avecina, pero se siente mucho peor después de haber recibido la noticia del General Fantasma hace tantas horas atrás, y aun no estar a su lado.

—Lo lamento, el parto se ha adelantado, lo necesita cuanto antes.

—¿Qué lo provoco?

Debía reconocerlo, Wen Ning se había arriesgado bastante en ir a buscarlo. Escabullirse en Receso en las nubes para alguien cuya cabeza ya contaba con un elevado precio no era más que un suicidio, pero aun así lo logró, adentrándose incluso en su habitación. La situación definitivamente debía ameritarlo, y pensar en ello le causaba un tremendo terror por lo que sea que el amor de su vida estuviera afrontando en ese mismo instante.

Con cierto detalle observo las prendas manchadas de sangre de Wen Ning, y mil escenarios se dibujaron en su mente, pero ninguno estaba cerca de la verdad. De solo pensarlos su instinto de inmediato exigió estar a su lado, sujetar su mano.

—Dentro de poco lo sabrá, pero por favor, solo le pido una cosa. No crea todo lo que escuche. Él no quería que esto sucediera, todo fue mi culpa y de ellos.

—¿De qué hablas? ¿Qué sucedió? —preguntó alarmado ante el hermetismo de Wen Ning, pero no respondió a su pregunta, por el contrario, al escuchar pasos cercanos simplemente se despidió.

—Estoy seguro de que dentro de poco todos serán convocados para decidir el futuro del joven amo y lo que queda del clan Wen, por favor, en cuanto se desocupe vaya a su lado. Lo necesita. —dijo por último, y se fue.

—Espera —Sin que pudiera detenerlo, salió dejándolo solo, pero no paso mucho para que su hermano ingresara a su habitación.

—WangJi, los festejos han sido cancelados. Hemos sido convocados a una reunión de emergencia en Torre Jinlin.

—¿Cuál es el motivo? —pregunto comenzando a sospechar, pero no podía ser posible aquello que su mente imaginaba, no cuando él mismo lo había visto tan contento días antes. Lan Xichen desvió la mirada de su hermano por una fracción de segundos antes de responder.

—Me temo que algo terrible. Jin ZiXuan fue asesinado.

—¿Qué?

En ese momento su mente comenzó a conectar los hechos, pero no podía admitirlo, no podía ser capaz, él no haría algo así. Sin embargo, fue su hermano quien lo confirmo.

—Me temo que fue el joven Wei.