slow down ! GyuHao

Summary

“ MingHao es demasiado impaciente mientras está enterrado entre las almohadas siendo sumamente ruidoso, y MinGyu está a punto de mostrarle cómo lo empuja a sus límites. ”

Genre
Erotica/Romance
Author
yiyi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ÚNICO.

El reloj marcaba las seis y treinta de la tarde cuando MingHao despertó de su siesta. Estirándose cual gatito perezoso sobre las calientes sábanas, abrió sus bonitos ojos, parpadeando un par de veces para despabilarse un poco, quitar el sueño que quería permanecer en su sistema. Cuando bostezó audiblemente, se logró sentar en la cama, mirando desconcertado su oscuro alrededor, la tenue luz del sol ocultándose entrando a medias por los grandes ventanales de la habitación. Tomando el móvil revisó sus redes sociales y ojeó por encimita los mensajes, el de MinGyu anunciando que llegaría tarde a casa captando toda su atención. Inconscientemente puchereó, apagando la pantalla del teléfono se cruzó de brazos, no era justo, ya está sería quizás la cuarta vez de la semana que MinGyu llegaba bastante tarde del trabajo. Molesto pataleo sobre los edredones, algunas almohadas acabando en el suelo. Haciendo un berrinche.

Demonios

, él necesitaba atención, cariño y mucho sexo. Lo deseaba, y ahora no tenía nada porque su esposo estaba más en la empresa que en casa. Sumándole que regresaba a altas horas de la madrugada, y era de suponer que lo encontraría dormido.

MingHao necesitaba a su amo, sentir su calor, sudar mientras jadeaba ruidosamente debajo del cuerpo ajeno. Lloriquear sin control al sentir a MinGyu arremetiendo dentro de él.

¡Mierda!

Le hacía mucha falta, chillando se estremeció ante el pensamiento, su cabecita proyectándole escenas obscenas y comprometedoras. Mordiéndose el labio inferior gimió bajito removiéndose en la cama hecha un lío. Anhelando con todas sus fuerzas tener a su esposo en casa y que simplemente lo follara sin sentido, sin contemplaciones.

MinGyu y MingHao tenían la misma edad y solo se llevaban siete meses de diferencia, actualmente tenían 26 años y se habían casado hace más de dos años un 12 de septiembre, se conocieron en la universidad al quedar cómo compañeros de cuarto. MingHao estudiando contaduría pública y MinGyu administración de empresas, al principio no se llevaron muy bien pero con el tiempo descubrieron que era atracción mutua y para ocultarlo decían caerse mal. Aunque solo era que ninguno deseaba dar su brazo a torcer. No obstante, con el pasar del tiempo y la tensión volviéndose cada vez más notable, fue MinGyu quién dio el primer paso, tragándose su orgullo invitó a salir a MingHao en plan de ser algo más que amigos. Luego de esa primera cita vinieron muchas más, hasta que formalizaron su relación, haciéndola oficial delante de todos, de igual manera esa misma noche uniendo sus cuerpos, compartiendo un momento de vehemencia. Haciendo el amor. Y así mismo contrajeron matrimonio tiempo después.

Al cumplir un año descubrieron que el sexo vainilla no iba con ellos ni lo convencional, así que comenzaron a experimentar cosas nuevas, una de ellas el extenso mundo del

BDSM

, aunque MinGyu diría que exactamente no estaban de lleno en eso porque tenía miedo de lastimar a su gatito, de hacer algo mal y perjudicar a MingHao de alguna manera, quien era una persona demasiado sensible, bastante frágil por así decirlo. Aunque, MingHao confiaba plenamente en MinGyu, sabía que jamás iba a lastimarlo. Y a raíz de eso eran expertos en el

Spanking e impact play

. Pero, había algo en especial que ambos querían, deseaban experimentar, sin embargo, ninguno se animaba a hablarlo, y era algo muy tonto, ya que solo era cuestión de confianza y práctica, cosa que a ambos se la daba muy bien.

Frustrado, MingHao se levanta de la cama y se dirige a hacía el baño, al estar en el, se despoja de sus prendas, las cuáles no son muchas, y se mete a la ducha, la lluvia artificial de la regadera golpeando su piel al estar complemente abierta. Sus manos se pasean con delicadeza llenas de jabón por todas sus otras extremidades, el rico olor de la avena y miel impregnándose en la blanca y suave tez. Al enjuagar la misma, no demora en tomar el shampoo y echar cierta cantidad en la palma de su mano para lavar su cabello. Sus dedos masajean el cuero cabelludo un par de minutos, lo cual le hace soltar un suspiro de puro gusto por la relajante sensación. Cuándo sale de la ducha, envuelve su bonito cuerpo en una bata, abandonando la pieza del baño, va hacia el clóset, en busca de su ropa interior, las cremas hidratantes y las lociones. Esas que tienen un olor maravilloso, a frutos rojos con almendras. El aroma favorito de su esposo.

Cuando está listo deja que su cabello rubio se seque solo, yendo a la cama se vuelve a enredar entre las cálidas frazadas. Estás proveyendo calor en su cuerpo, el cual solo lleva puesto una camisa de MinGyu y unas pantis vino tinto que hacen resaltar la tonalidad blanquecina de su piel.

Aún tiene un poco de fe, aún espera que su señor llegue temprano a casa y puedan jugar. O no solo eso, si no tener un momento más íntimo entre ellos, besarse, tocarse y mimarse. Ser solo ellos dos.

─Juro que si no llegas antes voy a odiarte, Kim MinGyu…─ Refunfuñó a la nada, mirando la hora en su celular, todavía siendo demasiado temprano, las siete con veinte minutos marcado en la pantalla del móvil. Sin otra cosa que hacer, se encontró revisando Instagram y subiendo algunas cositas a sus historias. Tardando más a la hora de elegir una canción que quedara bien con la foto, luego de encontrar la adecuada, curioseó tiendas online, buscando nuevos conjuntos, o accesorios que pudiese utilizar cuando MinGyu lo abandone de esta manera.  Halló muchas ofertas en pantis de encaje y arneses, y si que las supo aprovechar. Compró bastantes cosas que estarían llegando la semana que viene más tardar, quizás entre el martes y miércoles.

Cuando el tiempo pasó más rápido y fueron las diez de la noche, MingHao supo que MinGyu no iba a llegar esa noche, lleno de enfado decidió jugar él solo para pasar el mal trago. Se encontró tocándose los pezones y tanteando su pene medio erecto por encima de la tela de su bonito panti vino tinto. Gimiendo quedamente se dejó llevar por el placer, amando la adrenalina que le causaba estar desobedeciendo a su Señor.

Pacientemente humedeció sus dedos índice y medio dentro de su boca, mientas que su otra mano jugaba con su pene, solo creando un roce porque amaba los juegos previos. Cuando los dedos estuvieron llenos de saliva los condujo hasta su agujero, tanteando la zona, su pequeño cuerpo retorciéndose entre leves espasmos involuntarios, con los ojos cerrados y el labio entre sus dientes, introdujo el primer dedo, gimiendo ruidosamente, la espalda arqueándose por mero impulso. Al meter el segundo un gritito abandonó su garganta, mordiéndose con más fuerza el labio inferior movió los dedos, dando un vaivén lento pero constante, de adentro a hacía afuera.

─ Oh~ N-no… N-no es suficiente…

Lloriqueo entre suspiros, sus dedos siendo muy delgados para lograr darse constantemente en su punto dulce. Muchas veces detestaba sus manos finas y largas, y justo ahora lo hacía más. Quejándose con más insistencia metió sus tres dedos más adentro, tratando de seguir rozando su próstata así sea a medias. No obstante, ello no fue suficiente, ansiaba más… Mucho más. Chillando audiblemente sacó los dedos, los cuales estaban empapados y no solo producto de la saliva sino también del pre-semen que brotaba de su pene y se escurría. Inconforme con la posición en la que se haya, se mueve sobre la superficie de la cama hasta quedar enterrado entre las almohadas y el culo al aire, totalmente expuesto. Entonces, una vez más mete sus dedos dentro de su palpitante agujero, gimiendo como un mantra ante la sensación tan malditamente placentera, su mente desconectándose poco a poco, sintiendo como su pequeño cuerpo se baña en sudor por la agitación. ─ Maldición… ¡Necesito más! ─  Gimió MingHao entre chillidos, todavía no consiguiendo su tan esperado orgasmo, ya cansado de sentir la euforia del clímax final y que así como llegaba inmediatamente se le iba, los delgados dedos siendo el principal problema, ¡y mierda! Ahora lo que necesitaba era el maldito pene de su señor, de MinGyu, pero no, el muy desgraciado estaba lleno de trabajo y eso al parecer eran más importantes que él. Que venir aquí y follarlo, profanarle el puto agujero que urge por tener algo dentro.  Cabreado y muy excitado, MingHao insultó a su señor, llenando el aire de la habitación con maldiciones y gemidos entrecortados. Ajeno a su alrededor, muy concentrado en proveerse todo el placer posible. Está tan sumido en su nube que no oye la puerta del departamento siendo abierta, MinGyu anunciando su llegada y menos cuando entra en la habitación. 

─ ¿Qué estás haciendo, gatito?─  La voz de MinGyu lo hizo parpadear confundido y temblando se dejó caer en la cama completamente, volteándose sobre su hombro para mirar a su esposo cruzado de brazos en la puerta. Por un momento, sintió que su alma abandonó su cuerpo y que perdió el color, la culpa de su desobediencia carcomiéndolo. Sintiéndose pillado, atrapado por su amo.

─ L-lo si-siento amo…─  Dijo en un tartamudeo. Apartando las manos de su anatomía, ocultando su cuerpo con las sábanas de la cama. ─ N-no es-es lo que parece, a-amo… Y-Yo.

─ No digas nada amor, ya he visto todo. No necesito explicaciones.

MinGyu se adentró por completo en la alcoba, quitando su saco y dejando sus cosas sobre el pequeño mueble que yace en una esquina de la gran y espaciosa habitación.

─ ¿S-Señor?─  MingHao lo llamó suavemente, observando cada movimiento. Está vez, no pudiendo descifrar la mirada que MinGyu le daba, solo siendo capaz de seguir viéndolo moverse de aquí para acá arreglando sus cosas del trabajo en el mini sofá de la habitación. ─ ¿MinGyu?

─ ¿También se te ha olvidado que soy tu Amo, así como que no puedes tocarte y darte placer sin mi autorización? ─  El tono de voz empleado fue tan borde y autoritario que causo un respingo en MingHao, tragando seco, arrepentido de sus actos.

─ Perdón Amo… Te extrañaba.

─ Eso no justifica lo que hiciste, mascota. ¿Tan desesperado estabas que no pudiste aguantar unas cuantas horas? ¿Mhm?

MingHao jadeó y bajó la cabeza, negando. ─ Realmente lo siento, amo.

MinGyu soltó una risa amarga y se dirigió hasta estar delante del rubio, tomando al más bajo por sus mejillas, apretando estas con un poco de fuerza. ─ Voy a castigarte… Aunque conociéndote bien, terminarás disfrutándolo. ¿O me estoy equivocando, pequeña perra?

─ Mi señor jamás se equivoca… Prometo ser bueno.

─ Espero lo puedas cumplir. Ahora, recuéstate y abre tus lindas piernas para mí.─  Demandó, pero al percatarse que MingHao no se movía y acataba la orden lo agarró del cuello fuertemente, oyendo como suelta un gemido de sorpresa. ─ ¿Lo harás solo o debo obligarte?

MingHao está vez si acata la orden, haciendo lo que su señor desea. Repentinamente sintiéndose tímido, sus mejillas ardiendo. Sin embargo, lo hace, se recuesta en la cómoda y abre sus piernas, observándolo impaciente, muriéndose de las ganas por saber que harán con él.  ─ Palabra de seguridad.

Rose

.

La palabra se resbala de sus labios sin más, algo muy común en ellos. Una de las cosas que más respetan a la hora de una sesión.

Entonces, MinGyu se desviste, solo quedándose con su pantalón negro marcado a sus muslos, quitándose los zapatos después. Luego, se encamina hasta la gaveta secreta que tienen exclusivamente en el gran clóset. De ahí, saca unas sogas de algodón, las cuáles hace meses compró y que después de tanta práctica finalmente usaría. Teniendo muchos nudos en mente para trazar en MingHao. Al volver, el rubio lo miró inquisitivo, en espera de que haga algo. Y sin más preámbulo, MinGyu comienza su tarea, trenzando un lindo nudo espiral en las muñecas de el menor sobre su cabeza, para después bajar hasta sus piernas, rozando la suave y sensible piel con sus labios y nariz, llenándose de ese olor maravilloso. Escuchando los jadeos entrecortados del rubio, amándolo aún más. Una vez las piernas, y tobillos estuvieron atadas con aquel bonito nudo de mariposa abiertas de par en par, MinGyu admiró su preciosa creación, sonriendo con superioridad al notar el leve temblor en el cuerpo ajeno. ─ ¿Sientes que aprietan mucho, mascota?─  Interrogó MinGyu, acercándose lo suficiente hasta tocarle el vientre y abdomen, fascinado con lo suave que eran.

─ Nop, está bien así. ¿Me veo bien para mi amo?

─ Te ves hermoso, amor.─  MinGyu lo halaga dulcemente, sus manos encima de su bonito vientre aún, tocándole con vehemencia. ─ ¿Necesitas que amo ponga su semen aquí, ángel? Hazme saber cuánto lo deseas y tu señor lo hará.

MingHao gimió entrecortadamente y se removió inquieto, pero debido a las ataduras en su anatomía solo pudo mover su cabeza, mirando a su señor con aquellos ojos llenos de lágrimas y lujuria, dilatados por el placer. ─ ¡Lo necesito tanto, tanto, tanto! ¡Necesito que mi amo me llene con su semen en todos lados!─  MingHao rogó, lo gritó cual un mantra desesperado por lo que vendría después. MinGyu sonrió satisfecho, ahora dirigiéndose hasta el espejo de cuerpo completo que estaba en la habitación, moviéndolo en dirección a MingHao, de manera que logro verse, soltando un jadeo de sorpresa. ─ ¿Te gusta cómo te ves, amor?─  Le preguntó MinGyu, nuevamente volviendo a la cama.

─ Me veo hermoso… Mi amo me dejó hermoso, ¡gracias!

─ Ahora, estamos a punto de empezar, estás enterrado entre las almohadas y aún así eres tan ruidoso.

MingHao no borró su sonrisa, todavía moviéndose sobre la cama pese a las ataduras en su cuerpo, atravesando pequeños temblores y espasmo por la adrenalina y placer que sentía. Su pene goteando, anhelando la atención, erecto y brillante. ─ Amo por favor.─  Pidió minuciosamente mirando al pelinegro con ojos aguados, cómo si fuese un borrego degollado. Esos bellos zafiros implorando que lo usen, que lo arruinen hasta dejarlo mirando estrellas. Que lo haga atravesar la cúspide del placer, que lo haga cruzar sus límites.

Entonces, MinGyu empezó a jugar con el rubio, sentado a su lado se inclinó hasta besarle el pecho y lamer las rosadas y erectas protuberancias, MingHao se estremeció ante el fogoso acto, gimiendo quedamente. Temblando sin control. Su pecho subiendo y bajando debido a la respiración irregular. ─ A-amo… P-por fa-favor.─  Rogó sin aliento, la voz rota.

─ Se paciente amor… Además no deberías exigir tanto, no cuando has sido un gatito desobediente.

El rubio puchereó disconforme, mordiendo sus labios fuertemente, aguantando las ganas de exigir más, volverse un rebelde. ─ P-por fa-favor…─ Murmuró desconectado de sus sentidos, solo siendo consciente de las caricias sobre sus tembloroso cuerpo. ─ M-MinGyu…─  pronunció apenas audible, causando molestias en MinGyu.

De ahí, se escuchó la manera en que aquel golpe resonó por el lugar, la cara de MingHao yéndose a un lado, el moflete rojo y caliente, ardiendo por el reciente impacto. MingHao debió quejarse o hacer algo al respecto, pero terminó por disfrutarlo, jadeando entrecortadamente. Volviendo su mirada a hacía MinGyu para observarlo sumisamente. ─ Hazlo de nuevo… ¡Golpéame otra vez!─ Exigió entre pequeños espasmos, su débil y sudoroso cuerpo sacudiéndose, diciendo incoherencias segundos después. Causando muchas cosas en MinGyu, una de ellas y la más resaltante, el cómo su pene dio un salto en completo interés, alzándose cómo una vara recta y dura dentro de la presión que ejercían los boxers.  ─ ¿Por qué debería hacerlo? ¿Te lo mereces?─ Objetó poniendo una de sus manos sobre el cuello del rubio, ejerciendo fuerza y presión, cortándole la respiración por unos efímeros minutos. Verlo y admirar como su boca se abre y chilla de forma lastimera, el como busca regular el aliento, pero fracasa en el intento, un fino hilo de saliva deslizándose desde sus labios entreabiertos por su barbilla. ─ Te he preguntado algo, amor. ¿No me piensas responder? ¿Mhm?─  señaló MinGyu bastante tranquilo, cosa que le puso los vellos de punta al menor. ─ Princesa, que voy a hacer contigo… Quiero una respuesta no un estúpido balbuceo.─  MingHao solo lo observa vulnerable y no sabe que decir, pues ya se siente muy pequeño.─  ¡Responde maldita perra!─  Y golpeó sobre sus muslos fuertemente, MingHao retorciéndose, soltando un alarido de dolor.

─ Gatito no se lo merece. Hao es un gatito desobediente y muy malo… ¡P-perdón amo!─  Exclamó rompiendo en llanto, la humillación y el placer corriendo por cada uno de los rincones de su pequeño cuerpo. Sintiéndose… Maravilloso, porque justo así le gustaba sentirse, adoraba sentirse nada cuando MinGyu lo trata así.

─ Ya lo ves, no era tan difícil… Pero siempre debo obligarte. Me voy a divertir contigo, y aprenderás la lección. ─  Antes de levantarse una vez más, sacó algo de su bolsillo del pantalón, un bonito plug vibrador de color melón, en forma de Beauty Blender. Aparato que introdujo luego de dilatarle un poco el agujero, riendo cuando MingHao gimió sin control alguno, estando muy sensible, tanto que podía correrse patéticamente… Una vez el dichoso plug estuvo dentro, las vibraciones fueron elevadas, puestas en la máxima potencia. ─ ¡Señor! ¡Señor, es mucho!─  Lloriqueo MingHao, dando una imagen muy detestable, bañado en sudor y su propia esencia, luciendo arruinado por completo y MinGyu quería largarse a reír, porque solo era el comienzo. Apartándose de la cama delante del rubio se terminó por desvestir, sacando su dolorosa erección de sus pantalones, el pene elevado, prensado a hacía arriba, las venas marcadas y la punta rosa brillante, el pre-semen goteando hacia abajo. ─ ¿Te gusta lo que ves, bebita? ¿Amas mi verga, princesa?─  Le cuestionó con sorna, su mano derecha sobre su pene, masturbándolo un poco y despacio. Sus orbes puesto sobre MingHao, quién deseaba chuparle la polla hasta atragantarse con su semen, su lenguaje corporal se lo hacía saber, el como se removía inquieto y pasaba su lengua por sus labios cada rato relamiéndolos. Hasta que abrió su boca y rogó. ─ ¡Mételo ya, señor! ¡Fóllame con tu gran polla! ¡Arruíname!─ MingHao no estaba en sus sentidos, solo concentrado en ese pene que necesitaba dentro suyo, arremetiendo ferozmente. Rodando los ojos y sonriendo, MinGyu no tuvo otra cosa que hacer, tirando los pantalones a algún lado de la habitación se dirigió otra vez a hacía el rubio, posicionándose entre sus piernas, con las manos en las rodillas ajenas sacó el plug y se metió de una sola estocada. ─ ¿Así me querías, amor? ¿Dentro hasta el fondo?

MingHao asintió desesperado, sus ojos cerrados y los labios apretados. ─ ¡Sí Gyu, así, muy profundo! ¡Es tan grande y maravillosa! ¡Señor estoy enamorado de su polla!

─ Eres tan patético, una puta tan necesitada por una buena polla. Estoy seguro que siempre sueñas con mi verga muy dentro de ti, y también sé que no es necesario que te folle, serías muy feliz teniendo mi pene dentro sin necesidad de joderte todo el maldito tiempo. ¿Es así o me equivoco, amor?─ MinGyu escupió aquellas palabras con fanfarronería, metiéndose hasta las bolas dentro de el menor, embistiendo bruscamente, deleitándose con los gemidos del rubio.

─ ¡M-MinGyu tiene razón! ¡Gatito es una puta por su polla!─  MingHao apretó sus manos atadas sobre la cabeza y gritó, volviendo a soltar incoherencias, sumido por el placer. Entrando en aquella nube post-orgásmica de la que le costaba salir. Nuevamente una mano de MinGyu paró en su cuello mientras la otra sostenían su cadera, embistiendo rápida y toscamente, el obsceno choque de sus pieles resonando por todo el lugar. MinGyu gruñó y se encorvo cuando las paredes anales de MingHao le presionaron la polla, notando que se corrió a chorros sobre sus abdómenes, gimiendo y gritando ruidosamente, la pequeña anatomía temblando. ─ Maldición…─  Murmuró entre dientes, molesto porque no le había permitido correrse.

─ P-perdón Papi… Y-Yo─  MinGyu no lo dejó terminar porque lo abofeteo fuertemente, dejándole la mejilla roja otra vez, la palma de su mano marcada por completa en ella. ─ ¿Te dije que podías correrte? ¿Hasta cuándo seguirás de desobediente? ¿Hmh?

MingHao quiso decir algo, pero de sus labios solo salió un gemido lastimero cuando MinGyu volvió a moverse, yendo más rápido y profundo, dándole justo en su sensible próstata. Haciendo que visitase las mismas estrellas. Sintiendo que podría correrse otra vez. Sin embargo, esa sensación se fue al sentir a MinGyu abandonar su interior por unos instantes, chillando se quejó queriendo cerrar sus piernas pero las cuerdas no se lo permitieron. ─ No dejaré que te corras otra vez, no hasta que yo te lo permita.

─ P-pero…

─ Cierra la boca maldita zorra. Simplemente deja que te folle.

Deshaciéndose en gemidos y desgarradores jadeos, MingHao se entregó por completo, dejando su mente en otro lugar, desconectándose, preocupándose solo por ser un gatito bueno para su amo de ahora en adelante. La polla de MinGyu goteo aún más al ver el estado vulnerable y desastroso de su sumiso, lamiendo sus labios se enterró otra vez. Complacido por la posición porque le favorecía en todos los sentidos, así que inclinándose tomó la boca ajena en un beso hambriento, mordiendo y chupando los labios de el menor, devorándose mutuamente, pero yendo lento, porque a MinGyu le gustaba disfrutar de cada segundo. ─ ¡Más por favor! ¡P-Papi p-por fa-favor!─  Gimió el rubio una vez se separaron del candente beso, implorando con aquellos bonitos ojos su liberación. ─ Señor, quiero tocarlo, por favor desáteme.

─ Mmh… Aún no, amor.

MingHao solo chilló y se estremeció por el apodo. Pues adoraba los apodos, sobre todo cuando lo llamaban gatito o princesa. Diablos, si que los amaba. MinGyu lo detalló mientras lo seguía jodiendo, y vio aquella mirada perdida, brillosa y acuosa. Notó que su bebé ya no estaba ahí, estaba tan fuera de sí como para hablar o decir algo coherente, solo pensando en la tremenda follada que le daban. Entonces, él sonrió satisfecho. ─ ¿Qué? ¿Ya mi polla no te deja pensar?─  Al cuestionarle, agarró el diminuto pene de el menor para masturbarle rápidamente. ─ Estás viendo, tu patético pene está empapado y estoy seguro que estás aguantando no correrte. Pero hazlo, se una buena princesa y córrete para tu señor, amor.

Y las palabras hicieron efectos, nuevamente MingHao se corrió en grandes cantidades, el semen saliendo disparado, cayendo sobre sí mismo y partes de la cama. ─ Mucho… Es mucho amo.─ Sollozó, completamente perdido.

─Todavía estaré usándote amor. No pienses que porque te corriste un par de veces voy a parar. Eres un juguete, una princesa desobediente, así que solo voy a usarte hasta cansarme.

MinGyu le regala una sonrisa de labios sellados, dándole una mirada hambrienta al menor, quién se retuerce allí por el reciente orgasmo. Se ve tan sucio, tan hermoso. Entonces, MingHao gritó cuando sintió como sus piernas fueron abiertas de par en par la soga que les amarraba había terminado en el suelo, sus ojos se abrieron grandemente mirando a su señor, la mirada completamente perdida, llena de placer, de lujuria. ─¿A-amo?

No obtuvo respuesta alguna, porque solo fue lúcido de las estocadas aún más profundos que profanan su destrozado agujero. ─ ¡Por favor! ¡Por favor!─  Expresó sin aliento, pidiendo piedad, que se detuviera un instante para tomar fuerzas. Pero sus súplicas fueron en vano, pues debía usar la palabra de seguridad, la cuál no era un

“por favor

”. MinGyu sabía lo que sucedía, sabía que MingHao ya no podía más, que estaba acabado, pero tenía que decirle la palabra segura. Y así fácilmente la sesión acabaría.

De repente, una vez más el cuerpo de MingHao tembló y se corrió fuertemente, pero no fue semen lo que salió de su pene, fue un líquido transparente que se disparó a chorros cómo si se tratara de una fuente. Las paredes anales del rubio apretaron tanto que MinGyu gruñó y se corrió dentro, viendo el desastre que MingHao causó con aquel Squirt. ─ P-Papi…

Rose~

Sin pensarlo, MinGyu salió de su interior y desató las sogas de sus manos, tomando el cuerpo tembloroso entre sus brazos. Envolviéndolo en un cálido y pegajoso abrazo. ─ Ya perdí la cuenta de las veces que te he dicho lo de tu palabra de seguridad. Tienes que decirla cuando ya no puedas más, debes de dejar esa fachada que puedes soportar. Por favor prométeme que para una próxima sesión dirás tu palabra segura cuando ya no puedas más o que sientas que no estás ahí del todo. ¿Bien?

MingHao chilló bajito y se pegó más al pecho ajeno, en busca de mimos.─ Gatito quiere besos, papi.

─ Primero debemos darte un baño, amor. Y prometer usar como es debido tu palabra segura.

─ Okey, dame un baño papi. Por favor.

MinGyu sonrió en grande, y pasó sus manos por las axilas de el menor, levantándolo para que enredara sus piernas en su cadera, cosa que pasó al instante, sosteniéndose de los grandes hombros del pelinegro, soltando cortos y lindos balbuceos. ─ ¿Estás aquí con papi, amor?

─ Gatito siempre está con papi.─  Contestó MingHao ocultando su rostro en el cuello de MinGyu. ─ Papi fue duro con su gatito hoy…

─ Lo siento tanto, amor. Para la próxima vez iré más lento. Hoy solo fue así para que aprendieras la lección. No tocarte sin mí consentimiento.

MingHao puchereó y asintió quedo. ─ Sin consentimiento de papi, gatito lo entiende.

Al poco rato de regresar del baño, ambos están acostados en la cama, con sábanas limpias y vestidos con un pijama a juego. Abrazados y calentitos entre los edredones. MinGyu quiso hablar e interactuar con su pequeño esposo sobre su día, pero MingHao aún estaba muy lejos como para entablar una conversación normal, pues aún flotaba en su

little space.

Y lo mejor era llenarlo de mimos y besos, palabras bonitas y reconfortes. ─ Gyu te amo. Gatito te ama mucho y no sabe que haría sin ti.

Kim sintió las afamadas mariposas en su estómago y sintió las mejillas caliente, ─ También te amo amor, mucho, más de lo que te puedes imaginar. Y Gyu siempre estará para cuidarte.─ Besándole la frente castamente lo abrazó aún más, transmitiendo todo lo que sentía mediante ese bonito y cálido abrazo.

Fin

.