Eres como Ella/El
No era la tarde más animada del mundo ni la más alegre debido a que había ocurrido un accidente en una fábrica, por lo visto o lo que se tiene entendido, es que unas máquinas estaban algo dañadas y entraron en corto circuito provocando un incendio, provocando la muerte de 30 personas y 50 heridos de gravedad.
Entre las personas que habían perdido la vida se encontraba el esposo de Kushina Uzimaki, conocido como Minato Namizake, quien fue una gran persona, amigo, esposo y padre, se había llevado a cabo un funeral para todas las víctimas pagado por la empresa como una forma de compensar los daños sufridos, al menos era lo único que podía ser, pues tampoco fue su culpa. Pero todo eso daba igual ahora, en el funeral podíamos ver a diferentes familias llorando la perdida de sus seres queridos, ya fueran amigos, familiares o pareja, Kushina se encontraba llorando mientras que su hijo de 7 años Naruto estaba igual, preguntándose porque había ocurrido esta desgracia, porque su padre tuvo que morir, si este nunca había hecho nada malo y siempre se preocupó por su familia, Kushina lo cargo mientras intentaba calmarlo, pero no podía debido a que esta también seguía afectada, solo podía llorar y soltar todo aquel dolor.
Una vez terminado el funeral cada persona o familia se fue retirando lentamente mientras veían como se llevaban los ataúdes, Kushina tocó el ataúd que pertenecía a su esposo y le deseo lo mejor, diciendo que ahora mismo no sufriría más, y que esperaba que estuviera en un mejor lugar, lastimosamente, tanto Kushina como Naruto no lograron recuperarse del todo, debido a que la pérdida de su esposo/padre llego hacer más dura de lo que esperaban, siempre salían a pasear los sábados al parque, donde Naruto jugaba en los toboganes mientras Minato lo esperaba abajo y Kushina los veía desde lejos sentada en una banca.
Minato siempre fue alguien cariñoso y amable con su familia, al punto que Naruto llego a molestarse con él, pues le daba muchos abrazos hasta que llegara al punto donde le pedía que dejara de abrazarlo, pero Minato siempre soltaba una risita divertida al escuchar el comentario de su hijo, diciéndole que era su padre y ni aunque fuera adulto, se salvaría de sus abrazos, quien diría que ahora Naruto extrañaría tanto esos abrazos que lo llegaban a fastidiar, incluso se llegó a sentir mal por recodar como trato a su padre en esas ocasiones.
Kushina no parecía estar mejor, no era fácil lidiar con un corazón rotó y menos sabiendo que había compartido gran parte de su vida con Minato, verlo en foros o tener que recodar los momentos donde los dos sonreían o se reían juntos ahora era doloroso y deprimente. Con el pasar de los días Naruto había notado que su madre estaba muy mal, dormía más de lo debido y no comía, cosa que empezó a preocuparlo pues, aunque fuera pequeño, algo en él le decía que aquello no era seguro, por lo que trato de hablar con su madre y decirle que no durmiera tanto o que comiera un poco al menos, pero Kushina no le hizo caso y le dijo que la dejara sola, en esos momentos no quería ver a nadie. Pero Naruto no le hizo caso, por lo que decidió llamar a una persona que conocía muy bien a Kushina, casi tan bien como Minato, Mikoto Uchiha.
Mikoto no vivía muy lejos de ellos, podría llegar a su casa en 1 hora yendo en el auto, cuando se había enterado de la noticia sobre el accidente fue de las primeras personas en ir donde Kushina para ayudarla a sentirse bien, si bien al inicio parecía funcionar, Mikoto noto que Kushina no le respondía los mensajes ni llamadas, provocando que esta se preocupara y temiera lo peor, pues si Kushina pensaba en suicidarse debido al dolor que estaba sintiendo, el pobre de Naruto terminaría sufriendo el doble, Mikoto se encontraba en la sala principal de su casa bebiendo café mientras veía una novela hasta que escucho su celular sonar, dejo la taza sobre el sillón donde se encontraba sentada y se acercó a su celular viendo que era una llamada de Kushina, cosa que la alegro y preocupo, pues que la llamara así de la nada, después de haberla estado ignorando por 1 semana, no indicaba cosas buenas.
Contesto la llamada y en vez de escuchar la voz de su amiga, escucho la voz de Naruto, se escuchaba cansado y nervioso, lo que hizo que Mikoto se sintiera peor, este el comentó que su madre dormía más horas de la cuenta y se negaba a comer, no tuvo que decir más debido a que Mikoto había entendido la situación y salió de su casa mientras se subía a su auto, no le dijo nada a su familia debido a que sus hijos estaban en la academia y su esposo trabajando, por lo que estaba sola en casa y podía salir si quería, prendió el auto y condujo hacia a la casa de Kushina esperando que sus temores internos no se hicieran realidad.
Una vez llego a la casa, tocó la puerta desesperada y esta fue abierta por Naruto, se veía bastante mal, descuidado y algo andrajoso, además de estar algo más flaco, Mikoto hizo una mueca al ver el estado del pobre niño y le pidió que la llevara hacia donde estaba su madre, Naruto le hizo caso y la llevo hacia la habitación, abrió la puerta viendo a Kushina en la cama, su cabello rojizo ahora estaba algo café, tal vez debido a que no se había bañado, se veía bastante delgada y podía escuchar leves gimoteos mientras tenía el rostro enterrado en una almohada, mostrando claramente que no estaba bien, por lo que Mikoto le dijo a Naruto qué las dejara solas por unos minutos y luego los llevaría a comer, nada igual a donde, pero debían de comer algo, le dolía ver como aquella familia que conocía desde hace años, la familia que eran muy alegre ahora se encontraba muriendo lentamente.
- Kushina... Tienes que levantarte, comer algo, no estas bien -comentó la pelinegra sentándose a su derecha- No me gusta verte así
- No tengo hambre... -le respondió algo débil, cosa que no sirvió debido a que su estómago sonó- No deberías estar aquí...
- Kushina, estas haciendo sufrir a tu hijo de forma indirecta, no ha comido nada y dudo mucho que su higiene esté bien -exclamó un poco sería dándole palmadas en la espalda- No puedes seguir sufriendo asi
- Pero... Mikoto... Él se fue...
- ¿Y tú crees que a él no le dolería verte así? ¿Qué te diría si te viera en este estado? Y más viendo como descuidaste a su hijo -dijo haciendo que Kushina levantará su rostro, el cual estaba muy pálido y sus ojos muy rojos-
- Pero...
- Fue un hombre grandioso el que tuviste de esposo, trabajaba arduamente para darte a ti y a tu hijo todo lo que querían o necesitaban, gracias a él ustedes tienen un techo donde dormir, ropa y comida. ¿Acaso vas a despreciar todos sus esfuerzos estando así?
Kushina bajo el rostro levemente al escuchar aquellas palabras, recordando como habían días donde su esposo no llegaba a casa debido a que tenía que seguir trabajando, pero que gracias a eso podían ir de paseo cada año, recordando las veces que habían ido de viaje a España o Estados Unidos, también como hace 4 años atrás había comprado boletos para un crucero, lo que hizo que Kushina por fin pudiera ver que lo que estaba haciendo ahora mismo era muy lamentable y de cierta forma, era como una falta de respeto a la memoria de Minato.
- Creo... Que tienes razón... -dijo mientras se sentaba en la cama-
- Entiendo que sea doloroso para ti la situación que estas viviendo, pero el problema es que estas haciendo sufrir a tu hijo por eso, y no creo que a Minato le hubiera gustado verlos así -comentó Mikoto viéndola- Tienes que seguir adelante, aunque sea por Naruto
- Pero... No quiero olvídalo...
- En ningún momento dije que tienes que olvidarlo, solo seguir adelante por él, no puedes encerrarte aquí y vivir en el pasado, porque eso hará que no puedas vivir el presente y Minato lo que siempre hizo, fue vivir el ahora, no en el ayer ni en el mañana, el ahora.
- Intentaré hacerlo, es lo mínimo que él hubiera querido ver -dijo decaída, pero al menos no tanto como hace unos momentos-
Mikoto sonrió al escucharla y dijo que los esperaría afuera, que se dieran un baño y estuvieran más presentables para poder llevarlos a comer, pues no quería saber cómo habían quedado los alimentos en su refrigerador, Kushina asintió mientras se levantaba e iba al baño qué tenía dentro de la habitación, Mikoto salió y le comento a Naruto qué fuera a bañarse y cambiarse de ropa, pero este le hizo que su ropa está toda sucia, qué su madre no había podido lavarla, por lo que Mikoto le dijo que solo fuera a bañarse, qué ella se encargaría de lavarla, lo bueno es que tenían una secadora en la casa, así que no tardaría mucho, una vez toda la ropa sucia ya estaba lavada, dejo la ropa de Naruto en su habitación y la poca que había de Kushina la dejo en su habitación, mientras esperaba empezó a limpiar la casa, al menos la sala principal.
Estaba llena de basura y suciedad, cosa que enfermaba a Mikoto, pero que no dijo nada al respeto debido a que entendía por qué estaba tan mal, una vez que Naruto y Kushina salieron arreglados de sus cuartos, vieron como la sala principal se encontraba más ordenada y limpia, haciendo que Kushina se avergonzara, pero Mikoto dijo que en otro momento hablarían sobre eso, que primero irían a comer algo, pues necesitaban comer, los llevo a un restaurante y les dijo que pudieran lo que quisieran, pues ahora mismo lo importante era que al menos se llevarán algo al estómago, Kushina estaba un poco roja de la vergüenza debido a que nunca antes alguien que no fuera Minato la había invitado a comer, y le daba más pena sabiendo en qué estado se encontraba ella, pero a Mikoto le daba igual y solo le dijo que ordenará rápido, daba igual si era algo caro o barato, gracias a su esposo no tenía problemas con el dinero.
Al final Kushina pidió un filete de carne con papas al humo mientras que Naruto pidió un poco de arroz con camarones y Mikoto había perdido solo un vaso con agua, pues ella no tenía apetito, al momento de ver cómo llegó la comida vio como Kushina y Naruto comían casi con pasión, haciéndole soltar un suspiro de tristeza, pues se ve que los dos habían estado aguantando hambre por mucho tiempo y se sintió aún más mal por Naruto, pues él era pequeño aún y no podía valerse por sí mismo de lo momento, una vez terminaron de comer Mikoto los llevo nuevamente a la casa, Kushina se disculpó con ella, debido a que Mikoto se había tomado la molestia de ir por ellos y ayudarlos mientras que Kushina solo la trato mal, pero Mikoto solo meneo su mano derecha indicándole que no era la gran cosa.
Desde ese día Kushina empezó a ir a tratar de mejorar, yendo al psicólogo para poder ayudarla con su estado emocional, volvió a ordenar mejor su casa y a cuidar a su hijo, aunque no era tan fácil, dormir sola por las noches era bastante deprimente y ahora el único que se iba de la casa era Naruto para seguir con sus estudios, Kushina se quedaba sola en la casa, no sabiendo que hacer, podía leer un libro pero no tenía ninguno, ver la televisión la terminará aburriendo en algún punto por lo que decidió salir un rato a caminar, según recordaba, el psicólogo le había dicho que salir a caminar un rápido podía ayudar a despejar la mente y pensar mejor las cosas, Kushina termino llegando a un pequeño parque con unos 3 toboganes, una pequeña esfera con agujeros en el suelo donde los niños se subían, algunos columpios, se sentó en una banca qué había por ahí y se quedó viendo como algunos niños jugaban entre ellos o con sus padres, habiendo que embozara una leve sonrisa, le parecía muy adorable ver como aquellos infantes se divertían, pensó que sería una buena idea traer a Naruto al parque para que también pudiera pensar en otra cosa.
En eso sintió como alguien se sentaba a su lado, giro la cabeza viendo a un hombre joven que parecía tener unos 28 años, su cabello era castaño claro al igual que sus ojos, parecía tener la misma altura que Kushina, al menos estando sentados, en sus manos llevaba a un niño pequeño pelirrojo qué parecía estar jugando con un auto de juguete.
- Es bastante lindo ver como los niños disfrutan de su niñez ¿no? -dijo el hombre mientras acariciaba la cabeza del niño-
Kushina no respondió, le parecía raro como ese hombre parecía querer sacarle conversación, aunque al momento en el que este hablaba, en ningún momento giro la cabeza para verla, estaba muy centrado en el niño que tenía en brazos, el cual parecía ser su hijo.
- Si... Es bastante lindo, ¿ese niño es tu hijo? -pregunto de manera inconsciente-
- ¿Hmm? Oh, claro. Este es mi hijo llamado Ex, tal vez no se parezca mucho en mí, pero si saco la mayoría de los rasgos de su madre -comentó con una sonrisa decaída mientras besaba la cabeza de su hijo- ¿Eres madre?
- Oh... Bueno... Si lo soy, aunque mi hijo ahora mismo se encuentra en la academia -respondió a la pregunta notando aquella sonrisa- ¿Se nota mucho que soy una madre?
- La forma en como veías a los niños, me decía que deberías serlo, al menos eso fue lo que pensé -comentó soltando una risita- Aunque me sorprende encontrar a otra pelirroja, los únicos pelirrojos que llegué a conocer fueron mi suegro, cuñado y.… esposa -al momento de decir eso último miro con tristeza a su pequeño-
- Si jeje, los pelirrojos no son fáciles de encontrar -dijo mientras veía como el hombre se ponía triste-
Pero antes de que pudieran seguir hablando Ex miro a Kushina por unos segundos, como si estuviera tratando de entender algo, en eso levanto sus brazos mientras seguía sosteniendo su auto de juguete y empezó a sonreír.
- ¡Mami! -dijo Ex muy feliz-
El hombre se sonrojo de la vergüenza mientras que Kushina solo se llevó una mano a la boca y soltaba una risa divertida, tal vez como ella era pelirroja también, la había confundido con su madre, aun así, le parecía tierno.
-No Ex, ella no es mamá -comentó el hombre mientras tenía las orejas rojas- Ella es... Eehh...
- Soy Kushina, un placer -se presentó un tanto divertida por la situación-
- ¿Oíste Ex? Ella se llama Kushina, mami se llama Rías, no te confundas -comentó el hombre un tanto nervioso-
- ¿Y tú como te llamas?
- Me llamo Issei, es un gusto -dijo mientras trata de hacerle entender a Ex de que Kushina no era Rias-
Estuvieron un buen rato hay hablando sobre cosas triviales, hay descubrió que la madre de Ex, Rías Gremory, había muerto hace unos meses atrás tras una fuerte lucha contra el cáncer, no había sido fácil criar a Ex solo, aunque contará con la ayuda de sus suegros y cuñado, no era nada fácil, pues sabía muy bien que todo niño merecía tener una figura paterna y materna, Issei aunque quisiera, no podía cubrir aquellos dos lugares, Kushina sintió como algo se movía dentro suyo, no había pensado en eso, Naruto no era tan pequeño como Ex, pues este parecía tener como 4 años, pero aun así este necesitaba una figura paterna en su vida, aún seguía siendo pequeño y habría momentos donde este llegaría a tener preguntas o hablar ciertos temas que solo podrían ser tratados con otro hombre, Kushina tampoco podía tomar el lugar de una figura paterna aunque quisiera. Kushina miro a Issei por unos segundos, los dos estaban viviendo una situación similar, aunque él estaba peor, criar a un niño tan pequeño como Ex no parecía tarea, acarició la cabeza del niño lentamente jugando con su cabello haciendo que Ex soltara unos ruiditos muy adorables sacándole una sonrisa a la pelirroja, era un niño muy adorable y le dolía ver como ahora no tenía una madre a su lado, al ver como el sol llegaba al centro del cielo.
Issei se levantó de la banca, le agradeció a Kushina por la charla que tuvieron y se dio la vuelta empezando a caminar hacia la salida del parque, pero esta se levantó también para poder ir a traer a su hijo, pero también para algo más.
- Antes de que te vayas -dijo Kushina haciendo que Issei se detuviera y se giró para verla- Te parece si nos vemos aquí la próxima semana? Fue... Agradable hablar contigo.
Issei se quedó viéndola por unos segundos, como si estuviera reviviendo, no sabía porque, pero ver a Kushina en ese preciso momento le hizo recordar a Rías, solo que, con el cabello menos rojizo, su mirada y expresión era iguales, provocando que hiciera una mueca de tristeza, pero sacudió su cabeza para quitarse ese pensamiento.
- Me parece bien, tal vez a la próxima puedas traer a tu hijo y así pueda conocerlo, por lo que me dijiste de él, se ve que debe ser un niño muy tierno y amable -comentó con una sonrisa leve-
Kushina también sintió algo al verlo, aquella sonrisa y mirada gentil le recordaron a Minato, solo que este siempre sonreía con más alegría y siempre tenía una mirada cariñosa en el rostro. Fue pasando el tiempo donde estos dos siempre se reunían un sábado o domingo para charlar un rato y para que sus hijos jugarán, además solo podían ser esos días debido a que Naruto aún tenía que ir a clases, Naruto y Ex se divertían bastante jugando entre ellos, era como si fueran hermanos, mientras que los niños jugaban Issei y Kushina hablaban sobre las cosas que hacían sus hijos o sobre cómo era su vida, Kushina también le había contado lo ocurrido con Minato, pues se sentía mal que Issei le haya contado lo que le había pasado a su esposa, pero esta no dijera nada, sabía que no tenía la obligación de hacerlo y nadie la miraría feo, pero aun así eso le hacía sentirte mal consigo misma, en un momento dado Ex empezó a llamar a Kushina madre y Naruto Padre a Issei, provocando que ambos adultos se sintieran raros, pero no era algo inesperado.
Pues por momentos Kushina cargaba a Ex y lo arrullaba cada vez que este se ponía a llorar o cuando estaba cansado, mientras que Naruto jugaba con Issei en los toboganes o siempre andaba cerca suyo cuando a este se le hacía buena idea empezar a subir los árboles, por lo que terminaron adoptando los lugares de sus difuntas parejas sin darse cuenta, incluso Naruto le decía hermano a Ex y este igual, sin querer habían unido sus familias. También Issei y Kushina habían empezado a sentir sentimientos por el otro durante el tiempo que pasaban juntos, en ocasiones Issei los invitaba a comer o a ir al cine para pasar el rato, Kushina empezó a sentir aquella calidez que había perdido tras la muerte de su esposo, pero Issei le estaba dando el mismo cariño que este le había dado cuando estaba vivo, pero no era la única que se sentía así.
Issei había empezado a sentir la misma calidez, al ver como Kushina se preocupaba por él y su hijo, recordó la vez que su hijo se había enfermado y esta había ido a su casa para cuidarlo, incluso cuando no tenía que hacerlo, lo hizo, además que las veces que llego a probar la comida hechas por ella le daba una sensación hogareña y paz, algo que había perdido cuando Rías se fue de su vida.
Issei estaba pensando si decirle sus sentimientos a Kushina o no, pues lo último que quería este era que ella pensara que él quería reemplazar a Minato y eso no era verdad, por lo que había escuchado de él, fue un gran hombre y esposo, dudaba que el fuera tan bueno como el, lo que no sabía él era que Kushina estaba teniendo los mismos pensamientos, esta había escuchado como fue Rías en vida y podía decir que fue una mujer maravillosa y la cual se veía que amaba mucho a su familia, era imposible que Kushina pudiera ser mejor que ella, pero aun con esos problemas internos se decidieron en decirse sus sentimientos, y si eran rechazados, al menos esperaban que el otro no les fuera a cortar la comunicación, pues también se había llegado a encariñar con los pequeños.
Por lo que un domingo en la tarde, tanto Kushina como Issei se reunieron en el mismo lugar donde se habían conocido por primera vez, aquel parque, habían ido con sus hijos ya que eso les hacía sentir más confianza, se miraron fijamente mientras se les podía notar lo nerviosos que estaban, al final Issei fue el primero en romper el hielo.
- Bu-Bueno, Ku-Kushina -esta lo miro un poco sonrojada- Estas últimas semanas que he estado pasando contigo han sido muy lindos, tanto que... Siento que no puedo seguir ocultando esto por más tiempo
- ¿A qué te refieres con eso? ¿Ocultar qué? -Kushina se puso nerviosa, no sabía cómo sentirte, temía qué Issei le dijera que no podía seguir saliendo con ella o que se tenía que ir-
- Yo... Bueno... Aaahh como digo esto -se le veía nervioso mientras Ex veía todo confundido- Kushina, tú me gustas.
Kushina al escuchar eso se quedó congelada, no esperaba que Issei sintiera lo mismo que ella, no sabía que decir, pero al ver como Issei empezaba a ponerse ansioso camino hacia él, cargo a Ex y se lo paso a Naruto, quien lo agarro sin problemas, para después ver como si madre atrapaba a Issei en un abrazo por el cuello acompañado de un profundo beso, dejando sorprendido al castaño, mientras que los pequeños veían confundimos la escena, Naruto recordaba qué ella hacía lo mismo con Minato, pero jamás llegó a entender por qué lo hacían, Kushina se separó del beso sin dejar de abrazarlo, soltando una risa al ver lo nervioso y confundido que estaba Issei.
- E-e-Eh ¿Eh? -estaba bastante confundido y sonrojado-
- Esta es mi respuesta, tú también me gustas Issei -dicho eso volvió a besarlo-
Issei no perdió más el tiempo decidió abrazarla por las caderas mientras correspondía al beso, pero el momento fue interrumpido por Naruto, preguntando por que hacía eso y que significaba, a lo que Kushina le respondió que ahora mismo, Issei sería su padrastro, ósea su nuevo padre, y ella sería la madrastra de Ex, causando que ambos niños sonrieran y soltaran un grito de alegra mientras iban a abrazar a sus nuevos padres.
Kushina les dijo que podían ir a vivir con ellos, pues Issei les contado que vivía en un departamento junto a Ex, el castaño no le vio ningún problema en eso, solo se comunicó con el dueño para decirle que dejaría de usar el departamento, a lo que él dueño le dijo que estaba bien y que le fuera bien, pues había sido un buen inquilino que nunca le dio problemas con nada, la parte que más les estaba dando miedo, era hablar con sus exsuegros, pues no sabían cómo iban a reaccionar al escuchar que habían conseguido otra pareja, pero para su sorpresa estos se lo tomaron muy bien, pues no tenían razones para molestarse con ellos, sabían que tarde o temprano eso iba a ocurrir, debían seguir adelante con sus vidas y estaban muy felices por ellos, aunque igualmente les dijeron que si necesitaban ayuda en algo que les avisaran, siempre estarían disponibles.
Eventualmente llego el momento de la boda entre Kushina e Issei, y curiosamente sus exsuegros fueron a la boda, pues aún seguía queriéndolos aunque solo estuvieran unidos por los niños, desde ese día no se puede decir que todo fue alegría y paz, pues seguían teniendo problemas pero no tan serios, como pagar cosas de la casa, trabajar y esas cosas, pero al menos trabajaban juntos para solucionar esos problemas, Ex llego a crecer hasta tener la edad suficiente para ir a la academia, haciendo que tanto Issei y Kushina se quedarán solos en casa, pues Kushina era ama de casa e Issei tenía un trabajo en línea, pero al menos los dos se sentían mejor al saber que había alguien más en la casa y que ya no estarían solos, salían a citas, a caminar un rato o veían alguna serie o película juntos en el sillón de la sala principal, aun no podían olvidar del todo a sus difuntas parejas, pero a pesar de eso, se esforzarían por ser un buen apoyo para su actual pareja, un lunes podíamos ver como Kushina usaba un delantal verde mientras se encontraba en la cocina, pero solamente estaba usando eso y unas bragas de color negro, los niños se encontraban en la academia mientras su esposo estaba trabajando, o eso pensaba cuando sintió como apretaba su nalgas derecha, se giró viendo a Issei qué la veía fijamente con una mirada algo pícara.
- ¿Puedo saber por qué mi esposa esta tan sexy hoy? -esto soltó hizo que Kushina soltara una risita-
- Es porque siento que... Ya es momento de ir al siguiente nivel ¿No crees querido? ~ -le pregunto viéndolo de igual forma mientras estiraba un poco la parte superior de su delantal dejando ver sus pechos apretados-

- Me parece que los niños tendrán un nuevo hermanito o hermanita.
Issei abrazo a Kushina por las caderas y esta se dio la vuelta abrazándolo por los hombros mientras le daba un beso lleno de pasión, levanto su pierna derecha para frotarla con la entrepierna del castaño.
- Vamos querido~ he esperado mucho por esto~ hazme tuya~ Issei~