Capítulo único
El sonido de murmullos proviniendo de varios lados a la vez, el olor a esterilizantes y desinfectantes se esparcía en cada rincón. Escuchaba por las bocinas como eran llamados para acudir a recepción el nombre de diferentes doctores o familiares en la sala de espera. Agudizaba su oído para no perder ni un detalle de cada llamado
Akashi estaba esperando escuchar su nombre en algún momento a otro. Había estado ahí desde hace aproximadamente dos horas y nada había cambiado. Seguía sentado en la sala de espera mirando la entrada de aquel pasillo por donde se acercaban los médicos a buscar a los familiares de los pacientes.
Intentaba mantener la calma, pero le resultaba imposible hacerlo. No podía.
No cuando la vida de la persona que más amaba estaba en una cirugía.
Le parecía casi irreal estar ese día en esa situación.
¿Cómo diablos había sucedido esto?
Con frustración, recargó sus codos sobre sus piernas y deslizó sus manos alrededor de su cabello magenta, cada mano por un costado diferente, siguió deslizandolos hasta que llegaron a despeinarlo por completo.
Mientras observaba el piso aquel azulejo blanco como la nieve, reflejaba la luz de la lámpara.
Miró a un punto en concreto pero su mente ya no estaba ahí. Estaba cayendo en una clase de cuestionamiento de la razón por la cual estaba atravesando esta situación, sobre si hubiera hecho algo diferente, si hubiera estado en otro lugar en el momento preciso y lamentablemente comenzaba a imaginarse las peores situaciones.
Y si… se complicó algo
Y si… las cosas no están marchando bien
Y si… el ya no estuviera
Un dolor invadió su pecho, se le estrujó el estómago y las lágrimas comenzaron a brotar de solo imaginarlo, de siquiera visualizar una vida sin él.
No pararon de salir aquellas gotas que se deslizaban sobre sus mejillas, no podía controlarlas porque ya se había instalado en su cabeza esa idea, esa posibilidad le provocaba un dolor que no podía digerir. No sería capaz de soportar si él ya no estuviera a su lado.
Sacudió su cabeza de un lado a otro, regresando a la realidad. No quería siquiera pensarlo más. Estaba seguro de que todo estaría bien. Kouki era fuerte, siempre había sido el más valiente de ambos y estaba seguro que no se rendiría. Confiaba en él.
Soltó un suspiro, limpiando su rostro con sutileza. No quería que alguien lo viera de esa manera.
Respiró profundamente varias veces para desaparecer esa sensación de querer llorar. Intentó distraerse mirando a los alrededores, las personas que estaban en ese sitio tampoco se veían mejor que él. Es decir, en una sala de espera de urgencias, qué otra cosa podía esperar.
Su atención se desvió al reloj digital que estaba pegado a la pared de la recepción. Con color rojo, los leds anunciaban que eran las siete de la noche, abajo venía también la fecha del día. 20 de Diciembre.
Seijurou sonrió irónicamente. Ese día debería estar celebrando un año más de vida.
Un año más…
La mirada heterocromática siguió su camino hasta toparse con un póster que anunciaba las medidas de seguridad para evitar contagios de gripe en épocas de invierno, haciendo alusión que era bueno iniciar el año con salud.
De pronto eso le recordó como había iniciado ese año. Había sido despedido de la empresa de su padre, después de haberse enterado que mantenía una relación con un hombre. Decir que fue difícil sobrellevar la situación con su padre fue poco, había sido demasiado tortuoso, desgastante y sumamente doloroso.
Las primeras semanas fueron complicadas. No negaría que estuvo lleno de incertidumbre, sobre lo que haría después. Durante mucho tiempo se había mentalizado en ser dueño de la empresa de su padre, para eso lo crió… y en ese momento se había quedado sin nada.
De tener absolutamente todo, a contar solamente con una muda de ropa llegando al departamento de Kouki
― Sei ― llamó el castaño
El pelirrojo volteó a mirarlo, con una expresión seria
― Todo estará bien Sei. Parece que es el final, pero esto es el comienzo de algo también… quiero que sepas que el recurso más importante, no era la empresa, eras tú… Así que, ¡Tú puedes! ― diciendo esto con una sonrisa en el rostro, se abalanzó al pelirrojo y lo abrazó con fuerza
En ese momento sintió un gran alivio y aquella incertidumbre se esfumó. Se dió cuenta que había perdido una empresa pero había ganado libertad de dejar de esconder quién era y sobreto lo que tenía con la persona que más amaba.
Al quedar desempleado, decidió emprender una empresa por su cuenta. Creó el concepto de la misma y comenzó a armar un pequeño equipo para iniciar aquella idea.
No fue nada fácil, le había costado tantas noches en vela, el camino estuvo lleno de frustraciones y obstáculos, pero reflexionando...
El que lo despidieran fue una de las cosas que en ese momento agradecía, le había traído un sin fin de aprendizajes y se había demostrado a sí mismo también lo capaz que era.
En ese instante vio cómo entraban apresurados los paramédicos con un hombre en la camilla. Una mujer con un bebe estaba desconsolada siguiendo a la camilla, pero una vez que llegó al inicio del pasillo la detuvieron y la hicieron pasar a la sala de espera también.
Seijurou le ofreció a la mujer su lugar para que se sentase, ella le agradeció el gesto con una reverencia y el pelirrojo solamente asintió. La mujer se acomodaba con su bebe en brazos y cubrió al pequeño con una frazada de flores de cerezo.
Ese estampado le hizo recordar un momento en primavera de ese mismo año, justo en esa época cuando las flores de cerezo habían comenzado a abrirse. Sus amigos los habían invitado a ir a ver florecer los cerezos.
― Si quieres ve tu Kouki. El fin de semana tengo que seguir viendo temas con los proveedores ― dijo Seijurou sin despegar la mirada de su computadora
Kouki lo miró con preocupación
― Sei ― llamó el castaño
― ¿Si? ― dijo por reflejo pero seguía concentrado en la pantalla.
Kouki cerró su laptop, ahora sí obteniendo toda la atención de su pareja, quien lo miraba extrañado y desconcertado por su acción.
― Sei, es importante que vayas ― le dijo como si estuviera reprendiendo a un niño
El pelirrojo solo lo miró con la ceja levantada ― ¿Por qué? Podemos verlos después… ― dijo intentando regresar a trabajar en su computadora
Kouki tomó el rostro de Seijurou entre sus manos para mirarlo directamente a la cara ― Sei, hay momentos que no regresarán. ― inició con seriedad. Hizo una pausa antes de continuar ― Es como si fueran flores de cerezo, el tiempo que pases con las personas también puede ser efímero. No des por sentado que las personas estarán ahí. ― miró con preocupación a su pareja ― Ellos quieren verte, te invitan cada que organizan algo y no has podido asistir. De hecho hace unos años que no los frecuentas… y ― hizo otra pausa antes de depositar un beso en la frente del pelirrojo ― Piénsalo ¿Si? ―
Después de esa conversación, Akashi había decidido asistir a aquella invitación. Y fue de las mejores decisiones que pudo tomar, el pasar tiempo con sus amigos le hizo recordar lo bien que la pasaban juntos, lo divertido que era, pero por sobre todo, cuán importante eran para él.
Y ahora cobraba más sentido las palabras de Kouki. Era verdad, todo era efímero.
Caminó unos cuantos metros alrededor de aquella sala de espera, se acercó a un ventanal para observar la ciudad desde esa altura del edificio, estaba iluminada por las miles de luces de los edificios y casas.
Le encontró parecido a aquel paisaje que habían visto Kouki y él, en otro momento y lugar. Pero a diferencia de aquellas luces artificiales, habían sido las estrellas plasmadas en el cielo nocturno
A mediados de año, en verano, Kouki y él celebraban su quinto aniversario como pareja. Habían planeado salir de vacaciones para celebrarlo, viajar a otro lugar.
Pero, dada su situación económica, en ese momento, Seijurou aún no había consolidado su empresa y Kouki era quien apoyaba en gran medida a los gastos en casa. Así que, aquella planeación se había desestimado.
Pero Kise les había obsequiado a nombre de todos sus amigos, unos días en una cabaña lejos de la ciudad.
Al principio le pareció demasiado para su orgullo y ego, sin embargo, Kouki lucía tan contento, emocionado y agradecido con aquel gesto, que decidió no decir más. Sin embargo, ese día se prometió a sí mismo, que trabajaría arduamente para no permitir que le faltará algo a Kouki.
El pasar esos días en aquel sitio, alejado de todo fue relajante. Kouki le hizo apagar su celular y esconderlo, él hizo lo mismo con el suyo. Se desconectaron del mundo, habían sucedido varias cosas durante ese inicio de año que no habían podido estar un tiempo a solas.
― ¿Puedo acompañarte? ― preguntó Kouki al acercarse a Akashi quién estaba recostado en el césped
Kouki se había preocupado cuando Seijurou no regresaba de haber ido a recoger leña para la chimenea. Cuando salió de la cabaña se encontró al pelirrojo recostado viendo el cielo estrellado, parecía perdido en sus pensamientos
― Kouki… vamos adentro ― sugirió Seijurou e intentó levantarse pero el castaño lo detuvo
― Quedémonos un rato más, por favor ― le pidió el joven. Seijurou solo sonrió y se recostó nuevamente y Kouki lo imitó
Se tomaron de las manos, entrelazando los dedos y mirando el cielo nocturno
No necesitaban decir algo más, la simple compañía era suficiente para reconfortar sus corazones. Incluso disfrutaban del silencio que compartían. Cada uno de ellos pensando en lo preciado que encontraban ese momento.
Ese había sido el mejor viaje que había tenido. No había necesitado nada de lo que había planeado, llevarlo a lugares exóticos y entretenimiento por doquier.
No.
Solo necesitaba la compañía de Kouki
El alboroto dentro de la sala hizo que volteara a buscar de dónde provenía. Un par de personas estaban discutiendo, los guardias de seguridad tuvieron que intervenir para evitar que eso pasara a mayores y sacaron a una de las personas de ahí.
Akashi se quedó observando la situación, pensando en que quizá se había visto de esa manera con su padre unos meses atrás.
Recordó las veces que Masaomi le había ofrecido de nuevo todo lo que tenía, a cambio de olvidarse de la estúpida idea de ser homosexual.
El pelirrojo rió con ironía
Cuando eso no funcionó, le ofreció que por lo menos dejara a Kouki y después arreglarían juntos aquellas preferencias.
Estaba furioso por todos sus intentos absurdos de hacer que volviera y aunque Seijurou se mostrará indiferente, debía aceptar que le dolía recibir aquellos insultos hacia lo que era, por parte de su padre
Y de hecho estaba frustrado por permitir que eso le afectará de aquella manera, sabía que su decisión había sido la mejor pero al fin y al cabo, era su padre.
Esa persona era importante para él, era su única familia que le quedaba… del que esperaba aprobación y reconocimiento.
No podía odiar a su padre… y Kouki lo sabía
― Sei ― llamó el castaño
En ese momento ambos estaban en el departamento, Seijurou acababa de llegar después de haber ido a ver el lugar donde se establecería la empresa
Kouki estaba sentado en un sillón con la mirada al suelo ― ¿Puedes venir un minuto? ― pidió y alzó la mirada para encontrarse con la del pelirrojo
Akashi se sorprendió por la expresión en el rostro del castaño, parecía como si estuviera a punto de llorar. Se apresuró a sentarse a lado de Kouki para saber cómo se encontraba
― Tal vez lo mejor será que terminemos ― soltó con determinación pero podía escuchar cuánto le costó decir aquello.
Akashi sintió como si el mundo se le viniera abajo. Escuchar viniendo esas palabras de la persona que más amaba, lo asustó demasiado
― Estas últimas semanas que has estado viendo a tu padre, se que es doloroso para ti, toda esta situación… ― inició mientras las lágrimas comenzaban a desbordarse y resbalar sobre las mejillas del castaño
Miró el rostro asustado de Seijurou y acarició con ternura la mejilla del pelirrojo ― Yo lo único que quiero es verte feliz ― sonrió sin dejar de llorar ― No estoy de acuerdo que tu padre no te acepte y que quiera cambiarte, pero… sé cuánto lo amas también. Es por eso que estaba pensando en que si necesitas tiempo para hablar con él, si consideras que podrás hacerlo entrar en razón regresando con él… yo… yo te esperaré ― dijo mientras le temblaba la voz
Akashi le desgarró el corazón escuchar el dolor con el que esas palabras salían de la boca del castaño. Pero también se daba cuenta el gran amor que le tenía como para dejarlo ir.
Tomó la mano de Kouki que estaba sobre su rostro, la acercó a sus labios y depositó un beso sobre el dorso de la misma
Lo miró con profunda adoración…
No podría imaginarse una vida sin él.
― Kouki, te elegiría mil veces más si tuviese que hacerlo. Es cierto que mi padre es importante, pero la vida que tengo contigo es algo tan preciado que no pienso perderlo ― diciendo esto presionó su frente contra la de Kouki y cerró los ojos mientras deslizaba su mano sobre la nuca del castaño
Aquellas palabras habían significado tanto para Seijurou. Le recordó el porque estaba en ese lugar, porque había elegido estar recorriendo ese camino con Kouki a su lado.
Volvió a sentir aquella satisfacción de ser libre, de ser quien era, de elegir lo que a él le pareciera mejor para sí mismo.
La última vez que había visto a su padre fue cuando asistió unos minutos a la inauguración de la empresa que había creado, aproximadamente dos meses atrás
Masaomi no dijo nada, solo hizo acto de presencia mientras Seijurou daba un discurso ante sus amigos, inversionistas y empleados.
Se imaginaba que le costaría trabajo retomar una relación con él, pero él estaba abierto siempre y cuando respetará sus decisiones.
― Akashi-kun ― una voz lo sacó de sus pensamientos, regresando a la realidad
El pelirrojo volteo a mirar al peliazul que estaba a su lado. Detrás de él se encontraban varias personas conocidas
― Nos ocupamos de ir a declarar a la policía el accidente de Furihata-kun ― indicó Kuroko quien estaba de la mano de Kagami
― Avisamos a los demás que hacían falta ― indicó Kise quién estaba enfrente de Aomine
― Midorima viene para acá ― comentó el moreno
― Traje emparedados mientras esperamos ― dijo Momoi quien veía con preocupación a Akashi
― Gracias ― fue lo único que pudo decir ante lo que sus amigos estaban haciendo para apoyarlo en esta situación
― Familiar de Furihata Kouki ― habló desde la entrada del pasillo un hombre con un atuendo azul cielo, una cofia cubriendobsu cabeza y el cubrebocas en su rostro. Suponía que era el doctor quien había atendido a su pareja
De inmediato, Akashi se acercó a aquel hombre, los demás se quedaron en ese sitio observando con preocupación ante las noticias que le llevarían a Akashi
Vieron como aquel doctor lo invitaba a adentrarse donde se imaginaban que estarían las habitaciones de los pacientes.
― El joven Furihata se encuentra fuera de peligro ― sentenció
Akashi por fin pudo respirar y sintió un gran alivio de aquella opresión en el pecho que había tenido desde que le dieron la noticia del accidente de Kouki.
― Tuvo una contusión, pero no hay daño cerebral. Tiene fracturas en el brazo y el pie izquierdo. Estuvo en cirugía, porque había que cerrar una hemorragia interna, pero ya se encuentra estable ―
Seijurou escuchaba atento a la explicación del doctor mientras se imaginaba lo lastimado y doloroso que resultó para Kouki.
― Ha estado en observación por alguna complicación de la operación pero sus signos son estables, hemos cerrado la hemorragias por completo ―
Akashi estaba tan ansioso de ver a Kouki
― Ya puede pasar a verlo, su habitación es la XX. Solo puede estar una persona de visita y seré yo quién le dé seguimiento a su caso. El no tardará en despertar, pero no debe hacer esfuerzos, por favor ―
El pelirrojo asintió y el doctor se retiro
Akashi regresó a la sala de espera, se encontró con los demás mirándolo expectantes sobre el estado de Kouki. Les explicó la situación y todos se aliviaron al saber que Furihata estaba fuera de peligro.
Decidieron irse dada la capacidad limitada de visitantes y le aseguraron que regresarían al día siguiente.
En cuanto entró a la habitación, vio a Kouki postrado en la cama. Su tez estaba pálida, estaba lleno de vendajes alrededor de su brazo, pie y un par de parches en el rostro.
Se acercó con sigilo, tomó la silla de visitantes y la aproximó hacia la cama, para poder estar más cerca de Kouki.
Tomó su mano, se percató que su temperatura había descendido así que la envolvió con la suya.
El alivio invadió su cuerpo, estaba tan preocupado de solo si quiera pensar que hubo alguna posibilidad de perderlo…
Aquella persona hacía la diferencia en su vida, lo había acompañado en los momentos donde tal vez hubiera perdido el rumbo, pero él había sido su ancla para poner todo en perspectiva.
El era su inspiración y soporte
Aquel accidente le había traído el peor regalo de cumpleaños … pero al mismo tiempo, el mejor.
Había entendido sobre cuán agradecido estaba por todo lo que tenía en su vida, pero sobre todo de tener a esa persona junto a él. Estar con Kouki era el mejor regalo que pudo haber obtenido ese año.
Sintió como se removía poco a poco el castaño, Akashi lo miró expectante. Lentamente Kouki fue abriendo los ojos. Observando a su alrededor y acostumbrándose a la luz del sitio
― Hola cariño. Estás en el hospital ― informó el pelirrojo al ver la confusión de Kouki
Furihata giró su rostro para verlo e identificó a su pareja
― Tuviste un accidente cuando ibas rumbo al departamento. Tuvieron que intervenirte y enyesar tus fracturas. Pero estás fuera de peligro ― le dijo Seijurou con una voz suave y calmada
Kouki se sorprendió pero prefirió no hacer tanto movimiento, comenzaba recordar poco a poco lo que había sucedido
― Sei ― llamó con la voz un poco ronca. Seijurou lo miró atentamente ― No se a que hora sea, pero… feliz cumpleaños ― dijo con una sonrisa en su rostro y con una mirada de profundo cariño hacía el pelirrojo
Y a Akashi se le hizo un nudo la garganta cuando vio la expresión de Kouki, le conmovió en muchas maneras eso.
¿Cómo podría medir lo que fue ese año para él?
¿por el tiempo que vivió con sus amigos?
¿por el tiempo que pasó con Kouki?
¿por lo que aprendió?
¿por lo que sufrió?
¿por los momentos felices?
¿por las situaciones duras que paso?
Y comprendió que todo eso había conformado su año.
Había recibido amor de tantas personas que no se había dado cuenta hasta ahora. Y ahora estaba agradecido por las situaciones, momentos y circunstancias que le hicieron recordar las cosas importantes.
Al besar a Kouki solo deseo una cosa
Que el siguiente año siguiera teniendo a su lado a esas personas que tanto quería…
Y que siguiera creando más momentos que recordar...