Situación
― … ¿podrían repetir nuevamente cómo es que sucedió esto? ― preguntó Aida Riko, con una mano en la frente intentando procesar la situación
Se encontraban todo el equipo de Seirin reunido en las canchas de basquetbol que se encontraban cerca de su escuela. Iban a reunirse para tener un partido informal y volverse a juntar después de que algunos ya se habían graduado.
También se encontraban otros más, estaban acompañados de los integrantes de la generación de los milagros, todos haciendo un círculo alrededor de la “pequeña” situación.
― ¿Y bien? ― volvió a cuestionar la chica y todos miraron igual de confundidos al peliazul
― Como les dije, estábamos Kagami-kun, Furihata-kun y yo de camino hacia aquí. Se nos había hecho un poco tarde para encontrarnos con los demás… ― todos seguían atentos el relato ― Y entonces, cuando llegamos a esa esquina del parque ― indicó con su mano y todos siguieron la dirección que estaba señalando ― Una mujer se nos acercó. Vestía de manera extraña, con algunos accesorios raros en su cuello y parecía bastante apresurada. Entonces, nos miró como inspeccionando a cada uno de nosotros y se detuvo enfrente de Furihata-kun ―
Hizo una pausa la cual estaba a todos desesperando porque sabían que Kuroko siempre solía buscar una forma de molestarlos
― Y le dijo a Furi que percibía que había cosas que tenía que resolver y que ella lo iba a ayudar ― intervino Kagami para apresurar las cosas, ganándose la mirada molesta de Kuroko
― ¿Cosas que resolver? ― repitió Momoi cuando escucho eso
―Después de eso, le dio ese collar que tiene en la mano y le tocó un par de veces la cabeza… ―
― Y se hizo así de pequeño ― Kuroko completó la frase mientras les mostraba al pequeño niño castaño, que ahora parecía tener no más de 10 años
―¿Estás diciéndome que él es Furihata-kun? ― pregunto Teppei quien miraba sorprendido al infante
― Es correcto sempai ― afirmó el peliazul
― Bueno… ― en ese momento Riko se hincó para estar a la altura del pequeño Furihata. Lo inspecciono más a detalle ― No creo que sea un invento suyo, si lo miro detenidamente si se parece a Furihata-kun ―
― ¡Es adorable! ― dijo emocionada Momoi mientras también se ponía a su altura y apretaba sus mejillas
― Creo que tiene como 6 años ¿no? ― preguntó Kawahara inclinándose también a verlo
― T-tengo 8 ― dijo tartamudeando el pequeño castaño, haciendo que todos dirigieran su atención hacía él, lo cual intimidó al niño.
Rápidamente se escondió detrás de Kagami para no ser observado de esa manera
― No temas Furihata-kun, estamos aquí para ayudarte ― se inclinó Teppei, mostrándole una gran sonrisa ― ¿Reconoces a las personas que estamos aquí? ―
El niño miró a todos de reojo y negó con su cabeza nervioso y temeroso
―¿Sabes cómo llegar a tu casa? ― preguntó nuevamente Teppei
El niño se asustó aún más al no saber donde se encontraba ni cómo regresar, y negó con la cabeza. En sus ojos se asomaban unas pequeñas lágrimas por la situación. Teppei en ese momento lo tomó entre sus brazos y lo cargó.
― Tranquilo, todo estará bien ― le decía mientras le daba palmadas continuas en la espalda del pequeño. Todos lo miraron, sorprendidos por el lado paternal que estaba surgiendo del chico
― Pobre Furihata-kun, seguramente está muy asustado. Todos nosotros somos unos desconocidos para él. Puedo buscar la dirección para ir a dejarlo a su casa ― sugirió Momoi
― Furihata-kun vive solo, así que no habrá con quien dejarlo ― informó Kuroko a los demás
― Eso es un problema. Podríamos llevarlo a casa uno de nosotros, pero será complejo explicarlo en nuestras respectivas casas ― sugirió Junpei
Todos se quedaron pensando en las posibles soluciones o quien podría hacerse cargo de él. Todos tenían los puestos en su gran y probable opción. Teppei quien se veía muy cómodo con el pequeño Furihata entre sus brazos
― Creo que será mejor que tu lo cuides Teppei-sempai ― dijo Kawahara
― Me encantaría, pero debo regresar este fin de semana a Yokohama ―
― ¿Y ahora? ¿Qué harán con el chihuahua? ― intervino Aomine, y se les había olvidado que también la generación de los milagros se encontraba con ellos
― Yo quisiera llevarme a Furihatachi conmigo, pero no creo que mis padres lo acepten ― dijo Kise
― Yo lo puedo cuidar ― habló la persona que menos esperaba en ese lugar
El pelirrojo, capitán del equipo de Rakuzan y de la generación de los milagros.
Akashi Seijurou
― No tengo problema en cuanto a espacio, mi padre está de viaje de negocios. Además, tengo habitaciones extras que puede ocupar una y las mucamas pueden cuidarlo por las mañanas ― ofreció y todos lo miraban incrédulos.
¿Akashi Seijurou estaba dispuesto a cuidar al pequeño Furihata?
Eso definitivamente era algo inesperado y extraño.