El Demonio de la Lira

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Fanfic Melizabeth Si te dijeran que por tocar un instrumento musical saliera el demonio más encantador que pudieras ver pero en su personalidad es alguien frio, lo tocarias?

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Complete
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
16+

I

Aquel que llega a liberar al demonio, será maldecido de tenerlo de por vida...


Era un día normal en el Reino de Liones, los comerciantes llevaban entregas, carpinteros terminando esculturas de madera, herreros forjando armas para los caballeros y alquimistas estudiando llenando su hueco de conocimientos


La princesa del Reino estaba siendo arreglada por sus damas de compañia, hoy sería una noche donde tendría que encontrar algún pretendiente para casarse pues ya cumpliría 18 años y el trono se daría a ella


— Esta hermosa princesa — dijo la peli negra terminando de arreglar el cabello de la nombrada —


— No creo que sea necesario tanto maquillaje y arreglo, no es como si fuera a escoger a uno hoy — dijo algo des animada, pues no le agradaba mucho la idea que su fiesta de cumpleaños sea para conseguir a su futuro cónyuge, si se le apetecía conocer gente de otros reinos pero no para ese objetivo


— Aún así tiene que estar presentable para el candidato y talves su futuro marido — término de maquillar a la albina para poner el corset a la peli plata


— Ahí está bien, apenas respiro


— Ya está — amarra el liston del corset — quiere ayuda para ponerse el vestido?


— No, así está bien


— De acuerdo, si necesita ayuda llame me — se retira dejando sola a la albina —


— Espero que no dure tanto la fiesta, si no soy capaz de uir de ella antes de que los invitados se vallan



— Los preparativos están listos y todo en orden su alteza


— Perfecto y los lugares de los invitados están como pedí que fueran acomodados?


— Así es, cada pretendiente de la princesa está en la misma mesa de ella


— De acuerdo, entonces solo queda esperar aque lleguen para que Elizabeth pueda hacer su entrada


— Respecto a eso, la princesa solicito que no hiciera entrada, dijo que es algo innecesario


— Está bien y recuerda comentarle que si se siente incómoda en algún momento puede salir al jardín


— Eso se lo encargue a su dama de compañia Zaneri


— Entonces todo arreglado está, solo encargaré de que lleguen todos los invitados Jenna


— Si, su majestad




— Zaneri no me mencionas te que estaría rodeada de hombres


— Perdóneme mi señorita pero al igual que usted no lo sabía, talves sea peticion de su padre


— Por qué no lo ví venir? Ya no importa, haz cualquier cosa con tal de sacarme de ahí


— Su padre dijo que si en cualquier momento la hacen sentir incómoda podrá salir al jardín


— Perfecto pero obvio tiene que ver mi incomodidad


— Usted tranquila, tiene la suerte que su mesa este a lado de la de su familia


— Bien, bloquea cualquier entrada al jardín después de la cena en cuanto salga


— Si señorita


— Y no le menciones a nadie de esto — regresa a la mesa sentándose a esperar a que sirvan la cena —


— Así que princesa Elizabeth, que le gustaría hablar está noche? — el peli naranja se le acerca a la aludida


— No soy muy sociable joven Pendragon, así que no podría hacerle compañia toda la noche


— Está bien que sea su primer vez socializando con otro príncipe, que tal si empieza por decirme que le gusta hacer


— Bueno, la gran mayoría del tiempo estoy leyendo para después salir a la Biblioteca del pueblo a leerle a los niños y enseñarles escribir y leer


— Eso es algo muy amable y considerado de su parte, a mi me gustaría alguien día hacerlo pero mis labores no me lo permiten


— A lo que e escuchado es usted el Rey de su nacion, debe ser un trabajo muy pesado para alguien de su edad


— De principio lo fue, pero gracias a la gratitud del pueblo y las enseñanzas de mis maestros e podido mejorar y ser un buen Rey para mi pueblo, mis ciudadanos son mi orgullo


— Es uno de los primeros jóvenes de aquí que me hablado tan bien de sus pueblos y que demuestra con sus palabras la generosidad de su pueblo, es usted alguien de respetar


— Yo solo hago lo que es mejor para mi pueblo y también lo que digan mis corazonadas


— Arturo no es así y también invitanos a la charla con la princesa — se acerca del otro lado un joven alto de cabellera negra y larga


— Príncipe Ludociel, no pensé que se presentaría


— Vengo en nombre de mi hermano Máel — se sienta al lado de la princesa — pero eso no me impide también ser un candidato a tomar la mano de la princesa


— Para mi sería un gusto conocerlo pero aún no estoy considerando el tener una pareja


— No se preocupe por eso — toma su mano y da un casto beso en sus nudillos — el conocernos la puede hacer cambiar


— No es por ser grosera — aleja su mano del azabache — pero tengo algo que atender, si me disculpan — se levanta de su a ciento y sale al jardín — porque todo tiene que arruinarse cuando estoy en momentos que me agradan


La princesa se adentro en aquel laberinto de diversas flores y arbustos, llegó a lo más profundo del jardín encontrándose en un lugar que ni ella sabía dónde estaba

Exploró más el lugar encontrándose con un lugar del Castillo que nunca pensó que existían, pues aquellos pasillos parecían estar desde hace años por lo deteriorados que estaban

Se aventuró a los pasillos para toparse con unas escaleras subterráneas, tomó el valor de bajar y encontrándose con un cuarto oscuro que lo único que ilumina era una Lira, daba una pequeña luz como si la Luna dejara caer su manto de luz sobre ella.


— Qué es este lugar? Papá nunca me menciono de este singular cuarto — se acercó a la Lira y limpio el pelo pedestal en la qué se encontraba — " El oir las melodías de la Lira segura estarás, si su voz escuchas el te declarara suya " qué raro, aún hay más escrito "Aquel que llegue a liberar al demonio, será maldecido de tenerlo de por vida" — al terminar de leer la Lira comenzo a tocarse por si sola pero no era una melodía dulce, si no como el llanto de una bestia


—Las palabras que has dicho, son mi liberación y tal como lo dice, ahora eres mía y me tendrás por toda lla eternidad — dijo una voz gruesa y algo ronca, la albina al oir la voz le dio un escalofrío que lo único que sus pies pudieron hacer era salir corriendo de aquel lugar


— Pequeña mocosa, si no vas a aceptar tu destino primero piensa en las consecuencias