p r ó l o g o 🐾
Antes que nada, quiero mencionar que ésta historia es sólo una adaptación a la idea de una de mis seguidoras:
Lucy_jaeger_ackerman
Mi relación con esta persona sucedió muy rápido, demasiado.
Él y yo nos conocimos a inicios de la escuela, habíamos entrado a secundaria a los doce años, pero apenas dos meses de conocernos hizo aquella propuesta enfrente de todos.
—¿Puedo ser tu novio? —Había preguntado un chico bajito, de aproximadamente un metro sesenta de altura, quizás un poco más que eso.
Sostenía un ramo de tulipanes, y me miraba suplicante.
Quizás fue la presión social, pero le dije que si.
—Si quiero. —Solté de repente, para sorpresa de todos y hasta mía.
El chico de nombre Manjiro saltó hacia mi para darme un fuerte abrazo y un beso en la mejilla.
Cabía recalcar que nunca había tenido un novio antes, así que todo con Manjiro sería nuevo para mí.
En nuestro primer mes de novios, me obsequió unos chocolates, él quería que yo los comiera y me insistió mucho para hacerlo, debido a que no quise él me engañó y me metió un chocolate en la boca.
Pero yo era alérgica.
Terminé en el hospital, con un Manjiro pidiendo perdón. Claramente él no lo sabía así que lo perdoné.
Yo no era mucho de ser cursi, en realidad me incomodaba, pero Manjiro era cursi 25/8. Todo el tiempo él estaba mandando mensajes tiernos con emojis cariñosos.
Me empalagaba demasiado, pero yo lo quería demasiado como para pedirle que no lo hiciera.
Tiempo después, yo comencé a ser la que era super atenta, mandaba mensajes cursis, yo era quien obsequiaba cosas en nuestros cumple mes.
Pero él dejó de hacerlo. Después me enteré que dejó de hacerlo debido a que no se sentía bien.
¿La razón? Su hermano había sido asesinado.
—¿Por qué no me lo contaste antes? Manjiro, pude haber estado ahí contigo para ayudarte en tu perdida.
—No quería que supieras justamente por eso. —Bramó molesto.
Parecía que en verdad no quería que yo estuviera con él en ese tiempo.
—¿Por qué no? Tu hermano... sé que es difícil, no lo entiendo pero puedo ponerme en tus zapatos y...-
—¡Joder, déjame en paz! —Exclamó y yo me quedé muda. — Snow, lo siento, no quería hablarte de ese modo... es sólo que... quería pasar ésto yo sólo... no quería que tú sintieras algún tipo de lástima o algo así.
—Manjiro, yo nunca sentiría lástima por ti... te amo, y... quiero estar contigo...
El rubio suspiró y sólo abrió sus brazos para que yo fuera a abrazarlo, y eso hice.
Y bueno, ese fue el inicio de muchas otras cosas.
En nuestra primera discusión, ya habían pasado algunos meses, Manjiro estuvo a nada de golpearme, pero eso no quitaba el hecho de que dijo cosas muy hirientes, que hasta en algún punto me hicieron sentir insegura.
—¡Eres una maldita gorda! ¡¿Qué mierda quieres para entenderlo?!
Esa vez no se había disculpado, sólo había salido de mi casa sin decir nada y ni siquiera me habló hasta que yo lo hice.
Le mandé mensajes pero él parecía ignorar todo eso.
Las peleas se habían hecho constantes, a tal punto en el que ya no eran suficientes las palabras, me lanzaba todo lo que estuviera frente a él, sin importarle si me llegaba a golpear.
—¡Joder, eres una puta desgracia en mi vida! —Exclamó para después lanzar un florero de vidrio, que por suerte pude esquivar, pero igual se rompió en el suelo, haciéndome salpicar los pequeños pedazos de vidrio en las piernas y pies.
Chillé asustada, sentí el escozor en mi piel, traté de quitarme de ahí, pero al estar descalza pisé un pedazo de vidrio, jadeé al ver cómo pronto comenzó a salir sangre de mi pie.
Manjiro sólo me miró, y sacó su celular para llamar a una ambulancia. Para cuando esta llegó, creí que él me acompañaría, pero no lo hizo, se quedó afuera de mi casa.
Para ese entonces, nosotros llevábamos cuatro años de relación.
El día que llegó a ponerme una mano encima, no fue precisamente en la manera sexual.
Aunque bueno, casi casi si fue así.
Ese día, él había llegado después de ir con sus amigos, nuestro punto de encuentro siempre era en mi casa debido a que mis padres se la pasaban en el trabajo desde la tarde hasta madrugada.
Así que él llegó, y parecía estar un poco ebrio.
—¿Bebiste? Manjiro, tu abuelo se enojara contigo, no tienes la edad para beber. —Le dije con preocupación, lo ayudé a subir las escaleras para que fuéramos a mi habitación.
Gran error, apenas llegamos ahí, él quiso abusar de mi, pero yo me defendí cómo podía.
—¡Llevamos tanto en la maldita relación, y ni siquiera me dejas tocarte!
—¡Déjame, no quiero hacerlo así!
—¡Puta madre, quiero hacerte mía, joder!
Manjiro estaba tan molesto, que ese día me golpeó directo en la cara.
No tuve tiempo para reaccionar, pues él se había levantado de inmediato y se quedó mirándome asustado.
Toqué con miedo mi cara, en el lugar donde me dolía.
—T-Tú...-
—Esto no hubiera sucedido si tú me dejaras tocarte. —Fue lo único que dijo para después salir de la habitación mientras se tambaleaba y decía maldiciones.
Ya no quise ir detrás de él, no estaba lo suficientemente bien para hacerlo.
Pero aún después de eso, no lo terminé, porque al otro día llegó con flores, muchos dulces y un peluche enorme para pedirme perdón.
Y lo perdoné, porque en verdad lo amaba, y yo sé que él me ama a mi.
Sana (Snow) Miyawaki.
Actualmente tiene 16 años de edad.
8 de febrero, Acuario, 1.60.