"Puppy" | M.W • S.P

Summary

Mark Webber • Sergio Pérez Cuando bajó la mirada, se encontró el mexicano mirándole desde abajo, sus grandes ojos cafés fijados en él, el brillo reflejado en ellos y la forma en la que sus labios se encontraban ligeramente separados dándole una apariencia que Mark solo podia describir como inocente. «Como un cachorro.» [★] Esta es una obra completamente de ficción. Creado: 02/04/2024 Publicado: 03/04/2024

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

1/2

Malasia 2012.


Mark había terminado en cuarto lugar aquella vez, detrás de Lewis y Fernando, pilotos con los que ya estaba familiarizado. Sin embargo, a ellos se unió Sergio Pérez, en segundo lugar. Mark estaría mintiendo si dijera que había notado al mexicano antes de lo que viene siendo su primer podio, no por alguna razón en particular, simplemente, tal vez por egocentrismo interno, nunca tuvo su existencia muy presente, sabía que era el nuevo piloto de Sauber, y el primer mexicano en la Fórmula después de muchos años o algo así. También recuerda a Fernando mencionando al muchacho unas cuantas veces antes, el asturiano emocionado de tener otro piloto hispano en la parrilla. Fuera de eso, no había más.


— ¡Mark! — dijo la voz de su amigo español a través del teléfono. — Sigues en el hotel? — preguntó.


— Buenas tardes a ti también. Sí, sigo en el hotel, ¿Por qué? — Mark pudo escuchar a Fernando reír a través de la línea.


— Vamos a celebrar el primer podio de Chequito. — ¿Quién? — En dos horas ven a mi habitación, la 33. — dijo su amigo, entusiasmado.


Iba a preguntar quién era "Chequito", pero cuando Fernando dijo algo sobre el primer podio, asumió que se trataba del piloto mexicano. Qué apodo tan curioso, ¿cómo siquiera sale "Chequito" de "Sergio"?


— Mmm... — Mark lo pensó. Estaba cansado después de la carrera. Fue una carrera larga, la lluvia siempre lo ponía de nervios en la pista, y las banderas rojas siempre eran tediosas.


— Voy a tomar eso como un sí.


— ¿Qué-


— Nos vemos en dos horas, ¡ciao! — y con eso, Fernando colgó.


Mark se quedó en silencio unos cuantos segundos, terminando de procesar lo que pasó. No era la primera vez que Fernando lo arrastraba a algún evento de ese estilo, y la verdad Mark no tenía la intención de negarse tampoco, pero al menos ahora se podrá reír de este hábito de Fernando.

Decidió tomar una ducha, tal vez así tendría oportunidad de tomar una pequeña siesta antes de la dicha celebración.


Eran las 10 de la noche cuando Mark tocó la puerta de la habitación de Fernando, dentro podía escuchar risas, algunas que reconocía y algunas que no. No esperó mucho cuando el español abrió la puerta y le apresuró a entrar. En la pequeña sala de estar de la habitación del hotel ya se encontraban Jenson, Lewis, Sebastian, y Sergio. Básicamente, los amigos de Mark (y Sebastian), y Sergio. Mark supuso que Fernando al final no mintió cuando dijo que iba a ser algo tranquilo. Después de un intercambio de saludos, Jenson no tardó ni un segundo en extenderle un shot de lo que pronto descubrió era tequila. ¿Tequila? ¿Desde cuándo Jenson toma tequila?


— La bebida fue recomendación de Sergio. — respondió Button, palmeando un par de veces el hombro del mexicano, quien solo atinó a reír.


— No es mi preferido, pero está bueno. — dijo Sergio, con una sonrisa que Mark no pudo evitar imitar.


Mark no tomaba tequila, no era su licor favorito ni de cerca, aún si en general no tomaba mucho, pero supuso que esta era una ocasión especial, un shot o dos no harían daño. Las risas de sus amigos se dispararon cuando lo vieron hacer una mueca después de beber el shot, le quemaba la garganta y el sabor era muy fuerte, y pronto se les unió en las risas.


Se unió al grupo tomando asiento en el sillón junto a Fernando, Jenson uniendoseles rápidamente, posicionando al español en medio, Lewis se encontraba en el sillón individual, y Sergio y Sebastian por su parte se encontraban sentados en el suelo alrededor de la mesa de centro donde apoyaban las bebidas, rápidamente enfrascados en una conversación junto con Lewis que Mark no escuchaba debido a que sus acompañantes en el sofá lo enfrascaron en su propia conversación. Era agradable, un ambiente casual entre amigos, cómodo.


En algún punto, la conversación entre Jenson, Fernando y Mark se tornó sobre estaturas, comentarios burlones hacia Fernando no se hicieron esperar, y junto con las risas, incitaron a los demás presentes a unirse a la conversación.


¡Cabrones! ¿De qué se ríen ustedes? ¡Somos igual de altos! — reclamó Fernando apuntando a Lewis y Sergio.


— ¡No, no! ¡Nosotros somos más altos! — respondió Lewis.


— ¡Por centímetros!


— Seguimos siendo más altos, Nando, lo siento. — dijo Sergio, riéndose.


— Checo, — llamó Sebastian, ganándose sobre sí la atención del mexicano. — ¿cuántos años tienes?


Dicha pregunta pareció llamar la atención de todos los presentes, después de todo, Sergio era el nuevo ahí, había mucho que no sabían de él.


— Cumplí 22 hace dos meses. — respondió.


— ¡Cositaaaa! — exclamó Jenson, enternecido. — ¡Eres el menor de todos!


— ¿De veras? — preguntó Sergio. Tal vez era alucinación de Mark, pero le pareció ver al mexicano sonrojarse ligeramente, aparentemente avergonzado.


Sergio en realidad se sentía más intimidado que avergonzado. Cuando Fernando lo invitó a celebrar, la verdad pensó que solamente iban a ser ellos dos, se sentía agusto con Fernando, podía hablar con total tranquilidad con él al no tener que tener cuidado con todo lo que decía en inglés por miedo a traducir algo mal o expresarse mal, pero en cuanto más personas llegaron - no, en cuanto literalmente 3 campeones del mundo llegaron, se sintió cohibido. Sergio de por sí es introvertido, gracias al cielo el alcohol le facilita un poco hablar con la gente, y todos los presentes eran personas muy agradables, pero eso no quitaba los nervios que sentía, aún si Sebastian era solamente dos años mayor que él, y Lewis cinco, los demás le sacaban casi 10 años mínimo, y no solamente eso, Sergio era el más inexperto de todos, teniendo solo un año en el deporte.


— A ver. — Sebastian musitó casi como para sí mismo, levantándose de su lugar y caminando hacia Mark. — Ven. — dijo mientras lo tomaba del brazo y le hacía levantarse, llevándolo hacia donde se encontraba Sergio todavía sentado. Mark estaba acostumbrado a que Seb hiciera lo que quisiera, por lo que no hizo nada aparte de rodar los ojos.


Cuando bajó la mirada, se encontró el mexicano mirándole desde abajo, sus grandes ojos cafés fijados en él, el brillo reflejado en ellos y la forma en la que sus labios se encontraban ligeramente separados dándole una apariencia que Mark solo podia describir como inocente.


«Como un cachorro.», pensó el australiano.


Algo dentro de Mark se removió ante el pensamiento.


Con un gesto con la mano, Seb hizo a Sergio levantarse, y luego les indicó que se colocaran lado a lado. Ya todos sabían lo que Sebastian estaba haciendo, comparando las alturas del más joven y el más viejo del grupo. Mark se encontraba más consciente de lo que le gustaría admitir del calor eminente del cuerpo de Sergio presionado a su costado.

Los demás presentes se levantaron de sus asientos también a analizar la diferencia de altura. Fácilmente unos 10 centímetros. No muy alejado de la diferencia de altura entre Mark y Seb.


— Fernando, colocate tú. — dijo Jenson, empujando ligeralmente al español para que se colocara al lado de Mark.


Entre risas, Sergio se separó de su costado, y Mark de repente sintió mucho frío.


Las bromas y las risas siguieron, conforme pasaba el tiempo los hombres iban adquiriendo más alcohol en sus sistemas. Pronto descubrieron que Jenson tiene el aguante de un adolescente, y entre Lewis y Fernando tuvieron que llevarlo a su habitación en cuanto a las 2 de la mañana dieron por terminada su pequeña reunión. Sebastian que no se encontraba muy afectado por la bebida, se retiró a su habitación por su cuenta. Mark había decidido usar el baño antes de irse, lo que no esperaba era toparse a Sergio todavía en la habitación una vez saliera.


— ¿No te vas? — preguntó Mark, sonando casual. Checo, sentado en el sillón, tuvo que mirar hacia atrás para verle.


— Ah, no, — empezó el mexicano, siguiendo con la mirada a Mark mientras este rodeaba el sillón y se sentaba a su lado. Tal vez muy cerca. Más de lo apropiado. — no me estoy quedando en este hotel, pero no puedo conducir así, — con los ojos del australiano posados fijamente sobre él, la cercanía, y la repentina intimidad del ambiente, Sergio comenzó a ponerse nervioso. — y-y, eh... Fernando me dijo- me- o sea, me invitó a pasar la noche con él - ¡Aquí! ¡Me refiero aquí, no con él! Bueno, técnicamente supongo que es con él, es su habitación - pero no "juntos", me refiero - no es como si él y yo - ay, puta madre...


La risa de Mark lo interrumpió, y Checo podía sentir su rostro calentándose.


— Tranquilo, sé a lo que te refieres. — Mark dijo para tranquilizar al mexicano, haciendo a Sergio soltar una risilla nerviosa.


Mark tenía que admitir que Sergio era lindo, lo notó desde que lo vió en el podio más temprano, pero viéndolo ahora, de cerca, lo era todavía más, hasta adorable se atrevería a decir, con su rostro sonrojado resaltando sus pecas, y una sonrisa muy bonita, todavía podías ver en su rostro la suavidad de sus facciones al estar fresco en sus veintes, pero al mismo tiempo, tenía un encanto masculino que Mark estaba disfrutando mucho mirar. Sergio desvió la mirada, sus nervios aparentes, mientras con una mano se rascaba detrás de la oreja, un hábito que Mark notó que tenía cuando no sabía qué decir. ¿Por qué Mark sabía eso? ¿Había estado tan atento a Checo sin darse cuenta?


Repentinamente, Mark sintió sus manos hormiguear, y sabía exactamente lo que era. Quería ponerle las manos encima a Sergio. Acariciar su rostro, pasar su pulgar sobre las pecas dispersas en sus mejillas, trazar lentamente su mandíbula hasta sostenerla gentilmente entre sus dedos, hacer a Sergio mirarle esos ojos marrones tan suyos, tan nuevos al mundo, inexpertos, inocentes; trazar sus labios con su pulgar -


— ¿Mark? — la voz de Sergio sacó al australiano de su ensoñación, haciendole darse cuenta que aquello fue más que una fantasía, todo lo que había pensado que quería hacer, lo había hecho.


La voz de Sergio sonó casi como un susurro, y más aguda de lo usual. Escuchar su nombre en esos labios tenía a Mark considerando seriamente el impulso que sintió de besar a Checo. Probablemente no debería. De alguna forma se siente incorrecto, como si se estuviera aprovechando del muchacho. Mark volvió a trazar el labio inferior de Checo con el pulgar, al mismo tiempo que Sergio humedecía sus labios en otro hábito nervioso suyo, rozando accidentalmente con su lengua el pulgar del australiano.


Ver a Sergio en ese momento era como ver a la tentación misma. Y Mark no era de piedra.