Las Zapatillas del Doctor

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Summary

Uno pensaría que al ir a un restaurante de comida rápida nada extraño te puede pasar. ¿No? Solo entras, pides tu orden y esparas a que te la den para poder irte. Nada fuera de lo normal. Pues así pensaba yo, cuando el destino volvío a hacer de las suyas. ¿Qué como pasó? Fácil y sencillo, un extraño me atropello. Pero no fue cualquier extraño, fue el que sin saberlo se convertiría en el amor de mi vida. Mi nombre es Isis y soy una bailarina de ballet con 24 años recien cumplidos, que estudia en una de las mejores escuelas de la ciudad de Nueva York. El extraño que me atropello resultó ser un guapo doctor de 30 años con los ojos y la sonrisa más hermosa que había visto pero también la más peligrosa. Al principio solo note la primera y me enamore perdidamente de él y luego conocí la segunda. Mi corazón se rompió después. ¿Quieren saber lo que paso? Edición Pendiente Si la respuesta es afirmativa, leerás mi historia y si no lo es.... Te agradezco el tiempo de leer esto. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS registro de Safe Cr

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: McDonald´s

Isis

El sonido de la alarma se hace presente por toda la habitación, anunciando que es hora de empezar otro nuevo día, aun adormilada; busco lo mejor que puedo el reloj despertador y lo apago. Las 6:30 brillan en la pantalla, es hora de comenzar, mi madre sacrifico mucho para que yo pudiera estar ahora en esta ciudad.

Me levanto de la cama y voy al baño para tomar una buena ducha de agua fría.

20 minutos después, estoy completamente despierta, me congelo debido a la temperatura del agua, pero, es lo mejor para mi piel y mi cuerpo, me ayuda a relajar los músculos y al rejuvenecimiento de la piel.

Salgo del baño y toco la puerta de la persona que se ha convertido en mi mejor amiga y compañera de cuarto en cuanto coincidimos en el edificio.

—Esther, ¿estas despierta? —Le pregunto después de tocar la puerta. —Es tu turno de ocupar el baño—

—En 5 minutos estoy lista—me responde al otro lado de la puerta.

Me alejo sin esperar respuesta, ya que mi amiga al igual que yo, somos maniáticas de la puntualidad, pero es lo mejor en relación al ambiente laboral en el que nos estamos empezando a desenvolver, debido a que nadie quiere llegar tarde a una audición.

Camino hasta el dormitorio contiguo y toco la puerta.

—Mike, ya es hora—le digo a mi otro compañero y amigo.

—Ya se— responde en medio de bostezos.

Lo dejo pasar y camino hasta la cocina. Busco los ingredientes que necesito en el refrigerador y la alacena y comienzo a preparar los hot-cakes.

Nunca pensé que al venir a ver como estaba la habitación que alquilaban en un edificio cerca de la universidad, conocería a estas dos increíbles personas, los padres de Mike son los dueños del departamento que actualmente ocupamos, este decidió alquilar las habitaciones a estudiantes para que con ese ingreso extra pudiera aportar lo del mantenimiento del departamento.

Oportunidad que no puedo llegar en el mejor momento, al ser mi último año dentro de la academia de ballet, tenía que ir desocupando la residencia de estudiantes, además de querer buscar trabajo en la ciudad sin tener que regresar a Nueva Orleans, mi ciudad natal.

Cuando ingrese al departamento, me sorprendí un poco de las tantas personas que estaban en el lugar, Mike pidió que volviéramos al siguiente día si nos había buscado a la misma hora y el entrevistaría a los candidatos.

Y así lo hice, aunque un poco desanimada al ver otra vez la cantidad de personas que solicitaban el lugar, la verdad era una muy buena oferta, por el precio en el que se alquilaba la habitación.Cuando fue mi turno, Mike solamente me pregunto a qué me dedicaba y la referencia que tenía sobre donde había vivido, le platique mi situación y me dijo que me llamaría en caso de que fuera la seleccionada, debo de confesar que me sentí un poco decepcionada al principio, dentro de los solicitantes, había muchos que al parecer ya percibían un buen ingreso y yo apenas estaba empezando a tocar puertas.

Para mi fortuna, 3 días después de esa entrevista Mike se puso en contacto conmigo y me dijo que la habitación era mía, fui al departamento y dentro estaba otra chica hablando animadamente con él.

—Hola Isis— me saludo en cuento entre— déjame presentarte a Esther— señalo— ella también vino por lo de la habitación— comento y pensé que había perdido mi nuevo hogar— le estaba comentando que a pesar de que anuncie una habitación en renta, tengo dos disponibles, una será para ti y otra para ella— el alivio recorrió mi cuerpo en cuento dijo lo último. Mi último año escolar estaba llegando a su fin y tenía que ir desocupando mi habitación.

Al principio todo era complemente nuevo para los tres, Esther; al igual que yo estaba en una residencia de estudiantes y teníamos cierto conocimiento de cómo es; etiquetábamos nuestros alimentos para que no hubiera problemas, sacábamos nuestros productos de higiene del baño entre otras cosas.Pero Mike no lo tenía, hasta que un mes después pidió que nos sentáramos a hablar y dijo que dejáramos de hacer eso.

—No hay ninguna necesidad y podemos convivir un poco más, no hay necesidad que ninguna de las dos llegue y se meta de inmediato a su cuarto— comento. Con Esther nos miramos y solo asentimos, no éramos unidas como hoy en día.

Nuestra amistad empezó el día que la ayude en una pelea contra una señora mayor que vivía en el piso superior, la señora nos estaba quitando nuestro bote de basura, puede sonar tonto, pero se tiene la regla en el edificio que tenemos que separar la basura, cosa que la señora no hacía y se le hacía fácil cambiar los botes para que no la multaran.

—No puede hacer eso señora Norbert— le reprende Esther —No es la primera vez que la sorprendemos haciendo esto—

—Te equivocas niña y no permito que me faltes el respeto de esa manera—contesta.

—Ella no le está faltando al respeto— le contesto ahora yo, captando la atención de ambos. —No es la primera vez que nos hace pagar las multas que le corresponden a usted—

—¡Eso es una mentira! — responde la señora enojada y con su bastón golpea mi pierna, me quejo por el dolor y sobo la parte donde me golpeo.

—¡oiga! — exclama Esther— ¿Por qué le pega? — pregunta enojada.

A pesar de que no le dijimos nada, la señora nos dio de bastonazos a ambas; no se si a eso se le puede llamar pelea, pero el escando se hizo tan grande que unos de los vecinos del primer piso escucho todo y tuvo que salir a ayudarnos.

A pesar del dolor por los golpes, Esther y yo empezamos nuestra amistad esa misma noche mientras ambas nos poníamos hielo en los golpes.

—¿Necesitas ayuda con algo? — pregunta Esther cuando aparece frente a mí en la cocina, miro a mi amiga que aún se está hidratando su abundante y rizado cabello negro, mi amiga es realmente hermosa, de piel canela y ojos color negros que denotan la personalidad alegre que tiene, una vez que deja sus reservas de lado.

—Saca los platos por favor—le pido.

—Buenos días— saluda Mike aun adormilado, le paso su plato y después de que me da las gracias comienza a comer, al principio no le gustaban los hot-cakes de avena, pero poco a poco fue agarrando el gusto.

Cuando era niña, me sentía muy sola, pues soy hija única; cuando mi mamá tenía unos años más que yo se fue de vacaciones con su hermana como regalo de graduación; decidieron irse de vacaciones al caribe un fin de semana, la última noche conoció a un guapo hombre de nombre James Stone, la única vez que me hablo de él, dijo que era un inglés que también estaba de vacaciones.

Platicaron, hubo alcohol de por medio, la atracción y la química fluyo entre amos y disfrutaron de la noche. Mamá dijo que cuando ella despertó, el ya no estaba. Dolida por eso, recogieron sus cosas junto con mi tía y regresaron a Nueva Orleans, a los 9 meses nací yo.

Nunca le reproche no haber tenido un papá en mi vida, mi abuelo ocupo su lugar, en relación al dinero, nunca tuvimos para derrochar, pero si para vivir cómodamente, ella dice que, de papá, herede mi tono de piel y supongo que todo lo demás, mis ojos son color café al igual que mi pelo, mientras que mamá y mis abuelos son de color de piel no tan clara como la mía, de ojos verdes y negros al igual que el color de cabello.

Miro a mis amigos y ahora los siento como mis hermanos de verdad.

Al terminar de desayunar, con Esther vamos por nuestras copas para el largo día que nos espera.

—Dense prisa, brujas— pide Mike desde la sala— no es bien visto llegar tarde a adicionar—con el tiempo nos emos acostumbrado a la personalidad alegre y vivaz de Mike, para el somos sus brujas ya que después de la “pelea” con la señora Norbert, ella se fue del edificio como por arte de magia. Después supimos que su hija la convenció de irse a una residencia de ancianos.

Gracias a eso, tenemos ese apodo; ya que, según Mike. Cuando unimos nuestros poderes con Esther, logramos desterrar a esa hechicera malvada.

—¡Ya vamos! —gritamos ambas en respuesta.

Al salir tardamos 5 minutos para dirigirnos a la estación del metro más cercana. Miro mi reloj y por fortuna, aún estamos a tiempo; hoy sí que será un día largo.

Max

Siendo las 5:00 am en punto, despierto. Checo mi celular para ver si tengo mensajes sobre mis pacientes, por fortuna no hay nada, ni de ellos ni de mi novia. Tomo un baño, desayuno lo que alcanzo a encontrar en mi refrigerador, para mi desgracia no hay más que un triste embace de leche, volteo a la isla de cocina y por fortuna tengo un par de manzanas, las tomo y salgo del departamento.

Subo a mi auto y conduzco rumbo al hospital, estaciono y en recepción veo a mis amigos; Matt y Tessa.

—¡Hola Max! — saluda Tessa al verme.

—¡Hola Tessa! — saludo de vuelta, volteo a ver a mi amigo y lo saludo de igual manera.

—¿Ya tienen idea de lo que vamos a desayunar? — pregunta mi amigo,

—Matt, son las 6 de la mañana, ¿Cómo es posible que ya tengas hambre? — le pregunto.

—Amigo, tardamos a veces hasta media hora en decidirnos porque vamos a comer y terminamos por comer en la cafetería y a nadie le gusta la comida de hospital, ni como enfermo ni como médico o visitante—contesta y eso es verdad, casi nunca estamos de acuerdo en que comer. Si Tessa quiere sushi, Matt quiere tacos y yo pido filete.

Así son la mayoría de nuestros días con mis colegas, de profesión son Pediatra, Tessa es Psicóloga y Matt es Cardiólogo, los tres nos conocemos desde niños, ya que son hijos de matrimonios amigos de mis padres, que quiero como si fueran mis hermanos. Y al ser de edades iguales, los tres entramos al mismo tiempo a la facultad de medicina y por fortuna, los tres pudimos realizar nuestra residencia, internado y ahora especialidad en el mismo hospital, donde antes ejercía mi madre.

—Ve a tu piso cerecita—le dice Matt a Tessa haciendo enojar de inmediato. Mi amiga es una chica pelirroja de cabello corto, piel blanca y con algo de pecas en la nariz, ojos de color azul más claro que los míos, y debido a su poca altura de apenas un 1.65 metros, recibió ese apodo por parte de mi amigo. Ella es bastante hermosa, pero yo solo la veo como si fuera mi otra hermana además de que así la considero.

Mi amiga solo ignora su comentario y Matt sonríe, él es igual de alto que yo, de cabello obscuro y de piel clara, ojos negros y con una personalidad bastante coqueta que lo mete en muchos problemas la mayoría de las veces.

Después de nuestro habitual saludo, cada uno se integra en sus respectivas actividades.

A la hora de almorzar, por primera vez en mucho tiempo coincidimos en que queríamos hamburguesas y para nuestra suerte, hay un McDonald´s cerca, pero como no podemos dejar el trabajo y tuvimos que elegir a la persona que iría hasta el local, lo hicimos de la manera más adulta posible, jugando piedra, papel o tijera, primero Matt contra mí y yo le gané. La segunda ronda fue Matt contra Tessa quien la gano, y por último Tessa contra mí. Donde yo perdí.

Sin más que decir, conduzco hasta el McDonald´s más cercano.

Isis

Después de salir de mi última audición, nos reunimos con mis amigos para almorzar algo, no sé si es por qué no nos ha ido como esperamos a lo largo de este mes, pero nos damos el lujo de ir a McDonald´s por algo de grasa.

No está bien visto que una bailarina descuide su peso, pero mi familia entera me hizo prometer que no caería en ningún trastornó alimentico, debido a lo fácil que es sucumbir a la presión que se ejerce sobre nosotras, ya que si no eres delgada y delicada además de lo sufrientemente alta no sirves para este mundo además de las envidias que existe en el campo. De tal manera que tuve que desarrollar una estricta disciplina con la dieta y ejercicio, asignada por una nutrióloga de una clínica pública.

Me enseño que la comida nunca es la enemiga.

Al entrar al local, soy la primera de mis amigos que llega, dejo mis cosas sobre la mesa y al conocer los gustos de ambos; pido por ellos y pago por los combos.

—¡Gracias Bruja!, moría de hambre— me agradece Mike en cuanto ve la orden sobre la mesa.

—¿Cómo les fue? —les pregunto iniciando conversación.

—Yo logre clasificar en la segunda ronda— dice Esther y nos alegramos por eso, al menos uno de nosotros está terminando con esta mala racha.

—Yo sigo buscando— comenta Mike.

—En mi caso, ya no tengo audiciones pendientes por el día de hoy—comento.

—Tenemos que ir a hacernos una limpia a como dé lugar—comenta Mike —Definitivamente ya no hay de otra— dice y estamos de acuerdo.

Cambiamos un poco de tema, y nos concentramos mejor en el tema de interés de la semana, la vida amorosa de Mike. Este hombre tiene más acción que nosotras. Con hombres y mujeres por igual tiene éxito, para mala suerte de las chicas, mi amigo es gay pero igual eso no ha impedido que más de una intente hacerlo cambiar de opinión. Pues es, bastante atractivo.

Rubio. De ojos verdes, alto y de cuerpo bien tonificado, cuando lo conocí tuve una especie de flechazo que se disolvió en cuento supe de sus preferencias sexuales.

—Y así las cosas con Félix— comenta después de narrar lo que paso con su última pareja informal. —Dejare de verlo— decide.

Ambas concordamos que es lo mejor.

El celular de Esther suena y grita de emoción al ver la pantalla por un momento.

—¡Me seleccionaron! —grita emocionada, a pesar de que captamos la atención de los comensales que hay alrededor, no nos importa y nos concentramos en felicitar a mi amiga. —Me tengo que ir, quieren que me presente de inmediato— dice y toma sus cosas —perdón, chicos— nos pide.

—Tranquila, ve—la animamos.

—Solo quedamos tú y yo guapo—digo a Mike y trato de parecer coqueta, no sé si lo logro o no pero igual lo hago reír. —¿pasa algo? — pregunto al ver como mi amigo se pierde en la entrada del local.

—Voltea de manera disimulada— pide y trato de hacerlo lo mejor que puedo, los actores son Mike y Esther, yo soy bailarina.

Miro y en verdad el hombre es guapo, destaca en todo el lugar. Ojos azules, pelo castaño obscuro, alto y bien definido.

Un adonis total.

—Espero que con este hombre acabe mi mala racha—comenta Mike.

—Yo quiero lo mismo— comento.

Ambos lo vemos ordenar y se percata de que lo vemos, de inmediato quito la vista y me siento avergonzada por haber sido sorprendida. Pidió una orden grande, más o menos como la nuestra y paga, para después; salir del establecimiento, nosotros cansados de los asientos pocos cómodos del lugar también nos levantamos y salimos.

Mike recibe una llamada que creo es de Félix, y me alejo para darle algo de privacidad.

—¡Isis, cuidado! — grita mi amigo y es lo último que escucho antes de recibir un fuerte golpe y caer al piso.

Max

Llego a McDonald´s, ingreso rápido hasta el mostrador; mientras espero por mi orden, miro a mi alrededor y veo como una pareja de chicos están viendo fijamente, la castaña deja de verme de inmediato pero el chico sonríe abiertamente guiñándome un ojo, no sé cómo responderle y mejor me concentro en esperar mi orden.

Al poco tiempo me entregan mi pedido y la chica del mostrador me sonríe de igual manera que el chico, trato de ser lo más cortes posible, no soy un hombre soltero y respeto a mi novia. Salgo del local y miro una última vez a la mesa de los chicos, ambos aun conversan y sin más salgo hasta el estacionamiento del local.

Subo al carro y acomodo el pedido en el asiento del copiloto, enciendo el motor y comienzo a manejar.

¿ya vienes?, Tessa y yo nos morimos de hambre. —Leo el mensaje de mi amigo en el grupo de WhatsApp

Si ya estoy en camino, no se maten en lo que yo llegó—respondo.

Ok—se limita a contestar Matt.

Leo su respuesta y vuelvo a poner en marcha el carro directo a la salida, no sé en qué momento o como pasa, pero el teléfono se me cae de las manos, trato de alcanzarlo y cuando fijo la vista en el camino, hay una persona en la calle, freno lo más rápido que puedo; pero es demasiado tarde, su cuerpo impacta con el frente del carro para después caer al suelo.

—lo lamento tanto, ¿estás bien? —le pregunto a la chica que tiene la cabeza baja y se queja por el dolor que siente en su tobillo derecho mientras lo sostiene entre sus manos, al oírme levanta la cabeza y por dios, es la chica castaña de hace unos momentos.