A tu alcance

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Summary

Astra trata de sobrevivir. Jay vive en una mentira. David es... David.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

-¡YO NO MANTENGO A NADIE AQUÍ! ¡AQUÍ EL QUE NO ESTUDIA TRABAJA! ¿ENTIENDES?... Espero que con eso te quede claro que hacer con tu vida, y si no te gusta ninguna de esas opciones ahí tienes la puerta. Avisa cuando hayas tomado una decisión.

-… Papá, no tienes que esperar mucho, puedo ver que no te interesa para nada mi opinión. Mi respuesta es simple.-con la voz entrecortada por las lágrimas que estuve reteniendo durante toda la discusión solté las palabras con más dolor del que pretendía expresar en ese momento.- Me voy… y espero que no me busques nunca, la confianza que había entre nosotros muere en este momento, seguro pensaste que agacharía la cabeza como siempre pero se terminó.

>> Y no pienso aguantar más… Y que quede claro que te quiero fuera de mi vida.

Ese momento en el que mi propio padre expresaba lo que pensaba sobre mí y mi situación, ¿Cuál situación? Ni siquiera yo sabía qué había hecho.

El problema recaía más en lo que no hacía, que para él era mi única obligación y debía ser mi única preocupación.

El problema recae más en lo que no hacía, que para él el estar encerrada estudiando era mi única obligación y debía ser mi única preocupación.

Para él era ya una total y completa inútil y no podía aguantar más.

Ni por él ni por nadie.

...Bueeeno, necesitamos contexto.


***

…Bueeeno, necesitamos contexto. Pero para eso tenemos que volver un año atrás, ahhh los tiempos felices y perdices que pasamos todos…

-¿¡KIM!? ¿DÓNDE ESTÁS?- La cara de la chica cuando la agarre con un poco de fuerza para voltearla era un poema, pero no el de mi amiga, su piel morena y cabello repleto de ondas era idéntico, pero no era ella.- LO SIENTO.- Grité por encima de la música.

Era inútil, no importaba cuanto gritara, la música supera por mucho la fuerza de mis pulmones.

Seguí avanzando por el salón donde se estaba llevando a cabo la fiesta, al no tener resultados subí al primer piso que daba justo a un pasillo repleto de puertas que daban a habitaciones.

Ugh, odio a los ricos.

Coincido, querida conciencia.

Aunque no estaría mal encontrar a uno de esos para ti eh.

Cállate, querida conciencia.

Recorrí el pasillo con más cuidado, no quería encontrarme con una escena.

Abrí cada una de las puertas de las que no salían los sonidos grotescos de adolescentes hormonales, pero nada.

Estaba a punto de bajar pero note la presencia de alguien en el balcón y me acerque sigilosamente para analizar la situación y no encontrarme con sorpresas. Pero al ver que solo era un chico fumando pacíficamente me acerque.

-¿Hola?- Él le dio una última calada con toda la paz que le falta al mundo y cuando tiró la colilla por el balcón me recorrió con la mirada.

He de admitir que yo lo había hecho antes de entrar y no estaba nada mal.

El pelo rubio le caía hasta atrás de las orejas, una de las cuales estaba adornada con una barrita de hierro que perforaba la oreja de forma horizontal. Tenía un cuerpo bastante decente, la espalda un poco ancha por lo que deduje que hacía algo de ejercicio. Mi mirada fue bajando y la vista se ponía cada vez mejor.

Eso es uno de los culos más lindos que vimos.

Concéntrate, estamos buscando a Kim.

Si, tienes razón, debemos traerla para que no se pierda las vistas.

CONCENTRATE.

BUENO.

El silencio siguió por unos segundos hasta que por fin me contestó.

-Hola

Pero buenooo que voz más hermosa…

-Gracias…

Pensé en voz alta, qué vergüenza por Dios.

Diosito sabes que nunca te pido nada pero ahora necesito que abras tu juguete al que llamas tierra y me escupas en otro planeta, por favor.

O sino, dejaremos de creer en ti.

¿…Acabas de manipular a Dios?

…no.

No podía aguantar la vergüenza que estaba sintiendo pero al menos no me sonroje y gire lentamente el rostro para parecer un poco serena.

-De nada, pero no estoy aquí para hablar de eso.

-Si… Lo suponía, vaya forma de empezar una conversación.

Soltó una pequeña risita que se sintió como mi nueva canción favorita y siguió hablando.

-¿Qué necesitas?

-Ehhh… SI, quería saber si viste a una chica morena, delgada, con ondas por todo el pelo y ojos verdes.

-Ahhh, tú debes ser Titi.

Oh no, no dijo lo que creo que dijo.

Yo creo que sí dijo lo que tú crees que dijo.

Mierda, ese estúpido apodo.

Verán, yo tenía 9 años cuando mi hermana menor nació.

Y todos esperaban que una de sus primeras palabras fuese mamá o papá, pero no, ella decidió murmurar un conjunto de letras y señalarme a mí, los adultos lo interpretaron como “Titi” y empezaron a llamarme por ese apodo en vez de mi nombre.

Cuando tenía dieciséis un cantante sacó una canción con ese nombre y yo empecé a ocultar mi apodo de todo el mundo… y mi traicionera favorita, conocida como Kim, se dedicó a contárselo a todo aquel que me conocía.

Él pareció notar mi incomodidad con eso por lo que se apresuró en calmar la situación.

-Pero supongo que ese no es tu nombre, ¿verdad?

-Supones bien, mi nombre es Astra.

Hice un ademán de darle la mano pero antes de llegar a levantarla su teléfono empezó a sonar con la melodía preestablecida de iPhone.

Una mueca adornó su cara al ver el nombre en la pantalla y soltó un pequeño suspiro de resignación.

-¿Qué?… No, sigo afuera, Pero…

De pronto se escuchó un “por favor” en un grito con bastante desesperación. La persona que lo estaba llamando era un hombre qué, o estaba muy borracho, o estaba en un problema muy grande.

O ambas.

O ambas…

El chico de nombre todavía desconocido se limitó a mirarme de reojo y poner una mueca.

Podríamos llamarlo ElNuevoAmorDeMiVidaYPadreDeMisFuturosHijos.

El apodo más corto que escuche en mi vida, pero creo que prefiero llamarlo chico de nombre todavía desconocido.

POR AHORA…

Mhmm

-¿Astra?...

-Perdón, desconecté.

-¿Cómo?

-Me quedé mirando un punto en la nada y quedé en blanco, me pasa seguido no te preocupes.

-Okay… Oye, creo que sé dónde puede estar tu amiga.

-Ah?

Pareció entender mi cara de confusión por lo que me dijo que lo siguiera y recorrimos la mitad del pasillo hasta llegar a una de las puertas de las cuales no me atreví a entrar hace un momento.

Espera unos segundos y da un golpecito en la puerta.

¿Un golpe? Qué raro es.

¿Y eso qué tiene que ver?

¡ES UN PSICÓPATA! La gente normal da tres golpes... A ti te gusta puro rarito.

Cállate, no es raro.

Chica, lo conociste hace diez minutos y ya lo estás defendiendo, tú si eres rara.

Mi pelea interna se vio interrumpida cuando la puerta se abrió dejando a ver a un chico alto de pelo negro que llevaba solo un pantalón. Al verlo, por un momentito…

Momentito dice…

Bueno, un momento, que se alargó a un minuto, en el que yo lo contemplaba en silencio.

No estaba mal.

Pero el rubio a mi lado lo supera por mucho. Al menos en mi opinión.

Nuestra opinión.

¿No te parece que ya hablaste mucho? Cállate un ratito.

¡Si, señora!

Él desvió la mirada hacia mí por un segundo y luego se volteó hacia el chico de nombre todavía desconocido.

-¿Y ella?

Bueno, es directo…

-Es Titi.

Gire mi cabeza en su dirección tan rápido que podrían confundirme con la niña del exorcista.

Le puse una obvia mueca de enfado ante tal atrevimiento pero él se limitó a ignorar mi mirada de forma olímpica.

En cambio, al nuevo desconocido, se le iluminó la mirada y esbozó una sonrisa tan grande como la del gato de Alicia en el país de las maravillas.

Asintió rápido y se hizo a un lado para dejarnos pasar. Atravesé la puerta con la palabra desconfianza escrita en mi cara. Al fijarme bien me di cuenta de que la habitación parecía el cuarto de un hotel de lujo. Un cuarto de baño a la derecha, un mueble enorme que en medio tenía una pantalla plana y estaba adornado con algunos libros y CD´s.

Y en medio de la habitación había una cama matrimonial en la cual descansaba mi querida amiga Kim.

Ah, ahora le encuentro más sentido a esta situación. Me apresure a acercarme a su lado y toqué su cara solo para confirmar que dormía como un gato. Me di cuenta de que estaba en ropa interior y que tenía la cara repleta de lágrimas ya secas.

Se me cayó el alma a los pies y temí lo peor.