Caballero de Compañía(+20)

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Summary

[Historia finalizada en Wattpad] Hana Ishikawa, hija de los grandes empresarios; Masato y Kosei Ishikawa, dueños de la empresa más grande de Tokyo dedicada a producción pesada. Una empresa que se encargaba de producir bienes de capital(equipos y maquinarias) o bienes complejos. Su mejor y única amiga, Shoko; le da un aliento para que pueda divertirse a lo loco. Hana era una chica demasiado random y perezosa, solía ejercitarse de vez en cuando y estaba llena de inseguridades. Nunca ha estado con un hombre y eso incluía no haber tenido novio nunca. Su mejor amiga era algo especial, pero siempre ha estado para ella. Solo deseaba que Hana saliera de su zona de confort y pudiera divertirse a lo grande. Sobre todo antes de su cumpleaños. —"No te vas a arrepentir, su nombre es Toji Fushiguro." Toji Fushiguro era un hombre con una vida algo desastrosa, hacía varios trabajos temporales por algo de dinero. Pero el que definitivamente lo hacía ganar mucho de éste, era el de ser un caballero de compañía. ¿Cuál será el trato que él tendrá que darle? Toji Fushiguro jamás se imaginó que alguien así, lo haría necesitar de una compañía después de 3 años de haber perdido a su esposa. Habrían problemas de por medio, pero olor de ella, su inquietud y su forma tan random de ser... Terminarán atrapando a un hombre que sólo hacía lo que hacía, por un poco de dinero.

Genre
Romance/Fantasy
Author
M
Status
Ongoing
Chapters
36
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Chapter 1

Miró la hora y supuso que no llegaría a tiempo a clases, ¡Era día de quedarse en casa!


Soltó un resoplido y tomando su teléfono... Le envío un mensaje a sus 3 mejores amigos, tanto Shoko, Satoru y Suguru, repondieron con sticker de ellos mismos cruzados de brazos. Hana sonrió con gracia porque ellos sabían perfectamente que era demasiado perezosa como para poner alguna excusa tonta a sus maestros.


Ella se quedaría en casa sin importar saber que ese día estaría tachada en su asistencia.


—"¿Puedo llegar a visitarte ésta tarde?"


Observó por varios segundos aquél mensaje mientras comía un sándwich de mantequilla de maní y jalea de uva, ¿Shoko deseaba visitarla? Nunca ha tenido problema con que sus 3 mejores amigos la visitaran, pues de todas formas era con los únicos que se llevaba bien en aquella universidad.


—Uhm... Ujum...—una simple nota de voz pues sabía que si decía; "sí", con la boca llena, Choko la regañaría.—


—"¿Estás desayunando? Solo tengo una lolipop de fresa en mi estómago, ¿Podríamos comprar hamburguesas cómo almuerzo?"


Hana alzó su mirada nuevamente a la hora y notó que eran las 8:30 de la mañana. Aún no tomaba una ducha así que aprovecharía a hacer algunas compras esa tarde.


—Sí, si me ayudas a hacer algunas compras, mi refrigeradora y mi alacena comienzan a quedarse vacías.


¿Qué debía de comprar? ¿Debería de hacer una lista? El rostro de Hana se tensó, aveces odiaba hacer eso porque siempre olvidaba algo muy importante cada vez que salía a comprar ella sola.


—"Claro, nos vemos a la 1pm."


Su departamento se encontraba en una residencia llamada; "Asakusa". Era pequeño pero era un departamento lujoso, solamente para ella. Hana comenzaba a sentirse muy sola, llevaba algunos días saliendo a divertirse a algunas fiestas junto a los chicos pero definitivamente era muy aburrido para ella. Lo disfrutaba las 2 primeras horas pero luego de eso, deseaba volver lo más pronto posible a casa.


"1:15 PM"


La puerta había sonado, Hana recién había tomado una fría y larga ducha, iba vestida cómo comúnmente vestía. Ropa grande y cómoda, el cabello aún estaba húmedo y una toalla se encontraba envuelta en su cabeza.


—¿Uhm? —unos cuerpos de 2 chicos altos y muy lindos estaban parados atrás de una sonriente Shoko, un olor a cigarro invadió las fosas nasales de Hana. Shoko había fumado un poco antes de llegar a casa de su mejor amiga y había llevado consigo a 2 tontos que estuvieron suplicandole que los llevara con ella— ¿Y a ustedes no los quieren en sus casas..?


—Hola, Hana —saludó cómo siempre solía saludar el de cabellos negros, Suguru era demasiado dulce y apasigüo cuando se trataba de sus 2 mejores amigas mujeres.—


—Se dice hola; mejores amigos del alma...—masculló molesto el de cabellos plateados cruzandose de brazos. Y sí, ese era Satoru, el chico más guapo de la universidad sintiéndose ofendido por el trato tan frío por parte de la chica que sus padres deseaban que fuera su futura esposa— Estoy bien, hermosa, ¡Muy bien!


Suguru le hizo una señal de que estaba algo loquito ese día, Satoru se miraba de muy mal humor, ¿Y ahora qué le había picado?


—¿Me ayudas a hacer una lista de víveres? —le preguntó a Suguru, quién la miró con la cabeza un poco ladeada. Hana se estaba quitando la toalla que llevaba envuelta y vaya sorpresa, ese cabello se miraba esponjoso.—


—Pero primero hay que arreglar tu cabello, pareces un perrito recién bañado —ella se comenzó a reír, Hana nadaba en dinero y nunca buscaba ayuda de profesionales cuando ya tenía a alguien sumamente asombroso para arreglarle el cabello.—


Satoru estaba preparando una limonada para poder sacarse el estrés de esa mañana, Shoko se encontraba hablando por teléfono y Suguru, había tomado la mano de su desastrosa amiga para poder llevarla en dirección a su habitación.


—¿No haz optado por cortar tu cabello? —Hana estaba dando vueltas en su sillón, Suguru suspiró por lo bajo, ella era demasiado inquieta si no le ponías atención— Hana...


—Me gusta mi cabello así —confirmó parando de golpe, se tomó de la cabeza y rió con diversión ante lo mareada que se había puesto. Suguru negó, aún le sorprendía que Hana actuara de dicha forma a su edad y no era que le degustara, era todo al contrario— Gracias...—agradeció al verlo secar su cabello con una secadora, Suguru sonrió sin dejar de ver lo que hacía. Hana había optado por tener un esposo que fuera como Suguru, atento y que la ayudara cada vez que lo necesitara. Que estuviera para ella y que siempre la alentara a ser mejor, lamentablemente Suguru gustaba de alguien y obviamente no era ella(o eso creía Hana)— Cumplo años la próxima semana, ¿Crees que debería de preparar alguna fiesta?


Él apagó la secadora y la miró con sorpresa, Hana estaba comiendo algunos Kisses de su dulcero. Un dulcero que su padre le había obsequiado cuando tenía 8 años, el cuál siempre solía estar repleto de deliciosos y finos dulces.


—Nos conocemos desde secundaria, estamos en segundo año de universidad y jamás haz celebrado tu cumpleaños.


Ella suspiró, sabía que era mala idea cuando solo los tenía a ellos y a Nanami. Sus abuelos tantos maternos y paternos ya no estaban y sus padres fueron hijos únicos. Hana estaba rodeada de personas asombrosas que la querían pero... Se sentía más sola que nunca cada año que pasaba.


—Cumpliré veinticuatro, no me importa si ésta fiesta es pequeña —le dijo al verlo peinar su cabello, Suguru había colocado algo de fijador mientras le hacía el peinado que más le gustaba a él, era de su media coleta alta.—


—Cómo tú lo desees, no tengo problema al comprar un bonito obsequio para tí —le dijo asomado por su hombro derecho, abrazandola por la cintura mientras la sujetaba de la barbilla. Hana comenzó a hacer un poquito de pescado y eso a él le pareció algo adorable, su única reacción fué reír por lo bajo— Te ves bonita.


[Ellos siempre le decían que se miraba linda pese a ser algo descuidada con su imágen.]


Se removió en su lugar luego de que él se apartara de ella, se observó con lujo y detalle frente al espejo y una pequeña sonrisa se formó en su rostro al darse cuenta, que ese día se miraba espléndida.


—¿Compraste otro perfume? —le preguntó desde su tocador, Hana movió su cabeza y observó a Suguru oliendo de sus perfumes. ¿Había comprado un nuevo perfume? Entrecerró los ojos mientras pensaba un poco y no, Hana no recuerda haber comprado uno nuevo— Tienes olores sumamente exquisitos.


—Uhm...—musitó por lo bajo posandose a su lado, Satoru entró a la habitación mientras tomaba de aquella limonada, ¿Qué tanto hacían aquellos 2? ¡El peliplata deseaba comer ya!— Normalmente no los compro yo, Nanami suele enviar regalos en días especiales así que él los elige.


—Ese sujetó tiene un buen gusto —mencionó Satoru apoyado en el hombro derecho de su mejor amigo, Hana sonrió por lo bajo tomando el que más le gustaba. Ambos observaron como ella se colocaba de éste y vaya olor el que los abrazó de la nariz— ¿Me la regalas..?


—Si encuentras un perfume que me me guste mucho más que ese, es todo tuyo.


—No le pongas retos, sabes que termina ganando —Hana rió con gracia mientras se alejaba de ellos y buscaba su bolso— ¿Quieres que escriba por mensaje lo más importante?


—¿Mientras conduzco en dirección al McDonald's para algo de comer? Obvio.


—¿Helado?


—Listo.


—¿Galletas esponjosas con glaseado de chocolate?


—Listas.


Él negó con los brazos cruzados a espaldas de ambos, Shoko solamente comenzó a reír mientras abrazaba por la cintura a su gruñón Suguru.


—¡Oigan! —llamó el pelinegro a aquellos 2, Satoru y Hana no le hicieron caso luego de susurrarse entre ambos que Suguru era una mamá molesta— Eso era lo último que se debía de buscar, primero son las carnes, los lácteos y las pastas, ¿Podrían dejar eso por ahora? El súper mercado está algo lleno y tengo que estar en casa a las tres.


Hana y Satoru resoplaron, sabían que Suguru los regañaría si se acercaban primero a lo menos importante de la lista.


—Es un gruñón, por eso no tiene novia —Suguru se pintó de rojo, ¿Novia? Shoko lo observó, ella sabía perfectamente quienes eran los que volvían totalmente loquito al gran Suguru Geto— Hana, Suguru mencionó que deseas celebrar tu cumpleaños éste año.


—Sí y yo voy a hacer la encargada de dicha fiesta —todos voltearon en dirección a Shoko, ésta les estaba extendiendo un sobre, un bonito sobre en color rosegold.—


—¿Qué es eso? —preguntó Suguru acercándose luego de haberse tranquilizado ante lo que su mejor amigo había dicho.—


—Digamos que me adelanté a crear algunas invitaciones...


—¿Invitar gente que ni al caso? Hana odia la gente interesada —espetó Satoru cruzandose de brazos no estando nada de acuerdo con hacer una fiesta a lo grande.—


—Sí, pero pese a eso, Hana es la chica más popular de la universidad, Satoru bobo —el peliplata gruñó entre dientes, Shoko lo había insultado pero lo único que el ojiazul no deseaba era que un idiota se pasara de listo con Hana— Invitaré a los veinte más destacados, gente que valga la pena traer a tu casa por supuesto...


—¡¿Qué?!


—Amigo, Hana tiene un condominio en dónde a duras penas cabemos los cuatro y tu casa es enorme y hermosa, en la cuál caben más de treinta personas —Satoru se puso rojo de la rabia, Hana se dió la vuelta y los dejó discutir entre ellos. Sabía que desear celebrar sus 24 años traería ese tipo de discusiones, no tenía ningún problema con celebrarlo solamente con ellos pero sabía lo dedicados que eran cuando se trataba de hacerla sentir bien— ¿Qué te molesta?


—No me molesta que sea en mi casa, pero sabes que mis padres necesitan un permiso de un mes de adelantado y Hana cumple años el próximo domingo —Suguru sonrió, aveces sentía que Satoru estaba realmente enamorado de Hana, no lo culpaba... Después de todo, Hana era una chica encantadora— Mira, hablaré con ellos ésta noche, tal vez cuando sepan que es para Hana, digan sí.


Shoko se apartó de ellos en silencio y se dedicó a caminar en busca de su mejor amiga. ¿Dónde se había metido? Miró su reloj y éste marcaba las 2:10 de la tarde, probablemente se encontraba buscando lo más importante de aquella lista.


—Bingo...—musitó para ella misma al verla en el pasillo de las pastas, pues Hana amaba con locura de toda comida que tuviera pasta en ella— Hola.


—¿Crees que si preparo lasaña a los chicos les guste?


—¿Te preocupa si a esos dos tontos les gusta tu comida? —Hana sonrió por lo bajo, ¿Que si le preocupaba? ¡Por supuesto! Los amaba porque eran como los hermanos que jamás tuvo y le encantaba consentirlos a los 3 por igual— Ya que estamos a solas ahora, quiero que veas ésto.


Hana acomodó las pastas en el carrito y luego observó lo que Shoko le estaba extendiendo. ¿Era una tarjeta de presentación?


—¿Y ésto..?


—Tienes que salir de tu zona de confort —Hana infló las mejillas, ¿Qué gente tan rara era la que Shoko conocía? ¿Dónde se la encontraba? ¿Acaso su mejor amiga tenía complejos de sumisa masoquista?.—


—¿Un prostituto?


—Caballero de compañía...


—Es lo mismo, Shoko —masculló en una mueca, Shoko le mostró los dientes en una sonrisa de oreja a oreja y en respuesta, Hana solo suspiró poniendo los ojos en blanco pues sabía que ella la presionaría como fuera posible, para que aceptara hacer una locura— Sé que ya soy una chica adulta y que es momento de al menos experimentar el tener sexo —le dijo mientras caminaban en dirección a la sección de carnes— Pero ni siquiera me he autocomplacido...—susurró entre dientes esperando que nadie las escuchara.—


—Y por eso es hora de experimentarlo con alguien de calibre grande —musitó tomándola de los hombros— Y con calibre, me refiero a sus centímetros...


Hana resopló, ¿Meterse con un hombre a quién su mejor amiga ya se había cogido? ¿Podría sentirse ofendida? ¿O tomar muy en cuenta el consejo insano de su linda castaña?


—No te vas arrepentir, su nombre es Toji Fushiguro.


Hana caminó mientras observaba aquella tarjeta, supuso que el hombre era alguien a quién podría confiarle su cuerpo plenamente si tenía hasta tarjeta de presentación.


—Puedes escribirle a su WhatsApp y él te enviará su información...


—¿Escribirle a WhatsApp a quién?


Ambas sintieron como unas manos las tomaban de la cabeza para poder girarlas cómo si fueran 2 muñecas con cabeza de globo. Satoru y Suguru las miraban con suma seriedad, ¿Acaso sus 2 lindas niñas estaban ocultando algo?


—A Nanami, si a un caso tus padres no dejan que se haga la fiesta en tu casa pues el señor Kento puede enviarles alguna información de lugares lindos y elegantes para poder pasarla muy bien.


Ambos las soltaron al mismo tiempo, ¿Lugares lindos y elegantes? Eso sonaba muchísimo mejor que ir a la gran y fría mansión Gojo.


—Enviaré las invitaciones —rió entre dientes una Shoko antes de dejar un beso en la mejilla de su cumpleañera— Tengo que irme, dejé los apuntes de hoy en la barra de la cocina...


—Yo voy contigo, se hará tarde y necesito llegar a casa —mencionó el de cabellos negros dejando un dulce beso en la sien de Hana— Te escribiré luego, también dejé algunos apuntes del club de música.


Hana suspiró, sabía que tarde o temprano ellos se irían a casa.


—¿Satoru? —el peliplata negó ante su pensamiento, Suguru los observó a través del rabillo del ojo. Esperaba que Hana pudiera estar bien, ¿Qué había estado hablando con Shoko? La castaña se miraba muy entusiasmada y por un segundo, pudo ver cuándo Hana se guardo algo en el bolsillo— Gracias... ¿Podrías ir al pasillo de botanas? Tengo muchas ganas de...


—Doritos —musitaron al mismo tiempo, Hana sonrió de oreja a oreja y el peliplata con gusto comenzó a caminar en dirección al pasillo de botanas.—


Caminó hasta acercarse al mostrador y pidió lo que se encontraba en la lista, carnes rojas, carnes blancas y pescado en filetes. Comida que le duraba a ella sola hasta por 30 días.


Aveces duraba menos cuando sus chicos la visitaban en momentos de hambruna cada vez que se escapaban de sus casas y terminaban acampando en aquél lindo y cálido condominio.


Observó a través de su hombro derecho esperando a que Gojo no se acercara todavía. Miró de aquella tarjeta luego de sacarla de su bolsillo y leyó nuevamente de aquél nombre.


"Toji Fushiguro."


¿Cómo era aquél hombre? A Hana le entró algo de intriga saber quién era y cómo era, ¿Era guapo? ¿Era alto cómo sus chicos? ¿Era encantador y atento?Esperaba que sí porque no quería darle su cuerpo a alguien que fuera un completo patán.


Soltó un suave suspiro y casi por un instante, se imaginó a un hombre musculoso y de cabellos negros tomándola de la cintura con fuerza.


Sí... Justo de esa forma se imaginó al hombre que estaba al punto de escribirle.


Se mordisqueó suavemente el labio inferior por inercia y decidió escribirle a aquél sujeto sin pensarlo más.


—"Hola, me gustaría información sobre tus servicios."


Envió el mensaje y se dió la vuelta cuando Satoru se posó frente a ella luego de meter algunas botanas dentro del carrito de compras, éste se había quitado los lentes oscuros que normalmente solía usar. Hana rió por lo bajo cuando éste la abrazó por la cintura y dejaba un dulce beso justo dónde Suguru dejó el suyo.


Satoru se sintió algo estresado y esperaba que pasar tiempo con Hana un rato más, pudiera ser de mucha ayuda para su persona.


—Te mirabas molesto cuando llegaste a casa, ¿A caso pasó algo en la universidad? —Satoru se sobó la cabeza en una mueca, fué ahí dónde supuso que alguno de los maestros le dió algo de disciplina— ¿Y ahora qué hiciste?


—Solamente le dije a Utahime que sus frenos tenían algo de lechuga atascado —masculló en una cara gruñona caminando a su lado en dirección a la sección de verduras y frutas— Se ofendió totalmente y me acusó... No se lo dije por ser grosero, pero ya conoces como se pone de loca...


Hana lo escuchó atentamente, sintió su teléfono vibrar y cuando observó la pantalla, sus mejillas se tiñeron en color carmesí. Aquél hombre ya le había respondido, Satoru pudo darse cuenta que Hana se había sonrojado y eso no era normal en ella, Hana JAMÁS se sonrojaba.


—¿Tienes algo que contarme, Hana?


—¿Uhm? —guardó nuevamente su teléfono al escucharlo cuestionarla y decidió responderle a aquél hombre al llegar a casa— ¿Contarte algo? ¿Por que lo..?


—Estás sonrojada —musitó con la mirada al frente, Hana pudo observar que Gojo se miró demasiado serio, ¿Cómo rayos le explicaba que Shoko le había dado la oportunidad de estar junto a un prostituto?—

Eso no es normal en tí.

Y henos aquí, nos pasamos para Inkitt por cuestiones personales contra Wattpad.

Pero bueno, para las personitas nuevas, sean bienvenidas y espero que mi historia sea de su agrado.❤