Tsukuyomi (SasuSaku)

Summary

Sakura casa vampiros, abominables monstruos que dejan muerte y vidas destrozadas. Asesinaron a su madre y ella quiere venganza. Hasta que captura a un guapo y sexy vampiro. Y la atracción que siente es demasiado fuerte. Sasuke no puede creer que la pequeña humana lo haya capturado. Esta drogado y encadenado, pero se siente más insultado que preocupado. **************** Los personajes no me pertenecen son de Masashi Kishimoto. Historia de adaptación de tres novelas.

Status
Complete
Chapters
11
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

Chapter 1

AVISO DE CONTENIDO: Este capitulo contiene representación y/o fuertes implicaciones de violencia explicita.

Ella aguanta la respiración, mantiene su mano en el arma con un ajuste solido, sabe que no puede permitirse perder de vista su objetivo, solo tiene una oportunidad y si la arruina seria un error fatal. El viento se agita, se aparta del borde del edificio. El viento no es bienvenido en este momento.

La puerta trasera del Club Tsukuyomi se abre de golpe, choca contra la pared y uno de ellos sale. Se queda parado entre las sombra mientras la puerta se cierra a su espalda.

- Hazlo – le susurra una persona por el auricular metido dentro de su oído izquierdo – Dispara a ese bastardo -

Que su jefe diga algo tan obvio le molesta. Ha trepado por la vieja escalera de incendio hasta la cima de un edificio para hacer exactamente eso. Apunta el arma hasta la oscura figura de un hombre alto y aprieta el gatillo. El rifle apenas a hecho ruido pero esta segura que él lo ha oído cuando dirige la mirada de su dirección para verificar de donde viene el ruido. Antes de que él caiga divisa sus largas y musculosas piernas enfundadas en cuero negro. Le dispara otra vez en la el musculo de la pantorrilla y divisa el dardo de plata contra el negro.

- ¡Vámonos! Ha caído, ¡Rápido! - dice la chica por el auricular a su jefe.

Un motor ruge, unos faros se enciende en el callejón, los neumáticos hacen ruido cuando la van sale disparada hacia delante y luego derrapa hasta detenerse. La puerta lateral se abre y dos hombres fornidos saltan del vehículo, agarran al hombre inmóvil y drogado en el suelo, rápidamente se meten dentro. El conductor pisa el acelerador y se marchan.

La única chica del equipo se aleja de su escondite en cuclillas, por si los amigos del sujeto han escuchado el alboroto y salen del Club. Mete el rifle en la funda que lleva colgando en la espalda, se agarra de la cuerda que ha colocado en el equipo de aire acondicionado y salta rogando porque mantenga su peso. Su cuerpo se estrella contra el ladrillo pero no afloja su agarre y rápidamente se desliza hacia abajo, los guantes de cuero protegen sus manos, llega a tierra de forma segura, oye el ruido de un motor acercándose y voltea.

- Mierda odio esta parte – murmura su jefe no se detiene pero conduce mas despacio. Ella vacila, calibra la velocidad de la van y empieza a correr manteniéndose cerca de la pared.

El miedo acelera su corazón. El tipo que atraparon no vive solo en ese Club, si los demás han oído algo, saldrán a buscarlo. Pueden caer sobres ellos antes de que se den cuenta. Esos bastardos se mueven muy rápido.

Vuelve la cabeza y estira la mano cuando la van se acerca con la puerta abierta y Kido sacando el brazo hacia afuera mientras se aferra a la manilla interior. Sus manos se unen y tira de ella con fuerza. El dolor atraviesa su hombro cuando sus pies dejan de tocar el suelo y la lanzan dentro de la van, la suelta tan pronto como esta dentro y aterriza sobre algo blando. Algo grande y cálido esta tumbado debajo de ella.

Kido le aplastado la mano enguantada al tirar de ella, pero puede flexionar los dedos y sabe que no esta rota. La puerta de la van se cierra de golpe y la oscuridad llena el interior mientras el vehículo acelera.

La luz del interior se enciende, ella echa un vistazo al novato, esta pálido y parece asustado. Mira hacia abajo mientras y maldice, el sujeto que han capturado esta bocabajo, sus piernas enredan con las suyas. Se incorpora para evitar que el rifle se clave en su omóplato.

- Ha sido fácil – sonríe Kido.

- Imbécil, la próxima vez puedes ser el que baje de un edificio sin arnés de seguridad, y se sienta como un pez siendo arrojado de un barco en movimiento – ella rota su hombro con cuidado – Te habrías dislocado el hombro -

Un fuerte golpe en la parte superior del vehículo los asusta. Todos miran al techo y observan como algo punzante penetra el techo de la van. La larga hoja a cortado el metal tan fácilmente como un abrelatas.

El novato grita como una mujer histérica y trepa hasta la parte trasera de la van. Kido mantiene la calma y lanza una pistola a la chica, ella la coge apunta al techo y empieza a disparar.

La larga hoja se retira y la van se sacude violentamente cuando el conductor gira el volante bruscamente en un intento de tirar a la persona en el techo. Algo cae y rueda y la chica deja de dispar , expulsa el cargador vacío y tiende la mano. Kido le lanzo uno nuevo, ella lo atrapa carga y espera. Su jefe mira por los espejos del vehículo y no ven nada acercándose nuevamente.

- No me gusta nuestro trabajo – murmura Kido.

- Jesucristo – solloza el novato.

- No debiste traer a tu hermano, Kido – dice la chica. Él se encoge de hombros

– Tenemos a un hombre caído y necesitamos un par de manos, no podía transportar a ese hijo de puta hasta la van yo solo, nos habría retrasado y no habríamos salido de allí con vida -

Ella vuelve su atención hacia el sujeto en el piso de la van. Ocupa un monto de espacio, sus botas son de cuero negro y hacen juego con sus pantalones de cuerno negro, la chaqueta también es de cuero negro -*Una que se quedara * - aunque ella sea mas pequeña que él.

Su cabello le llama la atención, es largo hasta los hombros y de color negro, lo lleva suelto y desordenado y cae sobre su rostro, cubriéndolo.

- Tiene pelo de una chica – resopla Kido – Lo que significa que es un cobarde -

Ella no esta de acuerdo mientras su mirada examina su ancha espalda, su cintura y sus voluminosos muslos musculosos. Es enorme y será extremadamente mortal si los medicamentos se disipan. Se pone de rodillas, mete la mano en el bolsillo de su chaleco, encuentra otro dardo y lo clava en el culo redondo del tipo.

- Tres – Kido se agacha al otro lado del hombre inconsciente – ¿Quieres matarlo ya? -

- Pesara mas de cien kilos, no permanecerá sedado por mucho tiempo, no es como si pudiéramos matarlo de una sobredosis y estoy segura que no quiero que se despierte antes del amanecer – ella se estremece ante la idea, todos ellos estarían muertos en menos de un minuto si eso ocurriera. Es un espacio reducido, le quitaría el arma antes que reaccionara, le rompería el cuello y haría picadillo al resto del equipo.

- Es cierto – Kido palidece probablemente esta pensando lo mismo que ella.

- Quiero irme a casa – dice el novato – Esto es una mierda seria y muy jodida -

Kido mira a su hermano.

– Estamos en guerra, uno de estos monstruos asesino a nuestra madre, no lo olvides -

La tristeza se apodera de la chica mientras se sienta. Su estrafalario grupo es pequeño, uno de los tantos grupos que esta por ahí intentado detener a los asesinos que salen de las sobras y se llevan a sus seres queridos. Ella ha perdido a su madre a manos de uno de estos monstruos. Los Vampiros son una amenaza para la humanidad y merecen ser exterminados.

Diez minutos después el vehículo se detiene y su jefe abre la puerta y examina su captura

– Buen trabajo -

Ella evita sus ojos, odia a su jefe, es un idiota, pero a él siempre se le ocurren los planes y sabe descubrir los nidos de los Vampiros. Kido se baja y ambos hombres arrastran al chupasangre fuera de la van. Ella los sigue hasta el almacén que les sirve como base de operaciones.

- Quiero su chaqueta – dice la chica en voz alta – Es mía -

Su jefe, Danzo, y Kido le quitan la chaqueta y dejan al hombre sobre el banco de pesas que han reforzado con chapas gruesas de acero. Extiende las cadenas, las envuelven alrededor de los brazos y piernas y cierran los grilletes alrededor de sus muñecas y tobillos.

- Tu lo vigilas, Sakura – dice Danzo.

- Genial – murmura. Su jefe le lanza una mirada molesta

– Mi nieto tiene un partido de beisbol a primera hora de la mañana y Kido entra trabajar a las cinco. No me fio de dejar al novato con esta cosa – dice señalando al tipo inconsciente – Podría convencerlo para que lo suelte. Tu no tienes vida - A ella le moletas ese recordatorio.

– No he dicho que no me quedare, lo haré – responde con fastidio.

Los chicos salen, Kido tira de su traumatizado hermano hasta la van, y ella cierra la puerta del almacén. Se quita las armas, camina hasta donde esta una silla, la agarra y la lleva hasta donde esta el tipo en el centro del lugar. El mango del tragaluz cuelga de un cable largo al lado de su silla, ella levanta la vista para asegurarse que este cerrado el tragaluz y que el edificio es seguro. Siempre le preocupa que los sigan, pero hasta el momento no los han seguido, mira su reloj y en un par de horas amanecerá.

Fija su mirada en el hombre inmóvil sobre el banco, se pone de pie y se acerca a él, el ultimo Vampiro que atraparon estaba sucio, apestaba y vestía como vagabundo. Este tipo esta bien cuidado y limpio. Ella duda, pero aparta su cabello suavemente de su rostro para verlo bien, las sedosas hebras negras se deslizan sobre sus dedos. Llamarlo guapo seria un eufemismo.

- Hola cosa caliente -

No es solo guapo, es un hombre demasiado masculino. Tiene la barbilla pronunciada, pómulos esculpidos y una boca muy sensual. Se acerca mas y aspira su maravilloso perfume mientras sus dedos acarician su pelo - *Es hermoso, el comentario de Kido ”Parece una chica”- ella sonríe – Nada en este tipo es remotamente femenino, ¡¿Que estoy haciendo?!* - ella aparta la mano y retrocede hasta llegar a la silla.

Devuelve su mirada al vampiro. Lleva una camiseta sin mangas, muestra mucha piel, sus grandes bíceps y anchos hombros. El algodón fino se estira sobre su torso y vientre plano. La hebilla de su cinturón negro tiene un escudo tallado.

-*Debe medir como un metro noventa y cinco. Hemos sido afortunados al capturar uno tan grande, probablemente no es viejo, a juzgar por su ropa motorista. Los Vampiros tienden a elegir estilos que reflejan la época en que fueron convertidos. Incluso los mas viejos se aferran a los pequeños detalles que les son familiares * - Sakura cuenta mentalmente los que ha matado en los últimos 2 años - * Nueve * - y en todos habían signos que mostraban su verdadera edad.

Echa un vistazo a su reloj, ahoga un bostezo y se relaja en su silla. Una parte de ella espera que él no se despierte antes del amanecer. Cuando el sol este en los alto, abrirá el tragaluz y acabara con él.

Mira de nuevo al tipo y una parte de ella desea que él no sea un Vampiro, seria una lastima perder a un hombre tan magnifico, pero realmente no tiene dudas de su culpabilidad. Él es un asesino despiadado, un chupasangre dentro de un sexy cuerpo. Se muerde el labio, rueda los hombros y hace una mueca de dolor. Los hombres inocentes no pasan el rato en un Club de Vampiros y duda que esos monstruo permitan a sus victimas salir a tomar aire fresco antes de drenar su sangre.