Capítulo 1
Siempre creí, que estaría dentro este agujero de desesperación, hasta el día que termine desapareciendo, inclusive, estando acompañado por una mujer acomodada en varios aspectos en algún futuro no muy lejano, haría las cosas peores en el infierno que hemos llamado “vida”.
Incluso ahora, que me encuentro bebiendo alcohol, mientras había una fiesta en la mansión llevándose a cabo, no puedo dejar de pensar en aquellos pensamientos que tengo desde hace mucho, no me importa que digan sobre mí, sea bueno o malo, quisiera morir. Pero aun con ello, no poseo el coraje para hacerlo, por tanto, seguiré viviendo igual que un cobarde, al mismo tiempo que ahogo estas penas en esta bebida, que sabe bastante mal en realidad.
Estaba tan sumergido en mi mundo interno, que no me di cuenta de su presencia, otra de las tantas sirvientas que trabajan aquí, era fácil suponer que la enviaron a verme, se nota que les gusta tenerme atado y vigilado. No me moleste en verla, simplemente respondí vagamente a la pregunta que hizo, además de no darle importancia a ese notable nerviosismo suyo.
???: Señor, ¿Necesita algo?
??: No, estoy bien, puedes irte.
???: Sí…
En cuanto recibió dicha respuesta, la hermosa chica, que tenía el cabello marrón oscuro y ojos de un color azul claro como el cielo iluminado por la luz del sol, dejó el sitio de donde me encontraba, en aquel balcón apartado de toda la multitud. Ni siquiera prestaba atención a todo el bello paisaje nocturno de aquella noche, no parecía importarme nada más.
Sin embargo, note una mirada observándome de lejos, se trataba de ella, de nuevo, quien me observaba desde la distancia, solo la ignore. Aunque empezó a molestarme un poco, luego de unos minutos, eventualmente, terminó yéndose, así que regresé a lo mío, deseando que el dolor acabe ya, no obstante, espere en vano, pues eso nunca iba a terminar. Esa solía ser mi opinión.
Ya ni siquiera quise beber más, por no aguantar ese sabor horrible en mi boca, así que fui al dormitorio, para poder dormir tranquilamente, después de un largo día, no obstante, parecía que la sirvienta de hace rato estaba ahí, limpiando, tampoco le di importancia, era su trabajo, no tenía por qué quejarme. Y ella no planeaba decirme nada, hizo una reverencia en cuanto me vio y dejo la habitación, deseándome las buenas noches, lo que hice yo también.
Luego de despedirnos, me dispuse a ir a darme un baño, no sin antes, notar que había un jarrón con rosas en el escritorio, algo raro, pues no suelo tener tales cosas, eso claramente, fue obra de aquella chica.
─────❀◦❀◦❀─────
Ni siquiera entendí la razón de que dejara más de ellas en el transcurso de los días, ya sea cuando traía comida o limpiaba el lugar, era un tanto raro, pero tampoco me molestaba, simplemente me era indiferente, al comienzo. Hasta que una noche, en la que ella vino a limpiar, antes de que se fuera como siempre, decidí detenerla, para poder preguntarle los motivos detrás de sus extrañas acciones, de estas últimas dos semanas.
Quisiera preguntarte algo.
???: ¿Sí?
¿Por qué dejas flores en mi escritorio?
???: Pues yo… la verdadera razón es que… quiero hacer que sonría…
A pesar de que, en un principio, la chica se notaba nerviosa por la pregunta, finalmente la respondió con total confianza, no obstante, no esperaba tal respuesta de ella, la verdad es que, no sé me ocurría una razón para aquellos regalos suyos, incluso durante estas semanas, pensé tanto, y jamás obtuve alguna explicación convincente.
Mi expresión no parecía revelar nada, manteniendo mis sentimientos bajo un rostro frío y sereno, como me habían enseñado desde que tengo memoria, así que procedí a pedir explicaciones.
¿A qué te refieres…?
???: Pues, sonará extraño, pero, veía una tristeza muy profunda en sus ojos, o eso creí yo al verlo antes de la fiesta de aquel día, aunque no pareció notarme en ese momento.
Por ello, supuse que las flores le ayudarían, de la misma manera que me ayudan cuando me siento igual que usted. Todo el mundo está triste a veces, sin embargo, considero que no fue una buena idea entrometerse en asuntos ajenos, así qué lamento mi intromisión.
¿Por qué se preocupaba tanto por alguien que no conoce?, no tenía sentido, al menos no era alguna situación grave, aun así, tampoco me daba mucha confianza esa idea que tuviese aquella mujer, por ende, tuve que ser claro con mis pensamientos con ella.
No te preocupes por mí, sigue con tu trabajo.
???: Dejaré de hacerlo si me lo ordena entonces.
No me molesta, solo no quiero que acabes en problemas, ten cuidado.
???: Gracias por su preocupación, Señor Derek, me retiraré por ahora.
Luego de que terminará yéndose de la habitación, me terminé quedando sentado en la cama, observando detenidamente las rosas que había en aquel jarrón, no parecían flores del jardín de la mansión, probablemente, ella misma cultivaba, o las haya conseguido de algún sitio.
Por otro lado, aunque intentaba ignorarlo en estos días, podía llegar a quedar totalmente hipnotizado por ese olor encantador que desprendía la chica en todo momento, cuando se acercaba a verme, una dama bastante atenta y delicada en particular.
Derek: Tiene un aroma muy dulce, y es amable, pero, no debería pensar esas cosas…
─────❀◦❀◦❀─────
Luego de dicho suceso, intente ignorar aquellos pensamientos que tenía con respecto a todo lo acontecido ese día, no obstante, fue imposible. Esa chica era sumamente agradable que, incluso, nos tomábamos un poco de tiempo para charlar entre nosotros, si teníamos la oportunidad, no eran muy largas, pero, de alguna forma, me llenaban mucho más que cualquier comida o bebida en este mundo.
Durante el transcurso, intentaba calmar estos sentimientos que enloquecían dentro de mí, sin embargo, tampoco se trataba de una sensación molesta como parecía en un principio. Me gustaba conocerla mejor, mientras que yo me encontraba en el escritorio trabajando, y ella acomodando unas cosas del dormitorio.
Derek: Entonces, dices que estás flores, las cultivas.
???: Sí, mi madre me enseñó hace muchos años, me gustaría poder dedicarme a una cosa parecida en el futuro.
Derek: En ese caso, lo lograrás, y sus padres estarán orgullosos de usted.
???: Muchas gracias, ellos siempre me cuidan desde el cielo.
Aun con esa respuesta un tanto triste, mostraba una sonrisa tranquila en su rostro, era extraña y llamativa a la vez, que pueda continuar y esforzarse todavía, de todas formas, pedí disculpas por aquel comentario mío, manteniéndome sereno en todo momento, como debía ser.
Derek: Me disculpo por eso…
???: No se preocupe por ello, Señor Derek, ahora continuemos con el trabajo.
Derek: Esta bien, Rosalind...