Fatídico

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Summary

Dafne es una joven estudiante de filosofía que quiere escribir un libro pero por falta de experiencias en su vida no se vez capaz de hacerlo. Ha tenido una vida buena, una vida perfecta. Un novio que la quiere, una familia que la aprecia y rodeada de amigos. Ella siente que le falta inspiración por no experiencias traumáticas, y tiene la necesidad de contemplar el sufrimiento en primera persona. Como Dafne dice, ten cuidado con lo que deseas que el universo tiene oído y puede escucharte. El universo la escuchó y su vida se volverá... fatídica. Todo lo que ella deseaba, su vida cambiará por completo y le tocará vivir momentos turbios pero... ¿A causa de que? ¿Por qué será?

Status
Complete
Chapters
64
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Introducción


                       Quiero oscuridad


                       Quiero caos


                       Quiero destrucción


                       En mi vida.


Me preguntó a mí misma....


¿Por qué las personas de corazón puro le atrae la oscuridad?


Nunca tendré la respuesta si la desconozco.


Ten cuidado con lo que deseas, es lo que se suele decir.


Por qué el universo tiene oídos, y puede escuchar los deseos que tú pides.


Estuve rogando en sentir sensaciones nuevas en mi vida, que lo simple y la tranquilidad se esfumará de mi camino para poder vivir nuevas experiencias.


Necesito esas nuevas experiencias si quiero llegar a ser lo que quiero ser...


Y si, el universo me escuchó.


Todo lo que puedo decir es que...


Todo fue fatídico.


Tenía puesto el dedo en mi boca sentada frente al portátil y pensando, desvíe mi mirada a la hora que era.


Tres de la mañana.


No tenía inspiración, no tenía nada que escribir.


Me sentía frustrada por qué no podía escribir ni si quiera algo que me saliera de mi propia inspiración.


¿Como podría escribir un libro si toda mi vida ha sido perfecta?


No tengo nada de lo que escribir.


Vaya mierda.


Cerraba el portátil dejándolo sobre el escritorio y me volvía a mí cama.


No tendría por qué quejarme por qué tengo una buena vida, pero yo...


Lo que necesito es vivir, vivir de verdad


*******


Tengo veintiún años.


Voy a la universidad, estoy estudiando para la carrera de filosofía.


Y tengo un novio que me quiere pero...


—¿Tú vas a venir a la manifestación, Dafne?—preguntó Abigail refiriéndose hacia a mí mientras que comíamos en el campus.-


Sacudía mi cabeza sin entender


—¿Que manifestación?—pregunté sin entender.—


—Chica, lo que hemos hablado antes de empezar las clases.—dijo en un tono malhablado y rodaba sus ojos.— Las chicas harán una manifestación a fuera por qué reformaron las residencias de los chicos y a nosotras nos han dejado de lado, vamos a protestar.—


—¿Y para que voy a ir yo? Yo vivo en un apartamento.—


—Para apoyar a la causa.—


—No creo.—le respondía seriamente y me levanté del césped, sacudido mis vaqueros.— Además, este fin de semana he quedado con César, me ha dicho que tiene una sorpresa para mí.—


Abigail alzaba sus cejas incrédula y ella se cruzaba de brazos


—Pensaba que estabais peleados.—


Fruncía el ceño repentinamente sin entenderla


—¿Por qué has pensado en eso?—


—No sé, últimamente estáis más distantes...—


—No, no es cierto.—


Si que era cierto pero no quería que Abigail se pusiera de intensa


Ella desvío su mirada de ojos azules hacia al frente y alzó su barbilla


—Hablando del rey de Roma.—dijo con cierto ironía fijando su mirada a la puerta de la universidad.—


Yo también desvíe mi mirada hacia la puerta


César estaba esperándome, con una mano subida en señal de saludo y resoplé


Otra vez una de sus inesperadas visitas...


Volvía a mirar a Abigail repentinamente


—Me voy, ya nos veremos.—


—De acuerdo pero si cambias de opinión, avísame.—


Asentía dándole la razón aunque no iría a esa manifestación y andaba a paso lento mirando a mi novio.


César de estatura media, un metro setenta y cinco, delgado, pelo castaño claro y alborotado, labios finos, ojos pequeños y azules... junto a sus lentes cuadradas.


Es un tipo atractivo pero no era tan guapo, era como.. un chico del montón.


Ni guapo ni feo.


Pero me atraía mucho su personalidad, al principio de la relación.


Ahora.. no le veía de la misma forma.


Finalmente llegué a colocarme delante suya y él se apego más a mi con una sonrisa ingenua, dándome un beso en los labios


—Quise hacerte una pequeña sorpresa.—


Siempre lo haces... pensé.


—¿Que haces aquí?—pregunté.—


—Tengo unos días libres, no tengo tantos exámenes de por medio y quería verte.—


—Quedamos en vernos el sábado.—


—Si pero quería adelantarlo, ¿te molesta?—


—No, no.—


César me sonreía con inocencia y me besaba repentinamente, le seguía el beso con poca ganas hasta que se apartó sus labios de los míos.


—¿Almorzamos juntos?—


No me apetecía ir a comer con él...


—Prefiero que vayamos a mi casa, directamente.—


*******


Estaba acostándome con César en mi habitación.


Yo estaba abierta de piernas medio-vestida al igual que César, solo desnudos por la parte de abajo.


Él estaba encima de mí penetrando rápido mientras besaba mi cuello y yo miraba al techo como si fuera lo único más entretenido.


Para mí el sexo con César era aburrido.


Es aburrido.


—Me voy a correr.—anunció entre jadeos en mi cuello sin dejar de penetrar.— ¿Me puedo correr dentro?—


—No, córrete fuera.—


Escuché a César de jadear más escandaloso y yo fruncía el ceño con ganas de que terminara ya.


Finalmente él sacó su miembro dentro de mi, se tocó su propio pene y se corría en mis sábanas pero también me llegó a manchar las piernas.


Ni si quiera quise mirar cómo se corría, decidí mirar a otra parte.


César suspiró levemente, descansado y se tumbo a mi lado.


—¿Has dejado de tomar las pastillas anticonceptivas?—


—Si.—


En realidad, le mentí, no quería que se corriera dentro de mi.


Incluso sentir su semen dentro de mi...


Me incomodaba.


Él se quedó en silencio por segundos y repentinamente bajo su mano hacia la mía, agarrándola.


—Se qué últimamente nos vemos muy poco.. pero las oposiciones de la policía son muy difíciles y tengo que estudiar mucho.—


—No te preocupes.—susurré con indiferencia.—


De repente sentí como César se colocaba de lado y paso su mano por mi vientre hasta mi ombligo, acariciándome.


Yo desvíe mi mirada hacia a él para que no sospechara mi indiferencia hacia su persona.


—Te dije que el sábado te tenía una sorpresa ¿cierto?—


—Si.—


—No quiero estropear la sorpresa pero tal vez no te guste.—


Fruncía el ceño sin entenderle


—¿Qué es?—


César suspiró inseguro por mi respuesta


—Quiero presentarte a mis padres.—


Alzaba mis cejas repentinamente sin esperarme su propuesta y dejaba mis labios finos entre abiertos


—¿Presentarme a tus padres...?—


—Bueno.. Ya llevamos dos años, ¿no piensas que es el momento para hacerlo?—


Me sentí en un aprieto y también desilusionada por ello, pensaba que era otra cosa


—Ellos ya saben que tenemos planes, que nos vamos a casar cuando apruebe las oposiciones y nos iremos a vivir juntos, lo lógico sería que te conozcan..—


Suspiraba profundamente cuando hablaba del futuro y miré al techo.


—Si, es lo lógico.—


—¿Te parece bien?—


Asentía queriendo que la tierra me tragará y me dio un beso en la mejilla


—Todo va a salir bien.—


<< ... >>


Cuando César se fue de mi casa, me fui directamente a la ducha para quitarme la suciedad y sentir el agua caliente.


Me sentía vacía por dentro, infeliz.


César y yo llevamos dos años saliendo juntos.


Le conocí por qué casi me atropello un coche y él me socorrió, como si fuera una película romántica...


Nunca me había atraído su físico, más bien, su personalidad.


Su inocente sonrisa, su optimismo, si atención hacia a mí.


Pero a la hora de hacerlo.. no es pasional.


No hay pasión entre los dos, pero si amor.. por su parte.


Echaba hacia atrás mi cabello negro azabache con reflejos azulados y largo mientras intentaba dispersar mis ideas pero no podía.


No podía.


Él tenía el futuro perfecto para nosotros.


Me pidió casarme con él hace tres meses, y de nuestro futuro pero yo no..


Yo no quería casarme con él, ni si quiera sé lo que quiero en el futuro.


Bueno, en realidad si se lo que quiero pero no puedo por qué.. me siento aburrida con mi vida.


Me salía de la ducha mientras me secaba y me miraba a mi misma.


Yo de altura no era muy alta, mido un metro sesenta y tres, pechos grandes y cadera ancha con un enorme culo junto unos muslos grandes pero un viente plano.


Mi rostro es fino, unos delgados labios, una nariz fina y alargada con unos ojos redondos y enorme que no me cabían en la cara de color azul grisáceo con una piel blanca.


Obviamente me consideraba mucho más atractiva que César y tal vez tenga un complejo de superioridad por ello, de pensar que podría estar con alguien mejor que él...


Pero ese no es el motivo de nuestros problemas.


Es su intensidad.


<< ... >>


Cuando me puse cómoda, estaba en pijama y sentada en mi silla del escritorio con la mano puesta en mi boca, girando en mi silla giratoria de forma pensativa.


Quiero escribir un libro lleno de emociones que la gente se identifique.


¿Pero como lo hago?


Si no he tenido una mala vida, no he tenido.. sufrimientos o algo que contar.


Suspiraba nuevamente con más frustración que la noche anterior y escuché mi móvil que me mandaban mensajes.


Extendía mi mano repentinamente al escritorio y me quedé mirando quién era.


Abigail.


No leí los mensajes por qué no entré al chat de WhatsApp pero me quedé pensando.


No quiero ir este sábado a conocer a los padres de César.


No quiero.


Decidí llamar a Abigail con mis dedos colocado en mis labios y no tardó en cogerlo.


—Dafne, te acabo de escribir.—


—Si, pero no he mirado los mensajes.—


—¿Entonces?—


—Nada, te llamo para decirte una cosa.—


—Claro, dime.—


—¿Cuando era el día de esa manifestación?—


—El sábado.—


—Vale, pues el sábado iré a la manifestación.—