Capricho

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Summary

Había una vez en la opulenta ciudad de Alemania, un joven de una familia millonaria llamado Atlas Nicolay Baskerville. A simple vista, era un hombre elegante y refinado, con un orgulloso apellido y una educación magnífica. Sin embargo, detrás de esa fachada de perfección se escondía un monstruo sediento de poder, caprichos, deseos peligrosos y la necesidad de tener el control de todo. Aquel monstruo estaba esperando pacientemente su próxima presa. Por otro lado, estaba ella, una joven mujer de 18 años llamada Karla Blair Dimir. A pesar de pertenecer a la misma familia humilde, su vida era completamente opuesta a la de Atlas. Karla apenas había tenido las oportunidades de experimentar el mundo exterior, ya que su familia la mantenía donde a ellos les convenia, aun que la tirarán a un cerro en pleno invierno. Su familia le era mas facil abandonarla como un perro. Aunque intentaba demostrar al mundo que era una mujer madura y responsable, en realidad se encontraba en una constante lucha por entenderse a sí misma. "Estás loco", responde Karla ante la propuesta de Atlas. Sin embargo, la tentación de una vida llena de lujos y comodidades se hace presente. Atlas, por su parte, insiste: "Pero tengo dinero de sobra". Ambos se ven arrastrados a un juego peligroso en el que el capricho, amor, la ambición, la mortalidad, deseo y las decisiones morales, éticas se entrelazan.

Status
Complete
Chapters
48
Rating
5.0 7 reviews
Age Rating
18+

1

Capítulo 1








Si bien no estaba bien que mi familia fuera de este modo. No tenía de otra. Suelto un suspiró mientras caminaba por el valle. Estaba en una caminata por un bosque donde quiero acampar por unos días. Mi mamá y mi papá ya no me soportan en casa. Estaba frustrada de estar aquí. Me mandaron a acampar ya que no soportaban la guerra que supuestamente causaba en casa. ¿Qué tiene de malo ser virgen y odiar los hombres?. Estaba caminando frustrada al recordar como golpee a mi amigo por intentar sobrepasarse conmigo. Dios era ridículo que me hicieran esto. Quieren más a ese maldito idiota, que yo que soy su hija. Maldecía por lo bajo hasta llegar a donde había una explanada donde podía usarla. Estaba arriba del maldito cerró. Miraba y recordé que pronosticaron lluvias fuertes esta semana.


—Me quieren matar mis padres. —Gruñó molesta.


Sigo caminando hacía arriba. Llegué a la gran explanada de arriba que sólo tenía árboles más grandes y tiene un baño mejor. Suspiró para revisar. Tiene la pequeña estructura tiene baño en cubículos cerrados obviamente pero sin paredes que separen del baño normal. Se veía en seguida el lava manos y la gran pared de espejo. Al otro lado es igual solo que en vez de lava manos tiene una zona para afirmar cosas, tiene un lavadero de ropa a mano de piedra. Las duchas en cubículos igual. Al menos no me trajeron donde me fueran a matar fácilmente como un animal. Hago una mueca al saber que este lugar se ve mucho lo que son leones de campo.


—Dios dame las fuerzas.


El lugar es hermoso, es como una película súper rara pero hermosa. Su estilo de dark romance o película de terror. Podría decir como ese vistazo de crepúsculo. Me ganó entre varios árboles que estaban cercanos. Empiezo a instalar todas mis cosas. Estaba feliz ya que lo hice a mi modo y no tendría problemas. Estaba todo instalado. Agradecía que se apiadaron al entregarme la carpa grande donde tiene donde podría estar de pie. Termino de instalarme. Dejo las cosas a dentro. Saco el colchón inflable, típico chino que es de dos plazas y que Se enciende una maquinista de adentro para que se infle sola. Esperé unos cinco minutos cuando termina de inflarse. Lo apago la maquinita.


Preparo las mantas que me guardo mi mamá. Estaba todo cómodo. Miro todo esto con un puchero. Odiaba tener que estar de esta forma. Escucho que alguien llega. Asome mi cabeza para ver a un hombre alto. Se veía como un modelo. El estaba en silenció armando su carpa de acampar. Era de color negro totalmente. Vuelvo a lo mío y me quedé sentada buscando forma de pensar. ¿Cómo mierda mis padres me hicieron esto?. Me mandaron a campar en pleno inicio de invierno. Miraba mi comida instantánea. Quería llorar bastante ahora. No me aguante y empecé a llorar el silencio.


—Maldito engendró, ojalá te rompas las piernas jugando fútbol, bastardo. —Digo recordando a mi ahora ex amigo.


Francisco. Maldito Francisco bastardo. Ojalá te mueras. Sigo llorando pero ahora empiezo a comer. Cae la noche y me fui a dormir. Mientras dormía, me despertó el escuchar como alguien caminaba acompañado. Me muevo para salir de mi carpa curiosa. Vi al hombre junto a una mujer. El me mira y yo saludo con la mano. Me voy al baño. Hago mis necesidades. Salgo del cubículos para lavarme las manos. Aquel hombre sigue parado en ese lugar. Me fui a mi carpa rápidamente. Dentro de este estaba me metí a mi cama. Mi celular vibra. ¿tengo señal?. Revisó mi celular.


|Mamá: Cariño tu hermano va a llevarte mañana un alargador, para que uses corriente.


Hago una mueca molesta.


|Yo: ¿Me mandas un alargador, en vez de preguntar como estoy?, que horrible madre eres.


|Mamá: Cállate, por tu culpa Fran esta llorando aun.


|Yo: Traidora, ojalá el karma o dios te cobre bien caro lo que me hiciste a mi.


Apago el celular furiosa. Lloré un rato hasta que me dormí.












⪩╒༻Al Otro Día༺╕⪨












Suspiró para ver como llega mi hermano. Tuve que bajar del maldito cerró. Jorge se baja de su auto para entregarme tres bolsos grandes. Lo miro molesta.


—La mamá te manda esto, lo siento mucho. Pero Francisco es mejor que tu. —Sonríe algo tenso.


—Te odio.


—Yo igual, pero mamá te parió y bueno. —Se cruza de brazos soltando un bufido.


Gruñó para el entregarme algo de dinero en efectivo.


—Papá dijo que venden leña. Espero que compres con este dinero la leña. Tienes cocinilla, pero no tienes algo para que no tengas que pasar frío.


Muerdo mi labio, cerrando mis puños y cierro los ojos con fuerza. Paso mi mano por mi cara.


—La Concha De Tu Prima. —Digo frustrada.


—La misma tuya. —Responde.


Tomo el dinero molesta. Me llevo todo sola. El se fue. No se si es porqué estoy enojada, o simplemente soy fuerte. No demoré nada en subir el maldito cerró. Dejo todo dentro de la carpa. Revisó los bolsos. Tenía alimentos de todo tipo. Dentro de un pequeño refrigerador y con alargador. Maldigo para volver a llorar. Camino con el alargador. Lo enchufo y con cuidado lo paso por algunos árboles para no molestar a nadie. Llega hasta mi carpa. Enchufo el maldito refrigerador. Pongo todo lo que necesito congelar seco mis lágrimas pero es imposible no seguir llorando. Escucho a alguien acercarse a mi carpa. Mire a la entrada de mi carpa. Vi aquel hombre de anoche. El me miraba curioso.


—¿Sucede algo?. —Pregunta curioso.


Su voz tenía acento alemán o ruso. Era raro pero era atractivo. Todo en el es atractivo.


—No, todo esta bien. —Sonrío para fingir que todo estaba bien.


—¿Segura?. —Insiste.


—Si, perdón si le molestó con mi llanterío.


—No me molesta, solo me preocupa.


—Tranquilo, todo va de maravilla. —Sonrío mostrando mis dientes.


El asiente.


—Me llamo Atlas, ¿tu te llamas?.


—Karla, un gusto de saber su nombre Atlas.


El asiente. Se retira. Yo sigo en lo mío. Pase todo el día dentro de mi carpa para luego al caer la noche me hice de comer. Fideos instantáneos asiáticos. Era abrumador el hecho que este comiendo esto aquí. Lloré un buen rato. Terminando mi cena me fui a dormir. Como la noche anterior fue más de lo mismo pero esta vez fue diferente. Esta vez solo escuché como si estuviera el teniendo sexo. Estaba avergonzada pero me obligue a dormir.












⪩╒༻Una Semana Después༺╕⪨












Era todas las noches los mismo. Me despierto soñolienta. Las ganas de hacer pis me mataban. Estaba lloviendo horriblemente. Camino con mis nuevas pantuflas. Llegó al baño. Hago mis necesidades tranquilamente. Escucho forcejear a alguien. Luego una mujer correr. Me quedé en mi cubículo. La risa de Atlas vino a mis oídos. Pocas veces hablaba con el ya que me dedique a llorar. Salgo de mi cubículo. Había sangre en el suelo. Me voy a lavar las manos tranquilamente. Ahora que recordaba, Siempre que veía a Atlas estaba vestido de negro, que raro es creo. Levante mi mirada y vi a Atlas aparecer.


—¡Ahhhh!. —Grite asustada.


Me toco el pecho y miro furiosa a Atlas.


—Oh Karla. —Saluda acercándose a mi.


¿Este hombre no tiene otra ropa que no sea negra?. Bufo para mirarle molesta.


—Dios, casi me matas de un susto. ¿Sabes que es malo asustar a una persona cansada?. —Lo regaño.


—Oh perdóname, no me di cuenta. —Me mira haciendo un puchero.


Es tan guapo que no me quejo de lo bien, que le queda el puchero.


—Aja si claro, haré que te creo aun que si me asustaste bien feo. —Me quejó.


Suelto un bostezo.


—¿Tienes sueño?, ¿no pensé que fuese tan aburrido hablar conmigo?. —Me mira fingiendo claramente lo herido que estaba.


Me río para negar.


—No sería nada aburrido tenerte en mi carpa. —Bromeo divertida.


—Me estas haciendo una propuesta muy buena. —Sonríe.


Trato de no verle mucho. Atlas tiene unos ojos muy hermosos, eran como de oro y esa sonrisa suya blanca. Un cabello negro que creo que hasta se traga la luz natural. No sabía si era rizado o liso y la curiosidad me mataba. Aparte de alto era un hombre bastante atractivo.


—¿Si no?. —Muevo mis cejas para reírme y negar. — Buenas noches Atlas, con cuidado.


Le doy la espalda bostezando.


—¡Espérame desnuda!. ¡Voy por ti!.


—Obviamente amigo mío. —Digo sarcástica.


Me río para irme a mi carpa. Al entrar me cambie de ropa y me fui a dormir. Media hora mas tarde estaba despertando por sonidos en mi carpa. Abro los ojos para ver a la figura de un hombre. Estaba asustada. Prendo la pequeña lámpara que me trajo el desgraciado de mi hermano. Era Atlas pero con otra ropa. Me mira curioso.


—No veo que estés desnuda. —Me mira curioso.


Como si fuéramos grandes amigos de toda la vida se acostó a mi lado. Yo estaba aún en shock.


—¿En serio?.


—Si. —Responde riendo.


Niego divertida.


—Estas loco.


—Tu estas loca. Al venir en invierno de acampada.


—No vine porqué lo quise. Vine porqué mi familia es una mierda.


—Pienso lo mismo de la mía.


—Sorprendente. ¿De donde eres?.


—De Berlín Alemania. —Responde mientras está acostado de pecho contra la colchoneta inflable.


—¿Vienes de visita aquí a chile?.


—Vine por un juego, tengo visa especial para estar el tiempo que me plazca.


Asiento. El juega con mi pantalón de pijama.


—¿En que trabajas?.


—Tengo una larga y extensa línea de hoteles en todo el mundo.


—Sorprendente.


—Si, ¿y tu a que te dedicas?. —Pregunta mientras juega con mi pantalón de pijama.


Supe en seguida que quería quitármelo. Solo lo deje jugar con el.


—No quede en la universidad. Tengo problemas con mis padres ya que no me gusta la idea de tener pareja. —Respondo.


—¿Por eso lloras siempre?. —Dice algo molestó.


—No. En realidad lloro ya que mis padres me tiraron aquí como un perro. Pagan mi estadía aquí, pagan mi comida y todo para que no me vaya de aquí. Todo ya que casi le rompo un brazo a un ex amigo mío. Todo por qué el quiso algo conmigo. —Respondo algo frustrada.


—¿Algo contigo?, ¿en que sentido?.


—Quiso sobrepasarse. Mis padres lo quieren más a el que a mí.


Bajo mi mirada a mis manos.


—Que mal. Yo le hubiera cortado las manos si fuera mujer.


—Pues mírame a mi. Soy un desastre y lloro mucho por la culpa de un hombre literalmente.


—¿Es feo?.


—Si y ni me atrae sexualmente. Dios sí fuera por lo menos decente en el ámbito visual sería más pasable, pero es un cerdo total. —Bufo cruzándome de brazos.


El se ríe para acariciar mi cintura. Lo miro algo tensa.


—¿Y yo?.


—¿Te vas pronto?.


—Si, pasado mañana. Te digo la verdad. Me tienes encaprichado.


—¿Encaprichado?.


—Quiero ver y probar lo que esta bajo esa ropa.


—Lamento decirte que no es nada diferente a otra mujer, aparte se que soy virgen. —Ruedo los ojos frustrada.


—¿Eres virgen?.


—Si. —Digo orgullosa.


—Con más ganas debemos hacerlo entonces.


Se mueve para estar sobre mi. Me quita el pantalón. Chille por esto pero me cubro con la almohada. El trata de quitarla.


—Vamos, seré suave.


—No quiero, en serio.


—Voy a ser suave y delicado. —Asegura.


—¡¿Estas loco?!.


—Y con mucho dinero preciosa.


—No me importa tu cochino dinero. —Me quejó furiosa.


Le pego con la almohada. No pierde tiempo en acercarme a su cuerpo. Me sonrojo mucho.


—Karla no seas mala, dame tu cuerpo y todo tu ser.


—Estas totalmente desquiciado. —Le digo sonrojada.


—Si, verte y solo escucharte llorar me enferma. Quiero escucharte llorar de placer.


Dudo pero si no era ahora, sería nunca.


—Esta bien, pero se cuidadoso por favor. —Estaba asustada.


Me tiemblan las piernas. Apago la luz. El se ríe para quitarme la ropa. Se quita la suya. Cierro los ojos nerviosa. El viento afuera era horrible y la lluvia era feroz. Me besa. Era el deleite. Cierro sonrío a lo bien que besa. Su sabor a pasta dental. Dios prefiero esto a la boca de Francisco, si con solo hablarme me daba asco. Mis manos sobre sus hombros fuertes. Acariciaba sus hombros y el beso era más intenso. Le sigo totalmente intensa igual. Sus manos acariciaban mi cuerpo su miembro pasaba y rosaba mi intimidad. Suelto un jadeo temblorosa. El besa mi cuello. Le doy el espacio. Mis manos en su cabello. Totalmente rizado. Su cabello era rizado. Acariciaba su cabello y disfrutaba de sus besos en mi cuerpo.