Capítulo 1: Renacimiento
—Hace frio... no puedo ver bien… ¿dónde estoy?... Me siento débil y me duele el cuerpo, ¿qué está pasando?, mis piernas no me responden como yo quisiera… —decía una voz femenina, solitaria en un mundo oscuro y desolado, a punto de dejarse caer al frio suelo…
—¡Ah Rayos! Fue otra vez esa pesadilla, últimamente he soñado lo mismo, ¿qué significaran estos sueños?, ¿o será porque veo muchas películas y series de terror?, ah que tonterías estoy pensando, ¡debo ir a la escuela!
Mientras la joven chica desayunaba y se cambiaba de ropa prendió la televisión para tener algo que escuchar y no aburrirse. Puso el canal de noticias escuchando de aquellos extraños “fenómenos” que estaban ocurriendo alrededor del mundo:
—¡Buenos días!, hoy 15 de agosto tenemos lo último relacionado a los eventos que se han hecho presentes con respecto a las criaturas depredadoras… recuerden manejar con cuidado y refugiarse bien durante la noche, no salga de su casa si no es necesario, y se le pide a la población no viajar a lugares oscuros, iluminar su casa lo más que pueda, ¡que tengan un buen día! En otras noticias…
—Así es, desde hace un par de años el mundo se ha visto azotado por criaturas humanoides que devoran humanos, lo curioso es que son nocturnas ya que al parecer no ven muy bien de día y se alejan de fuentes de luz, espero llegar pronto a casa y jamás toparme con esas cosas. —decía la joven chica mientras dejaba su casa para ir a la escuela con una mirada de preocupación y una risa nerviosa.
En su camino a su escuela, mientras andaba y estaba absorta en sus pensamientos, una voz amigable y energética menciono un nombre por el que respondió aquella preocupada chica.
—¡Rose! ¡Espérame! gritaba una chica rubia desde lejos refiriéndose a su aparente amiga.
—Jenny? —le preguntó.
—Si, soy yo tonta, ¿por un par de meses que no nos vemos ya me olvidaste? —mencionaba la chica rubia con algo de sarcasmo acoplándose al paso de Rose.
—Ah, lo siento, es que estaba pensando en las noticas de hoy, y tengo algo de miedo de encontrarme con esas cosas— mencionaba Rose con un tono preocupante.
—Oh entiendo, y no te culpo, hasta el más valiente temería al encontrase con esas cosas, y más cuando dicen que su piel es invulnerable a las balas de cualquier calibre, no entiendo como podrías defenderte de algo así— dijo Jenny—. Pero bueno, este es nuestro primer día de preparatoria y puede ser que hoy sea un día interesante, digo, nunca se sabe—decía eufóricamente para levantar el ánimo mientras seguían caminando.
Paso el día escolar, y las cosas parecían ir bien, Rose y su amiga conociendo a sus nuevos compañeros y maestros poco a poco, hasta que, a punto de salir de la escuela, una voz familiar le arruinaría su ánimo.
—Chiquilla, ¿eres tú? — una frase que haría que Rose empezara a temblar—. No pensaría que te encontraría de nuevo junto a esa rubia infantil, descuida, es un año nuevo y quisiera que fuéramos amigas, ¿qué dices? —mencionaba aquella chica de humor desagradable con un tono presuncioso.
—¡Basta Alice! — dijo Jenny en voz alta—. Puedo permitir que me insultes, pero Rose no merece que la humilles así, ya pasamos toda la secundaria aguantando tus juegos, y ya estoy harta.
Mientras Jenny y Alice discutían, Rose prefirió simplemente taparse los oídos e ignorar lo que estaba pasando, mientras que pequeños fragmentos de su memoria pasaban por su cabeza con respecto a sus padres.
—Quisiera ser fuerte… Quisiera ser tan fuerte como mi padre, tan inteligente como mi madre, y talvez algún día… encontrar a la persona que los…— pensó Rose mientras ignoraba el exterior.
De pronto, Rose sentiría un escalofrió que le recorrió el cuello, como si alguien la estuviera observando desde afuera del salón de clases. Aunque miro por la ventana y a sus compañeros para ver si alguien la miraba, todos estaban concentrados en la pelea de su amiga con aquella chica. Rose se destaparía los oídos, se alzaría de su pupitre.
—Suficiente, ¡me largo de aquí!, hasta mañana Jenny— dijo Rose mientras se retiraba del aula dejando a todos callados por su forma de actuar.
Empezaba a anochecer y Rose empezó a caminar más rápido para llegar a casa.
—¡Diablos!, espero que no llegue la noche antes de que llegue a casa! —pensó—. Alice solo me atraso, y justamente vivo más lejos que cualquiera de mis compañeros. Sin duda este fue un día muy estresante— dijo Rose con su aliento alterado.
En el camino vio una casa abandonada, pero noto que salía un resplandor de ella.
—¿Eso es una luz?, no sabía que esa casa ya la habrían comprado—pensó al observar dicho lugar.
Aunque Rose tenía prisa por llegar a casa y solo le quedaban dos calles de distancia, algo empezó a atraer su curiosidad, como si su cuerpo se sintiera atraído. Rose se acercó despacio al lugar, sin embargo, se detuvo al notar voces de varias personas provenientes de esa casa. Al intentar ocultarse se percató que esas personas vestían de manera extraña gritando y arrodillándose ante una especie de líder sosteniendo un libro forrado de un material raro.
—¿Qué rayos están haciendo?, es como si hicieran… una especie de ritual? —pensó Rose al ver aquella escena tan peculiar.
Aunque ella sabía que no debía estar ahí, y que debía llegar a casa, la curiosidad mandaba en su cuerpo, sin embargo, aquella vista era tan extraña para ella que no se percepto que piso unas hojas secas en el suelo, alertando a una persona de aquel recinto. En ese momento, Rose se detuvo totalmente para no delatar su presencia, aunque era demasiado tarde, una de esas personas extrañas la ubico rápidamente y se acercó hasta que la encontró.
Rose intento huir, pero en ese momento una luz emano de esa persona de largos ropajes y alzando su mano hacia ella, provoco la inmovilización de esa pobre alma que se encontraba en el lugar y momento equivocado.
—¡Hmm! ¿Que… ocurre? … No… puedo… moverme! …por favor…que alguien… me ayude…— intentaba gritar Rose, siendo inútilmente su esfuerzo.
—Haha!, por lo menos no perderemos más tiempo, una linda presa acabo en nuestra trampa— dijo esa persona con una voz de mujer mayor—. Hermanas, no hay tiempo por perder, lo haremos esta noche—. Dijo con gran satisfacción mientras golpeaba en la cabeza a Rose hasta dejarla inconsciente.
Cuando Rose despertó ella estaba desnuda en una mesa, solo siendo cubierta por una manta blanca, ella no podía moverse, se sentía como si estuviera amarrada por algo invisible. Entonces comenzó:
—¡avor”#llamamos$%poder&/()señor=?—
Rose no podía comprender lo que decían esas personas que la rodeaban, es como si hablaran otro idioma que jamás había escuchado.
—Me siento mareada, no puedo escuchar bien, ¿qué está pasando?, ¿porque está sucediendo esto? — pensó Rose.
En ese momento, una de esas personas sacaría un enorme chuchillo y apuntando al vientre de la chica grito:
—¡Mi señor! Esta humilde sirviente te hace entrega de un regalo a cambio de un favor, quiero que tomes la vida de esta niña y nos otorgues una pizca de tu poder— grito aquella mujer mientras apuñalaba con furia a Rose.
Rose sintió como el tiempo se volvía lento en el instante que su vida se desvanecía poco a poco a causa de semejante herida, no podía moverse, no podía gritar, solo esperar a su inminente muerte a causa de algo tan extraño. De pronto, cuando Rose estaba a punto de morir, el suelo se empezó a sacudir, las flamas de las velas que acompañaban el lugar empezaron a tornarse de color negro, y solo podría observar en su miserable agonía como aquellas mujeres se empezaban a arrodillar y suplicar por piedad.
—¿Que… es… eso? — se preguntaba Rose al voltear la mirada—.
En ese momento, una puerta de energía negra se empezó a crear enfrente de ella, de la cual emanaba un ser humanoide de casi el doble de alto que un ser humano normal, que se presentó ante aquellas mujeres arrodilladas.
—Mi señor, finalmente, concédenos nuestro deseo a cambio de la vida de esta joven vida que postramos ante ust…—dijo una de las mujeres antes de ser interrumpida por aquel ser oscuro.
Aquel ser, dejo salir unas orejas y una cola de animal, al mismo tiempo que sacaba sus afiladas garras con las que despedazaría a todas y cada una de esas mujeres en la facción de un segundo. Solo entonces se acercaría a Rose y pondría su mano sobre su cuerpo, aquel ser menciono unas palabras y una flama negra empezó a surgir de su mano cubriendo el cuerpo de Rose. Esa flama empezó a dirigirse a las partes de su cuerpo donde tenía su herida y empezaría a curar su vientre. Solo le tomo unos segundos para recuperarse de aquel evento y poder visualizar mejor aquel ser que la había ayudado. Era un ser humanoide de cabello tan largo como el de ella y tan negro como la noche misma, por su complexión parecía ser un hombre joven, vestido de una gabardina dejando salir aquellas orejas y aquella cola que parecían de gato, y una máscara negra que cubría todo su rostro a excepción de unos ojos verdes que la observaban tan fijamente.
—Te agradezco tanto, ¡pero por favor no me hagas daño!, ¡no diré nada! — exclamaba Rose intentando buscar la piedad de aquel ser.
En ese momento, aquel ser le extendió sus manos hacia ella, la tomo en brazos y la cargo a través de las calles que le faltaban para llegar a casa hasta dejarla hasta su propia cama. Entonces ella con algo más de tranquilidad le hizo preguntas para conocer un poco mejor a aquel ser que la había ayudado.
—¿Disculpa, quién eres?, o, mejor dicho, ¿Que eres? — le pregunto—. Te agradezco por salvarme, pero… quiero saber de ti, ¿sabes hablar mi idioma?, ¿tienes nombre?... —preguntaba Rose sin parar dando a entender el nerviosismo y curiosidad que representaba su presencia.
Al escuchar esa última pregunta, ese ser la miro fijamente y la puso una mano en la cabeza. Rose no entendía que estaba haciendo, en ese momento, de la mano de ese ser surgió una especie de circulo hecho de energía que se posicionaba sobre su cabeza, y después de un par de segundos se dirigió a ella y le dijo:
—Mi nombre… mi nombre es Constryger. Soy un demonio y ahora… tu eres mi Portadora Caótica— menciono aquel ser.
Rose desconcertada por su declaración se desmayó por toda la noche y se despertaría hasta la mañana siguiente.
—Hmm?, ¿qué paso?, tuve un sueño tan raro, lo sentí tan real— dijo Rose mientras sobaba su vientre— Ah, ¿qué hora es?, no quiero llegar tarde a mi segundo día! Ah no, todavía es temprano— dijo tranquilamente al ver su reloj a lado de su cama.
La chica después de ese “sueño”, se dirigió a la cocina para desayunar como lo dictaba su rutina, aunque esta cambiaria un poco por un pequeño detalle.
—Pensé que no despertarías, pasaste horas en la misma posición que pensé que habrías muerto— dijo una voz proveniente de atrás de ella.
Al voltear, Rose pudo ver de nuevo a aquel ser de la noche anterior que la había ayudado.
—Entonces, no fue un sueño, ¿verdad? — pregunto con miedo.
—No, no fue un sueño, realmente tu casi moriste ayer, y me di el lujo de salvarte, así que por lo menos me merezco un gracias, ¿no crees? — dijo aquel ser que se autodenomino como Constryger—. Además, te rescate para que seas mi Portadora Caótica, así que me veras por aquí muy comúnmente, un gusto niña— dijo el demonio con una expresión seria, pero con tono de burla.
—Disculpa, ¿qué?